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domingo, 27 de noviembre de 2016

Gerry Adams - Fidel Castro, muerte de un héroe revolucionario

He sido afortunado en mi vida de haber conocido mucha gente valiente. Hombres y mujeres comunes que en momentos excepcionales en Irlanda o Palestina, en África del sur o en Cuba, en el País Vasco o en Colombia y en tantos otros lugares, han tomado una posición contra la injusticia. Ante la gran brutalidad se han destacado por la libertad y la independencia y por poner fin a la desigualdad y la crueldad. Algunos han sido líderes excepcionales de la lucha irlandesa o en otras partes del mundo. Hoy lloramos la muerte de uno de los grandes líderes revolucionarios – un héroe y un amigo de Irlanda - Fidel Castro. En mi propio nombre y en el de Sinn Féin extiendo mi solidaridad y condolencias al Presidente Raúl Castro, a la familia de Fidel y al pueblo cubano. En diciembre de 2001, junto con Gerry Kelly y otros compañeros, viajé a Cuba para inaugurar un monumento para conmemorar el vigésimo aniversario de la huelga de hambre en los bloques H y la cárcel de mujeres de Armagh. El monumento de la huelga de hambre se encuentra en el Parque Victor Hugo - un hermoso parque en el centro de la Habana - el nombre del autor de los Miserables. La ceremonia se celebró un día caluroso de invierno, fue hermosa y se brindaron honores de estado completo por el gobierno cubano. Ese monumento fue uno de muchos erigido ese año para conmemorar la huelga de hambre. Dos meses antes se había dado a conocer un monumento en la isla de Robben en el patio donde Nelson Mandela y Walter Sisilu fueron encarcelados durante 27 años. En nuestra primera noche en la Habana nos llevaron a un evento al aire libre con motivo de la inauguración formal de 200 nuevas escuelas que el gobierno cubano había construido en el reciente pasado como parte de un programa para ampliar y modernizar su programa escolar. Había cientos de personas presentes, incluyendo a muchos de los niños que asisten a esas escuelas. Fidel Castro fue el orador principal y sus palabras se llevaron al directo en la televisión cubana. Cuando estaba junto a él, me encontré en medio de la multitud y juntos caminamos para conocer a muchos de los jóvenes. Al día siguiente nos reunimos otra vez con Fidel en su oficina. Pasamos varias horas hablando de Irlanda, las cuestiones de derechos humanos, civiles y libertades religiosas, valores democráticos, justicia social, igualdad y otros asuntos de preocupación de la gente dondequiera que vivan. También nos habló sobre el estado del mundo, especialmente a raíz del ataque a las torres gemelas en Nueva York que había tenido lugar cuatro meses antes. También fue una oportunidad para mí para darle las gracias por su solidaridad con la lucha republicana irlandesa y particularmente hacia los huelguistas de hambre de 1981. Fidel recordó aquellos hechos y elogió la valentía de Bobby Sands y sus compañeros. Nos recordó que en septiembre de 1981, inauguró la 68 Conferencia de la Unión Interparlamentaria en la Habana y en su discurso elogió la valentía de los huelguistas de hambre. En esa ocasión él dijo: "patriotas irlandeses están escribiendo uno de los capítulos más heroicos de la historia humana... Se han ganado el respeto y la admiración del mundo, y además merecen su apoyo. Diez de ellos ya han muerto en el más emotivo gesto de sacrificio, abnegación y valor uno puede imaginar... La terquedad, intransigencia, la crueldad y la insensibilidad del gobierno británico ante la comunidad internacional sobre el problema de los patriotas irlandeses y su huelga de hambre hasta la muerte, nos recuerdan a Torquemada y las atrocidades cometidas por la Inquisición durante el apogeo de la edad media... Que los tiranos tiemblen ante los hombres que son capaces de morir por sus ideales, después de 60 días en huelga de hambre!".

No hay duda en mi mente que la huelga de hambre dejó una impresión duradera y emocional en Fidel. La revolución en Cuba y el notable liderazgo de Fidel y del Ché Guevara inspiró a muchos otros pueblos del mundo en la década de 1950 y 60 y dio esperanza de que el cambio era posible – que podría lograrse la libertad y poner fin a la dictadura. Fidel era un combatiente de la libertad cuya visión estratégica ayudó a derrocar a uno de los regímenes más brutales en América Central y del sur. Él era un preso político y un hábil negociador. Fidel también fue un pacificador, un compromiso que su hermano y sucesor Raúl Castro y el gobierno cubano ha mantenido según lo evidenciado en su papel central en la mediación de un acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC. Fidel fue un amigo para quienes se dedican a la lucha por la justicia en todo el mundo. Hoy ellos y millones más están recordando y celebrando la vida de un gran estadista del mundo, que con su ejemplo y liderazgo ha hecho del mundo un lugar mejor. En nuestras conversaciones era divertido, relajado y bien informado de los asuntos mundiales y de los acontecimientos en el proceso de paz irlandés. Estaba tan comprometido con los principios de la revolución cubana 60 años más tarde, como lo había estado en la década de 1950. Fue modesto en su humor, totalmente relajado y muy centrado. Él nos formuló muchas preguntas sobre Irlanda. Desde el estado de nuestra industria de pesca, la agricultura, así como sobre el unionismo. Quería escuchar el sonido de la lengua irlandesa, por lo que pidió recitar el Ave María en irlandés mientras que él la recitó en español. También dijo que después de los ataques del 11 de septiembre en los Estados Unidos la lucha no sería ganada por acciones armadas. Solo podían ser ganadas por el poder de las ideas.

Marcha bien, descansa en paz, Fidel.
Ar dheis dé go raibh a anam dílis.
Gerry Adams.