MATERIAL SOBRE EL ALZAMIENTO DE PASCUA DE 1916


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domingo, 12 de abril de 2009

Acuerdos


El Tratado anglo-irlandés fue el tratado entre el gobierno británico y la república irlandesa por el que se puso fin a la Guerra Anglo-irlandesa y se estableció el Estado Libre Irlandés. Se firmó en Londres el 6 de diciembre de 1921.

Entre los signatarios que representaban al Gobierno Británico se encontraba David Lloyd George, que era el jefe de la delegación, mientras que la delegación de la República Irlandesa estaba encabezada por Michael Collins y Arthur Griffith. Según las cláusulas del tratado, debía ser ratificado por los miembros de los Parlamentos británico e irlandés ('House of Commons of Southern Ireland'). Aunque el tratado se ratificó, se produjo una división interna en el bando irlandés que condujo a la Guerra Civil Irlandesa en la que se acabó imponiendo el bando partidario del tratado.

El Estado Libre Irlandés que creaba el tratado entró en vigor el 6 de diciembre 1922 por proclamación real, una vez que su constitución había sido aprobada por el parlamento provisional de Irlanda del Sur y el Parlamento Británico.
Surgia el denominado Estado Libre de Irlanda, pero el 8 de diciembre, se segregaron los seis condados del Ulster de la zona oriente del estado libre, de acuerdo con una votación de las "Houses" (algo cantado habida cuenta de su composición) .

Anteriormente, en 1920 se firmó la Ley de Gobierno de Irlanda (Government of Ireland Act), que dividía la isla de Irlanda en dos jurisdicciones, Irlanda del Sur e Irlanda del Norte. Esta división se confirmó en el Tratado Anglo-Irlandés de 1921, en el que además se creaba un Estado Libre Irlandés, aunque no alcanzaría su soberanía completa hasta 1949, con la proclamación de la República de Irlanda.

Entre los principales puntos del tratado destacan los siguientes:

El Ejército Británico se retiraria de la mayor parte de Irlanda.

Irlanda se convertiría en un dominio con autogobierno del Imperio Británico; un
estatus que compartía con Canadá, Terranova, Australia, Nueva Zelanda y la Unión Sudafricana.

Al igual que en los otros dominios, el monarca británico sería jefe de Estado del Estado Libre Irlandés (Saorstát Éireann) y su representación la ejercería un Gobernador General.

Los parlamentarios del nuevo estado libre deberían hacer un juramento de lealtad al Estado Libre Irlandés. La segunda parte del juramento sería "ser fiel a S.M. el Rey Jorge V, sus herederos y sucesores por ley, en virtud de la ciudadanía común".

El norte de Irlanda (que había sido creada con anterioridad por una ley de 1920, tendría la opción de retirarse del Estado Libre Irlandés durante el mes siguiente a la entrada en vigor del tratado.

Si el norte de Irlanda escogía retirarse, se constituiría una Comisión de Fronteras para trazar la frontera entre el Estado Libre Irlandés e Irlanda del Norte.

Gran Bretaña, mantendría por razones de seguridad el control de una serie de puertos para su Armada Real. Estos puertos serían conocidos como "Puertos del Tratado".

El Estado Libre Irlandés asumiría la responsabilidad de su parte en la deuda del Imperio.

El Tratado tendría un estatus supremo en la ley irlandesa, es decir, que en caso de conflicto entre el Tratado y la nueva Constitución del Estado Libre Irlandés (que se aprobó en 1922) el Tratado tendría preferencia sobre esta.


Los negociadores eran:

Británicos

David Lloyd George, Primer Ministro.
Lord Birkenhead, Lord Canciller.
Winston Churchill, Secretario de Estado para las Colonias.
Austen Chamberlain.
Gordon Hewart.

Irlandeses

Arthur Griffith (presidente de la delegación), ministro de Asuntos Exteriores (en la foto de la derecha su borrador con las acotaciones realizadas por él).
Michael Collins, secretario de Estado de Finanzas.
Robert Barton, ministro de Asuntos Económicos.
Eamonn Duggan
George Gavan Duffy

Robert Erskine Childers, autor de Riddle of the Sands (Enigma de las Arenas) y con anterioridad Funcionario de la Casa de los Comunes británica hizo de signatario por la delegación irlandesa. Tom Jones fue uno de los principales colaboradores de Lloyd George y describió las negociaciones en su libro Whitehall Diary.) Es de destacar que el Presidente irlandés, Éamon de Valera no asistió.

Winston Churchill tuvo un papel dual en el gabinete británico, en relación con el Tratado. En principio, como Secretario de Guerra, deseaba el fin de la Guerra Anglo-irlandesa en 1921; luego en 1922 como Secretario para las Colonias (que incluían los asuntos de los Dominios) se tuvo que encargar de ponerlo en práctica.

El 6 de diciembre de 2011, la ciudadanía de Irlanda pudo leer en internet, por primera vez en la historia de ese país, el texto original del Tratado Anglo-Irlandés, un documento que puso fin a la Guerra de Independencia contra el Reino Unido (1919-1921) y que cumplía 90 años.
El Tratado fue donado por la Oficina del "Taoiseach" (primer ministro) a los Archivos Nacionales de Irlanda en 2002, pero nunca hasta ahora se había hecho accesible para el público, ya sea en su versión original o electrónica.
Referencias usadas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_Anglo-Irland%C3%A9s
http://www.irishtimes.com/newspaper/breaking/2011/1206/breaking30.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Conflicto_de_Irlanda_del_Norte
http://nortedeirlanda.blogspot.com/2011/12/el-tratado-de-paz-anglo-irlandes-en.html
http://treaty.nationalarchives.ie/
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El Acuerdo de Viernes Santo (Good Friday Agreement), que los unionistas llaman Acuerdo de Belfast se alcanzó el 10 de abril de 1998 tras 21 meses de negociaciones.
El acuerdo se desarrolló en el marco de un conflicto que hunde sus raíces en la partición de la isla de Irlanda impuesta por Londres en 1920.Un conflicto que se alimenta del monopolio unionista (protestante) del poder en los Seis Condados de la Irlanda ocupada y en la discriminación organizada a todos los niveles contra la comunidad de religión católica durante décadas.
Un conflicto que estalla a finales de los ’60 con los progromos unionistas contra los barrios católicos, con la reaparición del IRA como “ejército defensor de la comunidad” y con la confabulación entre la RUC (policía norirlandesa), el Ejército británico y las bandas paramilitares lealistas (protestantes). Un conflicto, prácticamente una guerra civil, que se cobró más de 3.500 víctimas en tres décadas ( y que aún perdura,en niveles mucho más bajos).
Podemos decir que el proceso de paz que permitió alumbrar el Acuerdo de Viernes Santo fue largo, duro y difícil. Y que no hubiera sido posible sin la estrategia de paz del Sinn Féin (SF).Tras múltiples reuniones, secretas primero y públicas después, del líder del SF Gerry Adams con el del partido nacionalista moderado SDLP John Hume, tras la presentación en 1987 del documento estratégico del Sinn Féin “Escenario para la paz”, tras sucesivos contactos del SF con representantes del Fianna Fáil (partido de gobierno en Dublín) y con enviados secretos de Londres, tras sucesivas treguas del IRA por Navidad, tras varios viajes a Estados Unidos de la mano del lobby irlandés y tras una ambigua Declaración de Downing Street, por fin en 1994 el IRA decretó un cese el fuego, celebrado como una victoria en los barrios nacionalistas de Belfast. Sin embargo, el Premier británico, el conservador John Major, que dependía de los parlamentarios unionistas para salvar su exigua mayoría en Westminster, frustró las expectativas de abrir un proceso y el IRA rompió la tregua en 1996 con un atentado en Canary Wharf, en el corazón de Londres. El triunfo laborista al año siguiente con la llegada de Tony Blair al poder recuperó de nuevo el mejor escenario: una nueva tregua indefinida del IRA permitió entonces tanto la incorporación del SF a las conversaciones multipartidistas de Stormont como la decisiva entrevista cara a cara entre Adams y Blair.

El 10 de abril fue la fecha definitiva que cambió el curso de la historia de los seis condados,del Ulster y de Irlanda y el Reino Unido, tras tomarse decisiones sin precedentes sobre la nueva administración de la provincia.
El momento se produjo cuando el presidente de las conversaciones, el ex senador estadounidense George Mitchell, declaró: "Me complace anunciar que los dos Gobiernos y los partidos políticos en Irlanda del Norte han llegado a un acuerdo".
La jornada del 10 de abril fue calificada como "el día del triunfo del coraje" por el primer ministro británico, Tony Blair, que se había trasladado a la sede de las conversaciones en el castillo de Stormont junto a su colega irlandés, Bertie Ahern, y prometió no abandonarlas hasta la consecución de un acuerdo.
Una petición de aclaraciones por parte del Partido Unionista del Ulster (UUP) puso en peligro en el último momento el logro del consenso, lo que hizo necesaria la intervención personal del propio presidente estadounidense, Bill Clinton, a petición de Blair.
El líder del UUP, David Trimble, exigía garantías acerca del desarme de los grupos paramilitares y que no se consentiría a quienes desarrollaran actividades de violencia ocupar cargos de responsabilidad en la nueva administración autónoma.
Finalmente, en una carta escrita por Blair, quedó claro que todo dirigente de la nueva administración de quien se demuestre que mantiene vínculos paramilitares tendrá que dimitir.
Poco después, los comités ejecutivos de los partidos ratificaron el acuerdo, y el 22 de mayo se presentó en referéndum a la población irlandesa, que votó masivamente a favor. El 25 de junio se celebraron las elecciones en el norte de Irlanda para la constitución de una Asamblea con poderes legislativos, de 108 miembros. Los resultados finales otorgaron 80 escaños a los colaboradores del Acuerdo de Viernes Santo y 28 a los opositores.

Se estableció que cada una de las 18 circunscripciones electorales norirlandesas aportaría seis diputados, designados por el sistema de representación proporcional. Este foro cuenta con un órgano ejecutivo formado por 12 consejeros autónomos o "ministros".
El acuerdo también preveía que la asamblea se pusiera en contacto con el Gobierno irlandés para establecer un "Consejo Ministerial Norte-Sur" con competencias a ambos lados de la frontera en la isla.
Además, el Gobierno irlandés se comprometió a reformar los artículos 2 y 3 de su Constitución, que reclaman la soberanía sobre el Ulster, mientras que el Reino Unido incluye en su ley de gobierno de la provincia el principio de consentimiento de la población de la provincia.
Del esfuerzo de todos nació el Acuerdo de Viernes Santo, (con la excepción del DUP de Ian Paisley que rechazó el Acuerdo) y refrendado en toda Irlanda. El 23 de mayo se celebró un referéndum a ambos lados de la frontera, en el que el ‘Sí’ al Acuerdo ganó en la República de Irlanda con un 94,4% y también en el Norte con un 71,1% frente a un 28,9% de ‘noes’.
La piedra angular del Acuerdo es que el futuro constitucional del norte de Irlanda se decidirá por el voto mayoritario de sus ciudadanos. Otros aspectos fundamentales son los siguientes: el uso exclusivo de medios pacíficos y democráticos; la devolución de poderes legislativos a la Asamblea de Irlanda del Norte; la creación de un gobierno autonómico compartido por los principales partidos representados con un número proporcional de ministros; la creación del Consejo Ministerial Norte-Sur para la cooperación en ciertas políticas en toda la isla; la creación de un Consejo Británico-Irlandés (con la isla de Man y las islas del Canal incluidas) para abordar temas de interés común (se habla de un marco de relación Este–Oeste); la excarcelación en dos años de los presos de los grupos armados que mantenían el cese el fuego (esto es, P.IRA, UVF y UDA); el establecimiento de una Comisión de Derechos Humanos del Norte; el decomiso en dos años de las armas de los grupos paramilitares; la reforma de la Constitución de la República Irlandesa (Bunreacht na hÉireann), en sus artículos 2 y 3, para suprimir la reivindicación territorial sobre los Seis Condados del Norte (se sustituirá por el más moderno “derecho inalienable de toda persona nacida en la isla de Irlanda (…) a ser parte de la nación irlandesa”, con lo que no se renuncia al horizonte de la unidad nacional, pero se elude la mención a la territorialidad, inaceptable para los unionistas del Ulster); la derogación de la Ley del Gobierno de Irlanda de 1920 (que será sustituida por la Ley de Irlanda del Norte de 1998); la nueva legislación en Irlanda del Norte sobre policía, derechos humanos e igualdad; la normalización de las medidas de seguridad (esto es, el cierre de bases militares superfluas); la reforma de la Policía (que será acometida por la Comisión Patten); y el reconocimiento de la igualdad de derechos sociales, económicos y culturales de todas las comunidades étnicas (entre ellos, el reconocimiento oficial del irlandés y del escocés del Ulster).
Artículo sobre los 10 años del acuerdo,por parte de Txente Rekondo :
Un año más Irlanda se nos presenta inmersa en un ciclo de aniversarios, la firma hace diez años del Acuerdo de Viernes Santo (AVS) está dando lugar a todo un mar de análisis y lecturas sobre la situación de la isla, sobre los logros, los retos y el futuro que se presenta a partir de ese histórico acontecimiento. Pero además, esta año también se cumple el cuarenta aniversario de la `puesta en marcha del movimiento por los derechos civiles, algo que será clave para entender el posterior desarrollo del conflicto en Irlanda, ya que a partir de 1968 el conflicto entraría en una nueva fase de la que se ha salido en parte gracias al Acuerdo de Viernes Santo, y al proceso de paz que supieron poner en marcha la clase política de aquel momento.

Uno de los aspectos más destacados del AVS es su referencia como modelo a experiencias ajenas a Irlanda. El conflicto entre tamiles y cingaleses en Sri Lanka, el reciente viaje del presidente de Burundi a la isla, las miradas desde Iraq, e incluso más recientemente, las declaraciones desde la Unión Europea, apuntando a ?las lecciones que el método irlandés puede tener en la resolución de otros conflictos en el mundo, son buena muestra de todo ello.


Técnicamente nos encontramos ante un ?magnífico documento?, según algunos expertos, ya que logró recoger dos ideas opuestas en el mismo. Así, mientras que para los unionistas les sirvió para convencerse que la unión con Gran Bretaña permanecía invariable, los republicanos veían la oportunidad de lograr la unidad de Irlanda.


Otro de los aspectos que toma fuerza estas semanas es la importancia que está adquiriendo la economía en el devenir del futuro irlandés, sobre todo en clave de unidad de la isla. Si desde el movimiento republicano hace tiempo que se era consciente de ello, sobre todo para garantizar la prosperidad y el desarrollo conjunto de la población irlandesa, la comunidad unionista, y sobre todo sectores cualificados del mundo económico, también ven la potencialidad económica de los veintiséis condados clave para el futuro, e incluso como la única oportunidad para reflotar el resto de los condados.


Lo que nadie pone en duda es el efecto transformador que ha tenido el proceso de paz y más concretamente la materialización del Acuerdo. Los avances en materia de policía, desmilitarización, derechos humanos, igualdad son un claro ejemplo del importante paso dado. Además, el carácter inclusivo del mismo ha permitido asegurar y fomentar esos progresos en áreas tan delicadas hace unos años como las anteriormente mencionadas.


Las luces y sombras del Acuerdo nos muestran también los apartados que siguen sin resolverse, como la transferencia de poderes en materia policial o de justicia, los derechos lingüísticos del irlandés y otros relativos a derechos humanos y de igualdad..


En ese sentido se hace evidente también que el Acuerdo de Viernes Santo no supuso ni el principio del proceso de paz, ni tampoco se acabó con él. Los sucesivos altibajos y acuerdos posteriores, las amenazas y obstáculos, e incluso las posturas demagógicas y la flexibilidad, han caracterizado esta década post-Acuerdo y los han mostrado como un acuerdo político que ha sido capaz de poner fin a décadas de violencia, afrontando las raíces de la misma, y garantizando a todos los actores su participación en el teatro político y la defensa de sus respectivos objetivos de modo democrático y por vías pacíficas, y sobre todo, sin ningún tipo de discriminación o represión por ello.


Durante las próximas semanas los elementos contrarios al proceso no dudarán, como han hecho hasta ahora, en utilizar su artillería más pesada para seguir obstaculizando la marcha del mismo. Los recientes ataques contra la persona de Gerry Adams (se lanzan rumores sobre su posible sustitución, su supuesta participación colateral en una acción armada a principios de los setenta, se señala como posibles informadores policiales a miembros de su círculo de amistades o colaboradores?) parecen indicar que una campaña contra el líder republicano está en marcha.


Algunos parecen no perdonarle que sea el único dirigente en activo (junto a McGuinness) de aquellos que protagonizaron el proceso de paz. Las marchas de John Hume, David Trimble y Bill Clinton en su día se han visto seguidas de las de Tony Blair y Bertie Ahern, así como el anuncio de Ian Paisley en el mismo sentido.


La pasividad policial ante las actuaciones de bandas delincuentes en barrios nacionalistas, la participación de antiguos prisioneros políticos republicanos en el nuevo modelo policial, y otros flecos servirán de excusa para que los de siempre agiten las complejas aguas de la política irlandesa, pero como señalan las fuentes de la isla, el proceso goza de buena salud.


Prueba de ello es la postura del DUP, aceptando la presencia de los expresos republicanos en las comisiones policiales, o más allá de la retórica, lógica hasta cierto punto, se nos presenta la apuesta del principal partido unionista por la continuidad del proceso. En ese sentido se enmarcan las palabras del sucesor de Paisley, Peter Robinson, que ha señalado que mantiene su confianza ?en que la fórmula del gobierno compartido continúe?.


El Acuerdo de Viernes Santo ha sido la plasmación de un cambio en la esfera política, económica, social y constitucional de Irlanda. Y al mismo tiempo es el certificado de defunción de la política colonial británica, que en Irlanda, como en otras partes del mundo, y bajo la bandera del ?divide y gobierna? tantos frutos ha cosechado para el poder colonial, y muchos más sufrimientos y dolor entre los pueblos colonizados.


Mientras tanto, el movimiento republicano mantiene como principal objetivo estratégico la unidad de Irlanda y el fin de la jurisdicción británica sobre la misma. Y como ha señalado Adams, este objetivo ?no concluye con la formación de la Asamblea ni el gobierno de los seis condados, ni con las instituciones entre norte y sur y otros acuerdos institucionales?. Para los republicanos, esas instituciones no son sino ?parte de su estrategia para lograr encauzar un mayor apoyo popular de cara a la unificación definitiva de la isla y en torno al derecho del pueblo de Irlanda para determinar su propio futuro?.


TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)


Disposiciones principales
  • El principio de que cualquier cambio en el estado constitucional del norte de Irlanda solo es posible mediante el voto de la mayoría de sus ciudadanos.
  • El compromiso de todos los partidos para usar métodos exclusivamente pacíficos y democráticos.
  • El establecimiento de una Asamblea del norte de Irlanda a la que devolver los poderes legislativos.
  • El principio de que ambas comunidades deben ratificar cualquier decisión importante tomada por dicha Asamblea.
  • El establecimiento de poderes compartidos del Ejecutivo del norte de Irlanda, el brazo ejecutivo de la Asamblea, usando el método d'Hont para asignar ministerios proporcionalmente a los partidos principales.
  • La creación de un Consejo Ministerial Norte-Sur para la cooperación en cuestiones políticas y de otra índole entre ambas partes de Irlanda.
  • La creación de una conferencia entre los gobiernos británico e irlandés que proporcione un papel consultivo a Irlanda en los asuntos no transferidos.
  • La creación de un Consejo Británico-Irlandés con representantes de Irlanda,norte de Irlanda, el Reino Unido, la Islas del Canal y la Isla de Man.
  • La rápida liberación (en el plazo de dos años) de los prisioneros paramilitares que pertenezcan a las organizaciones que mantengan un alto el fuego.
  • La creación de una Comisión de Derechos Humanos para el norte de Irlanda.
  • El establecimiento de un calendario de dos años para la entrega de las armas de los grupos paramilitares.
  • La derogación del Acta de Gobierno de Irlanda de 1920 por parte del parlamento británico.
  • La supresión en la constitución irlandesa de la reivindicación del territorio del norte de Irlanda, modificando los artículos 2 y 3 de la misma.
  • La introducción de legislación sobre la política, los derechos humanos y la igualdad en el norte de Irlanda.
  • La normalización de medidas de seguridad (el cierre de bases del ejército redundantes).
  • La reforma de la policía.
  • La igualdad de derechos sociales, económicos y culturales de las distintas comunidades étnicas (el reconocimiento oficial de los idiomas irlandés y escocés).
  • El reconocimiento de la nacionalidad irlandesa, británica o ambas a las personas nacidas en el norte de Irlanda, según su elección personal.
  • La confirmación de que el derecho de poseer la doble ciudadanía británica e irlandesa sea aceptado por ambos gobiernos y no se vea afectado por ningún cambio futuro en el estado del norte de Irlanda.
  • El Punto 10 -Los Presos

    La supuesta "amnistía bajo licencia" concedida por Londres a los presos de diversos grupos armados en el Norte en el marco del programa de excarcelación anticipada negociado en el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, benefició a un total de 447 convictos, incluidos 116 por delitos de sangre.
    En la prisión de Long Kesh (Maze), a unos quince kilómetros de Belfast, el 28 de julio de 2000 medio centenar de presos del IRA, se convertían en la última hornada de excarcelaciones "bajo licencia" - es decir, condicionadas a que no haya reincidencia y otras interpretaciones del gobierno británico- concedidas por el Gobierno de Tony Blair.

    El Acuerdo de Viernes Santo fue un intento de poner fin a un conflicto que había causado 3.523 muertes desde 1969 hasta 2001. El Gobierno británico reconoció pronto que no podía haber una resolución del conflicto mientras los presos siguieran encarcelados. Los Gobiernos confiaron en los presos para encauzar el proceso y concedieron 48 horas de permiso antes del reférendum.

    El programa se inició pocos meses después de la firma del Acuerdo de Viernes Santo, de abril de 1998, y en un plazo de dos años recobraron la libertad -por uno u otro motivo-  medio millar de miembros de organizaciones armadas en tregua. Entre los liberados había unos 194 reclusos republicanos y 194 lealistas. Y entre ellos, 166 condenados a cadena perpetua relacionada, en su mayoría, con uno o múltiples asesinatos.

    El acuerdo fue negociado por los Gobiernos británico e irlandés y nueve de los diez partidos norirlandeses más votados en las elecciones anteriores. El Partido Demócrata Unionista (DUP), del reverendo Ian Paisley, se mantuvo al margen del acuerdo.

    El nivel de reincidencia de los presos excarcelados ha sido mínimo.

    Entre aquellos liberados hay personajes muy conocidos como Pat Magee, que lideró el comando que hizo explotar una bomba en el Grand Hotel de Brighton, donde se hospedaban Margaret Thatcher y miembros de su Gabinete durante el congreso del Partido Conservador de 1984. Su colega republicano, James McArdle, destruyó en 1996 un edificio en Canary Wharf (Londres), matando en la explosión a dos vendedores de prensa. Rompía, con su ataque, la tregua del P.IRA anunciada dos años antes.

    En el bando lealista,elementos como Michael Stone, que estaba condenado a seis cadenas perpetuas por sendos asesinatos, incluidos tres perpetrados durante el funeral de los miembros del P.IRA asesinados en Gibraltar, en marzo de 1988.

    El también lealista Torrens Knight, que había matado a cuatro obreros católicos y, en un macabro acto de revancha, acribilló a balazos a siete parroquianos en un pub de Derry en 1993. Knight se vengaba de la matanza en una pescadería del Shankill Road, cuando la bomba que portaba Sean Kelly mató a nueve personas y a su compañero del P.IRA, Thomas Begley.

    Otros como McVeigh, que cumplía una condena de 24 años por intento de asesinato, con bomba lapa, de un oficial del Royal Ulster Constabulary. Había vivido antes entre rejas, de diciembre de 1983 a enero de 1991, por posesión de explosivos. No estuvo inactivo mucho tiempo. Y a su retorno a Long Kesh, en diciembre del mismo año, fue portavoz del colectivo de presos del IRA, un total de 205 en 1998.

    En enero de 1998, la entonces ministra para 'Irlanda del Norte', Mo Mowlam, se entrevistó en el penal de Maze/Long Kesh con presos lealistas y, en una segunda visita, con reclusos republicanos, entre ellos, McVeigh.

    "No voy a hacer concesiones ni a negociar, sino a explicar que las medidas que persigue el colectivo de presos, incluidas las liberaciones anticipadas, se tratarán dentro del contexto de un acuerdo negociado. Es necesario negociar y alcanzar un acuerdo", justificó la por entonces ministra (ya fallecida).

    David Trimble, unionista, ministro principal del intermitente Gobierno autonómico hasta su derrota electoral de 2003, también se entrevistó con presos lealistas pese a la oposición de su partido, el Unionista del Ulster (UUP), a la mal llamada amnistía.

    "Los republicanos fueron más agresivos que los lealistas en las reclamaciones a favor de los presos. Nosotros comprendíamos el grado de rechazo moral que su excarcelación produciría en la comunidad unionista. Gerry Kelly, del Sinn Fein, me propuso formar un frente común para forzar al Gobierno a liberar a los presos en un año. Le dije que no. El unionismo lo hubiera interpretado como una señal de que los lealistas se unían al proceso, no para sustentar la paz, sino por los beneficios que podían obtener", señala David Irvine, líder del Partido Unionista Progresista (PUP), frente político de la Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF), con un centenar de reos en 1998.

    "El unionismo se considera parte inocente del conflicto y, desde esta perspectiva, ve a los culpables recompensados por el proceso de paz. El tema es más complejo, puesto que todos somos culpables por omisión, palabra o hecho. Los presos respaldaron el proceso, o, al menos, la exploración de la paz, en mayor medida que los políticos unionistas que se opusieron al acuerdo. Siempre he estado atrapado entre dos males: la violencia republicana y el unionismo irrazonable", añade en referencia al reverendo Paisley, líder del DUP, quien boicoteó el proceso y  rechazó el Acuerdo de Viernes Santo.

    Según Ervine: "La excarcelación de los presos fue una forma de echar el telón sobre los malos tiempos. Los paramilitares no crearon la pesadilla de Irlanda del Norte. Viene de antes, de las acciones de nuestros fallidos políticos. Mucha gente es responsable de esta pesadilla, y la noción de que debemos retener a unos 400 presos, culparles y castigarles por la terrible historia de Irlanda del Norte es ridícula".

    Londres y Dublín confiaron en los colectivos de presos para encauzar el proceso. En mayo de 1998, en vísperas del referéndum sobre el acuerdo, concedieron permisos de 48 horas a históricos del P.IRA para asistir al congreso de Sinn Féin en el que el pacto se sometió a voto.

    La estrategia funcionó en el campo republicano, que procedió a acomodar sus estatutos para participar en la vida constitucional. También dio oxígeno a la campaña del No liderada por Paisley, aunque finalmente el 71% del electorado norirlandés respaldó el Acuerdo de Viernes Santo.

    Sin avances en el desarme, el Gobierno de Blair comenzó a apuntalar legalmente el acuerdo. En junio de 1998 presentó en Westminster el proyecto de ley que, dos años más tarde, dejaría las cárceles británicas con un número mínimo de reclusos políticos. La legislación introdujo "salvaguardas rigurosas" en la liberación "bajo licencia" de los acusados de " delitos terroristas que rechacen genuinamente la violencia". El ministro de 'Irlanda del Norte' se reservaba la potestad de re-encarcelar a los reincidentes o a aquellos que incumplieran, según su opinión, las condiciones de su excarcelación.

    La ley se aprobó con el voto en contra de los conservadores, de seis diputados del UUP y la abstención de su líder Trimble. Fue la primera vez en cinco años que la principal oposición parlamentaria rompía el consenso que tradicionalmente impera en la política antiterrorista británica.

    "Acepto que es un asunto difícil y penoso para muchos, particularmente para las víctimas y sus familiares. Pero, al mismo tiempo, muchas víctimas aceptan que es necesario resolver el capítulo de los presos para evitar nuevas víctimas en el futuro", argumentó Mowlam.

    "Si realmente quieres poner fin a la pesadilla, hay que sopesar todos sus legados. Es difícil porque detrás de cada preso puede haber muchas víctimas. Pero llega un momento en el que hay que plantearse una cuestión esencial: ¿queremos acabar con la violencia? La violencia crea víctimas y también daña a quien la perpetra. Sería un error crear una jerarquía de víctimas. Hay que evitarlo porque ¿no son también víctimas los hijos y las madres de un terrorista?", cuestiona Irvine.

    Irvine, afín por entonces a la UVF, con quienes luchó y compartió celda entre 1974 y 1980 dijo: "La política del PUP nació en la cárcel. Hay un hilo que enlaza la prisión con los liderazgos lealista y republicano", observa.

    En la práctica, los presos salieron a la calle sin renunciar personalmente a la violencia, sin comprometerse con la vía democrática y sin pedir perdón a las víctimas. Se creó una comisión independiente, el Comité para la Revisión de Sentencias, encargado de evaluar cada caso.
    "No firmamos nada ni nos reclamaron nada. Tampoco renunciamos a la violencia ni prometimos nada. El comité certificó que el IRA estaba en tregua y, por tanto, todos sus miembros teníamos derechos a la amnistía o, en términos oficiales, a la reducción de las condenas. El hecho es que a los dos años estábamos todos fuera", confirma McVeigh.

    "No se atendió a las víctimas apropiadamente. Algunas hablan públicamente del daño causado, pero cientos más sufren en silencio. Están asqueadas y airadas", resalta el católico Attwood, entonces diputado autonómico del SDLP.

    Las estadísticas oficiales responsabilizan a los republicanos del 59% de las víctimas mortales; a los lealistas, del 28%, y a las fuerzas de seguridad, del 11%. Sutton las contabiliza en términos absolutos: 2.055 muertos por ataques republicanos, 1.020 por acción de paramilitares lealistas, 363 por las fuerzas de seguridad británicas, 5 por sus homólogos irlandeses y 80 cuya autoría se desconoce (a esto se suman las decenas de muertes provocadas en la última década, si bien la gran mayoría es de civiles tiroteados por temas de drogas o similares).

    El programa de excarcelaciones funcionó en tanto que las reincidencias han sido mínimas. De los 447 presos liberados, unos 15 perdieron temporalmente su licencia de excarcelación, incluidos casos notorios en ambos lados.

    Los presos, punto 10 del Acuerdo de Viernes Santo

    1. AMBOS GOBIERNOS pondrán en marcha mecanismos para garantizar un acelerado programa de liberación de los presos, incluyendo los presos transferidos, condenados por delitos contemplados en Irlanda del Norte o, en el caso de condenados fuera de Irlanda del Norte, por delitos similares (de ahora en adelante, presos calificados). En cualquier caso, esos mecanismos protegerán los derechos de los presos individuales bajo la ley nacional e internacional.

    2. Los presos afiliados a organizaciones que no hayan establecido o que no hayan mantenido un completo e inequívoco cese del fuego no se beneficiarán del acuerdo. La situación al respecto será mantenida bajo examen.

    3. Ambos Gobiernos completarán un procedimiento de revisión dentro de un plazo establecido y fijarán fechas de liberación de los presos calificados. El procedimiento de revisión proveería el avance de las fechas de liberación de los prisioneros calificados teniendo en cuenta la gravedad de los delitos por los que las personas fueron condenadas y de la exigencia de proteger a la comunidad. Además, la intención sería que, si las circunstancias lo permiten, cualquier preso calificado que quedara detenido dos años después del inicio del procedimiento de liberación, sería liberado al cumplirse los dos años.

    4. Los Gobiernos intentarán promulgar la legislación adecuada para dar eficacia a estos acuerdos para el final de junio de 1998.

    5. Los Gobiernos siguen reconociendo la importancia de medidas que faciliten la reintegración de los prisioneros dentro de la comunidad, ofreciendo apoyo tanto antes como después de la liberación, incluso con asistencia dirigida hacia su inserción laboral, su formación, recalificación y ulterior educación.

Antecedentes al acuerdo de Viernes Santo:

referencias usadas:
http://www.elmundo.es/especiales/2001/10/internacional/irlanda/acuerdo.html
http://innisfree1916.wordpress.com/2007/04/06/el-acuerdo-de-viernes-santo/
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=65818
http://diccionario.sensagent.com/acuerdo+de+viernes+santo/es-es/
http://www.eloihr.net/eire/index.php?page=apuntes_viernes_santo
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El Acuerdo de Saint Andrews,13 octubre 2006:
Los Gobiernos británico e irlandés y los partidos políticos principales del norte de Irlanda (incluido el DUP y el Sinn Féin) presentaron una 'hoja de ruta', bautizada como 'Acuerdo de Saint Andrews', para restaurar el 26 de marzo de 2007 la autonomía de la provincia, que es aceptado por los partidos de los seis condados.
Como resultado de las conversaciones multilaterales llevadas a cabo en St. Andrews (Fife, Escocia) entre el 11 y el 13 de octubre de 2006,supuso la restauración de la Asamblea del norte de Irlanda, la formación de un nuevo Ejecutivo (el 8 de mayo de 2007) y la decisión por parte del Sinn Féin de aceptar el nuevo Servicio de Policía de Irlanda del Norte(que lo decide afirmativamente el 28 de enero del 2007), los tribunales y la legislación.
También comprometía al DUP para aceptar los poderes compartidos entre republicanos y nacionalistas en el Ejecutivo del norte de Irlanda ,y con ellos aceptar al viceprimer ministro Martin McGuinness del SF.

Las negociaciones en el castillo escocés de Saint Andrews culminaron con la presentación de una «hoja de ruta» que establecía un calendario y unos compromisos por parte de unionistas y republicanos en aras a la reinstauración de las instituciones norirlandesas.

Pese a que Londres y Dublín amplíaron el plazo del ultimátum, este ,incluía la amenaza de una administración de los asuntos de los Seis Condados y la «hoja de ruta» presentada postulaba la agilización del proceso.
La «hoja de ruta» establecía que para el 24 de noviembre(2006) la Asamblea norirlandesa elegiría al ministro principal y al viceministro del Ejecutivo.
Estos cargos estában reservados respectivamente para el DUP y para Sinn Féin, formaciones políticas más votadas en las últimas elecciones.
Sin obviar su avanzada edad, el primer cargo estaba reservado al líder del DUP, el octogenario reverendo Ian Paisley. El jefe del equipo negociador de Sinn Féin, Martin McGuinness, sería el viceministro principal.
Una vez ocupados ambos cargos, la «hoja de ruta» establecía la formación del resto del Ejecutivo para el 26 de noviembre, aunque matizaba que no comenzaría a ejercer sus funciones hasta el 26 de marzo de 2007.
La «hoja de ruta» establecía, en principio, una simultaneidad en los gestos por parte de ambos partidos, lo que podría desbloquear el impasse,
el documento estaba redactado en unos términos que reflejaban el objetivo de hacer posible a ambas partes dar los pasos necesarios sin que pareciera que habían cedido a la presión del adversario.
El calendario se completaba con la aprobación, el 21 de noviembre, por parte del Parlamento de Westminster, de una nueva legislación que «oficializaría» las futuras insitituciones.
El interregno entre noviembre y marzo incluía la presentación del primer informe de 2007 de la Comisión Independiente de Verificación, que supervisaba las actividades de los grupos armados.
Paisley y Adams confirmaban con su aval el acuerdo:
Los líderes de los dos principales partidos del norte de Irlanda, el DUP y Sinn Féin, mostraron su apoyo al plan. Ian Paisley trató de vender sus cesiones asegurando que los «intereses de la comunidad unionista estában salvaguardados» y que la «democracia había disfrutado de una jornada de triunfo».
En un intento de mostrar fortaleza, el reverendo recurrió a sus típicos exabruptos al asegurar que «espero que los días de tener pistoleros en el gobierno se hayan acabado. Debe haber un apoyo total e inequívoco a la ley y las fuerzas que la aplican», en referencia a la cuestión policial.
Fiel a la responsabilidad mostrada por su partido en todo el proceso, Gerry Adams confirmó que su partido consultaría a sus bases sobre la cuestión policial y les invitó a la participación en este debate. El líder de Sinn Féin reconoció que «todas las partes tenemos importantes desafíos por delante, pero nosotros estamos dispuestos porque tenemos una responsabilidad moral para alcanzar un acuerdo».
En aquellos días las palabras de Gerry Adams fueron:

“Al principio en el Sinn Féin decíamos que nuestros objetivos eran defender el Acuerdo de Viernes Santo y crear las condiciones para restaurar las instituciones políticas en el marco temporal establecido por los gobiernos irlandés y británico. El documento de hoy de los dos gobiernos requiere la consideración del Sinn Féin y los otros partidos. La restauración de las instituciones políticas, la retirada de los ministros británicos responsables [el gobierno directo desde Londres actualmente existente desde la suspensión de la autonomía en 2002] y la restauración de todos los otros cuerpos políticos, incluidos los cuerpos para toda Irlanda, es un premio enorme.
Se requerirá el sentido común y la perspicacia de todos los sectores de la sociedad pues esto nos desafía a todos. No se trata sólo del pueblo del norte de Irlanda o de los unionistas, se trata de todo el pueblo de Irlanda.
El Sinn Féin también había discutido por un dividendo de la paz, por medidas de igualdad y derechos humanos, por los derechos legislativos para los hablantes de la lengua irlandesa, por un servicio policial completamente responsable y cívico, y por medidas prácticas y asistencia para todas las víctimas del conflicto. Y no puede haber jerarquía en las víctimas.
Somos republicanos irlandeses. Creemos en la unidad irlandesa y en el caminar juntos del naranja y del verde [en alusión a los colores del protestantismo y del catolicismo en Irlanda, que precisamente forman la bandera tricolor republicana irlandesa]. Creemos en la paz.
Todos nosotros vamos a ser desafiados y eso incluye a los dos gobiernos. Nadie puede excusarse de su responsabilidad en todo esto.
Deseo agradecer al Taoiseach y al Primer Ministro británico por sus esfuerzos. Permaneceremos en estrecho contacto con ellos en adelante. Necesitamos encontrar formas de superar las divisiones.
Ahora consultaremos con el resto de nuestro partido y con la familia republicana más amplia. Quiero apelar a los republicanos a que consigan este documento, lo estudien, lo discutan y participen en los esfuerzos para resolver todos estos asuntos. Quiero apelar a los unionistas a que hagan lo mismo.
Se ha hablado mucho sobre la entrega. Los republicanos han entregado mucho tiempo en los años recientes. Pero esto es una responsabilidad colectiva. Otros deben reconocer sus responsabilidades y ser parte de la solución.
Quiero apelar a los unionistas a que se acerquen a esto de manera que miren las diferencias que hemos sido capaces de dejar a un lado y el potencial que ahora tenemos para construir una nueva Irlanda donde todos los niños sean tratados con igualdad.”
Calendario provisional del acuerdo:
16 de octubre - El Comité de Preparación del Ejecutivo norirlandés, en el que participan todos los partidos, comenzó a reunirse periódicamente para preparar las cuestiones relativas al Gobierno.

10 de noviembre -
Los partidos norirlandeses tenían que refrendar la «hoja de ruta».

24 de noviembre -
La Asamblea de Stormont debía elegir al ministro principal y al viceministro principal, del DUP y de Sinn Féin respectivamente.

26 de marzo -
El Ejecutivo compartido entre unionistas y republicanos, con Paisley y MacGuinnes a la cabeza, comenzaría a ejercer sus funciones.

El acuerdo en su totalidad y sus anexos en su versión original en inglés consta de 18 páginas, se puede leer
pulsando aquí.

Referencias usadas:
http://www.eloihr.net/eire/index.php?page=apuntes_viernes_santo
http://www.worldlingo.com/ma/enwiki/es/Ulster_Scots_%28linguistics%29
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/26/internacional/1174909958.html
http://www.gara.net/idatzia/20061014/art184452.php
http://innisfree1916.wordpress.com/2006/10/13/el-acuerdo-de-saint-andrews/
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