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domingo, 12 de abril de 2009

Easter rising

Pongo una breve crónica de lo que fue aquél alzamiento,para ello me apoyo en un texto de eloihr.net. y otro de Innisfree.



En Dublin, el lunes 24 de abril de 1916, llegó la explosión. Una coalición de socialistas conocida como el Ejército del Pueblo al mando de James Connolly, y los Voluntarios Irlandeses de la Hermandad Republicana Irlandesa al mando del maestro y abogado Patrick Pearse, habían estado conspirando desde 1914 para llevar a cabo una violenta revolución aprovechando la distracción británica durante la guerra de Europa. El éxito dependía de la respuesta de las masas de irlandeses a la llamada para alzarse en armas y expulsar a los británicos. Los que se unieran a la rebelión serían equipados con armas compradas a los alemanes. Entre los 14 dirigentes que lideraron este levantamiento, además de Connolly y Pearse, se encontraban Thomas Mac Donough, Seán J. Heuston, el mayor John Mac Bride, Tom Clarke y Joseph Plunkett.

Ninguno de los líderes de esta revuelta se hacía ilusiones de vencer a los británicos si éstos decidían hacerles frente en una guerra total. En su lugar, esperaban que los británicos no pudieran permitirse el lujo de desviar tropas del frente de Europa y que simplemente decidieran retirarse de Irlanda, o que, si esto no ocurría, al menos tendrían la esperanza de que la rebelión pudiera llevarlos a la mesa de negociaciones, donde se podría realizar un acuerdo aceptable. Y tal vez lo más importante era que también pensaban que si el levantamiento fracasaba, todos aquellos que murieran por la causa se convertirían en grandes mártires que inspirarían a los irlandeses para organizar otra futura rebelión más exitosa.

Desde el principio, los rebeldes tuvieron mala suerte. Tres días antes del alzamiento, el cargamento de armas alemanas fue interceptado y Roger Casement, el conspirador que se había encargado de su entrega, fue hecho prisionero. De modo que no había forma de armar a las masas para el día señalado, el domingo de Pascua. A pesar de la confusión que este suceso ocasionó entre los rebeldes, Connolly y Pearse decidieron seguir adelante con el alzamiento. Sólo unos 1.000 hombres se dieron cita en el Liberty Hall, desde donde partieron en pequeñas unidades para alcanzar y ocupar puntos estratégicos en Dublin, con el objetivo de bloquear los movimientos de las guarniciones británicas y prevenir la llegada de refuerzos. El principal grupo ocupó la Oficina General de Correos (G.P.O.), donde Pearse leyó la proclama de la República de Irlanda. Los enfrentamientos armados no tardaron en producirse, al igual que el saqueo de tiendas y almacenes por parte de la gente más pobre. Las tropas de refuerzo británicas llegaron pronto, al igual que la artillería, que descargó toda su fuerza sobre el centro de Dublin. El viernes por la noche, el cuartel general de los rebeldes el la G.P.O. ardía sin control y los Voluntarios lo abandonaron. En la tarde del sábado, Pearse aceptaba la invitación del comandante británico, el general Lowe, para rendirse.

Los rebeldes que se rindieron fueron llevados al cuartel de Richmond, donde los cabecillas fueron separados del resto de prisioneros.

Algunos de los rebeldes más jóvenes fueron liberados, pero la mayor parte de ellos fueron embarcados a Gran Bretaña para ser encerrados. Sólo unos 160 rebeldes fueron juzgados por traición, y solamente 77 de ellos fueron condenados a pena de muerte, muchas de las cuales fueron conmutadas por penas de prisión. Pero las cosas no fueron iguales para los líderes de la rebelión, incluidos los siete firmantes de la Proclama, que nada más rendirse fueron fusilados. El último de los rebeldes en ser ejecutado fue Connolly, el 12 de mayo, a quien tuvieron que sentar en una silla para enfrentarse al pelotón de fusilamiento, ya que no podía mantenerse en pie debido a las graves heridas que había sufrido en los tobillos durante la rebelión.

Aquella rebelión estaba condenada al fracaso, concebida como un acto romántico sin la preparación precisa y sin el imprescindible respaldo popular. Fue la última insurrección fallida de una larga lista que recorre siglo tras siglo la historia irlandesa. Sin embargo, todo va a cambiar, como escribió el poeta W. B. Yeats (“Una terrible belleza ha nacido”). A la sublevación, Londres respondió con la ejecución de los líderes republicanos y con una ola de represión tan violenta que obtuvo un efecto no deseado: la mayoría social, que hasta entonces no respaldaba la vía revolucionaria, comenzó a simpatizar con el Sinn Féin, el movimiento político nacionalista irlandés. Y, en las elecciones generales británicas de diciembre de 1918, las urnas dieron a los nacionalistas en Irlanda una contundente mayoría con el 70% de los votos. Los diputados del Sinn Féin rehusaron ocupar sus escaños en Westminster y, en claro desafío, se constituyeron en Dublín en la primera Dáil Éireann (asamblea irlandesa).
La represión abrió entonces el camino de la Guerra de Independencia, que terminaría en 1921 con el Tratado angloirlandés que consagró la partición de la isla en dos: un Estado Libre (formado por los 26 condados del Sur) y una provincia británica en los 6 condados del Norte. Aquí se encuentra el origen del conflicto norirlandés que conocemos en la actualidad. El Estado Libre, que nació en medio de una guerra civil entre nacionalistas, enfrentando trágicamente a defensores y detractores del Tratado, de hecho irá consolidando el camino hacia la independencia, rompiendo paulatinamente lazos con Londres hasta la definitiva constitución de la República en 1948. Por eso, la República irlandesa de hoy se considera heredera de aquellos rebeldes de 1916, a quienes se honra en calles, estaciones, monumentos.

La declaración del gobierno provisional de la República de Irlanda al pueblo irlandés:

En inglés:
En gaélico irlandés:
En euskera:
En castellano:


Los carteles son sacados de la página de éirígí.

POBLACHT NA H EIREANN
___________________________
THE PROVISIONAL GOVERNMENT
OF THE
 
IRISH REPUBLIC 
TO THE PEOPLE OF IRELAND
 
IRISHMEN AND IRISHWOMEN: In the name of God and of the dead generations from which she receives her old tradition of nationhood, Ireland, through us, summons her children to her flag and strikes for her freedom.

Having organised and trained her manhood through her secret revolutionary organisation, the Irish Republican Brotherhood, and through her open military organisations, the Irish Volunteers and the Irish Citizen Army, having patiently perfected her discipline, having resolutely waited for the right moment to reveal itself, she now seizes that moment, and, supported by her exiled children in America and by gallant allies in Europe, but relying in the first on her own strength, she strikes in full confidence of victory.

We declare the right of the people of Ireland to the ownership of Ireland, and to the unfettered control of Irish destinies, to be sovereign and indefeasible. The long usurpation of that right by a foreign people and government has not extinguished the right, nor can it ever be extinguished except by the destruction of the Irish people. In every generation the Irish people have asserted their right to national freedom and sovereignty; six times during the last three hundred years they have asserted it to arms. Standing on that fundamental right and again asserting it in arms in the face of the world, we hereby proclaim the Irish Republic as a Sovereign Independent State, and we pledge our lives and the lives of our comrades-in-arms to the cause of its freedom, of its welfare, and of its exaltation among the nations.

The Irish Republic is entitled to, and hereby claims, the allegiance of every Irishman and Irishwoman. The Republic guarantees religious and civil liberty, equal rights and equal opportunities to all its citizens, and declares its resolve to pursue the happiness and prosperity of the whole nation and all of its parts, cherishing all of the children of the nation equally and oblivious of the differences carefully fostered by an alien government, which have divided a minority from the majority in the past.

Until our arms have brought the opportune moment for the establishment of a permanent National, representative of the whole people of Ireland and elected by the suffrages of all her men and women, the Provisional Government, hereby constituted, will administer the civil and military affairs of the Republic in trust for the people.

We place the cause of the Irish Republic under the protection of the Most High God. Whose blessing we invoke upon our arms, and we pray that no one who serves that cause will dishonour it by cowardice, in humanity, or rapine. In this supreme hour the Irish nation must, by its valour and discipline and by the readiness of its children to sacrifice themselves for the common good, prove itself worthy of the august destiny to which it is called.

Signed on Behalf of the Provisional Government.
Thomas J. Clarke,
Sean Mac Diarmada, Thomas MacDonagh,
P. H. Pearse, Eamonn Ceannt,
James Connolly, Joseph Plunkett


Picture of the seven men who signed the declaration
Los siete firmantes de la Proclamación (por la izquierda):
Padraig Pearse, James Connolly, Thomas Clarke, Thomas MacDonagh, Sean Mac Diarmada, Joseph Plunkett y Eamonn Ceannt

Traducción:
El día 24 de abril de 1916 a las 12:04, Padraig Pearse, maestro de escuela y poeta, leyó la declaración de la Independencia de la República Irlandesa. desde las escalinatas del GPO, escoltado por Voluntarios Irlandeses proclamó la República de Irlanda a un público que lo escuchaba atónito.
IRLANDESES E IRLANDESAS: En el nombre de Dios y de las generaciones muertas de las cuales recibió su vieja tradición y nacionalidad, Irlanda, a través de nosotros, convoca a sus hijos bajo su bandera y se rebela por su libertad.
Habiendo organizado y entrenado sus hombres a través de su organización revolucionaria secreta, la Hermandad Republicana Irlandesa, de sus organizaciones militares públicas, los Voluntarios Irlandeses y el Ejército Ciudadano Irlandés, habiendo perfeccionado pacientemente su disciplina, habiendo resueltamente esperado el momento para rebelarse, asume este momento, y, sostenida por sus hijos exiliados en Norte América, por valientes aliados en Europa, mas confiando en principio en su propia fuerza, se levanta con plena confianza en la victoria.
Declaramos que el derecho del pueblo irlandés a la posesión de Irlanda, al control sin condiciones de los destinos Irlandeses, es soberano e irrevocable. La larga usurpación de tal derecho por un pueblo y gobierno extranjero, no ha extinguido tal derecho, que no puede ser nunca extinguido sino mediante la destrucción del Pueblo Irlandés. En cada generación el Pueblo Irlandés ha reclamado su derecho a la libertad y a la soberanía nacional: seis veces durante los últimos trescientos años lo ha reclamado por las armas.
Basados en este fundamental derecho, y afirmándolo una vez más por las armas, de cara al mundo, proclamamos aquí la República Irlandesa en cuanto Estado Independiente Soberano, y comprometemos nuestras vidas y las vidas de nuestros camaradas de armas a la causa de su libertad, de su bienestar y de su exaltación entre las naciones.
La República Irlandesa tiene el derecho, y en este acto lo exige, de la lealtad de todos los irlandeses e irlandesas. La República garantiza la libertad religiosa y civil, la igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades a todos sus ciudadanos, y declara su determinación de perseguir la felicidad y prosperidad de toda la nación y de sus partes, abrigando igualmente a todos los hijos de la nación, completamente ajena a las diferencias cuidadosamente fomentadas por un gobierno extranjero, que dividió en el pasado una minoría de la mayoría.
Hasta que nuestras armas nos hayan brindado el momento oportuno para el establecimiento de un Gobierno Nacional permanente, representativo de todo el pueblo de Irlanda y elegido por el sufragio de todos sus hombres y mujeres, el Gobierno Provisional, aquí constituido, administrará los asuntos civiles y militares de la República en representación del pueblo.
 
Ponemos la causa de la República Irlandesa bajo la protección del Altísimo, cuya bendición invocamos sobre nuestras armas, y rogamos que ninguno que sirva esta causa la deshonre por cobardía, por debilidad o por rapiña. En esta hora suprema la Nación Irlandesa, por su valor y disciplina y por la disposición de sus hijos para sacrificarse por el bien común, es prueba fehaciente por sí misma del destino al que es llamada.
Firmada en representación del Gobierno Provisional:
THOMAS J. CLARKE
SEAN Mac DIARMADA
THOMAS MacDONAGH,
P. H. PEARSE
EAMONN CEANNT
JAMES CONNOLLY
JOSEPH PLUNKETT


Los principales líderes de la rebelión fueron fusilados, desde Tir na n-og nos desarrollan la información al respecto, que es original de "La Pascua Sangrienta del '16" de Santiago Boland, Licenciado en Psicopedagogía y Escritor de su especialidad y de temas irlandeses.

 En  Kilmainham Gaol, La madrugada del 3 de Mayo, a las 3:30, fueron ejecutados Pádraig Pearse, Thomas Clarke y Thomas MacDonagh y sus cuerpos arrojados a un pozo con cal.

El 4 de Mayo cayó Willie Pearse, por el único cargo de ser hermano de Padraig. Con él Ned Daly, Michael O'Hanrahan y Joe Plunkett, severamente enfermo.

El 5 de Mayo John MacBride cayó. Plunkett y MacBride contrajeron matrimonio en prisión poco antes de morir. Plunkett con Grace Gifford, MacBride con Maud Gonne.

El 8 de Mayo se reanudaron las ejecuciones. Fueron fusilados Eamonn Ceannt, Con Colbert, Michael Mallin y Sean Heuston.

El 9 de Mayo Thomas Kent (ejecutado en la cárcel de Cork)

El 12 de Mayo ejecutaron a Sean Mac Diarmada y James Connolly, atado a una silla. Gravemente herido no podía mantenerse en pie.

A estas muertes se suman las de Roger Casement (ahorcado en la prisión de Pentonville, Londres) y Thomas Ashe (muerto a causa de una huelga de hambre, en 1917)."
Se Salvaron de ser fusilados Éamon de Valera por tener nacionalidad estadounidense, la condesa Constance Markievzc porque la ley no permitía ejecutar mujeres y Michael Collins por ser considerado un líder menor.

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