martes, 21 de marzo de 2023
Brexit: "El acuerdo está hecho", dice el líder del SDLP al DUP
El líder del SDLP, Colum Eastwood, ha dicho que se llegó a un acuerdo sobre el Marco de Windsor y que el Partido Unionista Democrático (DUP) debería volver a Stormont.
El DUP votará en contra de los nuevos planes sobre el Brexit del gobierno del Reino Unido en el Parlamento esta semana.
Su líder, Jeffrey Donaldson, dijo que había "problemas pendientes". Pero Downing Street ha dicho que no hay planes para un cambio sustancial en el acuerdo.
Los parlamentarios tendrán la oportunidad de votar sobre el llamado aspecto "Stormont Brake" del Marco de Windsor el miércoles.
El marco se basa en el 'Protocolo de Irlanda del Norte', que dio lugar a desacuerdos entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE) sobre las normas comerciales.
El mecanismo "Stormont Brake" tiene como objetivo dar a la asamblea del Norte una mayor influencia sobre cómo se aplican las leyes de la UE en el Norte de Irlanda.
Eastwood le dijo a BBC News NI que el gobierno aprobaría los planes independientemente de la postura del DUP.
"Pueden tener su posición sobre esto si quieren, pero el trato está hecho, es absolutamente claro. Lo descubrirán mañana cuando el gobierno británico vote esto de todos modos".
Dijo que los inversores estaban ansiosos por ir al Norte para crear empleos y pidió al DUP que tomara una decisión sobre el liderazgo.
"He estado en Estados Unidos durante casi una semana, tenemos acceso dual al mercado, acceso al mercado europeo y al mercado británico", agregó Eastwood.
Dijo que aunque su partido pensó que el freno era "una mala idea", no se opondrían.
"O votamos a favor o nos abstenemos, tomaremos esa decisión hoy", agregó.
El Marco Windsor se firmó para modificar el 'Protocolo de Irlanda del Norte' y tiene como objetivo reducir significativamente la cantidad de controles de cualquier producto que llegue al Norte desde Gran Bretaña.
Treinta miembros de la asamblea, de dos o más partidos, pueden pausar la nueva legislación de la UE que se aplica en el Norte de Irlanda.
El primer ministro Rishi Sunak dijo que era una prueba de que el Reino Unido ha "recuperado el control" en el acuerdo que firmó con la UE el mes pasado.
Su portavoz dijo que era "el mejor acuerdo para la gente y las empresas de Irlanda del Norte" y que el primer ministro seguía "confiado en que contará con el respaldo de la Cámara".
Jeffrey dijo el lunes que el DUP había "acordado por unanimidad" votar en contra debido a "preocupaciones en curso". Dijo que quería asegurarse de que "lo que afirma el primer ministro se traduzca en ley".
El diputado del DUP, Sammy Wilson, le dijo a BBC News NI el martes que incluso con el Marco de Windsor, las leyes de la Unión Europea "aún se aplicarían en Irlanda del Norte y las oportunidades para cambiar esas leyes están totalmente eliminadas de los representantes electos en Irlanda del Norte".
"En última instancia, si esas leyes se aplican o no dependerá de la voluntad del gobierno del Reino Unido de hacer frente a la Unión Europea y la voluntad de la Unión Europea de escuchar al gobierno del Reino Unido en lo que respecta a las opiniones expresadas".
El líder del Partido Unionista de Ulster, Doug Beattie, dijo que si bien eran necesarias más reformas, creía que el Marco de Windsor representaba "un importante trampolín para rectificar muchos de los desafíos injustificados del anterior Protocolo de Irlanda del Norte".
"El simple hecho es que sin un gobierno descentralizado que funcione, no podemos abordar las oportunidades ni enfrentar los desafíos del Marco de Windsor", agregó.
Eastwood agregó: "No habrá Stormont Brake en absoluto, si no hay Stormont".
El Marco de Windsor fue anunciado por Rishi Sunak y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el mes pasado.
El DUP ha bloqueado el funcionamiento del gobierno de poder compartido en Stormont durante más de un año en protesta por el Protocolo.
El protocolo dio lugar a que se realizaran nuevos controles de mercancías en los puertos del Norte para mantener una frontera terrestre abierta entre los Seis Condados del Norte y los 26 Condados, que forman parte de la UE.
La mayoría de los miembros de la Asamblea del Norte elegidos en mayo de 2022 estaban a favor de que el protocolo permaneciera, de alguna forma.
Sinn Féin, Alliance y SDLP han dicho que se necesitan mejoras para facilitar su implementación.
Los políticos unionistas quieren que se reemplace con nuevos arreglos.
Lasair Dhearg edita 'El Acuerdo de Viernes Santo - Capitalismo, Pobreza, Imperialismo y Estado Policial'
El documento de Lasair Dhearg detalla a su juicio los 25 años del Acuerdo del Viernes Santo. Seǵun Lasair Dhearg, son 16 páginas sobre cómo el Acuerdo desató los horrores del capitalismo en los Seis Condados, no hizo nada para resolver una sociedad muy violenta, solidificó el papel económico de los Seis Condados en el imperialismo global y generó apoyo político para el estado policial. Descargar AQUÍ.
lunes, 20 de marzo de 2023
El DUP votará en contra del nuevo 'Acuerdo de Windsor' derivado del Brexit
El Partido Democrático Unionista ha informado que votará en contra del nuevo acuerdo del Brexit alcanzado entre el Reino Unido y la Unión Europea en febrero para sustituir al controvertido procolo fronterizo para Irlanda del Norte. Según ha anunciado el líder unionista, Jeffrey Donaldson, su partido mantendrá además el veto sobre la formación de un Gobierno de poder compartido en la provincia británica, suspendido desde hace más de un año ante la incapacidad del DUP y el Sinn Fèin para ponerse de acuerdo y el rechazo de los unionistas al protocolo del Brexit.
Según Donaldson, el llamado Acuerdo de Windsor representa un "avance significativo" para abordar las dificultades que causa el protocolo norirlandés del Brexit, pero sigue siendo insuficiente para resolver los "problemas fundamentales". En concreto, el DUP rechaza el denominado 'freno de Stormont', la cláusula sobre la legislación europea en Irlanda del Norte que se vota este miércoles en el Parlamento británico.
Este mecanismo diseñado por Londres y Bruselas permite que el Parlamento de Belfast no solo pueda opinar sobre las normas del mercado único de la UE, al que sigue perteneciendo la región, sino que también puede bloquer su aplicación en el territorio. Sin embargo, el DUP cree que esta cláusula no aborda el déficit democrático causado por el protocolo, que también mantenía a Irlanda del Norte dentro del mercado interno comunitario para evitar una frontera física con Irlanda.
"No hay duda de que es vital que la Asamblea de Irlanda del Norte tenga a su disposición mecanismos democráticos que sean efectivos legalmente y que destaquen el papel de los representantes elegidos localmente para determinar si se implementan leyes enmendadas o aprobadas", ha declarado Donaldson en un comunicado.
Con todo, los unionistas norirlandeses insisten en que este protocolo "no está diseñado para aplicarse" a la legislación comunitaria ya en vigor. Por eso, ven que todavía hay "áreas clave" que causan "preocupación" y piden "más aclaraciones, reelaboraciones y cambios", además del acceso a "futuros textos legales".
El nuevo acuerdo del Brexit modifica algunas cuestiones referentes a Irlanda del Norte tras los efectos negativos que tenía el anterior protocolo en el comercio por los controles comerciales en los puntos de entrada norirlandeses. La frontera comercial en el mar de Irlanda es también una barrera política para la comunidad unionista protestante, que sostiene que diferencia a la provincia y pone en peligro su relación con el resto del Reino Unido.
El nuevo Acuerdo de Windsor exime de chequeos a los productos británicos destinados a Irlanda del Norte, pero los mantiene para los que vayan a Irlanda, que permanece en el mercado único. Además, permite a Londres aplicar en Belfast el mismo impuesto sobre el valor añadido y ciertos subsidios que en el resto del Reino Unido y da al Parlamento autónoma el "freno" para detener la legislación comunitaria que considere que atenta contra sus intereses.
A pesar del rechazo del DUP, está previsto que la cláusula salga adelante en la votación parlamentaria, ya que cuenta con el apoyo del Partido Laborista. Sin embargo, la negativa de los unionistas a apoyarlo puede aumentar el rechazo entre el sector euroescéptico del Partido Conservador, que anunciará el martes si apoyará o no el texto.
Un portavoz del primer ministro británico, Rishi Sunak, ha asegurado que el Gobierno sigue creyendo que el Acuerdo de Windsor es la mejor alternativa para Irlanda del Norte y ha rechazado que haya planes para modificar el pacto sellado con Bruselas hace unas semanas.
miércoles, 19 de octubre de 2022
Elementos lealistas afirman que el GFA 'está muerto'
Desde el lealismo, Today Let’s Talk Loyalism, participó en el teatro callejero frente a los Edificios del Parlamento de Stormont para, según ellos, ''demostrar la muerte del Acuerdo de Belfast/Viernes Santo que ha sido asesinado por el Protocolo''.
“Mientras viva el Protocolo, el Acuerdo de Belfast/Viernes Santo está muerto”.
martes, 7 de diciembre de 2021
Centenario del Tratado Anglo Irlandés - Éirígí
Esos delegados, al firmar el tratado, también renunciaron al derecho democrático del pueblo irlandés a decidir su propio destino.
Fue una traición a la República de Irlanda como se declaró en 1916. Fue una traición al primer Dáil Éireann. Fue una traición a todos los que habían dado la vida en la lucha·
Al firmar el tratado, sellaron la partición de nuestra nación, dando inicio a lo que el gran James Connolly predijo que resultaría en "Un carnaval de reacción tanto del Norte como del Sur".
La mañana del 6 de diciembre de 1921 estaba previsto que se reunieran varios líderes republicanos, entre ellos Liam Mellows, Cathal Brugha y Rory O’Connor. Pronto se encontraron con el líder marxista escocés Willie Gallacher.
Gallacher informó a los reunidos de la traición que había tenido lugar en Londres, expresando su opinión de que aquellos delegados que habían firmado el mandato democrático del pueblo irlandés deberían ser interceptados y arrestados inmediatamente después de su regreso a Irlanda.
Mellows y O'Connor estaban abiertos a esta idea, pero Brugha se opuso. Cuando Gallacher advirtió: "Si no los arresta, no pasará mucho tiempo antes de que lo arresten a usted", Brugha lo despidió, alegando que "los irlandeses no arrestarán a los irlandeses".
Solo meses después, Brugha sería asesinado, y Mellows y O'Connor experimentaron un destino similar, siendo ejecutados por contrarrevolucionarios solo dos días antes del primer aniversario de la firma del tratado.
La victoria de las fuerzas contrarrevolucionarias en los veintiséis condados, junto con el establecimiento del estado del apartheid Orangista en los seis condados, aseguraron que Connolly acertara en su predicción, con este carnaval de reacción que sigue dando forma a Irlanda hasta el presente.
“Es una falacia creer que una República de cualquier tipo puede ganarse a través del Estado Libre encadenado. No se puede hacer un bolso de seda con la oreja de un cerdo. El Estado Libre es una creación británica y sirve a los intereses imperialistas británicos. Es el amortiguador erigido entre el capitalismo británico y la República de Irlanda ”. - Liam Mellows.
Por nuestra parte, en Éirígí estamos comprometidos con la lucha por una Nueva República de toda Irlanda, que brindará igualdad y justicia para todos a través de la creación de una economía controlada democráticamente y ambientalmente sostenible.
El Taoiseach y el Tanaiste celebran el centenario de la firma del Tratado angloirlandés
La exposición The Treaty, 1921: Records from the Archives abre registros históricos, documentos oficiales y documentos privados por primera vez, incluida la primera presentación pública de las copias irlandesas y británicas del documento del Tratado.
El Tratado terminó formalmente la Guerra de Independencia, lo que llevó a la transferencia del poder de los británicos a un nuevo gobierno irlandés supuestamente ''independiente''.
El documento fue firmado en el número 10 de Downing Street el 6 de diciembre de 1921.
Si bien el Tratado estableció una Irlanda que se declaraba ''independiente'', no incluyó al Norte, que permaneció fuera del estado de los 26 Condados. Esto fue visto por muchos Republicanos como un acto de traición a Irlanda.
lunes, 6 de diciembre de 2021
Desde AIA recuerdan ''el acto de traición'' de la firma del tratado anglo irlandés
La República Popular fue reemplazada por los dos estados fallidos que existen hoy.
El Tratado se firmó bajo la amenaza de una "guerra terrible e inmediata", pero no trajo la paz a Irlanda cuando los republicanos se unieron para defender la República y luchar contra las fuerzas de Gran Bretaña y el Estado Libre.
El Tratado fue un compromiso entre la clase de la guarnición burguesa irlandesa y el Imperio para administrar Irlanda en nombre del imperialismo británico, lo que demuestra la posición de James Connolly de que solo la clase trabajadora sigue siendo la heredera incorruptible de la lucha por la libertad irlandesa.
jueves, 19 de abril de 2018
Tony Blair: “El Brexit afecta al corazón de los acuerdos de paz”
“El Brexit plantea un desafío para la paz en Irlanda del Norte que hay que vencer, porque afecta fundamentalmente a los principios que están en el corazón de los Acuerdos del Viernes Santo”, proclama Tony Blair cuando se cumple el vigésimo aniversario de aquel logro esencial para finiquitar tres décadas de violencia sectaria en la región. Firme europeísta, el ex primer ministro británico participará este martes en Belfast en las conmemoraciones del histórico acuerdo, revestidas de un sabor agridulce ante la amenaza de que la salida de Reino Unido de la UE acabe traduciéndose en el restablecimiento de una frontera dura entre las dos Irlandas.
Los Acuerdos del Viernes Santo, recordaba este lunes Blair durante una entrevista con un grupo de medios internacionales, se sustentaron “en la enorme concesión de los republicanos a la hora de aceptar el principio de consentimiento”, esto es, que Irlanda del Norte seguirá perteneciendo al Reino Unido mientras la mayoría de la población así lo quiera. “Pero, a cambio”, subraya el antiguo líder laborista, “el unionismo aceptó el derecho legítimo de los nacionalistas en su aspiración de una Irlanda unida, y eso implica mantener una frontera abierta con el sur”. Ese es, a su entender, el cambio fundamental que atenaza los acuerdos de paz, el tremendo simbolismo del regreso de los controles entre el Ulster y la República, una vez que la frontera que el Brexit levantará entre el territorio británico y Europa se convierta a su vez en una barrera terrestre entre el norte y el sur irlandeses.
Auspiciado por el Gobierno conservador británico de John Major en los años noventa, el proceso de paz norirlandés siguió siendo objeto de los esfuerzos sostenidos y continuados de la Administración Blair durante su década como primer ministro. Hace hoy veinte años, concluía en el castillo de Hillsborough una sesión maratoniana de tres días que reunió a los representantes de las facciones norirlandesas enfrentadas, los jefes de gobierno del Reino Unido y la República de Irlanda (Blair y el taoiseach Bertie Ahern), y el mediador estadounidense George Mitchell, enviado por el entonces presidente Bill Clinton. “No tuve la certeza de que habría acuerdo hasta sólo minutos antes de anunciarse”, rememora Blair sobre aquel pacto sellado que, a pesar de sus consiguientes altibajos, acabaría resultando en un ejecutivo compartido por los antiguos enemigos en el Ulster.
“No digo que los acuerdos de paz no puedan sobrevivir al Brexit, pero creo que el Gobierno británico debería enfocarse más en el impacto que tendrá el Brexit en Irlanda del Norte, y no sólo desde el punto de vista del comercio sino especialmente en la cuestión tan sensible de la libertad de movimientos”, precisa el exprimer ministro. Ante aquellos críticos en Reino Unido que le acusan de utilizar la cuestión irlandesa en su particular cruzada contra la salida británica de Europa, Blair responde que “la cuestión de la frontera entre las dos Irlandas es una metáfora de toda la negociación [de Londres] con la Unión Europea, porque al final habrá que llegar a la misma solución”. Su argumentario recoge la convicción de que May se verá obligada finalmente a justificar la adhesión a ciertas normas europeas si ambiciona beneficiarse en cierta medida de las ventajas del mercado único, “y entonces muchos británicos se preguntarán por qué nos vamos, esa es la gran sandez del Brexit”.
Blair detecta “la sensación en Europa de que el Brexit es inevitable”. “Pero creo que realmente no lo es”. Ese es el mensaje que viene repitiendo desde que el pasado 29 de marzo arrancara un año de cuenta atrás para el abandono de Europa, y que sustenta en su percepción de “un pequeño viraje en la opinión del público británico” que no quiere exagerar, aunque cree “que el verdadero cambio se producirá cuando el Gobierno ponga sobre la mesa los términos del acuerdo definitivo con la UE. Ahí se acabará la fantasía, será la hora de las realidades obvias y la primera cuestión será qué hace el Parlamento”.
Cuando el antiguo primer ministro sugiere que ahora es más posible que nunca trastocar la hoja de ruta del Gobierno, se está refiriendo a la potestad del Parlamento británico de escudriñar y votar el acuerdo final del Brexit, una concesión a la que se vio forzada May. “Incluso si el actual liderazgo laborista es favorable al Brexit, no veo cómo Jeremy Corbyn podría respaldar un acuerdo de los tories sin provocar un cisma en el partido”. Una derrota parlamentaria del Gobierno, a manos del laborismo y de diputados conservadores desafectos del Brexit, añade, “no es un escenario imposible”.
Inquirido sobre la división sectaria que sigue imperando en la sociedad norirlandesa, agudizada por el revisionismo de los Acuerdos del Viernes Santo que hoy alimenta la derecha británica, Blair recuerda las dificultades que afrontan otros procesos similares en Kosovo o Colombia, “pero lo fundamental es que se avanza y que Irlanda del Norte es hoy muy diferente de la del pasado reciente”. ¿Está garantizada la paz, veinte años después? “La paz debe trabajarse contínuamente”, apostilla, “porque nunca está del todo garantizada”.
lunes, 16 de abril de 2018
El líder de la TUV critica el GFA y pide el gobierno directo desde Londres
Abrió su discurso en Cookstown, Condado de Tyrone, criticando el legado del Acuerdo del Viernes Santo después de su 20 aniversario.
"La verdad sobre el Acuerdo de Belfast es que fue una recompensa desvergonzada al terrorismo", dijo.
"Me alegro de que su núcleo de coalición obligatoria yace en el fracaso y hecho jirones. Su fracaso es evidente. El Acuerdo de Belfast, deliberadamente hizo una burla de la justicia y de la democracia. En cualquier otro país, la decisión de quién está en el gobierno recae en la gente, aquí recae en los partidos, es un absurdo. Y eso, por supuesto, ha establecido el escenario para la política de rescate que hemos vivido durante los últimos 18 meses. Ese es el absurdo central inherente del Acuerdo de Belfast y en esa construcción, por supuesto, contiene su propia destrucción porque es ese mismo núcleo el que ha implosionado".
El líder del partido atacó al DUP por no utilizar el fracaso para restaurar el gobierno descentralizado como una oportunidad para abogar por un cambio en la estructura de la coalición obligatoria.
"Es una gran oportunidad perdida de perfeccionar y requerir cambios fundamentales en el funcionamiento esencial de la Ley de 1998 para que podamos tener un gobierno que funcione", continuó.
"Y por supuesto, al perder eso, perdieron la oportunidad de llegar a una mayor cohesión unionista".
Allister dijo que gobernar es necesario ahora y que el gobierno directo "no es perfecto ... pero es mejor que el gobierno de Sinn Féin".
Allister también discutió sobre el Brexit, diciendo que "el enfoque punitivo de la UE exige una respuesta más sólida que la que ha recibido hasta ahora de Whitehall".
"El premio y la oportunidad del Brexit no deben ser castrados por complacer a la malévola Bruselas o al agresivo Dublín", dijo.
domingo, 15 de abril de 2018
Ian Paisley Jr: "El Acuerdo del Viernes Santo no es un tótem sagrado"
Es el hijo aventajado de los cinco que tuvo el reverendo Ian Paisley, fundador del Partido Democrático Unionista (DUP). Su padre se negó a firmar el Acuerdo de Viernes Santo en 1998, pero se redimió nueve años después como ministro principal de Irlanda del Norte y tendiendo una mano a Martin McGuinness, de Sinn Fein. Los dos archienemigos acabaron siendo grandes amigos hasta el momento de la muerte.
Ian Paisley Jr. reconoce la herencia que dejó su padre, pero admite que la reconciliación está aún lejos, a pesar del camino recorrido estos últimos 20 años. "Es cierto que el Acuerdo de Viernes Santo puso fin al conflicto armado", reconoce el ahora diputado del DUP- , "pero al mismo tiempo permitió la puesta en libertad de asesinos en serie y no es tan "perfecto" como algunos creen. Si así lo fuera, no tendríamos ahora esta crisis a lo que nos enfrentamos, con más que 15 meses sin Gobierno en Stormont porque estamos obligados a gobernar por consenso".
"El Acuerdo no es un tótem sagrado", recalca Ian Paisley Jr., 52 años. "No es una declaración de derechos, ni una Constitución. Las circunstancias cambian y los acuerdos pueden también cambiar".
"El IRA perdió, y ése es también un hecho", asegura Paisley. "El objetivo de los terroristas republicanos esta poner fin al mandato británico sobre Irlanda del Norte. Pues bien, Irlanda del Norte sigue siendo parte del Reino Unido. Y no veo apetito político, ni económico, ni emocional para una unificación de la isla. La República de Irlanda no se puede permitir "cargar" con el norte. Nuestro nivel de paro es del 3,5%, cuatro veces menos. El progreso económico y la sanidad pública lo tenemos garantizado gracias a que formamos parte del Reino Unido, y así va a seguir siendo. Yo, como la mayoría de la población, queremos seguir manteniendo nuestros derechos como británicos".
Partidario acérrimo del Brexit, Ian Paisley Jr. vaticina que será la República de Irlanda la que siga en unos años el mismo camino: "Le será más ventajoso proyectarse hacia el Reino Unido y Estados Unidos que seguir anclados en la Unión Europea". Lejos de convertirse en un nuevo "Titanic", el diputado del DUP asegura que el Brexit traerá "nuevas y granes oportunidades a Belfast".
¿Y la posible marcha atrás con la vuelta a una frontera dura? "Nosotros queremos seguir con la frontera abierta como hasta ahora, y creemos que será posible dentro de un nuevo acuerdo de Libre Comercio", sostiene Paisley. "Es la UE la que amenaza con volver a levantar barreras. Michel Barnier está usando la frontera como arma arrojadiza".
jueves, 12 de abril de 2018
Amplio reportaje sobre las figuras de Gerry Adams y Martin McGuinness
Desde aquí aprovechamos para agradecer a Txente Rekondo el enlace sobre el reportaje, que consideramos que contiene información de interés para los lectores del blog. Como es costumbre, apelamos a una lectura crítica del mismo.
Una lección clara del proceso irlandés es que no hay paz sin cambio y negociación, y ambos requieren valor y compromiso. En el vigésimo aniversario del Acuerdo de Viernes Santo, Gerry Adams y Martin McGuinness pasarán a la historia por su valentía al afrontar los desafíos de un proceso político que sigue vivo e inconcluso.
Se conmemoró este martes el vigésimo aniversario de la firma del Acuerdo de Viernes Santo. Dos décadas de cambio político que significaron el proceso de paz irlandés, la firma del acuerdo y las primeras victorias electorales de Sinn Féin, hitos que claramente se identifican con los líderes republicanos Gerry Adams y Martin McGuinness, quienes desde 1998 han sobrevivido a cinco primeros ministros británicos y el mismo número de irlandeses, tres líderes unionistas y cuatro presidentes estadounidenses. Su influencia en la política irlandesa e internacional quedó reflejada en algunos de los nombres que asistieron al funeral de McGuinness en marzo de 2017: el que fuera presidente de Estados Unidos Bill Clinton; el primer ministro irlandés, Enda Kenny; el presidente irlandés, Michael D Higgins; la que fuera presidenta de Irlanda Mary McAleese; y los primeros ministros irlandeses tras la firma del acuerdo de paz, Bertie Ahern, Brian Cowen, además de los líderes unionistas del DUP, Arlene Foster y Peter Robinson.
Desde que, en 1972, Adams y McGuinness participaran en los encuentros iniciales entre el movimiento republicano y el Gobierno británico hasta la votación en el congreso del Ard Fheis, en el que Sinn Féin votó mayoritariamente a favor del Acuerdo, los dos mandatarios republicanos han liderado la construcción de un nuevo escenario político en Irlanda.
Reconocimiento en casa y fuera de ella. En el camino, ambos cambiaron las mentes y percepciones de aquellos a quienes conocieron, reconciliándose con enemigos y víctimas del conflicto, que les reconocen como arquitectos de la paz. Esta es una experiencia compartida por el que fuera primer ministro británico Tony Blair, quien admite en sus memorias que le gustaban «más de lo que debía», o su consejero en aquellos momentos, Jonathan Powell, que pasó de no darles la mano –en el primer encuentro entre los republicanos y Blair, en 1997– a invitar a Martin McGuinness a su fiesta de despedida cuando abandonó el Gabinete británico y a aceptar que ambos consiguieron lo más difícil en el proceso: que este funcionara.
Fuera de los círculos republicanos, la admisión explícita del papel esencial de los políticos de Sinn Féin en el proceso de paz solo llegó con el anuncio de McGuinness de su retirada de la política, debido a la enfermedad que acabó con su vida. Quizás, uno de los reconocimientos más destacados fue el de Ian Paisley Jr, el hijo de quien fuera el líder del DUP... y enemigo acérrimo de Martin McGuinness hasta que forjaron una gran amistad durante el periodo en que compartieron el liderazgo del Ejecutivo norirlandés. «No estaríamos donde estamos ahora en términos de estabilidad, paz y la oportunidad de construir nuestro país si no fuera por su dedicación, especialmente durante el periodo en el que compartió el trabajo con mi padre… Puedo reconocer que el camino que McGuinness decidió tomar no solo ha salvado vidas, sino que ha mejorado la vida de muchos», dijo Paisley Jr.
Fue precisamente la relación entre Paisley y McGuinness la que refleja el progreso del acuerdo de paz. Fue gracias al esfuerzo y la insistencia de los líderes republicanos, su voluntad de compromiso –siempre dentro de los parámetros que aseguraban que sus decisiones serían aceptadas por el movimiento republicano para poder mantener la unidad y evitar escisiones– que el 8 de mayo de 2007 Sinn Féin y DUP formaron gobierno.
Una vez más, es importante no desestimar la importancia de este hecho. El DUP se había negado a negociar en la misma habitación que los representantes republicanos durante todo el proceso de paz, y este partido unionista se negó a rubricar el Acuerdo de Viernes Santo. Ian Paisley y sus seguidores hablaban de “Sinn Féin-IRA” cuando se referían al partido republicano. Semanas después de su toma de poder, McGuinness y Paisley se ganaron el apodo Chuckle Brothers por su sonrisa perpetua y su buena relación.
McGuinness reveló que uno de los «episodios más divertidos» para él fue durante su primera reunión formal como primer y viceprimer ministro, donde Paisley sugirió enviar una carta al secretario de Estado británico de aquel entonces, Peter Hain, para pedirle que abandonase inmediatamente el castillo de Stormont. «Lo hicimos en nuestra primera carta conjunta como primer y viceprimer ministro. El secretario de Estado británico y su personal se sorprendieron, pero lo hicieron. Cuando nos mudamos a nuestras oficinas la semana siguiente, descubrimos que se habían llevado todo con ellos, incluidas las bombillas», recordaba McGuinness. «Nuestra relación confundió a muchos. Por supuesto, nuestras diferencias políticas continuaron: su lealtad fue con Gran Bretaña y la mía con Irlanda. Pero pudimos trabajar efectivamente juntos en interés de todo nuestro pueblo», afirmó el republicano después de la muerte de Paisley.
Algunos apuntan que fue precisamente esta amistad la que forzó la renuncia de Paisley en 2008, y señalan a la actual líder unionista, Arlene Foster, como una de las líderes de la revuelta dentro del DUP contra él. Después de su muerte en setiembre de 2014, la viuda de Paisley, Eileen, reveló que McGuinness había sido un gran apoyo para la familia durante la larga enfermedad de su esposo y dijo que su amistad había significado mucho para él.
Después de la muerte de Paisley, el propio McGuinness habló sobre su amistad. «A pesar de nuestras diferencias, me pareció una personalidad carismática y poderosa. Él siempre me trató a mí y a quienes trabajaron conmigo con respeto y cortesía. El proceso de paz y yo hemos perdido un amigo», afirmó entonces.
Con anterioridad a Paisley, la que fuera secretaria de Estado para el norte de Irlanda, la también fallecida y añorada Mo Mowlam, fue relevada de su cargo en 1999, a raíz de las denuncias sobre sus eventuales y cercanas relaciones con los republicanos. El MI5 filtró para ello una conversación telefónica que revelaría su profunda amistad con McGuinness.
El primer encuentro, en 1972, en Derry. Sin embargo, si una relación ha marcado el proceso de paz es la amistad entre los que fueron los dos líderes republicanos, que estaba a punto de cumplir 45 años cuando se produjo el fallecimiento de McGuinness.
Gerry Adams apunta a que su primer encuentro con McGuinness se produjo en las calles de Derry, durante una protesta a favor de los derechos civiles en junio de 1972. El movimiento de los derechos civiles en el norte de Irlanda se basó en la experiencia del liderado por Martin Luther King en los Estados Unidos para luchar contra la discriminación contra lo católicos en el norte de Irlanda. Hasta la firma del Acuerdo de Viernes Santo, en el norte de Irlanda el ser católico limitaba las posibilidades de acceso a la educación, la vivienda y el empleo.
Ese fue el caso de Martin McGuinness, quien concluyó sus estudios con la aspiración de ser mecánico, tarea imposible por pertenecer a la comunidad nacionalista: bastaba con que deletreara su apellido o informara de su centro de educación para que la puerta del empleo se cerrara. Cuando el conflicto le alcanzó de lleno, trabajaba como aprendiz en una carnicería. La violenta represión policial contra las demandas nacionalistas de igualdad le llevaron a las armas y, en 1970, se unió al Ejército Republicano Irlandés (IRA), en cuyas filas ascendió con rapidez. Por su parte, en Belfast, Adams trabajaba en un bar y se había unido a Sinn Féin en respuesta a la oleada de ataques de los protestantes contra sus vecinos nacionalistas a mediados de los años sesenta. A su buena dinámica de trabajo se unía una buena relación personal. Adams explicó cómo el fallecimiento de McGuinness había truncado sus planes de anunciar su retirada conjunta en mayo del 2018.
Para 1972, Adams y McGuinness ya se encontraban entre el grupo de elegidos para los encuentros secretos con los representantes del Gobierno británico, en aquel entonces encabezados por el secretario de estado británico Willie Whitelaw. Meses después de aquella cita, McGuinness fue detenido en la República irlandesa en las inmediaciones de un automóvil que contenía explosivos y municiones. Durante el juicio, en el que se negó a reconocer al tribunal y se identificó como miembro del IRA –«Hemos luchado contra el asesinato de nuestro pueblo (...). Soy miembro de Óglaigh na hÉireann y estoy muy, muy orgulloso de ello», dijo– fue condenado a seis meses de prisión. McGuinness declaró que dejó el IRA en 1974 durante la investigación de lord Saville sobre los eventos del Domingo Sangriento en Derry, cuando catorce manifestantes por los derechos civiles fueron asesinados en la ciudad por soldados del Primer Batallón del Regimiento de Paracaidistas.
A su salida de la cárcel, su ascendiente dentro de Sinn Féin creció y fue estrechando su relación con Adams, particularmente durante el periodo de las huelgas de hambre de 1980 y 1981.
A finales de los setenta, Gerry Adams había iniciado una campaña interna abogando por una estrategia más política y de izquierdas dentro de Sinn Féin con una serie de artículos en “Republican News” bajo el seudónimo de Brownie, desafiando a la ejecutiva del partido en aquellos momentos. Precisamente, la decisión de presentar la candidatura del huelguista de hambre Bobby Sands, quien fue elegido miembro del Parlamento de Londres por Fermanagh y South Tyrone con la ayuda de la maquinaria propagandística del Sinn Féin, probó que la teoría de Adams era correcta. De hecho, tras la muerte de Sands, su agente electoral, Owen Carron, no solo mantuvo el escaño sino que incrementó el porcentaje de voto. En 1983, Adams fue elegido presidente del partido republicano.
Prohibición y atentado. McGuinness participó en sus primeras elecciones en 1982, en las que resultó elegido para la Asamblea de Belfast. Sin embargo, en aquellos momentos la estrategia republicana consistía en presentarse a los comicios pero no sentarse en instituciones que justificaban la desigualdad y opresión de los católicos norirlandeses. Precisamente, el 9 de diciembre de 1982, el secretario del Interior británico, William Whitelaw, prohibió a McGuinness, Gerry Adams y al responsable de comunicaciones del partido, Danny Morrison, la entrada en Gran Bretaña acogiéndose a la Ley de Prevención del Terrorismo. La prohibición acabó con la elección de Adams como diputado por Belfast West en mayo de 1983, y el Gobierno británico le levantó el veto que pesaba sobre él para viajar a Gran Bretaña.
El 14 de marzo de 1984, en el centro de Belfast, Adams resultó gravemente herido en un intento de asesinato cuando varios pistoleros de la Asociación de Defensa del Ulster (UDA) dispararon unas veinte balas contra el automóvil en el que viajaba. Fue herido en el cuello, hombro y brazo. Los responsables del atentado fueron detenidos casi de inmediato. Las fuerzas de seguridad conocían las intenciones de los lealistas, habiendo sido advertidos por sus infiltrados dentro de la organización paramilitar. Adams y el resto de los ocupantes del vehículo sobrevivieron porque la Policía norirlandesa de la época, RUC, había reemplazado gran parte de la munición del depósito de armas de la UDA en Rathcoole por balas de baja velocidad. Nadie nunca cuestionó por qué la Policía no evitó el atentado.
El proceso de paz actual comenzó en 1986, cuando el sacerdote redentorista Alec Reid, del monasterio Clonard en West Belfast, escribió al líder del partido nacionalista norirlandés SDLP John Hume y al de Fianna Fáil, en la oposición irlandesa, Charles Haughey, sobre la posibilidad de entablar conversaciones directas entre Sinn Féin y los otros partidos nacionalistas, del norte y el sur.
En 1987, ya elegido primer ministro irlandés (Taoiseach), Haughey autorizó las conversaciones cara a cara entre Martin Mansergh, de Fianna Fáil, y los representantes de Sinn Féin Gerry Adams, Pat Doherty y Mitchel McLaughlin.
Mientras los gobiernos negociaban en secreto con los republicanos, públicamente imponían una política de censura informativa. En la República se implantó la sección 31 de la Ley Audiovisual en 1969, limitando la información sobre el conflicto norirlandés. En 1976, el ministro de Correos y Telégrafos, Conor Cruise O’Brien, emitió una nueva orden de la Sección 31 contra los portavoces de algunas organizaciones específicas. Esto impidió que el canal público RTÉ entrevistara a representantes de Sinn Féin bajo ninguna circunstancia, incluso cuando el tema no estaba relacionado con la campaña del IRA. El Gobierno de Londres operó de forma similar entre 1988 y 1994, con prohibiciones contra organizaciones republicanas y lealistas que fueron impuestas por la primera ministra británica Margaret Thatcher tras la emisión de varias entrevistas con McGuinness y Adams en el canal público británico BBC, pero no tan severas como en Irlanda. Por ejemplo, los locutores británicos podrían doblar discursos y entrevistas de Sinn Féin con la voz de un actor o ponerles subtítulos.
Curiosamente, la prominencia de Adams como líder republicano irlandés se vio incrementada por estas restricciones. Entre los actores que dieron voz a Adams se incluyen Stephen Rea y Paul Loughran. Estas prohibiciones fueron satirizadas en programas de televisión como “Spitting Image”, y en “The Day Today”, y fueron criticadas por organizaciones en favor de la libertad de expresión y por diversas personalidades, incluído al director general de la BBC, John Birt, y el director de internacional de la misma cadena John Simpson. La prohibición de la República expiró en enero de 1994, y la británica fue levantada por el primer ministro John Major en setiembre de ese mismo año.
El documento «Hume-Adams». Las reuniones entre el SDLP y Sinn Féin comenzaron en enero de 1988. Desde un principio, Sinn Féin apostaba por crear una alianza de partidos nacionalistas irlandeses con el fin de asegurar el derecho de autodeterminación y la unidad de Irlanda, pero el SDLP insistió en que esto solo podría suceder en el contexto del fin de la violencia del IRA. Tras nueve meses de negociaciones, estas se cerraron sin alcanzar un acuerdo y solo se reanudaron en noviembre de 1991, cuando Peter Brooke, el secretario de Estado británico en el norte de Irlanda, anunció conversaciones multipartidistas en las que participaban el SDLP, el Partido Unionista del Ulster (UUP), el Partido Unionista Democrático (DUP) y el Partido Alianza. Sinn Féin fue excluido de estas conversaciones; sin embargo, los encuentros entre John Hume y Gerry Adams se reanudaron y dieron lugar al documento “Hume-Adams” de abril de 1993.
Fue entonces cuando las negociaciones se hicieron públicas y el texto nacionalista estableció la base de la Declaración de Downing Street, acordada entre los gobiernos británico e irlandés en diciembre de 1993 y que reconoce el derecho de autodeterminación de los norirlandeses.
Para entonces, Martin McGuinness se convirtió en el jefe de la representación de Sinn Féin en las negociaciones del proceso de paz que condujeron al Acuerdo del Viernes Santo. El expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton señaló que McGuinness fue quien personalmente supervisó la fase de decomiso de armas. El ex primer ministro británico Tony Blair también reconoció el liderazgo del líder norirlandés en el cumplimiento del acuerdo.
En una entrevista con el diario norirlandés “Irish News”, Gerry Adams reflexiona sobre el impacto de la muerte de Martin McGuinness sobre su vida, apuntando a que su compañero fue siempre una constante en su vida y que lo extraña «desesperadamente». Son recuerdos llenos de anécdotas, desacuerdos deportivos y debates políticos internos y externos con el llamado “comité de la herejía”, desde el que ambos incitaban a la discusión y la crítica de la estrategia de partido.
«En general, quiero decir que no estábamos de acuerdo en todo, quizás teníamos diferentes posiciones tácticas sobre algunas cuestiones, pero siempre llegamos a una resolución y siempre trabajamos sobre la base de ‘probemos esto y, si no funciona, volvemos y lo miramos de nuevo y lo intentamos de otra manera’», apunta Adams en la entrevista.
Precisamente, su estrategia y tácticas políticas han sido loadas por Jonathan Powell y Tony Blair, entre otros. Tras ese primer encuentro en 1997, Powell apuntó en su diario que «eran mucho más articulados e interesantes que la mayoría de los demás políticos de Irlanda del Norte», lo cual no sorprende, si se considera que en una grabación secreta el mismo Powell calificó a los políticos unionistas como «asnos».
En su biografía, Blair asegura que Adams y McGuinness eran «maestros supremos de la distinción entre táctica y estrategia», y fueron «una pareja extraordinaria… Ya sea que te gusten o no, y no importa cuán fuertemente desapruebes sus acciones pasadas, tuvieron coraje en abundancia».
martes, 10 de abril de 2018
20 años del Acuerdo de Viernes Santo
Desde El Periodico lo ven así:
El conocido como acuerdo del Viernes Santo supuso el final de veinte años de un conflicto armado en un rincón de Europa que se saldó con la muerte de 3.500 personas y al menos 47.000 heridos. La guerra del Ulster, que enfretó a grupos paramilitares protestantes unionistas -probritánicos- y católicos republicanos -favorables a la reunificación de la isla de Irlanda- ha dejado una profunda huella en esta región en la que todavía perdura la desconfianza, a pesar de que tanto un lado como el otro han compartido gobierno y parlamento durante este largo periodo de paz.
Los muros que todavía se mantienen en el ciudad de Belfast son una prueba de lo que falta todavía para llegar a una reconciliación duradera entre las dos comunidades. Ahora, algunas de estas divisiones de hormigón son visitadas por los turistas, como el que separa el barrio católico de Falls Road del protestante de Shankill Road. Los guía aprovechan para explicar a los visitantes la historia de los dos distritos durante el conflicto según el punto de vista de un lado o del otro.
Peadar Whelan, por ejemplo, no deja de mostrar a sus clientes los graffitis que decoran el muro de la banda católica y en particular el de Bobby Sands, el miembro de IRA que murió en prisión tras una huelga de hambre de 66 días. Whelan explica que conoció a Sands en al prisíón. El ahora guía turístico pasó 16 años por intentar matar a una policía británico. Del otro lado del muro el guía es Noel Large, otro exconvicto por acción armada y que perteneció al gurpo paramilitar Fuerza Voluntaria del Ulster. Large es de lo que piensa que a pesar de que Irlanda del Norte ha encontrado la paz, todavía no ha llegado la "reconciliación". Opinión en la que coincide desde el otro lado del muro Whelan, para quien si bien "la guerra ha acabado, la gente sigue "inquieta" por la posibilidad de que vuelvan los enfrentamientos.
Cita histórica en Downing Street
A pesar de los resquemores, son pocos los que no reconocen el éxito que supuso el pacto al que se llegó el 10 de abril de 1998. Un acuerdo que se alcanzó en unas negociaciones salpicadas de hitos históricos. No solo se logró sentar en una misma mesa al entonces Gerry Adams, líder del Sein Féin, brazo político de IRA, y a David Trimble, máximo responsable en esos años del mayoritario Partido Unionista del Ulster (UUP, en sus siglas en inglés). También y por primera vez desde que Michael Collins aceptara en 1921 la división de Irlanda, dos líderes republicanos de Irlanda del Norte, Adams y su número dos, el fallecido Martin McGuinness, pisaron Dowing Street, donde fueron recibidos por el que era primer ministro británico, Tony Blair. Fue el 13 de octubre de 1997.En las negociaciones tuvieron papel clave no solo Blair y su homólogo irlandés Bertie Ahern, sino también el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton. El mediador en las negociaciones fue el senador estadounidense, George Mitchell, quien esa tarde lluviosa de hace viente años se dirigió a los medios de comunicación que hacian guardia frente al castillo de Stormont, en Belfast, sede del parlamento regional y de las conversaciones, para pronunciar la frase esperada: "me complace anunciar que se ha llegado a un acuerdo".
La cohabitación política durante los años posteriores a la firma no ha sido fácil. De hecho, Irlanda de Norte carece de gobierno desde hace 15 meses, después de que en enero del 2017 saltara por los aires el Ejecutivo autónomo que compartían desde hacía diez años el Sinn Féin y el Partido Unionista Democrático (PUD). A pesar de la falta de Gobierno y del 'brexit' a la vuelta de la esquina que amenza con restablecer una fronter estricta en Irlanda del Norte, la celebración por esto viente años de paz va a ser por todo lo alto.
Desde Información dicen lo siguiente:
Los educadores en Irlanda tienen la obligación de recordar la historia del conflicto en la isla a una generación de jóvenes que ha crecido al abrigo de un exitoso, pero frágil, proceso de paz, nacido hace 20 años con la firma del Acuerdo del Viernes Santo, explica a Efe el académico Conor Mulvagh.
Mulvagh imparte en la Universidad de la Ciudad de Dublín (UCD) un curso sobre la historia de Irlanda del Norte, desde la partición de la isla y la creación de la provincia británica en 1921 hasta el presente.
Ofrece así una visión de los orígenes del conflicto y del tortuoso camino democrático iniciado hace dos décadas con el fin de la violencia y la formación de un Ejecutivo autónomo de poder compartido entre protestantes y católicos, amenazado ahora por una parálisis de gobierno que dura ya más de un año y por el "brexit".
"Por ello, el principal punto que suelo destacar es que el acuerdo no produjo un arreglo definitivo, no fue el fin de la historia, sino que inició un proceso todavía en marcha, aunque en ausencia de las atrocidades del pasado", explica Mulvagh.
Irlanda del Norte, recuerda, está aún profundamente dividida y la educación en primaria y secundaria, por ejemplo, todavía se estructura en torno a centros mayoritariamente protestantes o católicos.
"La paz, realmente, llega despacio. Quedan grupos armados que cometen atentados y organizaciones paramilitares implicadas en actividades delictivas", dice en referencia a los disidentes del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), opuestos al proceso de paz, y a las bandas lealistas probritánicas.
También cuenta a sus estudiantes que, a pesar de su enorme valor, el acuerdo del Viernes Santo "dio prioridad a la paz frente al establecimiento de una democracia funcional".
El sistema electoral, basado en el cálculo de D'Hondt, reparte los votos de manera proporcional, lo que "ha beneficiado a los partidos radicales", al tiempo que se les obliga a compartir gobierno, una "anormalidad respecto a otras democracias europeas", según Mulvagh.
Este es el escenario sobre el que operan el ultraconservador y probritánico Partido Democrático Unionista (DUP) y el nacionalista Sinn Féin -antiguo brazo político del IRA-, principales representantes de sus respectivas comunidades e incapaces de limar sus diferencias desde la caída del Ejecutivo hace 14 meses.
"En los últimos años, se ha gestado, quizá, una crisis de legitimidad por el hecho de que las instituciones políticas no se han desarrollado normalmente. Ese argumento no solo sale del DUP, sino de otros sectores también", señala el académico.
Los partidos no se ponen de acuerdo sobre cuestiones de identidad cultural, de derechos de las minorías (matrimonio homosexual, aborto) y sobre los mecanismos para esclarecer los crímenes cometidos por todas las partes durante el pasado conflicto.
El 'brexit' amenaza con restablecer una frontera estricta entre las dos Irlandas
A esta mezcla explosiva se ha añadido el veneno del "brexit", que amenaza con restablecer una frontera estricta entre las dos Irlandas, cuya desaparición con el proceso de paz ha traído prosperidad y ha ayudado a la reconciliación en la isla.La mayoría del electorado norirlandés rechazó ese divorcio en el referéndum celebrado en mayo de 2016, a pesar de contar con el apoyo del DUP, socio ahora de la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, quien necesita a los unionistas para gobernar en minoría tras las elecciones de 2017.
El DUP, partidario de un "brexit duro", se ha envalentonado y empieza a cuestionar la validez de las instituciones forjadas por el Viernes Santo para gobernar la provincia.
Los republicanos, dicen los unionistas, ven la salida del Reino Unido de la UE como una oportunidad para romper el país y convocar en un futuro próximo una consulta sobre la reunificación de Irlanda, como permite el acuerdo de paz si se dan ciertas condiciones.
El Gobierno de poder compartido entre DUP y Sinn Féin funcionó desde su formación en 2007 gracias a la complicidad que tuvieron los ministros principales Ian Paisley y su sucesor Peter Robinson con su adjunto, el excomandante del IRA Martin McGuinness.
Dos meses antes de su muerte en marzo de 2017, McGuinness hizo caer el Ejecutivo dirigido por Arlene Foster por un escándalo financiero del DUP y, desde entonces, todas las negociaciones para restaurarlo han fracasado.
Sin esos dirigentes experimentados más la baja de Gerry Adams, quien abandonó la presidencia del Sinn Féin el pasado enero, una nueva generación de líderes deben solucionar cuanto antes la situación, advierte Mulvagh.
Como Foster, la nueva presidenta del Sinn Féin, la dublinesa Mary Lou McDonald, y la líder del partido en el norte, Michelle O'Neill, vivieron el conflicto, pero nunca participaron en la lucha armada, una ventaja para conectar con las nuevas generaciones o una traba que les impide adoptar, quizá, la flexibilidad y capacidad de compromiso de sus predecesores.
"Aunque imperfecto, no podemos olvidar que el Viernes Santo trajo una paz sustancial. Es importante recordárselo a los más jóvenes porque cuando escuchan que el acuerdo sacrificó la democracia por la paz pueden tomar ese mensaje de una manera simplista e ignorar el profundo efecto que tuvo", concluye Mulvagh.
Finalmente desde La Rioja lo analizan así:
Jarrea sobre las calles, es jueves y David Hilditch, diputado autonómico desde 1998, tendría que estar a esta hora de la mañana en la Asamblea o en camino hacia el portentoso edificio que la aloja en Stormont. Dimensiones imperiales, piedra blanca de Portland, en su fachada seis columnas como condados tiene Irlanda del Norte, la estatua de 'Britannia' con su tridente sobre el frontón. Pero no hay Asamblea ni Gobierno autonómico desde hace más de un año, así que Hildich, de 55 años, está en su oficina de Carrickfergus, a pocos metros del castillo construido durante la invasión normanda, al final del siglo XII. Hilditch votó 'no' al Acuerdo de Belfast, que diseñó las instituciones, en el referéndum de 1998. En esta comarca, Antrim Este, todos sus diputados son unionistas probritánicos.
«Había algunos aspectos del acuerdo que no encajaban en mis creencias, como las influencias exteriores, el papel que tendrían los consejeros...», explica. El Partido Democrático Unionista (DUP) al que pertenece fue fundado por un predicador presbiteriano, Ian Paisley, y se apartó de la negociación cuando el Gobierno de Londres incluyó en la mesa al Sinn Féin de Gerry Adams, asociado con el IRA.
Con una participación que no se ha repetido, 81%, el acuerdo para restaurar la autonomía y crear un Gobierno regional compartido fue apoyado por el 71% de los votantes de Irlanda del Norte y rechazado por el 29%. En el sur, en la república de Éire, la participación fue menor, pero la reforma constitucional prometida en el Acuerdo de Belfast fue respaldada por más del 94% de los votantes.
El proceso se convirtió en ejemplo que Oriente Próximo, Colombia o País Vasco han querido imitar Dublín y Londres apostaron por liderar una negociación constitucional y de desarme Desde aquel pacto la autonomía se desarrolló y colapsó, y ramificaciones del IRA aún se mantienen.
La negociación del Acuerdo de Viernes Santo no tuvo lugar en el imponente edificio de la Asamblea sino en uno próximo, construido por arquitectos funcionarios en los años sesenta. Jonathan Powell, mano derecha de Tony Blair, lo describe con crudeza: «Paneles de formica astillados o desmoronados, un laberinto de pasillos anónimos y, tras meses se negociación, apestaba a sudor y a comida rancia».
Dos gobiernos
El furibundo Paisley no estaba presente desde el verano, pero el también unionista y premio Nobel de la Paz David Trimble no dirigió la palabra a Gerry Adams ni una sola vez, las memorias de los presentes recuerdan episodios en los que se estuvo cerca de los puñetazos, y la mayoría de los negociadores pasó 48 horas sin dormir antes de garabatear su firma en la historia europea. Cuando salieron del edificio para anunciar el final feliz, se desató una granizada bíblica.Entre los múltiples relatos de aquellas jornadas, la memoria de Powell, 'Great Hatred, Little Room' (Grandes odios, poco espacio), y la exhaustiva biografía de David Trimble, 'Himself Alone'(Él solo), por Dean Godson, permiten reconstruir, a pesar de las versiones contradictorias de algunos episodios, los trazos decisivos de aquella celebración local e internacional. Los primeros ministros, Bertie Ahern y Tony Blair, anclaron la voluntad de acuerdo. Eran pragmáticos, no acarreaban bagaje ideológico sobre el pasado, contaban con mayorías que les permitieron arriesgar. La clave del modelo irlandés es la convergencia de dos gobiernos comprometidos, con la ayuda ocasional del presidente Bill Clinton, en liderar una negociación constitucional y de desarme.
Trimble y Blair lograron que Dublín recortase su larga lista de entes y áreas de colaboración entre norte y sur -embriones de la unidad política de la isla-, que Ahern exigía para renunciar a la reclamación del territorio del norte en la Constitución irlandesa de 1937. Esos entes norte-sur han colaborado para obtener fondos de la UE, para construir un centro único de atención al autismo, han mejorado el tren que une Belfast y Dublín...
El Partido Unionista del Ulster de Trimble no quería un Ejecutivo autonómico y prefería que se gobernara por comités, para no presidir un Gabinete con consejeros de Sinn Féin. Pero cedió a la exigencia de Gobierno compartido del Partido Socialdemócrata y Laborista, del también Nobel, John Hume. Veinte años después, se enumeran logros autonómicos como el nuevo distrito del Titanic, en Belfast, el aumento del turismo, transporte gratuito a los mayores, recetas gratuitas...
El apartado de orden público y pacificación desestabilizó las instituciones una y otra vez. La reforma radical de la Policía regional que había batallado contra el IRA agravió a los unionistas. Trimble logró que Blair le firmara una carta asegurando que los diputados de Sinn Féin no podrían estar en el Gobierno si el IRA no iniciaba su desarme. Adams logró la promesa de que los presos saldrían de las cárceles en dos años, pero aplazó el desarme.
Cuestión de confianza
La autonomía comenzó y colapsó. Hubo más negociaciones y
más crisis, los partidos de Trimble y Hume se hundieron, el DUP emergió
como el más votado, el IRA se desarmó, Paisley y el exlíder del IRA,
Martin McGuinness, desplegaron asombrosa armonía como líderes del
Ejecutivo compartido... Y en el contexto ya confuso del 'brexit', las
instituciones colapsaron de nuevo, en enero de 2017, por iniciativa de
Sinn Féin, y el DUP se ha negado a restaurarlas por la exigencia de una
ley de promoción del gaélico irlandés.Owen Patterson, que como ministro británico de Irlanda del Norte creyó que la amnistía española de 1977 podía ser un ejemplo a seguir, dice ahora que el Acuerdo de Viernes Santo «ha pasado ya su fecha de caducidad». Ed Moloney, autor de obras incisivas sobre la historia del IRA, escribe que se inventó para acabar con el IRA y los lealistas, y que ya está enterrado, como otros acuerdos de la historia norirlandesa.
El diputado David Hildich reconoce que la mayor dificultad es la confianza. Recuerda que los republicanos han dicho a menudo que «cada palabra en irlandés es una bala en la lucha por la unidad de Irlanda». Pero espera que se pueda reconstruir la autonomía. Enraizado en lo local, dice que los diputados logran que los funcionarios hagan lo que interesa a los vecinos. Y se ruboriza cuando se le pregunta qué hará si en las próximas semanas les retiran el salario a los políticos vacantes del majestuoso palacio de Stormont.
martes, 20 de septiembre de 2016
Los gobiernos británico e irlandés firman un tratado sobre los ''paramilitares''
Los gobiernos irlandés y británico han firmado, la semana pasada, un tratado para establecer un órgano de trabajo para ir hacia el ''final de la actividad paramilitar en Irlanda del Norte''.El Secretario de Estado británico para ''Irlanda del Norte'' James Brokenshire firmó el tratado con el Ministro de Asuntos Exteriores irlandés Charlie Flanagan, durante su primera visita oficial a Dublín.
La Comisión propuso la información independiente del para ayudar a poner fin al estancamiento político del año pasado en Stormont. Brokenshire y el Flanagan también mantuvieron conversaciones sobre asuntos relacionados con el Brexit.
El secretario de Irlanda del Norte dijo que no ha tomado una decisión sobre si el Reino Unido tratará de permanecer en una unión aduanera después de salir de la Unión Europea (UE).
En rueda de prensa, los dos hombres hicieron hincapié en que no quieren ver un retorno a la "frontera dura" del pasado entre ''Irlanda del Norte'' y la ''República de Irlanda''.
Flanagan dijo que 30.000 personas cruzan la frontera artificial impuesta todos los días por trabajo, escuelas y universidades.
"Creo que es muy importante ese factor en las negociaciones entre la UE y el Reino Unido", dijo.
Al hablar antes sobre el tratado, Brokenshire dijo: "Nunca hubo ninguna justificación para los grupos paramilitares, no la hay hoy y no la habrá en el futuro".
"El IRC prevé una revisión independiente de los avances hacia la disolución de los grupos paramilitares, que continúan arruinando nuestra sociedad. Durante generaciones, la actividad paramilitar ha destrozado vidas en Irlanda del Norte, y para muchas personas las repercusiones continuan."
Los informes anuales del IRC serán publicadas por los dos gobiernos. El IRC tendrá cuatro miembros, con la nominación de un miembro por cada gobierno y dos miembros por el Ejecutivo del Norte.
Flanagan dijo que era "un día histórico para Irlanda del Norte". "Este es un paso importante en la aplicación de las disposiciones del Acuerdo de Fresh Start
para eliminar el paramilitarismo y en la lucha contra el crimen organizado", dijo.
jueves, 28 de julio de 2016
Los presos - punto 10 del Acuerdo de Viernes Santo
En la prisión de Long Kesh (Maze), a unos quince kilómetros de Belfast, el 28 de julio de 2000 medio centenar de presos del IRA, se convertían en la última hornada de excarcelaciones "bajo licencia" - es decir, condicionadas a que no haya reincidencia y otras interpretaciones del gobierno británico- concedidas por el Gobierno de Tony Blair.
El Acuerdo de Viernes Santo fue un intento de poner fin a un conflicto que había causado 3.523 muertes desde 1969 hasta 2001. El Gobierno británico reconoció pronto que no podía haber una resolución del conflicto mientras los presos siguieran encarcelados. Los Gobiernos confiaron en los presos para encauzar el proceso y concedieron 48 horas de permiso antes del reférendum.
El programa se inició pocos meses después de la firma del Acuerdo de Viernes Santo, de abril de 1998, y en un plazo de dos años recobraron la libertad -por uno u otro motivo- medio millar de miembros de organizaciones armadas en tregua. Entre los liberados había unos 194 reclusos republicanos y 194 lealistas. Y entre ellos, 166 condenados a cadena perpetua relacionada, en su mayoría, con uno o múltiples asesinatos.
El acuerdo fue negociado por los Gobiernos británico e irlandés y nueve de los diez partidos norirlandeses más votados en las elecciones anteriores. El Partido Demócrata Unionista (DUP), del reverendo Ian Paisley, se mantuvo al margen del acuerdo.
El nivel de reincidencia de los presos excarcelados ha sido mínimo.
Entre aquellos liberados hay personajes muy conocidos como Pat Magee, que lideró el comando que hizo explotar una bomba en el Grand Hotel de Brighton, donde se hospedaban Margaret Thatcher y miembros de su Gabinete durante el congreso del Partido Conservador de 1984. Su colega republicano, James McArdle, destruyó en 1996 un edificio en Canary Wharf (Londres), matando en la explosión a dos vendedores de prensa. Rompía, con su ataque, la tregua del P.IRA anunciada dos años antes.
En el bando lealista,elementos como Michael Stone, que estaba condenado a seis cadenas perpetuas por sendos asesinatos, incluidos tres perpetrados durante el funeral de los miembros del P.IRA asesinados en Gibraltar, en marzo de 1988.
El también lealista Torrens Knight, que había matado a cuatro obreros católicos y, en un macabro acto de revancha, acribilló a balazos a siete parroquianos en un pub de Derry en 1993. Knight se vengaba de la matanza en una pescadería del Shankill Road, cuando la bomba que portaba Sean Kelly mató a nueve personas y a su compañero del P.IRA, Thomas Begley.
Otros como McVeigh, que cumplía una condena de 24 años por intento de asesinato, con bomba lapa, de un oficial del Royal Ulster Constabulary. Había vivido antes entre rejas, de diciembre de 1983 a enero de 1991, por posesión de explosivos. No estuvo inactivo mucho tiempo. Y a su retorno a Long Kesh, en diciembre del mismo año, fue portavoz del colectivo de presos del IRA, un total de 205 en 1998.
En enero de 1998, la entonces ministra para 'Irlanda del Norte', Mo Mowlam, se entrevistó en el penal de Maze/Long Kesh con presos lealistas y, en una segunda visita, con reclusos republicanos, entre ellos, McVeigh.
"No voy a hacer concesiones ni a negociar, sino a explicar que las medidas que persigue el colectivo de presos, incluidas las liberaciones anticipadas, se tratarán dentro del contexto de un acuerdo negociado. Es necesario negociar y alcanzar un acuerdo", justificó la por entonces ministra (ya fallecida).
David Trimble, unionista, ministro principal del intermitente Gobierno autonómico hasta su derrota electoral de 2003, también se entrevistó con presos lealistas pese a la oposición de su partido, el Unionista del Ulster (UUP), a la mal llamada amnistía.
"Los republicanos fueron más agresivos que los lealistas en las reclamaciones a favor de los presos. Nosotros comprendíamos el grado de rechazo moral que su excarcelación produciría en la comunidad unionista. Gerry Kelly, del Sinn Fein, me propuso formar un frente común para forzar al Gobierno a liberar a los presos en un año. Le dije que no. El unionismo lo hubiera interpretado como una señal de que los lealistas se unían al proceso, no para sustentar la paz, sino por los beneficios que podían obtener", señala David Irvine, líder del Partido Unionista Progresista (PUP), frente político de la Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF), con un centenar de reos en 1998.
"El unionismo se considera parte inocente del conflicto y, desde esta perspectiva, ve a los culpables recompensados por el proceso de paz. El tema es más complejo, puesto que todos somos culpables por omisión, palabra o hecho. Los presos respaldaron el proceso, o, al menos, la exploración de la paz, en mayor medida que los políticos unionistas que se opusieron al acuerdo. Siempre he estado atrapado entre dos males: la violencia republicana y el unionismo irrazonable", añade en referencia al reverendo Paisley, líder del DUP, quien boicoteó el proceso y rechazó el Acuerdo de Viernes Santo.
Según Ervine: "La excarcelación de los presos fue una forma de echar el telón sobre los malos tiempos. Los paramilitares no crearon la pesadilla de Irlanda del Norte. Viene de antes, de las acciones de nuestros fallidos políticos. Mucha gente es responsable de esta pesadilla, y la noción de que debemos retener a unos 400 presos, culparles y castigarles por la terrible historia de Irlanda del Norte es ridícula".
Londres y Dublín confiaron en los colectivos de presos para encauzar el proceso. En mayo de 1998, en vísperas del referéndum sobre el acuerdo, concedieron permisos de 48 horas a históricos del P.IRA para asistir al congreso de Sinn Féin en el que el pacto se sometió a voto.
La estrategia funcionó en el campo republicano, que procedió a acomodar sus estatutos para participar en la vida constitucional. También dio oxígeno a la campaña del No liderada por Paisley, aunque finalmente el 71% del electorado norirlandés respaldó el Acuerdo de Viernes Santo.
Sin avances en el desarme, el Gobierno de Blair comenzó a apuntalar legalmente el acuerdo. En junio de 1998 presentó en Westminster el proyecto de ley que, dos años más tarde, dejaría las cárceles británicas con un número mínimo de reclusos políticos. La legislación introdujo "salvaguardas rigurosas" en la liberación "bajo licencia" de los acusados de " delitos terroristas que rechacen genuinamente la violencia". El ministro de 'Irlanda del Norte' se reservaba la potestad de re-encarcelar a los reincidentes o a aquellos que incumplieran, según su opinión, las condiciones de su excarcelación.
La ley se aprobó con el voto en contra de los conservadores, de seis diputados del UUP y la abstención de su líder Trimble. Fue la primera vez en cinco años que la principal oposición parlamentaria rompía el consenso que tradicionalmente impera en la política antiterrorista británica.
"Acepto que es un asunto difícil y penoso para muchos, particularmente para las víctimas y sus familiares. Pero, al mismo tiempo, muchas víctimas aceptan que es necesario resolver el capítulo de los presos para evitar nuevas víctimas en el futuro", argumentó Mowlam.
"Si realmente quieres poner fin a la pesadilla, hay que sopesar todos sus legados. Es difícil porque detrás de cada preso puede haber muchas víctimas. Pero llega un momento en el que hay que plantearse una cuestión esencial: ¿queremos acabar con la violencia? La violencia crea víctimas y también daña a quien la perpetra. Sería un error crear una jerarquía de víctimas. Hay que evitarlo porque ¿no son también víctimas los hijos y las madres de un terrorista?", cuestiona Irvine.
Irvine, afín por entonces a la UVF, con quienes luchó y compartió celda entre 1974 y 1980 dijo: "La política del PUP nació en la cárcel. Hay un hilo que enlaza la prisión con los liderazgos lealista y republicano", observa.
En la práctica, los presos salieron a la calle sin renunciar personalmente a la violencia, sin comprometerse con la vía democrática y sin pedir perdón a las víctimas. Se creó una comisión independiente, el Comité para la Revisión de Sentencias, encargado de evaluar cada caso.
"No firmamos nada ni nos reclamaron nada. Tampoco renunciamos a la violencia ni prometimos nada. El comité certificó que el IRA estaba en tregua y, por tanto, todos sus miembros teníamos derechos a la amnistía o, en términos oficiales, a la reducción de las condenas. El hecho es que a los dos años estábamos todos fuera", confirma McVeigh.
"No se atendió a las víctimas apropiadamente. Algunas hablan públicamente del daño causado, pero cientos más sufren en silencio. Están asqueadas y airadas", resalta el católico Attwood, entonces diputado autonómico del SDLP.
Las estadísticas oficiales responsabilizan a los republicanos del 59% de las víctimas mortales; a los lealistas, del 28%, y a las fuerzas de seguridad, del 11%. Sutton las contabiliza en términos absolutos: 2.055 muertos por ataques republicanos, 1.020 por acción de paramilitares lealistas, 363 por las fuerzas de seguridad británicas, 5 por sus homólogos irlandeses y 80 cuya autoría se desconoce (a esto se suman las decenas de muertes provocadas en la última década, si bien la gran mayoría es de civiles tiroteados por temas de drogas o similares).
El programa de excarcelaciones funcionó en tanto que las reincidencias han sido mínimas. De los 447 presos liberados, unos 15 perdieron temporalmente su licencia de excarcelación, incluidos casos notorios en ambos lados.
1. AMBOS GOBIERNOS pondrán en marcha mecanismos para garantizar un acelerado programa de liberación de los presos, incluyendo los presos transferidos, condenados por delitos contemplados en Irlanda del Norte o, en el caso de condenados fuera de Irlanda del Norte, por delitos similares (de ahora en adelante, presos calificados). En cualquier caso, esos mecanismos protegerán los derechos de los presos individuales bajo la ley nacional e internacional.
2. Los presos afiliados a organizaciones que no hayan establecido o que no hayan mantenido un completo e inequívoco cese del fuego no se beneficiarán del acuerdo. La situación al respecto será mantenida bajo examen.
3. Ambos Gobiernos completarán un procedimiento de revisión dentro de un plazo establecido y fijarán fechas de liberación de los presos calificados. El procedimiento de revisión proveería el avance de las fechas de liberación de los prisioneros calificados teniendo en cuenta la gravedad de los delitos por los que las personas fueron condenadas y de la exigencia de proteger a la comunidad. Además, la intención sería que, si las circunstancias lo permiten, cualquier preso calificado que quedara detenido dos años después del inicio del procedimiento de liberación, sería liberado al cumplirse los dos años.
4. Los Gobiernos intentarán promulgar la legislación adecuada para dar eficacia a estos acuerdos para el final de junio de 1998.
5. Los Gobiernos siguen reconociendo la importancia de medidas que faciliten la reintegración de los prisioneros dentro de la comunidad, ofreciendo apoyo tanto antes como después de la liberación, incluso con asistencia dirigida hacia su inserción laboral, su formación, recalificación y ulterior educación.
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Nuevos elementos para intentar terminar con los grupos armados al amparo del nuevo acuerdo de Stormont
El panel fue uno de los componentes clave del llamado Acuerdo de 'nuevo comienzo'. John Alderdice (en la foto de la izquierda), ex líder de Alliance, Monica McWilliams, miembro fundador de la Coalición de Mujeres, y el procurador John McBurney son el plantel del proyecto. El trío presentará un informe al Ejecutivo antes de final de mayo 2016.
Desde Sinn Fein, Martin McGuinness, dijo: "He desafiado repetidamente a los grupos armados y la delincuencia durante muchos años y hoy enviamos otro mensaje fuerte y unido de que no hay absolutamente ningún lugar para grupos armados o de criminalidad en nuestra sociedad."
Desde el DUP Peter Robinson dijo que el panel sería para "señalar el camino en el que nosotros, como sociedad podemos eliminar su flagelo".
Jim Allister, líder de la TUV, dijo que el panel tenía "credibilidad cero", ya que estaba investigando el paramilitarismo mientras era "nombrado por una parte vinculada a ese paramilitarismo".
Mientras tanto Thomas 'Slab' Murphy, que durante mucho tiempo ha sido acusado en los Mass Media de haber ayudado a financiar al IRA Provisional con contrabando por la frontera artificial impuesta. Fue declarado culpable esta semana en un tribunal especial sin jurado de no hacer declaraciones de impuestos entre 1996-2004.
De 66 años de edad, a quien el líder de Sinn Féin, Gerry Adams, describe como un "buen" republicano, serán sentenciado en febrero.
En una declaración, Adams dijo que estaba al tanto de los informes de la sentencia, señalando que Murphy quedó en libertad bajo fianza y continua impugnando las acusaciones. "No tengo ningún comentario que hacer hasta que el proceso legal haya concluido", dijo.
De otro lado, el nuevo grupo de trabajo conjunto para ayudar a abordar la delincuencia transfronteriza organizada y a los grupos armados debe tener su primera reunión el próximo mes.
Será dirigida por altos cargos del PSNI, An Garda Síochána, Her Majesty's Revenue, el Servicio de Aduanas y la Administración Tributaria irlandesa.
La iniciativa es parte del nuevo acuerdo acordado en noviembre por el DUP-SF.
Los últimos detalles se dieron a conocer en una reunión de ministros británicos, de los 26 condados y de Stormont en Dublín el lunes.
Asistieron Peter Robinson y Martin McGuinness, el ministro de Justicia de Stormont David Ford y el de los 26 Condados, Frances Fitzgerald.
El ministro irlandés de Asuntos Exteriores Charlie Flanagan, y la secretaria de estado británica para el Norte Theresa Villiers también estuvieron presentes.
Robinson dijo que el grupo de trabajo marcó un "hito importante" en el acuerdo y vería al Gobierno de Irlanda del Norte seguir adelante con nuevas estructuras de justicia.
McGuinness describió la criminalidad como un "flagelo en nuestras comunidades".
domingo, 6 de diciembre de 2015
6 de diciembre de 1921 se firma el tratado anglo-irlandés
El tratado establecía que el nuevo Estado Libre de Irlanda formaría parte de la futura Commonwealth británica, con la misma categoría que Canadá o Australia, por lo que la jefatura del Estado seguiría estando en el Rey de Inglaterra. Asimismo, la Corona británica estaría representada en el nuevo Estado por un Gobernador General, y los miembros del Parlamento irlandés tendrían que jurar lealtad a la monarquía británica. Aunque este convenio hacía inevitable la división de Irlanda, el punto clave de la disputa sobre el Tratado fue el rechazo a los símbolos de la monarquía de Gran Bretaña.
Los partidarios del acuerdo, cuyos líderes eran Arthur Griffith y Michael Collins, señalaban que los términos ofrecidos eran los mejores que se habían propuesto hasta ese momento. Este sector reconocía que el Tratado no recogía todas las demandas por las que se había luchado durante la guerra contra el Reino Unido, pero brindaba una oportunidad para conseguir un mayor grado de libertad posteriormente. A su juicio, la oposición al pacto implicaría un nuevo conflicto armado contra los británicos que el Ejército Republicano Irlandés (IRA) no conseguiría ganar. El documento se debatió desde el 14 de diciembre de 1921 hasta el 7 de enero de 1922, fecha en la que fue aprobado por un escaso margen: 67 votos frente a 57.
Este resultado ocasionó la división del Sinn Féin y del IRA en dos grupos, uno contrario al Tratado Anglo-irlandés y otro favorable. Las negociaciones para lograr la reunificación del movimiento se prolongaron durante seis meses, pero ambas posturas seguían siendo irreconciliables. Así pues, estalló una guerra civil a finales de junio de 1922.
jueves, 28 de mayo de 2015
SDLP y SF bloquean el programa de recortes
El veto a la Ley de Reforma de la Seguridad Social de los principales representantes de la comunidad católica, el Sinn Féin y el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), puede precipitar la suspensión de las instituciones y el Gobierno autonómicos.
La crisis se agudizó este fin de semana con la hospitalización del ministro principal de la autonomía, el unionista Peter Robinson, debido a un fallo cardíaco.
"Está estable pero continúa en el hospital", comunicó esta mañana la consejera en Finanzas del Partido Democrático del Ulster (UDP, unionista), Arlene Foster, quien podría tomar las riendas del partido durante la convalecencia de Robinson.
El crucial debate, por tanto, seguirá adelante en ausencia de Robinson y con la latente amenaza del colapso de la autonomía norirlandesa.
La reforma de la Seguridad Social se incluye en un paquete de concesiones fiscales y ayudas a los programas de reconciliación por parte del Gobierno de Londres que los partidos norirlandesas suscribieron en el llamado Acuerdo de Stormont, el pasado febrero.
El Sinn Féin denuncia sin embargo que la legislación "no aplica las garantías acordadas en Stormont" respecto a los sectores más vulnerables de la sociedad.
"No vamos a formar parte de ninguna agenda que castigue a los pobres y desmantele los servicios públicos", advirtió horas atrás Martin McGuinness, viceministro principal republicano en el autogobierno compartido de Belfast.
El apoyo de los nacionalistas del SDLP hace imposible la aprobación de la reforma, puesto que esta legislación requiere el voto mayoritario de políticos de ambas ideologías de la dividida sociedad de Irlanda del Norte.
McGuinness culpó hoy [el lunes] al Gobierno conservador de Reino Unido de la nueva crisis institucional en la provincia británica.
"No estamos solos en la batalla contra la austeridad", advirtió el dirigente republicano.
En la mesa hay una propuesta del gobierno autonómico escocés para reunirse con sus equivalentes en Belfast y Cardiff, que ya cuenta con el respaldo de Sinn Féin.
"Debemos desarrollar una postura común en oposición a la austeridad tory", retó McGuinness esta semana.
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*Donde pone UDP debería poner DUP.
sábado, 25 de mayo de 2013
Gerry Adams afirma que 'los problemas del Proceso de Paz debe ser abordados'
Hablando en Stormont, Gerry Adams dijo que todavía quedaba trabajo por hacer.
Él dijo que su partido presentó una moción privada a los miembros la Dáil (Asamblea de Irlanda, la cámara baja del Oireachtas (parlamento) en los 26Condados) para conmemorar el 15 º aniversario del Acuerdo de Viernes Santo.
Dijo que todos los partidos tenían "problemas significativos" con respecto a que el gobierno británico tenga pendientes compromisos anteriores.
"Todos los partidos en la Dáil han dado la bienvenida a la transformación que el Acuerdo de Viernes Santo y los acuerdos posteriores han traído y el enorme progreso que se ha hecho", dijo.
"La prueba de fuego de las instituciones políticas en el norte es si pueden o no producir un cambio significativo en la vida de las personas."
Adams dijo que las políticas del gobierno británico estaban socavando la capacidad del ejecutivo para hacer esto.
"Ellos han presidido los recortes en la subvención global, un déficit en el dividendo de la paz prometido, y ahora están tratando de imponer una agenda de recortes sociales de una manera que traerá dificultades a los ciudadanos ya desfavorecidos y vulnerables", dijo.
"Esto es inaceptable y debe ser impugnado".
"El gobierno irlandés, como garante en igualdad de condiciones del Acuerdo de Viernes Santo tiene la obligación de intervenir y cuestionar también el enfoque del gobierno británico".
"Hago un llamamiento a ello ahora, para que presente una estrategia para asegurar que el gobierno británico cumple los compromisos y apoya la labor del Ejecutivo."





















