MATERIAL SOBRE EL ALZAMIENTO DE PASCUA DE 1916


"An té nach bhfuil láidir ní foláir dhó bheith glic"


Céad míle fáilte!


domingo, 12 de abril de 2009

Relatos de los lectores en sus viajes a los seis condados

Me alegra especialmente inaugurar esta sección en la cual vosotr@s,los que leéis este humilde blog,contais vuestras experiencias en el norte de la isla esmeralda.
De una manera totalmente directa,sin censura alguna, publicaré vuestras impresiones,vuestras vivencias y todo lo concerniente a vuestro viaje por el norte.

Os animo a todos los que hayáis viajado a los seis condados del Ulster bajo dominación británica,que me enviéis la crónica de vuestro viaje,y si teneis alguna imágen que queréis que publique junto a ella,no dudéis en hacérmela llegar.
Gracias a tod@s de antemano.

Hoy os pongo la experiencia de Ulmo de Arxila:

BÉAL FEIRSTE / BELFAST, O DE LA MEMORIA EXPLOTANDO CONTRA LOS MUROS
La verdad es que me parecía un sueño. Cuando hace aproximadamente un año me propusieron acudir a un congreso de lingüistas que iba a celebrarse en Belfast, mi primera reacción fue respirar hondo y tratar de creérmolo. Al fin iba a viajar a Irlanda, y no sólo eso, sino que al fin iba a conocer el corazón del conflicto norirlandés, ese tema que tanto me había entusiasmado y estremecido desde hacía años.
No entraré a contar los detalles del caótico viaje, porque no vienen a cuento. Simplemente rescataré aquellos azucarillos del aeropuerto de Dublín con proverbios en irlandés (me encantó uno en particular: Todo lo extraño es maravilloso), y el viaje en autobús hasta Belfast (con parada en Newry) escuchando música especialmente seleccionada para el momento. Michael McGoldrick, Seamus Ennis, The Bothy Band... Me sentía en casa. No podía creer que el paisaje que veía a través de la ventanilla fuese un calco del de mi Galicia natal, en todos los sentidos. Sólo la toponimia en gaélico de los carteles me recordaba que eran cientos de kilómetros de distancia los que me separaban de Santiago de Compostela.
Recuerdo que lo primero que vi al entrar en la estación de autobuses de Belfast fue un cartel que indicaba la dirección hacia Falls Road. Al momento recordé el poema Verano, 1969 de Seamus Heaney, que hacía escasamente un par de meses había podido oírle recitar al Nobel irlandés en Madrid. Incluso en el taxi en el que subimos para dirigirnos al hotel pudimos escuchar una música de cantautor y concertina que evocaba rebeldía, o al menos recuerdo, memoria.
Nuestro hotel se encontraba casi en el centro de Belfast, muy cerca de la Queen's University, pero tampoco muy distante de Belfast Oeste y de los barrios católicos y obreros de la ciudad. La impaciencia pudo con nosotros, y a la mañana siguiente de llegar realizamos una primera incursión en esos territorios situados más allá de Westlink. Ahí llego el primer shock, la conciencia de que, aunque Belfast sea una única ciudad, su corazón está partido en dos mitades radicalmente distintas. Porque más allá de Westlink, justo donde empezaba a divisarse la silueta discreta pero poderosa de la Catedral de Saint Peter, estaba un trozo de Éire, de la Éire ideal en cierto modo. En todas las puertas destacaba una pequeña placa negra con el apellido gaélico de la familia que allí habitaba, acompañado siempre del obsesivo Failté de bienvenida. No faltaban las banderas tricolores, por supuesto, y alguna que otra Starry Plough. Casi de casualidad, al final de un pequeño callejón, desembocamos en Falls Road y nos topamos con algunos de sus más famosos murales. Os resultarán familiares, sin duda: el famoso mural de apoyo a la causa vasca, el dedicado al activista afroamericano Frederick Douglass, murales alusivos a la huelga de hambre de 1981, a Brendan Dark Hughes, al conflicto de Gaza, a los Mártires de Manchester y a personajes de la cultura y la política locales, como Liam McCarthy. Nos llamaba la atención la frecuencia con la que se detenían taxis frente a esos murales, y de esos taxis bajaban turistas que los fotografiaban rápica y compulsivamente para a continuación volver a subir y alejarse en dirección a otros puntos de "turismo político" de la ciudad. Es una buena manera de ver los murales, sin duda, pero no era nuestra manera, desde luego. Preferimos patearnos Falls Road a lo largo de la tarde, entrar en los barrios católicos, en sus mercados, en sus pubs con nombres irlandeses e iconografía típicamente irlandesa por todas partes. Pudimos ver ikurriñas colgadas en las fachadas de varios edificios (ya se sabe, aquello de the same struggle) y pintadas contra el reciente desfile del Ejército británico en la ciudad, ese war machine. Era, en definitiva, otro mundo. Al pie de una carretera encontramos una cruz con los nombres de varias personas fallecidas por la explosión de una bomba en un pub de la zona. Cerca de aquella cruz nos detuvimos en un bar para tomar nuestra primera Guinness y conocer a George, un simpático y dicharachero personaje que trabajaba como camionero en el sur de España, aunque no tenía ni idea de hacia dónde venía cayendo Galicia, y ya no digamos Santiago de Compostela. Pero me llamó la atención su humanidad, y su gesto serio cuando le mencionamos los famosos murales políticos. "Bueno, ese problema ya sabéis que tiene dos caras", nos dijo en un inglés amable y pausado, "y hay que tener en cuenta las dos". La lluvia y el tiempo se nos echaban encima, y tuvimos que regresar a nuestro hotel. Aquello, en cierto modo, no había sido más que una expedición de reconocimiento, para familiarizarnos con el terreno.
Lo mejor vino al día siguiente. Con lo puesto y con la improvisación por montera, nos internamos de nuevo en Falls Road. Cuando nos descuidamos, estábamos en la zona más propiamente obrera, en la que todo estaba rodeado de un cierto halo de marginación. Banderas tricolores en las ventanas, en los postes, por todas partes, y gente charlando en las puertas de sus casas, observándonos con curiosidad y una sonrisa de ciertas complicidad en la cara. Casi todos nos saludaban. Vimos murales dedicados al Celtic de Glasgow (uno de ellos con un improvisado altar al pie), a Cuchulainn, a boxeadores míticos irlandeses (con Mohamed Ali entre ellos) y al hurling. Muchos de ellos tenían pintadas por encima, hecho que nos llamó la atención. Poco después, siguiendo nuestra ruta aleatoria, recuperamos el curso de Falls Road, nos mezclamos con el hervidero de gente que pululaba por las aceras, por los parques, entre carteles casi invariablemente rotulados en gaélico (el poder simbólico de la lengua para esta comunidad que apenas la habla fue algo que me quedó muy grabado). En algunos puntos en concreto se amontonaban las pintadas en apoyo al CIRA, al RIRA, al INLA. Nos sorprendimos al descubrir la sede del Sinn Féinn, y justo en su pared lateral el mítico mural de Bobby Sands (Poet, Gaeilgeoir, Revolutionary, IRA volunteer) cuyas proporciones gigantescas nos resultaron totalmente inesperadas. Por todas partes, placas de mármol negro con retratos de dirigentes del Sinn Féinn y de paramilitares republicanos asesinados durante el conflicto, todas ellas con la frase I nDil Chuimhne. El protagonismo de aquellos diez republicanos muertos en 1981 en el Bloque H sigue muy vivo entre estas gentes.
En pleno centro de Falls Road encontramos el Garden of Remembrance, una verdadera apoteosis donde la obsesión irlandesa por el recuerdo alcanza tintes casi mitológicos. El Garden es una especie de reconcentración de la simbología republicana. Por todas partes emergen placas de mármol negro con nombres de fallecidos, de voluntarios del IRA muertos en el conflicto, con imágenes de acontecimientos como el Falls Curfew de 1970. Uno de esos lugares donde el silencio es la mejor traducción del respeto.
Siguiendo nuestra ruta nos adentramos más y más en la zona republicana. Teníamos la sensación de que estábamos viendo y experimentando cosas que difícilmente veríamos y experimentaríamos en uno de esos viajes guiados. Y fue en una de esas calles, plagadas de pubs, de placas conmemorativas y de niños con camisetas del Celtic jugando en las aceras, donde tuvimos la experiencia que con más cariño recordaré de nuestro viaje. Estábamos fotografiando dos de los murales más conocidos (el dedicado a las mujeres de la Cumann na mBan y el que recuerda a los tres voluntarios del IRA asesinados en Gibraltar en 1988), cuando un hombre de unos 40 años salió de una taberna y se dirigió a nosotros con una gran sonrisa. Hello! Hello!, nos decía. Nos preguntó si nos queríamos conformar con ver murales o si realmente queríamos conocer de primera mano the struggle. Y acto seguido sacó su móvil y buscó afanosamente un vídeo, un vídeo que guardaba en una carpeta que contenía múltiples canciones republicanas. El vídeo era un homenaje a los voluntarios muertos en la huelga de hambre de 1981. Uno a uno. Bobby Sands, Patsy O'Hara... Aquel desconocido señalaba cada uno de los rostros que aparecían en la pantalla y no daba datos sueltos sobre cada uno de ellos. Entendimos pocas cosas, quizás porque la emoción nos estaba ganando la partida. Imágenes de los cuerpos velados por familiares y voluntarios encapuchados, de la multitud acompañando los ataúdes, de la hermana de Bobby Sands con el puño en alto... Decidme la verdad, ¿no os estremeceríais? Cuando el vídeo terminó, el hombre nos preguntó de dónde éramos y nos dio un abrazo. Good luck, repetía.
Aquel breve momento siempre será mi imagen de Belfast, de Belfast Oeste. Creo que lo he contado ya docenas de veces. Y espero poder contarlo muchas más.
Unas imágenes enviadas por Ulmo,que muestran aspectos políticos del norte,los nombres de las víctimas del conflicto-arriba-,el apoyo al RSF,los murales del Celtic(desgraciadamente vandalizados),la defensa del gaélico y la sede del Sinn Féin en Falls road:



























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2. La experiencia de Alfonso
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Mi experiencia irlandesa se inicia con lo que distintas personas me contaron y lo que comentaban sobre todo los medios de comunicación.
Hablando con algún amigo, se comentó la posibilidad de ir 4 días, la primera vez; en total he ido 3 veces, trataré de resumirlas.
La primera vez que fuí era un novato, evidentemente, en viajes del denominado turismo de conflicto, que no es sólo exclusivo de Irlanda del Norte, fuimos en avión a Dublín (preciosa ciudad por cierto), y de ahí en bús a Belfast.

Lo que adiviné al llegar al céntrico hotel de Belfast es que había bastantes nativos que no querían que habláramos de política, el recepcionista del hotel nos preguntó de dónde eramos, y al decirle mi amigo que era vasco pidió ésto.

Esto ocurrió el primer día por la noche, nos tomamos una cerveza después de dejar el equipaje, y nos retiramos a descansar; lo cierto es que Belfast tiene bastante vidilla nocturna por el centro, y lamento que una noche no saliéramos de farra total.

Al día siguiente empezamos a buscar los sitios del "turismo" de conflicto; primero llegamos a Sandy Row, zona protestante, lo más cercano del centro, murales paramilitares enormes, jamás en la vida había visto nada igual, y empezaba a sentir algo de miedo por la gente,dense cuenta los lectores que Belfast tiene aproximadamente la extensión y población que Bilbao, y que hay una separación muy notoria entre las zonas católicas y las protestantes, y que, al no haber casi edificios de pisos sino casas unifamiliares, la mayoría de los vecinos se conocen, por lo que al ver a 2 turistas se acercan y te hablan, de ahí mi miedo.
Anduvimos bastante buscando las zonas católicas, cogimos taxis, y ya llegamos a Falls Road, el centro católico por excelencia, y nos metimos en la taberna The Rock, donde los lugareños cantaban canciones antibritánicas, nos encantó ese bar.Un hecho sin embargo nos tuvo como protagonistas.

Por la tarde fuimos al barrio de Ardoyne, católico, al noroeste de Belfast, zona rodeada a su vez de zonas protestantes, siendo Shankill una de ellas, la más violenta, para fotografiar murales, y un grupo de católicos con un coche nos pararon. Yo estaba un poco más apartado porque había ido a comprar un carrete de fotos, entonces no teníamos cámara digital, y a mi amigo empezaron a decirle ¡SHOT GUN!, sin poder entenderles; imagínense...al final no pasó nada, pero al vernos turistas llegan a ser lealistas y nos cogen y no vivimos para contarlo; lo que en realidad quería uno de los católicos era que le sacáramos una foto porque el día anterior un miembro de Ulster Freedom Fighters le disparó un balín de aire comprimido en la espalda, nos tomaron por reporteros extranjeros.

-En la imágen de abajo se ve al jóven con la camiseta del Celtic levantada,y dentro del círculo se ve el apósito y el impacto del proyectil.Al ser una foto digital tomada de una foto en papel y en blanco y negro,no se aprecia con claridad,pero el dato gráfico ahi queda-
Ya por la noche fuimos a otra taberna, no la mencionada, en las cercanías de Falls Road, totalmente enrrejada debido a ataques protestantes; allí lugareños nos invitaron a pintas; por lo general los católicos son más amables que los protestantes, aunque no hablamos con muchos probritánicos.

Así se puede resumir nuestro primer viaje allí, nos quedamos allí un día más y nos volvimos en bus a Dublín, donde teníamos el avión de vuelta.

La segunda vez que fuimos allí, año 2005, fuimos con el mismo plan, pero 5 días; un día cogimos el tren y fuimos a Derry, ciudad muy católica, al oeste, casi en la frontera con la República; vimos el Bogside, el centro católico por excelencia, y la preciosa ciudad amurallada, allí había una exposición española.

Es una ciudad que por lo ocurrido en el domingo sangriento y por su proximidad con Eire es nacionalista, la gente muy amable, allí fuimos y volvimos el mismo día, y bien, y vimos Short Strand, zona católica al este de Belfast, donde asesinaron a Robert McCartney, hasta vimos una Madrid Street, lo cual nos hizo gracia.

En el tercer viaje, al año siguiente, sólo estuvimos un día en Belfast, vimos su castillo, al norte a las afueras de la ciudad.

Como reflexión personal, puedo decir que estos viajes han sido muy educativos, te aleccionan sobre cómo entender un conflicto permanente, y entender la vida como una cuestión de supervivencia, lo que comentan los católicos es algo como ésto, al hablar en definitiva de política; me gustaría volver, aunque no sé cuándo lo haré.
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3.La experiencia de Martí.P

Febrero del 2010

Nos acerca a tod@s a la jornada de solidaridad Irlanda-Catalunya que vivió en las calles de Belfast:















La verdad es que el viaje fue genial.
El viernes por la mañana recorrí las sedes del Sinn Féin, Republican Sinn Féin y del IRSP y me hize con algo de material político de dichas organizaciones.
Por la tarde encontré a los catalanes que vinieron a una jornada de solidaridad, unos 30.
En el Chultúrlann,Falls Road, se hizo una charla sobre el pasado, el presente y las expectativas de futuro del movimiento independentista de izquierdas catalán.
Despues ,se hizo una cena de hermanamiento entre el pueblo catalán y el pueblo irlandés, en la cual participaron un centenar de personas.
Para finalizar el día, se hicieron distintas actuaciones musicales, con cantautores irlandeses y el grupo de musica de Hip-Hop catalán, At-versaris.
Los catalanes fuimos acogidos en casas republicanas, con un ambiente muy fraternal.
El sabado por la manana participamos en un tour político, organizado por Coiste - Tel:+44 (0)28 9020 0770 (Weekdays) (028) 9024 6609 (Weekends);Email: tours@coiste.com ; Dirección:10 Beechmount Avenue, Belfast, Co Antrim, BT12 7NA - donde recorrimos las principales zonas republicanas, descubriendo asi la historia del conflicto y la ciudad de Belfast ,el tour finalizó en el cemeterio de Milltown.

















En la tarde delante del Kelly's cellar, hubo la actuación de 2 grupos de "Bastoners" uno del barrio de St. Andreu de Barcelona y otro de Igualada.
Los "bastoners" forman parte de la cultura popular de Catalunya, y consiste en bailar una determinada danza e ir pegando con los "bastons" que son los pales de fusta.
Para finalizar la noche se recorrieron algunos bares de Belfast.

Febrero del 2010.
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4.La experiencia de Wilfo:

Verano del 2010

Dejo una pequeña crónica fotografica por los lugares vinculados al nacionalismo irlandes y al conflicto irlandes en los 32 condados de Éire, especialmente en las ciudades que he visitado; Dublin, Belfast y Derry.



En las imagenes de arriba: Robert Emmet y Kilmainham gaol.

De mi experiencia mas prolongada en Dublín puedo afirmar el gran potencial de éirígí como grupo politico, que ha sido, sin duda alguna, el mas activo en mi estancia en Dublín, siendo capaz de organizar el solo hasta 3 grandes acciones en pleno centro de Dublín en apenas dos semanas (cosa que ningun otro grupo, ni siquiera el sinn féin le he visto hacer).
Aunque se destaca la presencia visible de otras organizaciones republicanas, como sinn féin (y Ógra) y el republican sinn féin especialmente.
Asi mismo, note en mi estancia una ausencia casi total del 32 csm y del IRSP.


En las imagenes de arriba: La condesa Constance Markievicz, Theobald Wolfe Tone y Thomas Clarke.


Mi experiencia en Derry fue breve, apenas unas horas para ver lo mas significativo.En belfast estuve dos días, note todavia una amplia presencia de murales políticos de nacionalistas y unionistas por las calles de Belfast, si bien se nota un ambiente mas calmado y algunos murales y pintadas empiezan a ser retirados.
Como nota significativa vi mucho apoyo a modo de pintadas, murales y graffitis al R I.R.A. (tambien en Derry) y algunos murales insultando a Gerry Adams.



En las imagenes de arriba: Derry, apoyo a los POWs en las muralllas, Belfast, Mural en la lealista Shankill, Derry, zona lealista.

Tambien algun acto de gamberrismo de IBA y de chavales en las calles, especialmente en falls road (donde un grupo de gamberretes nos tiraron huevos y nos insultaron) y en Shankill Road (lo mismo pero petardos en vez de huevos).


Un saludo!!
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5. La experiencia de Iñaki

Postrimerías del verano de 2010.

Después de 4 años

Hacía 4 años que no pisaba Belfast y se nota que las cosas han cambiado. Entré a Belfast por Andersonstown y ya se apreciaba el cambio. En el suroeste de la ciudad estaban en obras, lo impactante es que estaban construyendo rascacielos, torres de edificios. Quien haya estado en Belfast sabe que esas torres se encuentran solo en el centro y en algún que otro barrio (New Lodge, entrada a Falls,..) pero poco más. Las viviendas que se encuentran a los alrededores del centro de Belfast son casitas individuales.

Al pasar por delante de The Felons club (centro social de ex-presos del IRA) comprendí que el proceso de paz iba por buen camino. La primera vez que vi este edificio me dejó de piedra, me daba miedo hasta entrar, al ser un edificio rodeado de alambradas y piedras. Esta vez, las alambradas habían desaparecido. Al cruzar Falls vi que algunas viviendas estaban siendo remodeladas y que otras ya lo habían sido. A la entrada de este barrio, al lado de la zona de los murales internacionales, vi que habían construido una nueva zona de ocio. Luego, al día siguiente, al pasar andando, me di cuenta que en este barrio con respecto a las mejoras todavía queda muchísimo por hacer.


En otros barrios nacionalistas, parecía no haber pasado el tiempo, seguían igual que hace 4 años, estaban intactos: New Lodge, Ormeau, Ardoyne. (por cierto, en este último barrio, un día antes de haber estado yo, habían encontrado un artefacto explosivo). Hablando con algunos de los residentes de los barrios nacionalistas me comentaban que mucha gente se encontraba en paro, que muchos de los vecinos vivían de los subsidios. Por lo que pude apreciar, la economía de Belfast esta basada esencialmente en el turismo y en el sector servicios.

Al cruzar uno de los “muros de la paz” (por desgracia aún hoy existen) la entrada a Shankill me dejó anonadado. En los alrededores de la calle North Boundary varios murales de grupos paramilitares unionistas habían sido sustituidos por murales históricos. Aunque toda la calle Shankill road estaba repleta de banderas inglesas era raro encontrar pendones de grupos paramilitares, salvo en alguna casa y murales paramilitares. También aprecié que se estaba regenerando la zona.


Por lo contrario, en otros barrios lealistas como Ballymacarret, Donegall pass o Donegall road, los murales no habían cambiado, seguían siendo de los grupos paramilitares unionistas, eso si, era raro encontrar también en estos barrios banderas de estos grupos, por lo contrario estaba atestado de banderas inglesas.

En otro barrio lealista, donde un mural de un encapuchado con la metralleta en la mano de un grupo paramilitar te da la bienvenida como es Sandy row, algunos de los murales de los grupos paramilitares que han desaparecido por la regeneración de la zona, había copia de estos más pequeñas dentro de las calles del barrio. En esta zona, unos días antes, unos catalanes habían sido apedreados. Según pude oír, la mejor zona para que un extranjero establezca su residencia es la zona nacionalista, ya que, en las zonas lealistas los extranjeros son mal vistos e incluso les hacen la vida imposible.
Con respecto al proceso de paz, las personas con las que me relacioné (todas vivían en zonas nacionalistas) me comentaban que había que hacerlo, que era el momento adecuado, que iba para adelante, pero que es un proceso muy a largo plazo. Con respecto a grupos como ONH, CIRA,RIRA, éirígí,… allí ellos los llamaban disidentes, me decían que eran grupos muy reducidos, que tenían más repercusión fuera de Irlanda que allí mismo, y que se encontraban esencialmente en algunos barrios del este y en Derry. A parte de alguna pintada, nada más pude encontrar sobre ellos. Espero que el proceso de paz siga adelante y por fin se puedan echar abajo “los muros de la paz” que aun dividen los barrios.

Lo único que si que no ha cambiado y sigue igual de buena es la Guinness.

Iñaki.
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--------En esta crónica hay un salto hacia atrás en el tiempo, es del 2009.----------

6. La experiencia de Paco
La detallada crónica que voy a poner hoy me ha sido remitida en Catalán, y la he traducido lo mejor posible, para verla en su idioma original ir a: Sóc el que veus.

La crónica es del año 2009, en verano.

My first week in North of Ireland.

Cuando Gerry Adams, líder histórico del Sinn Féin, compareció ante los medios de comunicación tras firmar, in extremis, los acuerdos de Viernes Santo o Acuerdos de Belfast (14 de abril de 1998) entre el gobierno británico, el gobierno irlandés y diferentes partidos políticos norirlandeses, dijo que lo más fácil de todo el problema era firmar dichos acuerdos, lo más difícil, construir una paz que durase y que pusiera fin a todos los años de conflicto; respetando los puntos clave del acuerdo que se acababa de firmar.

Han pasado más de 11 años desde aquellas declaraciones y las cosas en el norte de Irlanda han cambiado. La violencia ha disminuido considerablemente entre las dos facciones (republicanos y unionistas), las tropas británicas, aunque la ocupación se mantiene, ya no patrullan las calles y Belfast, al menos para los extranjeros, es una ciudad abierta al mundo.

Pero, la realidad dista mucho de ser tan maravillosa como al menos parece a ojos de un visitante. Los acuerdos, al menos por la parte británica y unionista, se han incumplido repetidamente y cada vez que se ha querido dar pasos adelante, la violencia entre las dos facciones se ha repetido constantemente. Aunque la parte peor parada, como los últimos 800 años, sigue siendo la republicana / nacionalista irlandesa. La violencia ha dejado de ser política, para pasar a ser violencia futbolera o común. Eufemismos que esconden un trasfondo de años y años de dominación británica y resistencia republicana.
Sin ir más lejos, la semana pasada, poco antes de llegar yo aquí, un grupo de 30 individuos, identificados como unionistas aficionados del Glasgow Rangers, asesinaban de una paliza ante su mujer e hijos a Kevin McDaid, aficionado del Celtic y miembro reconocido de la comunidad católica de Coleraine (condado de Derry), mientras gritaban: Somos de la UDA (Asociación de defensa del Ulster) un grupo paramilitar lealista. Su hijo ha declarado que cerca de los hechos había una patrulla de la policía que no hizo nada para evitar el linchamiento, así están las cosas.

Caminar por el centro de Belfast es hacerlo por una ciudad europea, con comercios, cafeterías, restaurantes, centros comerciales y una oferta cultural envidiable. Pero cuando uno se aleja de este centro, donde se mezclan las dos comunidades, y se acerca a los barrios, ve rápidamente que esas heridas históricas continúan vigentes y permanecen en una extraña calma que parece que en cualquier momento pueden encender una nueva llama de violencia.

La ciudad está dividida en cuatro zonas: (*)East Belfast y South Belfast de mayoría unionista y West Belfast y North Belfast de mayoría republicana nacionalista, aunque en las cuatro zonas se localizan grupos de ambas comunidades, eso sí separadas por muros, cámaras y cientos de metros de alambre.

La primera tarde que fuí por Belfast hice una pequeña incursión en East Belfast y comprobé como las Union Jack, las lápidas conmemorativas, los mausoleos y los murales con encapuchados, fusiles y símbolos de los grupos paramilitares, que durante décadas han sido apoyados por el gobierno y los servicios secretos británicos, adornaban el barrio. La atmósfera: fría, distante y solitaria por sus calles.
El atardecer ayudaba a hacerla más melancólica y desconfiada.

El momento más impactante y emotivo, sin embargo, ha sido la visita guiada por West Belfast, barrio republicano. El tour te da una vuelta por los lugares más significativos del conflicto político en el barrio, siguiendo por Fall Road, la calle principal.
Los murales que adornan muchas de las paredes de las casas, a diferencia de la parte unionista, donde son más violentos, no tienen ese aspecto tan fantasmagórico y esa violencia implícita. Aunque también, como en East Belfast, los mausoleos y las lápidas descansan en muchos rincones del barrio.

Muchas son las historias que tienen para contar estas calles y estos muros, mucha violencia y mucha muerte. Pero hay dos que, al menos a mí, me han dejado una sensación de tristeza y me han hecho pensar estos días.

La primera, la de Ciaran Nugent. En la década de los sesenta y setenta del siglo pasado, los británicos tratában a los militantes del IRA (Irish Republic Army) como prisioneros de guerra y eran recluidos en un campo de concentración situado en las afueras de Belfast. El gobierno británico decidió crear los bloques "H" en la cárcel de Long Kesh, módulos de máxima seguridad donde los militantes del IRA serían recluidos a partir de ese momento. En este módulos, los militantes dejában de ser prisioneros de guerra para pasar a ser prisioneros comunes, por tanto debían llevar el uniforme que les dában. Los volunteers del IRA vieron que la condición de prisioneros comunes les iba a traer consecuencias negativas hacia la consideración del pueblo, que hasta ese momento los apoyaba a muerte en la lucha, pensaban que iban a perder legitimadad.
Ni eran, ni se consideraban delincuentes, eran "freedom fighters" y no íban a darle ese placer a las autoridades británicas. Nugent fue el primer militante encarcelado que se negó a llevar el uniforme reglamentario de prisionero y sólo se tapaba con dos mantas. Comenzaba así la rebelión de los hombres-manta (Blanket protest), desde entonces también se negaron a ir al baño, haciendo sus necesidades en la misma celda y esparciéndolas las por la pared. Esta medida tan desagradable la tomaron porque era durante las salidas al patio y los baños cuando los carceleros aprovechaban para darles palizas y maltratarlos. Del mismo modo tan "sucio" querían denunciar su situación y que el mundo conociera lo que pasaba dentro de aquellos módulos. Desgraciadamente, Ciaran Nugent fue encontrado muerto en el año 2000 en un río, víctima del alcohol, triste vía de escape que eligió para digerir los recuerdos y todo lo que vivió en aquella época.

La otra historia, como no, es la de Bobby Sands. El comandante Bobby Sands, como muchos de vosotros sabéis es, probablemente, el militante más conocido del IRA en todo el mundo. Sands inició en 1981 una huelga de hambre junto a otros compañeros para pedir ciertos derechos a las autoridades ocupantes. Viendo que la primera huelga de hambre, iniciada por Brendan Huges y otros seis compañeros y la protesta de los hombres manta siquiera había llevado a falsas promesas por parte del gobierno de Margaret Thatcher y casi lleva a la muerte a Sean McKenna, el 1 de marzo de 1981, Sands inicia una huelga de hambre indefinida que le llevaría a la muerte -sabida- sesenta y seis días después de su inicio con veinte y siete años. Las demandas eran: status de prisionero de guerra, no llevar el uniforme de prisionero común, derecho a organizar el tiempo y los horarios, derecho a reunirse, una visita y una carta semanal y la restitución de todos los derechos perdidos durante la protesta. La estrategia, después de la jugada oscura de la "Dama de Hierro", era que empezara la huelga un preso cada quince días. El resultado final fue: 75 militantes se presentaron voluntarios, diez huelguistas muertos, entre ellos Bobby Sands, y otros en coma a las puertas de la muerte, sólo el escándalo internacional y las presiones de la jerarquía católica a las familias para alimentar a los presos , pusieron fin a la huelga-en contra la voluntad de los presos-. Durante el tiempo que estuvo en huelga de hambre y gracias a una jugada estratégica del movimiento republicano, Sands fue presentado como candidato al parlamento. Ganó esas elecciones y se convirtió en miembro del parlamento hasta su muerte el cinco de mayo de 1981. Pero Bobby pasó a historia no sólo por ser un miembro del IRA que llevó una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias, sino que fue un personaje muy popular y admirado en la comunidad republicana. Pese a su juventud, era la segunda vez que pasaba por la cárcel, escribió poemas (los escribía en papel de fumar que se escondía en el ano para poder sacarlo de los módulos "H"), aprendió y enseñó gaélico y se convirtió en todo un símbolo de las reivindicaciones de los prisioneros del IRA y de la causa republicana. Hay una frase suya que adorna un mural conmemorativo que se puede ver desde Falls Road que dice: Nuestra venganza será la sonrisa de nuestros hijos.









Son sólo dos historias de las miles que puede contar este pedacito de la tierra de Irlanda. Una tierra que tiene entre sus símbolos la bandera tricolor. El verde de la tradición gaélica / celta, el naranja (orange) de la tradición protestante y el blanco que significa la paz entre las dos partes. Una bandera que ondea en muchas partes del norte de Irlanda y en muchos barrios y calles de esta extraña ciudad llamada en gaélico Béal Feirste, aunque, hoy, es una tierra ocupada por el invasor británico.

Fotos:

1. Cerca del puerto, cruzando desde el centro de la ciudad a East Belfast.
2. City Hall, centro de Belfast.
3. Mural Unionista en un colegio de East Belfast.
4. Mural que recuerda a Kiran Nuget, primer militante que se negó a vestir la ropa de prisionero común. Falls Road, West Belfast.
5. Parte del muro que rodea West Belfast. En algunas partes alcanza los 12 metros de altura y tiene 4 kilómetros de largo.
6. Mural recordando a Bobby Sands pintado en la pared lateral de la sede del Sinn Féin.
7. Lápida que recuerda los huelguistas y los días que aguantaron hasta su muerte. Mausoleo a los volunteers caídos en la lucha, cementerio católico de West Belfast.

(*) Las divisiones de la ciudad pueden estar sujetas a otras interpretciones, pero en el texto se reproduce integramente la opinión de su autor.
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7. La experiencia de Juan en los seis condados ocupados.

Verano del 2010

"TURISMO" DE CONFLICTO

Mi estancia en Irlanda fue gradual hasta llegar al norte de Irlanda. Durante veinte días estuve visitando todos los condados. Recomiendo a cualquier persona que visite Irlanda,que vaya a sus bares, prados, que conozca a su gente, todo en general me fascino. Es un pais que me ha encantado.
Entré con mi propio coche desde Rosscoff (Francia) hasta Cobh (Irlanda), desde allí, como he comentado antes fui conociendo ciudades, pueblos, y cada cual tenia su propio encanto. Mi última ciudad antes de entrar en el norte de Irlanda fue Dublín.
Para entrar en el norte de Irlanda quería buscar una de sus fronteras mas duras y controladas, dicen en las noticias que esCrossmaglen, en la zona de south Armagh, después de varios kilómetros por carreteras casi abandonadas (ya que esa zona tiene mucho terrerno rural y solo hay granjas, ganado, y alguna casa aislada) cual fue mi sorpresa cuando ya estaba en el norte de Irlanda y sin ningun tipo de control. Antes de dirigirme hacia Omagh paré en Armagh, era domingo, y todo estaba cerrado y sus calles vacias, allí ya pude ver banderas de todo tipo “adornando” calles y barrios. (no se pierdan la catedral católica).
En Omagh el poco rato y lo poco que pude visitar ya que el tiempo no me daba para mucho, no ví ninguna alusión a ningún bando, es una ciudad que fue duramente castigada y sus habitantes lo recuerdan cada día con el monolito que está en la calle principal.

Mi siguiente destino y base para moverme durante los siguientes dias fue Derry. Antes de llegar a Derry en la carretera te ves casas aisladas con la bandera inglesa, banderas del ulster, banderas naranjas que no se lo que significan (*) , la verdad es que en mi trayecto por el norte de Irlanda ví más banderas inglesas y del ulster que banderas irlandesas.














Ya en Derry, nos alojamos en el barrio del bogside, barrio irlandés catolico, un barrio castigado por la violencia, día a día. Derry impresiona por sus murales que te dejan sin aliento, algunos son muy duros. No se que clase de periodismo existe o le interesa a la unión europea, pero ya no escucho tanto sobre el norte de Irlanda en las noticias y la verdad es que allí cada día existe algún que otro disturbio por ambas partes.
Una noche, al ver mucho movimiento de policía (cosa que tambien impresiona), patrullando por las calles como en las películas, cada uno a cada lado de la acera, muy bien equipados, y con el “fusil” en alto. Dedidí salir a la calle a ver que pasaba, y nada, era un simple control rutinario de la zona. Al llegar a mi zona de descanso en abbey street yo entré por una calle tipo parking de la que no recuerdo su nombre, cuando aparecí en abbey habia un furgón tipo tanqueta, uno de sus ocupantes al verme por la noche aparecer por allí, se pudo enseguida detras de una farola y no dudo en apuntarme con su fusil esperando mis movientos, yo me quede parado mirándole, esperando a ver que pensaba hacer, me aleje unos pasos para ver que sucedia, habia detenciones, entrada en casas, los niños se subían encima de los coches de la policía, la policía no les decía nada, cuando terminó su trabajo y se marchaban los niños les chillaban y les tiraban piedras.
El norte de Irlanda está muy dividido, quizas roto y eso se nota. Eso sí, es preciosa.

En mi siguiente nota os daré mi opinión sobre Belfast.

Juan.

(*)Acotación de El norte de Irlanda: Supongo que la bandera naranja a la que se refiere Juan es la de la orden de Orange (con estrella púrpura, y cruz de san Jorge en el lateral superior izquierdo) , o la otra variante igualmente naranja pero solo con una cruz púrpura en el centro, de cinco o seis puntas, según el modelo, pero ambas también de la Orden de Orange.

Os remito a las entradas que puse en el blog sobre las banderas unionistas/lealistas.

Banderas Unionistas/lealistas.
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8.la experiencia de Martín.
Julio de 2011
El pasado mes de julio dos amigos nos desplazamos a Dublín 18 días para visitar a un compañero que está allí trabajando. Contactamos con el dueño de esta web para que nos aconsejara que sitios podíamos visitar lo cual agradecemos y nos sirvió de gran ayuda la verdad.
Llegamos a la noche después de que el vuelo se retrasase 2 horas y allí estaba nuestro compañero para llevarnos a su casa donde vive en compañía de otros chavales, tomamos un poco de whisky irlandés y nos fuimos a dormir ya que al día siguiente empezaría nuestra visita a la ciudad.

Después de descansar toda la noche cogimos un bus y nos desplazamos al centro de la ciudad, O´Conell Street, la primera impresión fue bastante buena, todo muy verde recordándonos a nuestra tierra gallega. Esta calle está repleta de monumentos a escritores, poetas y políticos, y también está el emblemático edificio de correos donde tuvo lugar la batalla en el levantamiento de Pascua, luego seguimos hasta la universidad Trinity College que a mí personalmente me gusto bastante. Después de descansar allí un rato seguimos caminando hacia el castillo de Dublín que la verdad poco tiene de castillo...aun así hay que decir que era bastante bonito y después de hacer las reglamentarias fotos pusimos rumbo hacia la catedral de Cristo (hay muchísimas iglesias y catedrales en toda Irlanda por lo que pudimos apreciar), la catedral era bastante vistosa y estaba unida a un museo vikingo por un pequeño puente que pasa por encima de la carretera. De ahí fuimos a la otra catedral más importante de Dublín que es la de su patrón San Patricio para mi gusto bastante más bonita que la otra y con un parque muy florecido enfrente, allí descansamos otro rato y cuando recuperamos fuerzas decidimos ir a la mítica y quizás más famosa calle de Dublín, Temple Bar, para degustar las primeras pintas del viaje.
Sabíamos que no eran baratas pero una pinta por 6 euros nos pareció excesivo, aun así degustamos unas cuantas invitados por nuestro anfitrión que para algo está currando allí y sus sueldos son bastante abultados, acordes con el nivel de vida como pudimos comprobar. Después de estar hasta tarde en Temple Bar cogimos un bus y fuimos para casa con un buen sabor de boca por el primer día de visita.
Al día siguiente nuestro colega nos dijo que poco más nos quedaba por visitar ya que Dublín es pequeño y ahora solo nos quedaban por ver algunos monumentos más y patear la ciudad.
Aprovechando que él trabajaba fuimos los dos visitantes a perdernos por la ciudad que es como mejor se conoce, dimos vueltas y vueltas por toda la ciudad que no tiene desperdicio y de nuevo para cerrar el día fuimos a Temple Bar a seguir probando las cervezas típicas de allí.
El resto de días por la ciudad fueron un poco iguales, visitando algunos monumentos y parques como Stephen Green al final de una calle llena de comercios y tiendas bastante caras o Phoenix Park que era enorme, la estatua a Oscar Wilde y a iconos del movimiento independentista irlandés como James Connolly o Robert Emmet.
Uno de los días nuestra estancia coincidía con una charla organizada por Éirígí sobre el 75 aniversario de las Brigadas Internacionales, nuestro inglés no pasaba del nivel básico pero aun así logramos entender bastantes cosas, también conocimos a personas del estado español que estaban allí estudiando ya que había bastante gente de aquí.

El 12 de julio decidimos pese a las advertencias de alguna gente ir a Belfast a presenciar la marcha orangista y los disturbios que se pudieran producir como pasa cada año. Llegamos a la mañana y después de pasear por el centro de la ciudad fuimos como nos aconsejo el creador de este blogue a la calle de Falls road que nos encanto la verdad, los murales, el cementerio Milltown, etc...


También visitamos la zona lealista de Shankill Road que no nos gusto mucho ya que estaba algo abandonada y demacrada, aun así los murales lealistas no tienen nada que envidiar a los republicanos por lo que pudimos ver.

Ya a la tarde volvimos al centro a ver el desfile que seguimos un buen rato sorprendidos por las borracheras que llevaban algunos de los asistentes que no paraban de cantar canciones lealistas e insultar a los republicanos que estaban retenidos por la policía en los barrios católicos, en un momento dado, al entrar la marcha en el este de la ciudad unos chavales republicanos lograron escabullirse y lanzar algunas botellas a la marcha que se detuvo ante el desconcierto, después de un momento de confusión la policía tomo posiciones y la cosa no llego a mas, pero nosotros decidimos dejar de seguir el desfile ya que tampoco nos gusta mucho ese ambiente de patriotismo inglés.
Entramos en barrios católicos en los que la gente sobre todo los más jóvenes estaban ataviados con bufandas del Celtic cubriéndoles el rostro y con piedras y palos de golf, la cosa no paso a mayores ya que el desfile no debía de pasar por esa zona y los chavales se fueron hacia donde se divisaba una cortina de humo, nosotros les seguimos y nos encontramos con dos coches en llamas mientras una veintena de jóvenes tiraba de todo a la policía , nos quedamos sorprendidos por la juventud de los chavales, ninguno debía pasar de los dieciocho años, pero sobre todo nos quedamos impresionados con la pasividad de la policía que solo esquivaba los objetos que les tiraban sin intentar hacer frente a los jóvenes que seguro se lo pasaron genial jaja, el momento tenso llego cuando los chavales decidieron pasar más a la acción y lanzaron varios cócteles molotov y pintura a la policía, entonces la policía respondió con una pequeña carga en la que por poco agarran a algún chaval.
Después de ver el enfrentamiento durante dos horas y hartarnos a reírnos de la poca eficacia policial decidimos marchar a la parada de buses para volver a Dublín. Aun eran las 11 y no había nadie absolutamente por las calles céntricas de Belfast cosa que nos choco bastante, pero bueno, llegamos a la estación y después de dos horas de trayecto llegamos a Dublín con una buena historia que contar a la vuelta.
Otro de los días de nuestra estancia en Irlanda aprovechamos para ir hasta Derry que era una ciudad que personalmente tenía muchas ganas de conocer por la historia que tiene y que no tiene mucho que envidiar a Belfast si del tema del conflicto irlandés se trata.
Después de tres horas de trayecto llegamos al centro de Derry y a primera vista nos pareció una ciudad muy pequeña y muy dividida (aunque esto todas las ciudades del norte por lo que pudimos comprobar).
Paseamos por el centro de la ciudad y por las murallas que la rodean parando a comer mientras disfrutábamos de las vistas del Bogside, al acabar bajamos hasta allí que era lo principal que queríamos visitar.
Paramos en la tienda de los creadores de los famosos murales de Derry para comprar y ver algunas fotos antiguas de los disturbios y de los murales, por cierto que nos atendió una chica de Valencia muy amable y guapa todo sea dicho jaja. Después de comprar algún recuerdo empezamos a caminar por la calle donde están todos los murales y el museo Free Derry, fue lo primero que visitamos y nada más entrar nos encontramos, como no, con chavales vascos también allí de visita (nos encontramos a bastante gente vascuence durante todo el viaje), el museo está genial y estuvimos allí metidos dos buenas horas, luego continuamos por la calle sacando las obligadas fotos a los murales que son flipantes y enormes, pintadas en favor del IRA y a los monumentos a los caídos.

Después de patearnos todo el Bogside decidimos ir al Sandinos bar en recomendación, como no, del creador de este blog, el bar está cojonudo y después de tomar unas pintas visitamos el nuevo puente de la paz, alguna zona lealista y de nuevo al Bogside por si nos quedaba algo en el tintero, una vuelta por la zona y decidimos poner fin a la visita a Derry y volver a Dublín con cada vez mas fatiga en las piernas con el paso de los días.

Hay que decir que si se visita un país como Irlanda hay que llevar mucho dinero, si no vas a sufrir como me paso a mí que lleve el dinero justo y nos quedamos sin visitar algunas zonas y riñando el dinero.
En otro de nuestros días en la capital fuimos a la fábrica de Guinness que la verdad me decepciono, la entrada 15 euros me pareció un timo pero bueno por lo menos te invitan a una pinta en la parte de arriba del edificio que tiene unas vistas muy bonitas de Dublín.

En una de nuestras noches por Temple bar nos encontramos con tres chavales vascos con los que salimos y lo pasamos de puta madre, una pena que se fueran al día siguiente porque era buena gente.
Con el paso de los días la fatiga acrecentaba y el dinero empezaba a faltar y pasar tantos días en Dublín ya cansaba porque ya lo habíamos visto todo en la primera semana entonces nos dedicábamos a pasear y a ir Temple Bar.
Unos amantes del deporte como nosotros no podíamos dejar escapar la oportunidad de visitar los dos estadios de Dublín, uno de ellos de los más grandes de Europa. Primero visitamos Croke Park que es donde juegan los equipos de Dublín de fútbol gaélico y de hurling, estuvimos en el museo del club e intentando practicar los dos deportes en los que no eramos muy buenos precisamente. Después visitamos el Aviva Stadium que es donde se jugó la UEFA este año y es de los más grandes de Europa pero no pudimos entrar ya que estaba totalmente cerrado.
Ya con pocos días para volver a casa decidimos volver a Belfast a presenciar el Anti-racist Cup en el estadio de Donegal Celtic fc. al oeste de Belfast. Después de patearnos todo Falls Road logramos llegar al estadio gracias a las indicaciones de gente de allí que era muy amable.
Disfrutamos de los partidos que quedaban y colocamos nuestras banderas gallegas a modo de representación aun que no había nadie del estado español como en anteriores ediciones.

Después de los partidos entramos en el edificio que estaba al lado del campo que tenia bar, cocina, sala de fiestas y otra sala donde se hacían charlas, muy completo la verdad.
La primera charla fue de una chica palestina que contó su experiencia en Ramallah, fue bastante corta pero estuvo bien conocer de primera mano lo que ocurre en ese país. Luego fuimos al bar a degustar las primeras pintas del día y de nuevo a otra charla esta vez de Antifascist Action bastante didáctica y con un debate entre los asistentes al final.
Queremos agradecer desde aquí el trato dado por uno de los responsables del torneo que nos regalo una bufanda y camisetas del evento y nos guiaba un poco sobre las actividades que había.
Al entrar la noche todo el mundo fue a la sala de conciertos donde tocarían nada más y nada menos que Los Fastidios acompañados de otros tres grupos. Primero tocaron los grupos menos conocidos por lo que aprovechamos para hacer amistad con gente del Babelsberg 03 de Berlín, la gente del Sankt Pauli y la gente del Celtic de Glasgow entre otros. El concierto de Los Fastidios estuvo a la altura de las expectativas e hizo vibrar a todo el mundo de la sala.

Al acabar el concierto todo el mundo empezó a llamar a taxis de una compañía que había al lado del edificio pero nosotros preferíamos pegarnos la caminata ya que no nos quedaba mucho dinero, la idea no tuvo fruto ya que muchos de los asistentes al concierto nos advirtieron de lo peligroso que sería caminar por estas zonas a estas horas de la noche. Decidimos entonces acompañar a la gente del Celtic y del Sankt Pauli a su hotel y desde allí llamar a un taxi. El trayecto era corto pero había que pasar por una zona lealista. Fuimos un poco nerviosos y atentos pero llegamos al hotel sin problemas, allí la gente del Celtic llamó a un taxi para nosotros y de ahí para la estación de buses a coger un bus a la capital.
El trato ofrecido por la gente conocida fue espectacular ayudándonos en todo e invitándonos a alguna pinta que otra, gracias a todos ellos! Poco más que contar ya que el día siguiente lo pasamos descansando después del tute del día anterior y preparando las maletas para volver a casa.
Esto fue lo que dieron de sí dos semanas en Irlanda en las que mejor no lo pudimos pasar y esperamos volver a visitar a nuestro amigo el verano que viene, eso sí con más dinero...
La verdad si tuviera que quedarme con algo del viaje lo haría con la noche dublinesa ya que es imposible aburrirse con los pubs llenos y con música en directo, lo malo, el precio de las pintas claro, jaja. También agradecer al creador de este blog sus consejos y el poder guiarnos un poco por dónde ir.
Bueno, recomendamos a todo el mundo que vaya a este hermoso país aunque solo sea un par de días porque se pasa genial y la gente es de lo mejor.
Un saludo.
Martín.
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9.La experiencia de F.B.

Agosto de 2011

Welcome to West Belfast
Habíamos quedado sobre las 11 de la mañana, a las puertas del barrio nacionalista de Falls. Allí empezaba una ruta organizada por un colectivo de ex-presos republicanos. Iba a ser nuestra primera toma de contacto con el sitio y con la gente, y estábamos impacientes.
Cuando llegamos el responsable (un ex-prisionero provisional, según nos dijo) ya estaba allí con algunas personas más. Comenzó explicando de forma resumida la historia del conflicto, para después llevarnos a recorrer Falls Road. Los murales, los monumentos de orgullo y memoria a los caídos, las calles llenas de propaganda política y los chavales jugando con los restos humeantes de las hogueras de la noche anterior, distraían nuestra atención del guía.
Éste iba explicando sucesos relacionados con los lugares por los que pasábamos, de forma bastante amena y comprensible, incluso para nuestro inglés limitado. Lamentablemente, pronto nos dimos cuenta de que su narración del conflicto estaba muy condicionada por su afiliación al sector provisional. Por un lado, nos hablaba recurrentemente del triunfo de la estrategia electoral del SF y de las virtudes de los Acuerdos de Viernes Santo, o nos invitaba a entrar en la tienda del partido para echar un ojo; por otro, ignoraba los murales vinculados a otros sectores y las numerosas pintadas reclamando la libertad de prisioneros, que asomaban por todas partes. En un momento dado, al llegar a la altura de la casa Costello (actual sede del IRSP), se detuvo y nos explicó que en otra época esta casa había tenido una gran relevancia, pero que las corrientes revolucionarias del movimiento republicano habían degenerado mucho con el tiempo, poniendo el ejemplo de un grupo armado izquierdista que había violado mujeres (?) y hablando explícitamente del IRSP como un grupo marginal carente de apoyo. Preguntado por la situación actual de los prisioneros republicanos, hizo un silencio y empezó de nuevo: ciertamente todavía quedaban algunos presos que no aceptaron las condiciones de los GFA, y que por tanto, no habían sido excarcelados. Según él, habían agentes británicos “entre ellos”. Totalmente descolocados, le preguntamos si los mismos presos que cumplían condena eran agentes británicos. Él se aclaró diciendo que no eran los mismos presos, sino personas de su entorno que les “confundían”...
Pasado el tour, tuvimos la oportunidad de conocer a más gente, y sorprendernos con la infinita hospitalidad de los irlandeses, que nos acogían con amabilidad y camaradería. Pateando los barrios o alzando pintas en los pubs, fuimos conociendo las implicaciones más cotidianas del conflicto y el día a día de las gentes irlandesas, también en relación a “los otros”.
- Alguna vez vas a los barrios protestantes?
- ¿Yo? ¿Que dices? Aprecio mi vida.
- ¿Tan chungo es?
- Mira. Si yo entrara en un garito de Shankill, lo primero que pasaría es que se darían cuenta que no soy de allí. En segundo lugar, me preguntarían de donde soy. Si les digo que vengo del oeste, me dan una paliza.
Nos hablaron de los carniceros de Shankill, de las casas quemadas en Bombay Street, de cómo habían tenido que subir aún más los “muros de paz” para no recibir cocteles molotov del barrio unionista, de cómo la discriminación entre unos y otros seguía sin desaparecer, muchas veces materializada en el acoso del PSNI, al que muchos seguían viendo como el brazo armado del unionismo... Pese a todo, decían que ahora la cosa se había calmado mucho, aunque no tanto cómo algunos intentaban darnos a entender. Al parecer, en la pasada bonfire las patrullas policiales que pasaban por ahí se habían comido unos cuantos molotov y algunos encapuchados habían disparado al aire. Para unos eran únicamente “elementos antisociales”, delincuentes despolitizados; para otros, “grupos minoritarios” de republicanos, que -decían- igual no eran tan minoritarios...
Guerra en Derry...


Llegamos a Derry el 13 de agosto, coincidiendo con la marcha de los Apprendice Boys para conmemorar la resistencia protestante al asedio de 1689. No nos habíamos dado cuenta, pero íbamos en un bus cargado hasta los topes de lealistas. Al subir, con las bolsas y las cervezas, tenían simplemente aspecto de hooligans en un día de partido, pero al bajar ya se habían puesto toda la parafernalia y habían sacado las banderas, envalentonados.

Al bajar de la estación echamos a caminar en dirección al Bogside, pasando los numerosos controles que el PSNI había desplegado para blindar el desfile, al que no prestamos demasiada atención. Al llegar al Free Derry Corner nos encontramos con una acampada del 32CSM en apoyo a los prisioneros y contra las políticas penitenciarias del gobierno británico. Al mediodía toda la gente se reúne y marchamos hasta una calle acordonada por la policía, que nos separa del desfile, donde se inicia la protesta convocada por el RNU. Se exhiben carteles y se gritan consignas por la liberación de Brendan Lillis y Marian Price, contra los registros integrales y el internamiento sin juicio. La actitud es firme y la gente se sitúa a escasos centímetros de los antidisturbios, manteniendo sus posiciones cada vez que éstos tratan de empujarlos. Al cabo de un hora aproximadamente, alguien pega un grito y todo el mundo se pone en movimiento al instante, haciendo el camino de vuelta juntos.
Y ahí comienza el jaleo. De camino al Bogside tropezamos con patrols del PSNI, apostados en un acceso de la muralla. Los chavales pequeños, algunos realmente pequeños, les tiran todo lo que encuentran por ahí. Los mayores no les paran, se limitan a increpar a los antidisturbios mientras éstos reciben piedras y botellazos. En un momento determinado, una vecina aparece y recrimina a los organizadores de la protesta su actitud. Se enzarzan en una discusión, en la que apenas entendemos unas cuantas frases.
- ¿Qué pasa? ¿Eres del Sin Fin? ¿Tu hermano es policía o qué?
- No soy del Sinn Féin. ¿Tu de donde eres? A ver, ¿tú de donde eres?
- Eso a ti no te importa.
Más discusiones, los chavales siguen, y al final la vecina se larga impotente. "Bye, bye, Sinn Féin" la despiden. La gente se disuelve y nosotros decidimos dar una vuelta por Derry.
El paseo durará poco. Desde dónde estamos vemos una columna de humo que parece salir del free derry corner. Nos acercamos y nos damos cuenta de que no hay uno, sino tres coches ardiendo, estratégicamente situados para bloquear el tráfico. Los maderos de antes se han puesto en fila y desde la muralla no quitan ojo a un grupo de encapuchados que parece que preparan algo. Dos de ellos se separan del grupo y comienzan a subir la cuesta de césped, acercándose a la muralla. Desde allí llega el sonido de las trompetas y los tambores de los lealistas, que al otro lado del muro siguen con su desfile. Los encapuchados tienen una caja con un mínimo de 10 cocteles preparados. Hacen funcionar un mechero y los cocos empiezan a volar. Algunos estallan contra el muro, otros consiguen pasar. Ellos están tranquilos, van haciendo, primero uno, luego el otro. Los policías, mientras tanto, comienzan a descolgar las banderas británicas que ondean a lo alto del muro. Al rato se acaban los cacharros y la “avanzadilla” vuelve para abajo, donde hay mucha más gente.
Casi instantáneamente hace acto de presencia un convoy con 4 o 5 jeeps policiales, que comienza a dar vueltas por la plaza a toda ostia. Da la sensación de que no vienen a cargar ni a detener, sino a asustar un poco y entretener a la gente para evitar que ataquen el desfile. Los encapuchados van sacando cajas de entre los callejones, y las vacían con bastante puntería. Los maderos dan vueltas como locos, frenan, arrancan, se suben a la acera, hacen amago de atropellar a los encapuchados. Al cabo de unas vueltas no hay un sólo patrol que no esté en llamas. La gente esta bastante tranquila, conversando entre ella y comentando la jugada. Muchos dan indicaciones a los encapuchados, les avisan cuando llegan refuerzos o simplemente les animan. Parecen vecinos, salen de las casas, se saludan con la gente que están en los patios. Llegan más patrols y un chaval comenta que si siguen viniendo, habrá que llamar a los “boys”. Una vecina que estaba a nuestro lado, de unos 50 años, se ríe con el comentario y nos explica que el chaval se estaba refiriendo al IRA. También nos comenta que hacía tiempo que no veía un ataque de esta magnitud, y que se nota que está bien organizado. Nos comenta que el desfile les ha jodido el sábado, porque no pueden acercarse al centro y es día de compras. Lo considera una provocación: "¿Por que no van a desfilar a Inglaterra?".


Los encapuchados siguen con lo suyo. A uno de ellos se le acaban las botellas y salta sobre el lateral de un patrol en marcha, dando puñetazos contra el cristal del copiloto, intentando alcanzar la cabeza del madero con todas sus fuerzas. Es algo que ya habíamos visto y veremos en otras ocasiones durante el viaje: la rabia. La llevaban en las venas y lo notábamos. Percibíamos el iceberg de sufrimiento colectivo por la punta, en aquellos que nos contaban que su padre llevaba 10 años en la cárcel o que su hermano se había suicidado a los meses de quedar en libertad, en los 8 hermanos que se habían quedado huérfanos porque su padre y su madre habían sido cosidos a tiros por el ejercito británico, ...

-Ahora están debatiendo en Inglaterra si usar o no las balas de plástico contra los saqueadores. Y Aquí llevan años usándolas contra nosotros, matando gente con ellas. No les costó decidirse, total, sólo eran unos putos católicos.

En la plaza sigue el tío vivo. De repente, en medio del caos oímos un estallido. Pensé que había sido un disparo de advertencia, pero luego me enteré de que era una pequeña bomba artesanal lanzada por los republicanos. La cosa iba aflojando, daba la sensación de que se les acababa el material. La vecina nos recomendó que cuando viésemos a la gente correr, corriésemos con la masa y no parásemos. Nos dijo que cuando bajasen de los jeeps no iban a tener piedad con nadie, tampoco con nosotros, aunque fuésemos de fuera. Finalmente las patrullas se largaron y la gente empezó a dispersarse. Los coches quemados habían dejado de soltar humo, pero ya nadie les prestaba atención.

... y paz en Armagh


La muerte en 1981 de Bobby Sands y otros nueve militantes republicanos en la siniestra prisión de Maze marca un antes y un después en la historia del conflicto. El crédito moral y político ganado para la causa republicana por aquellos luchadores irreductibles es enorme, y 30 años después su recuerdo sigue muy presente en la memoria colectiva de las comunidades nacionalistas. No en vano, Margaret Thatcher es señalada por muchos como la peor déspota que ha conocido Irlanda.

El SF había organizado una marcha de homenaje en Armagh, fletando autobuses desde todo el país. El campo donde comenzaba el recorrido era un hervidero de pequeñas bandas de música y grupos con banderas y pancartas. Había grupos vestidos de civil, pero la mayoría lucían un aspecto paramilitar, con uniforme verde y negro. Uno tras otro iban marchando por la carretera hasta otro campo, donde al llegar eran aplaudidos por los que ya habían llegado. Entre dos grupos de organizaciones locales del SF, había una comitiva de vascos y catalanes con txistu incluido, luciendo ikurriñas, esteladas y pancartas por la amnistia de los presos y las presas políticas. Fueron acogidos con una impresionante ovación por todo el campo, recibiendo más aplausos que cualquier grupo local, en un gesto entrañable que hizo saltar las lágrimas de más de uno.


Cuando todos los grupos habían llegado comenzó el acto político. Varios niños y niñas sujetaban fotografías de los hungerstrikers mientras a su izquierda, Gerry Adams esperaba su turno para hablar. En ese momento ocurrió algo curioso. - "Como símbolo de la libertad de Irlanda y de la paz"-, los organizadores liberaron unas cuantas palomas blancas, que salieron volando de sus jaulas alejándose del lugar. Todas menos una, que fue a parar al escenario, frente a los niños. Como respetando un guión instintivo, todos se quedaron quietos mirando a Adams. Éste, sonriendo a las masas, fue hasta dónde estaba el pájaro, lo cogió entre las manos y lo arrojó sobre un mar de aplausos.

Los niños leyeron una pequeña biografía de cada hungerstriker, mientras nos preguntábamos por qué no hablaban de ellos sus familiares. Pronto Adams cogió la palabra. Ensalzó el sacrificio de aquellos que recorrieron el camino de la represión, del encarcelamiento y de la tortura. Ese camino, -decía- había conseguido llevar al movimiento republicano a su mejor momento. Desde aquellos días, y gracias al liderazgo del Sinn Féin, hoy el Estado orangista había desaparecido. El primer ministro norirlandés era republicano, y las puertas para lograr la libertad estaban abiertas. El camino a seguir -mediante métodos pacíficos y democráticos- iba a continuar siendo difícil, pero con la ayuda de todos iba a ser posible. El Sinn Féin necesitaba jóvenes para emprender ese camino. El Sinn Féin necesitaba mujeres. El Sinn Féin necesitaba mujeres jóvenes (risas del público). Entendimos que Irlanda necesitaba al Sinn Féin, y que el Sinn Féin necesitaba a Irlanda, sin excepciones. No entendimos, eso sí, porqué el discurso de Adams ocupó todo el contenido político del acto, sin incluir la intervención de familiares o prisioneros supervivientes, lo cual nos parecía lo más lógico y lo habitual en este tipo de actos. Tampoco entendimos cómo podía ser que a pesar de las diferencias no se mencionase a los presos de Maghaberry, que como los hungerstrikers en los 80, resisten a día de hoy en las tripas de las cárceles británicas. Sabíamos que la marcha era un acto organizado exclusivamente por el partido, ahora nos daba la sensación de que había sido organizado exclusivamente para el partido.

Bonfire


Los chavales no habían parado en todo el día. Yendo de arriba a abajo, juntando palets y sacando muebles viejos de las casas, al final habían armado una buena torre. Bien entrada la noche comenzaron a prenderle fuego a ese armatoste de madera con banderas británicas. Horas antes había aparecido por allí un coche del PSNI, que había sido recibido a pedradas por algunos niños. Ahora la torre era pasto de las llamas y a su alrededor se formaban corrillos de chicos y chicas que tomaban cervezas y hablaban entre ellos, mientras las familias salían al patio o al balcón de sus casas para ver el fuego. Los adolescentes estaban sonrientes, gritaban, daban vueltas para encontrarse con la gente, se notaba que se habían arreglado para la ocasión. Nos sentíamos como en casa, como en las fiestas de verano de cualquier pueblo... Entonces las llamas devoraron la primera bandera británica, y la euforia se apoderó de la plaza.


No estábamos en casa. Estábamos en Irlanda, en la Irlanda ocupada.
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10. La experiencia del Sr. Gartzia.

Euskal Herria – Éire

Verano 2011

Nuestra primera y fugaz parada fue en la capital, Dublín, desde donde nos dirigimos hacia Belfast. Atravesando la M-1 vimos unas cuantas Union Jack's y banderas del Ulster de los seis condados ocupados, por lo que entendimos que estábamos llegando a Newry, cerca de algún enclave unionista.

Llegamos tarde a Belfast, por lo que no nos dió tiempo a hacer gran cosa. Dimos una vuelta por los alrededores del hotel en busca de algún lugar para cenar. Pero un día entre semana a las diez y pico de la noche se prestaba algo complicado, por lo que nos decidimos por unos sandwiches en algún super, que nos acabamos comiendo sentados junto al City Hall, donde ondeaba orgullosa la bandera imperialista británica. Acabamos la noche en el Madden's, que se encuentra cerca del Kelly's, junto a Castle Street.

La segunda jornada nos esperaba un tour político por la zona republicana de Falls Road que organiza Coiste (www.coiste.ie), una organización de ex-prisioneros Provisionales republicanos, la cual ha servido de salida laboral para los antiguos presos. (Los tours pueden ser en castellano, euskera y catalán). La visita duró unas cuatro horas, en las que andamos desde Divis Street y atravesamos todo Falls Road hasta llegar al cemeterio de Milltown. Fue una jornada agotadora, pero sumamente interesante y enriquecedora. Después de que nuestro guía nos hiciera una pequeña introducción sobre la historia de la isla y en particular sobre las circunstancias sociales, políticas, etnográficas, económicas y culturales del Norte, nos adentramos en Falls Road. Evidentemente aparte de los murales que se ven a lo largo de todo el recorrido, destacaría varias cosas: el Irish Republican History Museum of Belfast (Conway Mill Complex, Conway Street), que es un museo independiente de cualquier asociación, que se ha alzado gracias a la entrega y trabajo voluntario de la gente. Fue un proyecto de Eileen Hickey, una mujer que creyó que era importante edcucar a la juventud para hacerles entender cual era la historia y porques la lucha republicana irlandesa. Hay una cantidad enorme de carteles, recortes, fotografías, banderas, uniformes, armas, insignias e incluso un RPG-7 colgando del techo. Además hay una replica a tamaño real de una celda de los huelguistas de habmbre del H-Block. Conmovedores los continuos lugares de recuerdo en honor tanto a los huelgusitas de hambre del '81, como a las luchadoras y combatientes muertos de las diferentes zonas y calles, como el de Bombay Street o en recuerdo a los asesinatos de Ballymurphy, sucesos que segaron la vida a 11 personas, meses antes del Bloody Sunday. Y por último destacaría el poder caminar por los barrios de pequeñas casas rojizas, genuinamente de tradición obrera, completamente vacios, por los cuales apenas pasea nadie, para de repente toparte con un enorme muro seguido de una alambrada, con algunos grandes portones, que cierran a las noches, para evitar “incursiones nocturnas”, pero que curiosamente abren todo el día, además de los días de los innumerables desfiles unionistas, para pasear su rancio orgullo británico y tratar de humillar a las comunidades republicanas. Esa es la paz por la que aspostaron los firmantes del GFA.



Cruzando todo Falls Road por la zona socialista en la que ondeaban multitud de Starry Plough's y banderas del IRSP (en le nº 392 está Costello's House, sede del IRSP), llegamos hasta el cementerio, donde acababa la visita, puediendo visitar el monumento en recuerdo a los voluntarios del PIRA y del INLA. También se puede ver en la parte inferior de un momumento que hay en recuerdo a los miembros del IRA y el SF que murieron hasta 1953 (Roll of Honour) una inscripción en recuerdo a aquellos republicanos irlandeses que lucharon contra el fascismo en la “guerra civil española” del 36 al 39. No pasarán!.


Tras la visita comimos algo en un local que gestiona una asamblea de jóvenes. (En King Street, frente al Hotel Ibis y participan la mayoría de grupos menos Ógra-SF). Es un local pequeño, pero está bien para tomar algo tranquilamente y tener una interesante charla con jovenes del ala izquierda del republicanismo. Suelen tener un par de platos del día por unos pocos pounds).

Cenamos en Darcy's (Bardbury Place 10), por relativamente poco dinero y bien. Hay que aprovechar las ofertas que hay a las puertas de los restaurantes y hacer alguna merienda-cena antes de las siete de la tarde, que es cuando hay buenas ofertas. Acabamos el día en Kelly's.


Nos dirigimos a Derry por la costa de Antrim. La verdad es que es un recorrido precioso, se puede viajar tranquilo desde Belfast a Derry y no se hace demasiado pesado. Atravesando los pueblos costeros de camino hacia Derry pasamos por cantidad de pueblos plagados de banderas británicas y de la mano roja de los seis condados. Comimos en la zona de descanso del Carrick – a – Rede Rope Bridge. El entorno era muy bonito, rodeado de pequeños acantilados y un verde constante en el paisaje, aunque pasamos de pagar los 4 pounds que costaba atravesar el puente y tener que comerte una cola de 15 minutos para ello y optamos por verlo de lejos y hacernos cantidad de fotos.

Antes de llegar a Derry paramos a ver el Giant's Causeway. No sabemos si por el cansancio acumulado del tour del día anterior, si por las ganas de llegar a Derry o que, pero nos esperábamos otra cosa. No se nos hizo tan espectacular como parecía en las fotografías que habíamos visto en las que parecía tan gigantesco y de enormes piedras. Un poco chasco.

Llegamos tarde a Derry, pero pudimos aprovechar la tarde antes de que oscureciera y nos dirigimos al Bogside a ver el barrio y sus murales. Muy diferentes los murales de Derry que los vistos en Belfast. Menor cantidad, ya que es una zona más pequeña, pero de mayor tamaño y en proporción mejor conservados, aunque parecen más dirigidos a plasmar el rostro de la gente, sus sentimientos, el sufrimiento y sobretodo el recuerdo del Bloody Sunday.


Justo al entrar en Rossville una placa del Republican Network for Unity, RNU, en favor de todos los presos políticos. El monumento a los mártires del Bogside, el monolito en recuerdo a los huelguistas del H-Block y enormes pintadas a rodillo blanco en la muralla del castillo que reclamaban el final de la tortura en la carcel de Maghaberry y la libertad de Marian Price, una de las líderes del 32 CSM. Coincidió que esos días los miembros del 32 CSM estaban haciendo una acampada frente al Derry's Free Corner y un ayuno de 72 horas por la libertad de los presos , en especial por Brendan Lillis (actualmente fuera de prisión y hospitalizado) y aprovechamos para conversar un rato con ellos sobre la protesta que estaban llevando a cabo y sobre la situación del resto los presos republicanos. Nos adentramos en el Bogside y pudimos ver más pintadas reclamando la libertad de Marian Price, de las gentes del barrio que murieron durante la época de las huelgas de hambre, mucha propaganda y banderas del 32 CSM.


Después nos dirigimos a Sandino's con la intención de tomar una pinta, pero estaba cerrado. Así que llegamos hasta O Donnell's (59 Waterloo Street).

Al día siguiente, antes de dirigirnos hacia Sligo y salir de la zona ocupada por el estado imperialista británico, fuimos a visitar el Free Derry Museum (55 Glenfada Park). Muy bien. La verdad es que es una visita obligatoria para comprender ampliamente la historia del Bogside, sus inicios como barrio, la represión política y económica donde los republicanos eran ciudadanos de segunda y ver como desembocaron todas aquellas primeras luchas por los derechos civiles en la gran Batalla del Bogside de 1969, primero contra el RUC y después contra al ejército británico que acabó en la matanza de Bloody Sunday en 1972.


El museo se compone de una serie de textos (disponibles traducciones en catalá, castellano y euskera) que explican la historia del barrio desde su propia formación como enclave de obreros y obreras republicanos hasta los sucesos de 1972. Hay un archivo de fotografías y cantidad de videos sobre los enfrentamientos del 69 y las manifestaciones de 1972. Carteles y pancartas del RUC, ropa que muestra los agujeros en la espalda de los asesinados en el Bloody Sunday y una historia detallada sobre quienes eran cada uno de las personas asesinadas por los militares, cócteles molotovs, las famosas tapas de los cubos de basura, etc.


Tras ver el museo nos acercamos hasta el city cementery donde hay dos impresionantes monumentos: Uno de los voluntarios del INLA y otro de la Derry Brigade a los voluntarios del PIRA. Caminamos alrededor de las desérticas calles que rodeaban el cementerio y vimos más pintadas reclamando la libertad de Marian Price, Colin Duffy, del RIRA y más banderas del 32 CSM.

Nos fuimos de Derry con la sensación de no haberlo podido disfrutar del todo. Que nos dejábamos algo por hacer en una ciudad en la que se palpa que hay un potencial de lucha extraordinario. Pero nuestra ruta debía seguir y no teníamos mucho más tiempo para quedarnos. Continuamos nuestro viaje hasta llegar a nuestra última parada, Dublin.


Cogimos alojamiento bastante cerca del centro, al lado de O'Connell Street. Estábamos junto a la tienda del Sinn Fein, así que nos acercamos a curiosear. Mucho material del 30 aniversario de las huelgas de hambre, libros, cd's, dvd's y montón de camisetas del IRA, logos del partido, de Bobby Sands, alguna ikurriña. Vamos, todo tipo de material para satisfacer las necesidades del turista con ganas de llegar a casa con su flamante camiseta del IRA sin importarle mucho a quien le da el dinero; el macarreo manda.

Fuimos hasta la visita de rigor, Temple Bar. Recorrimos las calles del barrio a rebosar de turistas. Nos acercamos a alguna tienda de segunda mano de ropa, carísimo. Vimos, fisgamos y nos gustó el ambiente. Buscamos una tienda de ropa del rollo antifa y hooligan, Casa Rebelde (Unit 5, Sprangers Vard Crow Street) que sabíamos andaba por alguna calle del barrio y tras dar mil vueltas llegamos, pero ya estaba cerrada. Así que nos fuimos hasta un mercado de segunda mano junto al ayuntamiento, cerca de Castle Street, no recuerdo bien la calle. Pero también cerrado. A partir de las 6 o las 7, era poco lo que quedaba abierto. Así que optamos por coger unas cervezas e irnos a St. Stephen's Green, un parque enorme junto a Grafton Street, para acabar el día echando unas pintas en el Foggy Dew.


Al día siguiente teníamos programado un tour por Dublin. Pasamos de los tours gratis que salen desde el castillo de Dublin e hicimos una ruta genial con un veterano guía de la ciudad. Unas cuatro horas de tour que acabaron haciéndose cortas. La visita se dividía en tres partes, la parte histórica, el levantamiento de pascua y el movimiento revolucionario socialista. Tranquilamente sentados a pies del castillo hicimos un repaso histórico desde el 2200 a. C., pasando por los vikingos, los normandos, el protestantismo, la Gran Hambruna, hasta llegar a Larkin y Connolly y el Irish Citizen Army. La ciudad es un contínuo de placas en recuerdo a los miembros del Irish Citizen Army, de figuras trascendentales en la historia de la ciudad e Irlanda, como Tomas Daibis, Jim Larkin o James Connolly. Es curioso comprobar como están presentes hoy en día en la calle todos esos recuerdos, sobre todo a los de el levantamiento de pascua de 1916, la firma de la declaración de independencia, etc. y como no han sido ocultados y destruidos tratándose de una parte revolucionaria de la historia de Irlanda, aunque estén en el olvido y no formen parte de la historia oficial de los tours, oficiales. En Oconnell Street junto a ese gran pirulí con el que todos los turistas se quedan embobados y enfrente a la oficina de turismo, edificio clave de la revuelta, está la estatua del revolucionario Jim Larkin. El levantamiento de Pascua fue precedido por una situación de confrontación del movimiento obrero irlandés contra los patronos, que acabó con una gran huelga del movimiento obrero. Durante la huelga, Larkin desafió a la patronal con la organización de un mitin en el hotel, ahora centro comercial, que está justo a la izquierda de la estatua, frente a la oficina de correos. El jefe de la patronal, además dueño del hotel, estaba al tanto de los planes de Larkin y el día señalado para el mitin montó un gran dispositivo policial entorno al lugar para impedir a Larkin dar su discurso. Larkin se las ingenió, se disfrazó y se sentó en una silla de ruedas y empujado logró llegar hasta el hotel y salir al balcón del mismo para su mitin. La represión policial fue brutal, lo cual encendió la llama entre los obreros y obreras para crear el Irish Citizen Army.





El tour acababa en la calle Moore, calle en la que se dieron los últimos enfretamientos entre el ejército y las milicias populares y en las que los revolucionarios irlandeses resistieron hasta el último aliento, la última bala, ofreciendo la mayor de las resistencias. Una muestra es una gran placa que hay en la calle paralela en Orahilly Parade en la que se lee las últimas palabras de un combatiente en una carta a su mujer que escribió con su propia sangre antes de morir. Junto a ello, unas placas metálicas puestas a la entrada de la puerta de un mísero garaje con las caras de siete de los mártires del ICA, entre ellos Connolly. La historia está presente en la ciudad, pero olvidada, nunca mejor dicho a las puertas de un garaje.

En términos generales, ha sido un viaje muy enriquecedor. Necesario empaparte en primera persona del ambiente que se respira en sus ciudades, poder hablar con sus gentes, caminar por sus calles y conocer de cerca la historia de los episodios revolucionarios de la isla. Esencial llegar hasta el norte de la isla y poder ver como nada ha cambiado. Ver Derry y Belfast y saber que muchas de sus gentes no han pasado página y la lucha no es sólo un recuerdo para contársela a pie de un mural que perdura en la calle, pero no en la memoria de algunos. No lo es porque muchos, inrreductibles, continuan a pie de calle, reclamando los derechos más básicos para los POW's y que no sean torturados y vejados en las prisiones del estado. Los nombres de los presos y presas siguen llenando las paredes de pueblos y ciudades, presentes en los rallys y manifestaciones. La lucha continúa. La lucha cotidiana por los derechos laborales, sociales y culturales más esenciales es una realidad. Como la realidad de quienes han logrado privilegios liquidando la lucha revolucionaria. Gran Bretaña logró su propósito. Desarmar, a parte, del pueblo del Norte de Irlanda, mientras acogía en el regazo del parlamentarismo a sus antiguos enemigos. Enemigos a quienes ahora, los que no renunciaron a sus principios y mantuvieron una firme postura revolucionaria y socialista ante la acometida del estado británico de asimilar el republicanismo, tildan abiertamente y sin tapujos de traidores cuando te sientas a hablar con ellos. Unos a favor de la lucha armada, otros en contra. Entre los que la apoyan, quienes entienden la necesidad de mantener a una parte del pueblo armado como defensa ante la represión y otros que ven en la continuidad de la lucha armada la vía hacia la derrota del estado. Legítimas o no, necesarias o no en el contexto actual, la realidad es que el estado británico continúa con su asimilación y particular imperialismo sobre el norte de la isla.

Tiocfaidh ár lá.
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11. La experiencia de 'CHE Cantabria'.

Crónica CANTABRIA-EIRE, EIRE-CANTABRIA.

Octubre 2011.

Llegamos a Dublín el día 13 por la tarde. Nos avisaron que haría frío, pero nos encontramos con una tarde soleada. Cogimos el bus a la ciudad, y de camino ya se puso a refrescar.
Esperaba otro modelo urbanístico de ciudad. Será cuestión de gustos, pero esa combinación de espacios rehabilitados (almacenes y atarazanas) junto con gigantescas "cajas" de vidrio y acero, no es mi modelo arquitectónico preferido. No me entraba en la cabeza que junto con majestuosos o modestos edificios históricos, se hayan levantado mastodones de acero que destrozan la estampa urbana. Nunca esperé ver en Dublín los atentados urbanísticos que veo cada día en mi "ciudad" (Santander). He de aclarar que me refería a la zona portuaria y las orillas del rio. El centro de Dublín está mejor, se suele respetar bastante el entorno y conserva mejor la esencia histórica, por no hablar de la zona "georgiana" donde el encanto aún es mayor (pese a ser una zona de estética eminentemente británica).

La ciudad se encuentra salpicada de monumentos y recuerdos. Tantos, que es imposible destacar alguno. Por cada calle hay algún personaje histórico, y si exceptuamos a Oscar Wilde, Molly Malone o James Joyce, el resto de monumentos recuerdan a irlandeses que en mayor o menor medida lucharon por la libertad de Irlanda. Jim Larkin o James Connolly probablemente sean los más visibles, por encontrarse en O'Connell Street, una calle que de facto parece el corazón de Dublín, ya que todo parece partir desde allí o que llega hasta allí. No vimos toda la ciudad, pero personajes como Collins o Valera, no tienen mucha presencia precisamente. Tal vez sean los más conocidos fuera de la isla, pero allí, por la razón que sea, no cuentan con una presencia tan importante como se podía prever. Se nota una ciudad que no se empeña mucho por recordar su pasado y que prefiere pensar en el mañana. El tema de la unificación no parece -aparentemente- despertar mucho interés, y si quieres información sobre los acontecimientos históricos relacionados con la independencia y el republicanismo, te lo tienes que buscar por tu cuenta. Hay visitas guiadas en castellano por Dublín, pero tocan el tema de una manera casi anecdótica, como pasando por encima. Si se quiere una visita detallada de esa parte de su historia -la rebelión de 1916-, te la tienes que tragar entera en inglés, y si tu inglés no es magnífico, se te escapan el 60% de los datos e informaciones: no está pensado para turistas sino sobre todo para norteamericanos irlandeses que peregrinan a Dublín una vez en la vida, y quieren rememorar el pasado de sus mayores.

Un detalle importante es que en pleno centro de Dublín se encuentra la sede del Instituto Cervantes: un enorme edificio de varias plantas, a un minuto andando del Tritity College (para que os hagáis una idea de la importancia y valor del edificio), con talleres, exposiciones, cursos, encuentros, edición, productoras audiovisuales... todo un imperio al servicio de la lengua del Imperio y pagado con el bolsillo de los súbditos del imperio. Ese edificio y sus actividades pueden "prorratearse" en millones de euros al año, millones que pagamos todos los subditos del imperio, repito. ¿Para qué? Pues para NADA, para llenar el ego nacionalista de los españolistas que apoyan ese tipo de gastos intocables (no como la sanidad). Lo "mejor", y es a dónde quiero llegar, es que en todo Dublín, no encontramos ni a una sola persona que hablara castellano, ni guías turísticos, ni los conserjes de los hoteles, ni dependientes, ni azafatas del aeropuerto, ni personal de información, NADIE. Se gastan millones de euros al año en onanismo españolista, y no se ve el resultado por ningún sitio. NO HABLA ESPAÑOL NI QUIEN ESTÁ OBLIGADO: NADIE. Ese es el peso de la lengua del imperio: nulo. Y poneros a multiplicar los gastos de esta sede por todas las que se encuentran dispersas por todo el mundo, para que luego hablen de Ikastolas, televisiones autonómicas, o de la inversión lingüística en Catalunya como ejemplos de despilfarro pagado por todos...

Un aspecto ineludible de este Dublín "olvidadizo", es visitar la carcel de Kilmainhan, entre cuyos muros padecieron varias generaciones de patriotas, y donde fueron fusilados los líderes del levantamiento de Pascua de 1916. Sí que forma parte de las visitias guiadas -curiosamente-, incluso se recomienda la visita. Cuesta 6 euros, y si dominas el inglés a la perfección, es un dinero irrelevante. Si esperáis guías en castellano, o alguna traducción, ya podéis esperar sentados, porque AQUÍ tampoco hay traducción posible: Viva el Instituto Cervantes!.
Tambíen estuvimos en la tienda del Sinn Féin -bajo la sede central-, al final de O'Connell Street, a mano izquierda, junto a la antigua maternidad. Esperaba más, pero entiendo que para ser Dublín, no se puede pedir más. Para más inri, cuando fuimos a Belfast, todas las sedes políticas republicanas estaban cerradas por ser lunes, así que con eso me tuve que conformar. Por último, os recomendaría visitar los dos museos de historia de Irlanda, uno de prehistoria y arqueología (historia antigua) que está cerca de Nassau St., y el museo de historia de Irlada, junto a rio, algo más arriba de San Pablo. Muy buenos los dos, recomendables y gratis.

Cambiando de tema, y yendo a lo que más puede interesaros, pasamos a la visita a Belfast: salimos a primera hora desde la estación central de Dublín y llegamos a Belfast casi a las 10 de la mañana (dos horas y pico). El viaje es tranquilo, pero a medida que cruzamos la frontera oficial entre los dos estados, el tiempo empezó a empeorar, a morrinar un poco, pero confiabamos en que la cosa cambiaría. Ni de coña: no hicimos más que llegar la estación de Belfast y empezó a caer la tormenta perfecta, y no paró hasta que llegò la hora de irnos (La Ley de Murphy). Se nos vino el alma a los pies: tantos años esperando viajar a Belfast, y cuando llegamos no podíamos ni cruzar la acera sin calarnos hasta los huesos. Sólo con cruzar dos calles ya estábamos absolutamente calados, y así todo el día, visitando a pie los muchos detalles de la ciudad.

Habíamos quedado en la Divis Tower con Eudald, colaborador catalán de la organización Coiste -ex presos del IRA- (http://www.coiste.ie/) que ofrecen visitas guiadas por los espacios más señalados de la lucha republicana, tanto en Belfast como en otros lugares del Ulster ocupado. Si buscáis su página os dirán que ofrecen cuatro tours distintos por Belfast, cada uno a un precio, pero por suerte, contratamos la visita a través de la web de IRLANDANET (http://www.irlandanet.com/), y no sabemos cómo, pero hicimos un sólo tour que recorrió todas las rutas que anunciaba la web del Coiste. Teníamos dudas sobre ese asunto porque a nadie le apetece irse de viaje un solo día a Belfast y que luego resulte que para verlo hacen falta 4 tours distintos (imposible de ver en un sólo día), pero cuando leíamos crónicas de la gente que hizo la visita antes que nosotros, hablaban de UNA SOLA RUTA. Definitivamente sólo hubo una, que lo cubría todo. Afortunadamente lo hubiéramos podido ver todo... si no hubiera sido por la tormenta perfecta que nos arrebató la mayor parte de las visitas, aparte de que era lunes, y el museo republicano estaba cerrado.
Llegamos tarde a la Divis Tower, debido a la lluvia, pero aún así, tuvieron el detalle de esperarnos. Coincidimos en el tour con dos compañeros de Madrid, y todos juntos decidimos iniciar la marcha. Eso sí, en el coche de Eudald, porque andando era inviable, y aún así, cada sitio donde parábamos, nueva mojadura total. Por ello, parábamos poco rato en cada sitio, muchas veces sin poder bajar del coche, sin poder hacer casi fotos, yendo de prisa de un lado al otro... En fin, que vimos los espacios más significativos como el muro internacionalista, el mural de Bobby Sands, algún monumento a los caídos en Belfast (por cada barrio -más o menos- hay uno, cada uno en memoria de los caídos en cada barrio). Y como no, el cementerio de Milltown, probablemente lo que más marca de todo Belfast, sobre todo si alguno recuerda las imágenes televisivas de los atentados producidos dentro de sus muros por parte de algún unionista, tristemente famoso, al que no pienso nombrar. Las tumbas de los caídos en las huelgas de hambre, en ese pequeño mausoleo situado frente al monumento a la declaración de Independencia, ponen la piel de gallina. Sin duda nos dejamos mucho por ver y por hacer, y lo que más echamos de menos es tener contacto directo con los protagonistas de la historia. Si tenéis un buen día, junto al cementerio hay un establecimiento hostelero de excombatientes donde, además de comer por un buen precio, podréis compartir experiencias hasta que os venga a echar la policia. Tristemente nosotros no pudimos acudir, estábamos calados como una sopa, y preferimos ir hasta el Cúlturlann, un centro cultural republicano, enfocado sobre todo al tema de la recuperación del gaélico. No está tan politizado como el Coiste, pero la presencia del IRA también es ineludible, ya que te puedes encontrar en la paredes, cuadros pintados por presos. Desde luego a nosotros nos salvaron la vida, más que nada los secadores de mano de los baños: con ellos secamos toda nuestra ropa (en varias fases) y gracias a eso pudimos seguir visitando parte de la ciudad y pudimos llegar secos a la estación para el viaje de vuelta. Eso sí, ya nos pilló la noche y casi no vimos nada en el camino de vuelta.


De ahí a Dublín, viaje tranquilo, y al día siguiente vuelta a Cantabria vía Bilbo. Mucha rabia acumulada por todo lo que no pudimos ver, oír, hablar o vivir. Mucha rabia que ojalá algún día pueda vengar. Tengo la sensación de haber vivido Belfast dentro de un coche, bajo la lluvia, y en un resumen demasiado frenético. Me encantaría estar mucho más tiempo hablando de mis impresiones, de lo que viví, de las experiencias de los protagonistas, de cómo está hoy el conflicto, de las esperanzas y memoria de los Irlandeses del norte... en fin otra vez será. De la República de Irlanda, lo que si percibí es algo que ya tenía en la cabeza hace tiempo, y es que es un Estado Soberano, pero en muchísimos aspectos sigue "perteneciendo" al Reino Unido. Aquella amenaza de que la independencia no da la libertad, se ha cumplido a rajatabla: conducen por la izquierda, hablan inglés, viven y mueren por la Premier, ven la BBC, ABC... compran sus productos, sus periódicos, pasan de la unificación... demasiada presencia británica, inconsciente, pero lo siguen teniendo allí, sin banderas ni fuerzas de ocupación británicas, pero en muchos aspectos -demasiados- son un territorio "dominado" y "asimilado".

En fin, esta es nuestra crónica. Seguramente muchos no estéis de acuerdo, pero yo lo viví así; durante unos pocos días, sin ningún apoyo logísitico local que me faciliara las cosas, bajo una tormenta inhumana en la visita al Ulster ocupado... En otras circunstancias, mis valoraciones hubieran sido más optimistas, pero los bolos estaban así pinaos, y así hubo que jugar la partida. Espero algún día repetir viaje y daros impresiones más "soleadas". Mientras tanto, hasta siempre, y animaros a todos los que podáis viajar allí, podéis vivir algo que le queda poco tiempo. El conflicto seguirá, pero nunca como ha sido hasta hace dos días. La historia sigue y nos deja atras.

SALUD.
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12. La experiencia de Martín.

ERASMUS EN BELFAST (I) - La juventud del Norte de Irlanda

El día 12 de septiembre de 2011 me encontraba en el aeropuerto del Prat, dentro de un avión rumbo a Belfast, dando de esa manera comienzo a uno de las experiencias más populares entre estudiantes universitarios europeos: un intercambio Erasmus.

Se trataba de la primera vez que iba a vivir de forma permanente fuera de mi país, y también era mi primera visita a la Isla Esmeralda, con cuya cultura, gente y lucha siempre me he sentido muy identificado. Además, no iba a un sitio cualquiera: nada más y nada menos que Belfast, la segunda ciudad más grande de la isla y capital administrativa de los Seis Condados.

Dejando de banda todas las noches de juerga y diversión típicas de los intercambios Erasmus sea en la ciudad que sea, lo cierto es que uno de los atractivos de Belfast a la hora de elegirla como destino Erasmus era el poder conocer más de cerca la cultura irlandesa, así como la historia del conflicto del Norte de Irlanda y su imprenta en la sociedad irlandesa del siglo XXI.

Durante el primer semestre vivía en Elms Village, una residencia universitaria propiedad de la Queen’s University Belfast ocupada por estudiantes locales de primer año de carrera y estudiantes internacionales de cualquier edad. De esta forma tuve la ocasión de integrarme con estudiantes irlandeses en mi vida cotidiana, con lo que mejoré rápidamente mi inglés -aunque el acento del Úlster tiene su qué- y además al salir con ellos conocí rápidamente a muchos otros estudiantes de Belfast y otras zonas del Norte.

En general, la mayoría de estudiantes suelen ser bastante neutrales a la hora de hablar del conflicto de los Seis Condados, aunque es cierto que conocí a muchos más de la comunidad nacionalista que de la unionista. Por ejemplo, una de las primeras personas a las que conocí era un chico miembro de la Queen’s Students Union (Unión de Estudiantes) que nos hizo de guía de la ciudad durante las primeras semanas y con el que conecté rápidamente cuando vimos que compartíamos los mismos ideales. Se trataba de un chico realmente comprometido con la causa irlandesa, muy activo y por supuesto extremadamente acogedor con los extranjeros, algo que por otra parte es un denominador común en la sociedad irlandesa. Todavía recuerdo uno de sus primeros comentarios en voz baja cuando nos enseñaba la fachada principal del Belfast City Hall: “¿Has visto esa bandera? -refiriéndose a la Union Jack- Uno de mis sueños es subir un día ahí arriba y prenderle fuego”. También le encantaba hablar sobre el conflicto palestino y sus similitudes con el irlandés: “¿Has leído alguna vez lo que el estado israelí está haciendo con el pueblo palestino? Jodidos bastardos…” Además conocía muy bien Belfast e incluso nos alertaba de ir con cuidado en pubs protestantes/unionistas con según qué cosas, como decir siempre “cheers” al brindar en lugar de “sláinte”. Realmente son ese tipo de anécdotas que te esperas cuando vas a ir Belfast pero que aún así te sorprenden igualmente cuando las vives en primera persona.

En las semanas siguientes era el Mundial de Rugby, y realmente pude comprobar la pasión con la que se sigue ese deporte en Irlanda, recuerdo asistir a un partido a las seis de la mañana -debido a la diferencia horaria con Nueva Zelanda, el país anfitrión del torneo- y ver el pub lleno a rebosar. Jóvenes, mayores y familias enteras desayunando el tradicional “Ulster Fry” y vestidos con camisetas verdes, en esos momentos era realmente difícil distinguir ese ambiente del que se estaría viviendo al mismo tiempo en cualquier pub de Dublín. Lo mismo cuando la selección de fútbol de la República de Irlanda se clasificó para la Euro 2012, incluso con gente celebrándolo por las calles. Recuerdo salir aquella misma noche con mis compañeros de piso irlandeses y cómo al volver uno de ellos, natural del condado de Fermanagh, empezó a gritar cánticos a favor del IRA o canciones típicas del Celtic. Al terminar, nos dijo algo así como: “lo siento, no os lo había dicho antes, pero me vuelvo republicano cuando me emborracho”. Tras esa frase, las risas fueron generalizadas entre todos mis compañeros, tanto irlandeses e internacionales. Este chaval es sin duda uno de los personajes más divertidos que he conocido en Belfast, incluso me regaló una copia de la proclamación de la República Irlandesa pocos días antes de irme de la residencia.

Como decía antes, aunque la gran mayoría de estudiantes que he conocido en Belfast eran de la comunidad nacionalista, también tuve la ocasión de conocer por medio de otro amigo a un chico de Larne, en el condado de Antrim, de familia tradicionalmente unionista. Era un chaval bastante formal, nada “fiestero”, muy culto e inteligente y con un gran don de palabra, te podías tirar horas hablando con él y no dejaba de sorprenderte. Recuerdo que la primera noche que lo conocí en la residencia estábamos un grupo de estudiantes internacionales hablando sobre un chico que habíamos visto con una camiseta de la GAA y de cómo esos eran considerados los deportes más tradicionalmente irlandeses, cuando de repente nos comentó: “¿Y qué pensaríais si os dijera que yo no soy irlandés, sino que soy británico?”. La mayoría de estudiantes de mi grupo se quedaron un poco parados, entonces le comenté algo así como: “Bueno, es algo que puedo llegar a aceptar, puesto que estás viviendo en territorio británico”. Realmente, y por la cara que puso, creo que no se esperaba esa respuesta, y rápidamente empezamos a hablar de forma normal de cuestiones identitarias: me comentó que se consideraba “norirlandés”, “Ulsterman” y que su familia tenía descendientes escoceses, incluso su abuelo habla fluidamente el dialecto “Ulster-Scots”. Hablando de deportes, me comentó que su equipo favorito era el Glasgow Rangers, algo que no me sorprendió en absoluto, sino que acabó de conformar el estereotipo de unionista del Úlster. También me dijo que no se sentía nada identificado con la GAA, y que no le gustaba el modo en que muchos de sus estadios llevan el nombre de, según sus palabras, “terroristas del IRA”. Lo que sí me sorprendió era una tradición de su pueblo natal Larne llamada “Fenian hunting” (caza del feniano) y que según su padre era bastante popular hace unos 30 años. Consistía básicamente en acercamientos de grupos lealistas a personas de origen católico a las que golpeaban y torturaban hasta la muerte. Según él, así es como “se solían hacer las cosas en Larne”, aunque no paraba de repetirme que por fortuna las cosas han cambiado y ahora existe un respeto mutuo entre ambas comunidades en todo el Norte.

Ya hacia al final de mi Erasmus -durante el pasado mes de marzo- tuve la oportunidad de disfrutar del Día de San Patricio en Belfast, una jornada festiva mundialmente conocida y en la que la juventud toma literalmente las calles de la capital del Úlster, en especial en la zona en la que vivía durante el segundo semestre: los “Holylands”, un barrio cercano a la Queen’s University lleno de estudiantes -sobre todo de la comunidad nacionalista- con muchas ganas de juerga. Nada más salir por la mañana vi como en la mayoría de ventanas había banderas tricolores colgadas, así como algunas otras de condados del Norte, especialmente de Derry. Recuerdo que aquel día yo vestía el típico sombrero de “leprechaun” irlandés y una réplica de la camiseta de la selección irlandesa de rugby. Probablemente confundiéndome con un joven local, un chaval me grita desde una ventana: “Tiocfaidh ár lá”, a lo que respondo con un “Our day will come” (Nuestro día llegará). Entonces esboza una sonrisa en la cara y me pregunta de dónde soy, para finalmente comentarnos que tengamos cuidado con la policía -o “los cerdos”, cómo él los llama- durante el resto del día. Cabe destacar el gran número de policías que patrullaban las calles de la zona, una medida del ayuntamiento para evitar altercados de años anteriores en los que el PSNI se enfrentaba a jóvenes que bebían y alborotaban en esas calles. Al llegar al centro asistimos al tradicional desfile de San Patricio, este año con una atención especial al centenario del Titanic. Unos voluntarios del ayuntamiento nos reparten unas banderas de mano “cross-community” especialmente diseñadas para ese día con un gran trébol verde. Sin embargo, vemos que muchos de los espectadores del desfile, tanto jóvenes como más mayores, han preferido traerse la bandera tricolor de casa. Está claro qué comunidad del Norte es la que más se implica en la fiesta de San Patricio. Tras el desfile disfrutamos de unas pintas de Guinness, para luego asistir a uno de los “highlights” del día: el partido del torneo Seis Naciones entre Irlanda e Inglaterra. El bar de la Students Union está lleno a rebosar, no hay ningún asiento libre y más de la mitad de la gente tiene que ver el partido de pie. Al echar la vista alrededor sólo se ven camisetas verdes. El equipo inglés se lleva una monumental pitada en cuanto aparece por primera vez en el proyector gigante. Comienza el partido y los ingleses toman ventaja en el marcador rápidamente. Sin embargo, Irlanda consigue sus primeros puntos poco después y el público de la sala empieza a cantar “The Fields of Athenry”, de nuevo se puede ver con claridad de qué “bando” son la mayoría de los presentes. En el descanso me encuentro con mi amigo miembro de la Unión de Estudiantes, y aunque lleva un cierto grado de alcohol en sangre, le llego a entender algo así como que “más nos vale ganar hoy”. Pero aquel no era el día del equipo irlandés. El partido acaba con un 30-9 favorable a Inglaterra. Aunque un poco decepcionados, la mayoría de jóvenes abandonan la sala para buscar otro sitio dónde continuar la fiesta hasta tarde, pues al fin y al cabo todavía queda mucho Día de San Patricio por delante…

La verdad es que la impresión general que me llevo de la juventud del Norte de Irlanda tras seis meses de estancia en Belfast es la de una parte de la sociedad realmente activa, y en general muy acogedora con la gente de fuera. Aun así, la mayoría de jóvenes que conocí priorizaban más el pasárselo bien o dedicar su tiempo libre a disfrutar de la fiesta nocturna de Belfast, más que a actividades relacionadas con la causa irlandesa -a pesar de que muchos tenían claros sus ideales-, algo que por otra parte considero lógico dada la temprana edad de la mayoría de ellos. Sin embargo, he de decir que, casualidad o no, muchos de los estudiantes de Queen’s que tuve la ocasión de conocer provienen de la comunidad nacionalista, algo que creo que puede ser indicativo de una posible mayoría católica en los Seis Condados para dentro de unos años, tal y como indican muchos estudios realizados hasta la fecha. Es posible que Belfast sea en el futuro un buen indicativo de este cambio, puesto que en la actualidad se trata de una ciudad con un elevado porcentaje de gente joven.

Segunda parte de la experiencia de Martín

ERASMUS EN BELFAST (II) – Los restos del conflicto

Tal y como ya he comentado, uno de los motivos de mi elección de Belfast como destino Erasmus era el poder conocer de primera mano el conflicto político que aún perdura en los Seis Condados del norte de Irlanda.

A lo largo del texto evitaré realizar el símil católico-nacionalista / protestante-unionista dado que nunca me ha gustado catalogar la situación del Norte como un “conflicto religioso” y también por respeto a aquellos protestantes irlandeses que se han convertido con el paso del tiempo en mártires del movimiento republicano, siendo Wolfe Tone posiblemente su máximo exponente. Sin embargo, lo cierto es que en la actualidad los términos anteriores son intercambiables prácticamente en la totalidad de los casos.

La primera toma de contacto con lugares o escenarios que recuerdan a la época más dura de los “Troubles” fue en una visita que realicé con un grupo de estudiantes a la localidad de Derry a principios del pasado mes de octubre.

Derry es tristemente famosa por haber sido el escenario del “Bloody Sunday” o Domingo Sangriento, uno de los capítulos más sangrientos del conflicto con 14 civiles fallecidos y cuyos autores no han recibido ningún tipo de procesamiento hasta el momento. Además, los familiares de las víctimas no recibieron ningún tipo de disculpa pública por parte del gobierno británico hasta el año 2010.
Dejando por un momento esto de banda, vale la pena comentar que Derry es una localidad digna de ser visitada, con un encanto muy especial al ser la única ciudad amurallada de Irlanda y que el año que viene se convertirá en la primera “Ciudad de la Cultura del Reino Unido”.

Aun así, cuesta mucho no identificarla como un símbolo del conflicto ya que incluso antes de llegar se empiezan a ver carteles en la carretera del estilo “Londonderry”, y es que a pesar del empeño de los unionistas en llamar oficialmente a la ciudad  “Londonderry”, lo cierto es que no encontré a nadie que utilizara este término de manera coloquial, dejando de banda espacios del establishment británico como pueden ser los informativos de la BBC. Recuerdo que uno de mis amigos irlandeses me comentó que hay una pequeña broma entre la comunidad nacionalista que dice que al pronunciar el nombre de esta ciudad hay que tener en cuenta que las primeras seis letras son “mudas”… De nuevo, hasta en detalles que algunos podrían considerar menores como pueden ser el nombre oficial de una ciudad o condado se pueden ver muestras de lo dividida que está aún la sociedad de los Seis Condados.

Una vez recorrido el centro histórico de la ciudad a través de su muralla, nos adentramos en el barrio del Bogside, bastión de la comunidad republicana en la ciudad. Es difícil no impresionarse al estar justo enfrente del “Free Derry Corner” o del memorial de las víctimas del “Bloody Sunday”. La bandera tricolor ondea en muchas de las farolas del barrio y los bordillos están pintados con los colores de la enseña irlandesa. En muchas paredes se pueden ver pegatinas de movimientos secesionistas del Sinn Féin como el 32CSM.

La zona está plagada de murales de lo más variopintos, referencias al Ché Guevara, la Madre Teresa de Calcuta o John Hume decoran las paredes de muchos locales. Por supuesto también se puede ver el más famoso de todos, que hace referencia a la “Batalla del Bogside”, con -a mi entender- una crítica bastante sutil a las corrientes de “free-staters” que han surgido en los Veintiséis Condados en las últimas décadas, representada en un mapa de la Irlanda particionada. Al final del recorrido nos encontramos con uno de los más simbólicos: una paloma de la paz que representa algo así como el final del conflicto y la esperanza de un futuro pacífico para generaciones venideras. Posteriormente intentamos acceder a la galería de los “Artistas del Bogside”, pero se encontraba cerrada al ser domingo, una pena. También merece la pena comentar que, aunque no llegamos a visitarlo, desde las murallas se puede ver un mural con la mano roja del Úlster obra de la minoría unionista de la ciudad.
Finalmente acabamos la visita cruzando el recién construido “Peace Bridge” o “Puente de la Paz” que atraviesa el río Foyle y desde donde se puede ver una preciosa panorámica de la ciudad. De vuelta a casa tenía la sensación de haber visitado algo así como la “capital cultural del republicanismo irlandés” en el Norte.

Pasarían unas pocas semanas hasta que me decidí a realizar otra visita de carácter político, y esta vez fue para pasarnos todo un día recorriendo los dos barrios más famosos del oeste de Belfast: Falls Road -nacionalista- y el Shankill -unionista-, tristemente separados aún por los llamados “Muros de la Paz”.
Al abandonar el centro de la ciudad dirección oeste nos adentramos en primer lugar en Falls Road, el más famoso de los barrios de carácter republicano de la ciudad. Antes incluso de llegar a la zona más residencial ya podemos ver gran cantidad de murales como el llamado “mural internacional” u otro -muy artístico- de “bienvenida a West Belfast”. En un pequeño desvío a la derecha aparecen referencias a los prisioneros de guerra o “POW’s” o críticas a la sociedad capitalista. Un poco más adelante se encuentra el sobrecogedor “Garden of Remembrance” y comienza a verse en muchas farolas no sólo la bandera tricolor, sino también la popular “Starry Plough”. Aproximadamente en el punto medio de Falls Road se encuentra el más famoso de sus murales: el homenaje a Bobby Sands y su gran frase “Nuestra venganza será la risa de nuestros hijos” en la sede del Sinn Féin.
Si se sigue caminando se pueden ver murales reclamando la oficialidad del gaélico irlandés en los Seis Condados, referencias a las mujeres que participaron en la revolución, el Levantamiento de Pascua… También el centro Cultúrlann, construido en una antigua iglesia protestante y que contiene una cafetería y una pequeña librería con multitud de obras sobre el nacionalismo irlandés. Toda una institución en la preservación y difusión la lengua irlandesa en la ciudad de Belfast. Un poco más adelante nos encontramos con un pub a rebosar de gente a pesar de ser sólo mediodía. Al echar un vistazo por la ventana se entiende todo: el Celtic de Glasgow está jugando en esos momentos. Como detalle comentar que muchas de las placas con los nombres de las calles están en gaélico, y que fueron puestas de manera totalmente desinteresada por ciudadanos y asociaciones del barrio.

Finalmente llegamos al enorme cementerio del barrio y, un poco más adelante, a una zona mucho más residencial y de clase obrera con más murales republicanos, aunque esta vez más dispersos entre sí.
Posteriormente decidimos recorrer el famoso “Muro de la Paz” o “peace line” -como se le conoce entre la gente local- que separa ambos barrios. El panorama es simplemente desolador. El muro es extremadamente alto y prácticamente no tiene un rincón en el que no esté pintado. La mayoría son mensajes de paz de visitantes, no obstante hay algún que otro grafiti artístico o el famoso lema “Peace by Piece”. Pero en general la zona es sobrecogedora y hasta no llegar al corazón del Shankill, realmente se tiene la impresión de estar en una zona de conflicto. También tuve la sensación personal de atravesar calles en las que se respiraba una “calma tensa”, como si más que paz, el muro hubiese traído simplemente una “ausencia de guerra”.

Una vez en el Shankill, el ambiente es claramente más homogéneo, pero no por ello te acabas de sentir del todo cómodo. Los murales del famoso barrio unionista son, en general, más agresivos y amenazadores que los de Falls y con una clara asociación con el lealismo en muchos casos. Destacan los recuerdos a la UVF, la UDA o el Batallón del Úlster presente en la Primera Guerra Mundial. Aun así, hay algunos murales de corte más artístico, como el recuerdo del “Ulster Covennant” (Pacto del Úlster), o algún que otro homenaje al Rey Guillermo de Orange. También de tono cultural, como la leyenda de la mano roja del Úlster -uno de los que más me gustó- o referencias a la cultura “Ulster-Scots”. En general la Union Jack y la antigua bandera de Irlanda del Norte son las dominadoras de la zona, con algunas banderas inglesas y escocesas de en algunas casas. Cabe mencionar también que en el Shankill algunos de los murales fueron o están en proceso de ser repintados por orden del Ayuntamiento de Belfast por ser considerados demasiado agresivos y por eso se han sustituido por otros más “amables” con el visitante. Esto se puede ver en muchas ocasiones con placas que recuerdan el mural “antiguo” que había por debajo del “nuevo”.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue que en multitud de placas conmemorativas del conflicto se describe a las víctimas únicamente como “protestantes”, de nuevo creando bajo mi opinión la falsa sensación de que estamos ante un conflicto exclusivamente religioso. Supongo también que puede ser una manera de intentar ganarse al visitante norteamericano de corte protestante y desconocedor de las  raíces del conflicto norirlandés.

No se debe olvidar que, a pesar de sus ideologías fuertemente opuestas, tanto West Belfast como el Shankill comparten el hecho de ser barrios de clase media y es por ello que puede resultar sorprendente que a veces sean considerados casi como “mundos diferentes”. A mi entender, son dos realidades muy parecidas y muy diferentes a la vez. Y, aunque es cierto que existen más zonas en Belfast en las que se puede ver la división que aún perdura en los Seis Condados, quizá el caso de Falls y Shankill sea el más chocante para el visitante por la evidente proximidad que hay entre ellos.

¿Qué queda entonces para conseguir el famoso “futuro compartido” con el que siempre se llenan la boca los políticos del Norte, sean de un bando u otro? Bueno, está claro que ahora mismo es un objetivo lejano: las únicas zonas donde realmente los miembros de ambas comunidades conviven plenamente es en el centro de la ciudad y a la hora de trabajar. Pero por ejemplo la educación sigue siendo casi en su totalidad segregada, por lo que un chico católico puede que no se relacione nunca con un protestante hasta que llegue a la universidad, en caso de que decida estudiar una carrera, claro está. Eso es algo que continuará dividiendo irremediablemente a la población por varias generaciones y que sólo se explica por el hecho de que haya intereses para que esta división perdure. Solamente algunos pocos eventos, como la conmemoración del centenario del Titanic este año son capaces de hacer que todo el mundo se sienta orgulloso de ser de Belfast, independientemente de su religión o pensamiento político.

Es una pena, pero tengo la sensación de que la distribución poblacional de la ciudad apenas cambiará en las próximas décadas. Los muros tienen una función claramente divisoria, más allá de la seguridad que provoquen en los vecinos. Y ya se sabe, la división provoca desconfianza, y ésta, miedo a lo desconocido. Y el miedo… pues bueno, en muchos casos, conflicto y guerra. Es decir, para mí la sociedad de los Seis Condados ha pasado del conflicto a la “desconfianza silenciosa”, y ese proceso no tiene porque ser necesariamente irreversible, de ahí que todavía exista violencia a pequeña escala actualmente. Esperemos que en un futuro no muy lejano haya cada vez más puentes como los de Derry y menos muros como los de Belfast. Mientras tanto, siempre nos quedará el Titanic…
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13. La experiencia de Franco (Civitavecchia - Roma)

Octubre de 2013 

Sono stato in Irlanda del Nord due volte, l’ultima nel 2006 e in entrambe le occasioni è stata forte l’emozione di vedere le bellezze dei paesaggi e respirare l’atmosfera delle città.

Avendo visitato in altre occasioni l’Eire mi sento di dire che ci sono due anime nel nord; quella delle città, Belfast e Derry su tutte, dove si vedono e si respirano le contrapposizioni tra la parte cattolica e quella protestante, e quella dei paesaggi che rispecchia totalmente l’sola intera.

Ricordo l’emozione nell’arrivare in macchina a Derry e passeggiando sulla muraglia sopra Bogside, pensare a come ci si possa sentire nel vedere dal quartiere sfilare le parate orangiste.

Di tutti i posti del mondo che ho avuto la fortuna di visitare, l’Irlanda del Nord è tra quelli che ti lasciano dentro emozioni forti.

Saluti

Franco - Civitavecchia (Roma)


Imágenes de BELFAST




Traducción

He estado en el norte de Irlanda dos veces, la última en 2006, y en ambas ocasiones fue fuerte la emoción de ver la belleza de los paisajes y respirar el ambiente de la ciudad.

Después de haber visitado en otras ocasiones la República de Irlanda, yo diría que hay dos almas en el norte, el de la ciudad, como Belfast y Derry, donde se puede ver y respirar los conflictos entre 'católicos y protestantes', y el de los paisajes, que reflejan plenamente toda la isla.

Recuerdo la emoción de llegar en coche a Derry y caminar por las murallas encima del Bogside, pienso en cómo podría sentirse el barrio al ver los desfiles Orangistas.

De todos los lugares del mundo que tuve la suerte de visitar, Irlanda del Norte es uno de los que te dejan emociones fuertes.

Imágenes de DERRY


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14. La experiencia de Unai

Verano de 2014

MI VIAJE A IRLANDA

Parece mentira, que ya esté escribiendo estas líneas de lo que va a ser la crónica de mi viaje por parte de Irlanda. Y digo que parece mentira, porque aún no he sido capaz de interiorizar todas y cada una de las experiencias que he vivido en ese país.

Aunque al principio tenía ciertas reticencias a hacer este viaje (sobre todo ante la barrera idiomática), la actitud de las personas que me he encontrado durante el mismo, ha terminado por convertir esta preocupación inicial, en otra vía para conocer mejor la forma de ser de lxs Irlandesxs.

Os aclaro que he permanecido 15 días por, el condado de Cork, Irlanda del norte, condado de Donegal y Dublín.

■ CORK;

Es uno de los lugares más bonitos que haya visto nunca, en esta ciudad, se dan contrastes realmente llamativos:

- Fue una de las primeras ciudades que se fundó en Irlanda y aún quedan vestigios de ello, ha pasado por varias etapas entre las que destaca un pasado industrial, del que parece querer deshacerse y mirando al futuro, su apuesta por reforzar la economía turística es más que evidente.

Sin entrar a valorar lo que supone volcar toda la actividad de una ciudad en la promoción turística (personalmente es algo que me tira para atrás), tengo que reconocer, que Cork te da la posibilidad de descubrirla fuera de los parámetros establecidos por la mencionada industria turística.

Un mapa de la zona (que se consigue gratuitamente en la oficina de turismo), un horario de autobuses (que están a disposición de cualquiera en la estación de autobuses de la propia ciudad) y las ganas que tengas de descubrir cosas, es lo único que vas a necesitar para moverte de un lado para otro, aprovechando las buenas comunicaciones por carretera de este condado (otra opción yendo más gente y la capacidad económica pasaría por alquilar un coche). Solo os diré una cosa, Cork (tanto la ciudad como el condado) no os defraudará y en cada lugar al que vayáis, sentiréis esa sensación especial de “estoy en Irlanda”.

No hace falta moverse mucho para tener esta sensación. La propia ciudad de Cork y sus alrededores que podéis recorrer a pie (incluida la cárcel) y el castillo de Blarney (al que se puede llegar en transporte público y ahorrarse unos buenos euros) y los jardines que lo rodean, son dos buenas salidas para dos días diferentes. Os aseguro que tanto la una como la otra, merecen mucho la pena. A partir de ahí, cada cual decide hasta donde llegar.

■NORTE de IRLANDA:

En esta etapa del viaje, tengo que reconocer, que fueron muchas las sensaciones (y no todas buenas) que tuve. Muchos contrastes por un pasado político reciente tan duro, un presente en el que las cicatrices del pasado se abren continuamente (por no haber quedado bien desinfectadas y cerradas, desde mi punto de vista), un futuro condicionado por este presente, y a la vez, un espectáculo natural donde parece que todo lo anterior desaparece y de repente te has trasladado a otro lugar diferente. 

BELFAST; una ciudad en toda regla, en el centro parece que todo el mundo se ha dado una tregua, ya que excepto por las banderas coloniales británicas en algunos edificios oficiales, no da apariencia de una excepcionalidad, es cuando te trasladas a los barrios residenciales, cuando realmente te das cuenta del nivel de “marcaje” que cada comunidad realiza a través de sus símbolos y murales (yo estuve residiendo en west Belfast barrio eminentemente nacionalista, aunque también me pasee por alguno de los barrios unionistas que no están tan lejos) y lo que comento es realmente llamativo para quienes aparecemos por allí. Por otro lado, si que tengo que remarcar la contradicción que me supuso realizar un tour de murales y comprobar cómo lo que en otro tiempo (en algún caso hoy también) eran expresiones de lucha, poco a poco se van convirtiendo en otra atracción para turistas… No sé, fue una sensación agridulce la que tuve.

El ambiente nocturno de los PUBS, hay que vivirlo aunque sea una vez. 

DERRY; aquí sí que tengo que reconocer que en mi visita en el Bogside (y algún otro barrio nacionalista), percibí otras sensaciones que no había tenido en Belfast, una sensación de que las cosas no están tan solucionadas como parece, y de que la oposición a esa solución es más fuerte de lo que parece (aunque no voy a entrar más en este tema, porque creo que me faltan muchísimos datos para poder hacer un análisis más profundo).

Aparte de la propia ciudad (que es bonita hasta decir basta) una visita por el FREE DERRY MUSEUM, me parece imprescindible. 

NATURALEZA; cualquier estereotipo que tengas del norte de Ia isla (industrial, gris, cementosa, etc.), se te vendrá abajo en cuanto te des de morros con sus espacios naturales. Una autentica maravilla que merece la pena ser descubierta. Más allá de “la calzada de los gigantes” que os recomiendo visitar, a pesar de su saturación de visitantes. Existen un montón de pueblitos en la costa que merece la pena conocer.

DONEGAL:

El gran descubrimiento de este viaje. Un paraíso natural, acompañado de unas gentes amables hasta decir basta (por lo menos esa es mi experiencia). El único pero que se le puede poner al condado de Donegal, son sus malas comunicaciones por carretera, que dificultan mucho la movilidad de quienes como era mi caso, recurríamos al transporte público para movernos.

Y a partir de aquí, lo que queráis, con una meteorología más fría que en otras zonas, pero que por lo menos en mi caso no han venido acompañadas de precipitaciones que hayan podido estropear alguna excursión.


Más que lo que yo pueda decir o escribir sobre el condado de Donegal, merece la pena una visita tranquila, con algunos días que invertir en ella. Nadie que busque naturaleza y un ritmo más sosegado al de la gran ciudad, quedará decepcionad@.

DUBLÍN:

El bullicio de las horas centrales del día, en las que los turistas nos multiplicábamos por millares, no debe cegarnos ni echarnos para atrás a la hora de descubrir Dublín.

Una ciudad que cuenta con una historia milenaria de invasiones, ocupaciones y revueltas, que culminaron con los sucesos de 1916 que de alguna manera, marcaron la vía para que en los años siguientes Irlanda consiguiese la independencia política de Gran Bretaña y cuyos vestigios están esparcidos por muchas de sus calles, aunque a los visitantes nos cuesten identificar.

Y en este punto, tengo que mencionar a Diarmuid de IRISH POLITICAL HISTORY TOURS OF DUBLIN, sin cuyas explicaciones me hubiera sido imposible identificar y comprender muchos de los sucesos históricos ocurridos aquí.





Un tour en el que se pueden tocar diferentes etapas y momentos históricos de la ciudad (existen diferentes modelos de tour) dependiendo de las necesidades e intereses de l@s usuari@s. En su página de FACEBOOK encontrareis más información. Desde luego nadie quedó insatisfecho en la visita que yo realicé.

Complementar este tour con visitas a la cárcel de KILMAINHAM (lugar donde han sido asesinados en diferentes etapas históricas, algunas de las personas más comprometidas con la libertad de Irlanda)y al museo nacional con su exposición sobre los sucesos de 1916 resultan imprescindibles para quienes como yo, tengan ganas de saber más.

Por otro lado, Dublín ofrece todo tipo de atracciones para quien las quiera descubrir. Como decía antes, saliéndose un poquito de las zonas eminentemente turísticas, hay espacios para un contacto más cercano a l@s dublines@s

CONCLUSIÓN:

Ha sido un viaje increíble, que estoy seguro que si las circunstancias lo permiten voy a repetir, porque este país tiene algo especial que atrae al visitante y que unido a la forma de ser de sus gentes (fuera de las grandes ciudades, por supuesto) y a su historia social y política engancha. Tengo que reconocer que ya iba predispuesto a que me gustase lo que iba a ver, pero desde luego que lo que me he encontrado a superado todas mis expectativas.

Antes de terminar quiero agradecer a Rafa del blog y a Unai la ayuda que me han dado a la hora de organizar esta experiencia.

MILESKER IRLANDA EMAN DIDAZUN GUZTIAGATIK!!!

Unai. 

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2 comentarios:

Juegos de Ben 10 dijo...

Muy interesante el relato de el viajero.

Alias dijo...

Gracias, creo que es una de las secciones del blog más interesantes para los que quieren viajar allí, y de otro lado es la más participativa para l@s lectores/as.