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viernes, 13 de mayo de 2022

El difícil camino a la Reunificación de Irlanda

Desde El Diario en colaboración con The Guardian desarrollan los problemas para llevar adelante un referéndum de Reunificación. Consideramos que es de sumo interés profundizar en este tema, más allá de un resultado electoral.
 
 

“No tengáis miedo, el futuro es brillante para todos nosotros”, dijo este sábado Mary Lou McDonald, la presidenta del partido, a los unionistas [partidarios de seguir formando parte del Reino Unido].

Aunque el Sinn Féin se ha esforzado por restar importancia a su histórico objetivo de lograr la reunificación de Irlanda, los unionistas pueden estar asustados por declaraciones anteriores del partido afirmando que les gustaría celebrar una votación sobre la frontera para la posible reunificación de Irlanda en un plazo de entre cinco y diez años.

¿Puede el Sinn Féin, como partido más votado de Irlanda del Norte, organizar una consulta sobre la frontera?

La respuesta es un “no” claro. Ese poder solo lo tiene el secretario de Estado para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, que el domingo descartó categóricamente una votación de este tipo. Es poco probable que sus sucesores autoricen un referéndum de implicaciones tan profundas.

Como señaló durante un debate preelectoral organizado por la BBC la líder adjunta del Sinn Féin, Michelle O'Neill, el resultado del Brexit es una demostración de lo peligroso que es convocar un referéndum sin la preparación necesaria.

El último referéndum celebrado en Irlanda fue el que legalizó el aborto y es generalmente considerado como un modelo de votación para cuestiones polémicas. Para que los votantes entendieran las consecuencias exactas de su voto hicieron falta años de preparación, con asambleas de ciudadanos y propuestas de ley acordadas de antemano por el Parlamento.

¿Cómo se podría organizar una votación sobre la frontera?

El acuerdo de Viernes Santo permite la celebración de una votación, pero evita definir en detalle las circunstancias, salvo que lo decidirá el Gobierno británico y no los partidos de Irlanda del Norte. Dice así: “Si en algún momento le parece probable que una mayoría de los votantes exprese su deseo de que Irlanda del Norte deje de ser parte del Reino Unido y forme parte de una Irlanda unificada, el secretario de Estado [para Irlanda del Norte] dictará una orden en el Consejo que permita la votación sobre la frontera”.

¿Es suficiente el resultado de las elecciones para que se considere que hay una mayoría en favor de la votación?

El acuerdo no define lo que se entiende por mayoría, pero los expertos dicen que habría que utilizar otros parámetros además del resultado electoral.

Un grupo de académicos dirigido por Alan Renwick, subdirector del centro de estudios sobre cambios constitucionales en el University College London (UCL) llamado Constitution Unit, pasó dos años estudiando una posible votación sobre la frontera en Irlanda. En su informe de 259 páginas se plantean todas las preguntas clave sobre las circunstancias necesarias para un referéndum de este tipo y sobre su diseño final.

Una de las conclusiones es que antes de que el secretario de Estado ejerciera su “deber obligatorio” de organizar la consulta, haría falta mantener durante un tiempo el apoyo mayoritario a una Irlanda reunificada con porcentajes de entre un 51% y un 55%.

Pero según Alan Whysall, también del Constitution Unit, cuando en 1998 se firmó el Acuerdo de Viernes Santo, la reunificación de Irlanda era una posibilidad lejana. De ahí que en su redacción haya “graves lagunas y ambigüedades” en torno a la organización de una consulta sobre la frontera.

La UCL sugiere seis fuentes diferentes para demostrar que existe una mayoría: resultados electorales, encuestas de opinión, investigación cualitativa, una votación en Stormont, escaños ganados en las elecciones y datos demográficos.

¿Por qué son importantes los datos demográficos?

Con razón o no, se da por sentado que las personas de ascendencia católica apoyarían la reunificación de Irlanda, mientras que las de tendencia protestante lucharían por mantener el statu quo. Los resultados del último censo podrían mostrar cuando se publiquen este verano que, por primera vez, los católicos han superado en número a los protestantes.

Pero según Peter Shirlow, director del Instituto de Estudios Irlandeses en la Universidad de Liverpool, a medida que madura el acuerdo de paz de Irlanda del Norte está surgiendo una nueva cohorte formada por lo que él llama “unionistas seculares”: personas de Irlanda del Norte con familias de ascendencia protestante y también católica que prefieren seguir formando parte del Reino Unido.

Si hubiera una Irlanda unida, ¿cómo sería?

En el lado sur de la frontera, los debates parten de la base de que en una eventual Irlanda reunificada la sede del Parlamento sería Dublín. Pero, según el informe de Constitution Unit, hacerlo así provocaría muchos problemas. En sus conclusiones presentan cuatro opciones constitucionales:

  1. Mantener las instituciones descentralizadas de Irlanda del Norte, pero con una transferencia de soberanía desde Londres a Dublín.
  2. Un único poder legislativo central, probablemente en Dublín, sería visto por los unionistas como una toma de posesión hostil. Según el informe de la UCL, “este modelo ha sido históricamente el preferido por muchos republicanos irlandeses, pero algunos verían este enfoque [como se demostró en nuestras sesiones de pruebas] como contrario a la construcción del consenso para el acuerdo de 1998”.
  3. Un estado federal. Este modelo, dice la UCL, “evitaría algunas de las complicaciones de gobernanza en la descentralización asimétrica”. “Pero una federación de dos unidades estaría desequilibrada”, según el informe, en el que se analizan instituciones basadas en las regiones de las ciudades o en los centros de población.
  4. Una confederación de dos estados: una Irlanda del Norte independiente del Reino Unido y también de la República de Irlanda. La UCL consideró que esto “cumpliría menos claramente la prescripción de unidad establecida por el acuerdo de 1998”. El estatus de Irlanda del Norte tras el Brexit, dentro o fuera de la UE, también podría requerir un referéndum.

Traducción de Francisco de Zárate

jueves, 12 de mayo de 2022

Visto en las calles - Madrid con James Connolly

Nos remiten unas fotografías de una campaña de recuerdo y homenaje, centrada en el recuerdo del Alzamiento de Pascua de 1916 y de la figura de James Connolly, ejecutado un día como hoy en 1916, tras el Alzamiento contra el imperio británico. 
 

 
La campaña que, según nos informan, se ha realizado en estos días por numerosas zonas de la ciudad (Adelfas, Puente de Vallecas, Moratalaz, Estrella, Centro, Ciudad Universitaria ...) y por la localidad de Getafe, ha finalizado coincidiendo con la fecha de la ejecución de Connolly. 
 
Desde 'El norte de Irlanda' agradecemos a Alicia, David y Jose la colaboración en la campaña y el envío de las imágenes. 

Esta sección en la página, denominada ''Visto en las calles'' es un apartado para poner las imágenes de solidaridad relacionadas con Irlanda que se vean por los pueblos y ciudades del Estado español, de Europa y más allá (sin incluir Irlanda).

Cualquier bandera, pegatina, mural, pintada, cartel, etc, tendrá cabida en esta sección, y apelamos a l@s lectores a que nos manden las imágenes que vean en sus pueblos, barrios, ciudades o en la Red.

Aniversario de la ejecución de James Connolly y Seán Mac Diarmada

Éirígí.- Tal día como hoy, hace 106 años, los británicos ejecutaron a otros dos líderes republicanos en represalia por el Levantamiento de Pascua.

Seán Mac Diarmada (33), del condado de Leitrim, luchó en el GPO durante la semana de Pascua. Un reclutador y organizador de tiempo completo de la Hermandad Republicana Irlandesa desde 1907, el incansable Mac Diarmada también trabajó como gerente de circulación del periódico IRB, 'Irish Freedom'.

Mac Diarmada estuvo involucrado centralmente en la elaboración de los planes y preparativos para el Levantamiento. Su importancia como líder republicano se puede medir por ser uno de los siete signatarios de la Proclamación de la República Irlandesa de 1916.

Antes de su ejecución, Mac Diarmada escribió: "Siento una felicidad como nunca antes había experimentado. ¡Muero para que la nación irlandesa pueda vivir!".

James Connolly (47), nacido en Edimburgo de padres irlandeses, había dirigido la lucha desde el GPO, ocupando el cargo de Comandante General.

Tres años antes, en 1913, Connolly había cofundado el Ejército Ciudadano Irlandés en respuesta al Gran Cierre Patronal.

Escritor prolífico, Connolly también fue investigador, historiador, sindicalista, activista socialista y táctico militar. Al igual que MacDiarmada, Connolly también firmó la Proclamación de 1916.

La pierna y el tobillo de Connolly quedaron destrozados por la metralla cuando salió momentáneamente del GPO el día 27.

Estuvo mayormente confinado en una camilla durante el resto del Alzamiento como resultado de sus heridas.

Tanto MacDiarmada como Connolly se retiraron con la guarnición de GPO a Moore Street, donde se instaló un cuartel general improvisado en el número dieciséis. Fue aquí donde se reunió la dirección del Alzamiento, y en la tarde del sábado 29 de abril se tomó la decisión de poner fin a los combates.

Connolly fue detenido en su camilla y nunca tuvo la oportunidad de recuperarse de sus heridas. Cuando le llegó el turno de enfrentarse al pelotón de fusilamiento británico, lo ataron a una silla (ya que no podía mantenerse en pie), luego mataron a tiros al gran James Connolly.

Hoy recordamos a Mac Diarmada y Connolly, y los otros revolucionarios ejecutados por su papel en el levantamiento de 1916.

Mañana lucharemos como el demonio por los vivos y por la creación de Una Nueva República del tipo a la que dedicaron sus vidas Mac Diarmada y Connolly.

Únete a la lucha republicana. ¡Únete a la lucha por Una NuevaRepública! ¡Únete a Éirígí!

Seguimos recordando a James Connolly con la difusión de su pensamiento y figura

Hoy, seguimos recordando su memoria y legado, en el aniversario de su cobarde ejecución por un pelotón de fusilamiento británico. Desde 'El Norte de Irlanda' le homenajeamos de la mejor manera que tenemos a nuestro alcance, esto es, con la difusión de su obra y de su figura. 


Desde la biblioteca de 'El norte de Irlanda' consideramos estos seis cuadernillos como un material muy válido para iniciarse en la figura de este pensador socialista, de una manera sencilla, manejable y económica. Podéis hacer los pedidos dirigiendo un correo a la dirección habitual del blog - bultan2007@hotmail.com. 

Connolly vol.1


Este primer volúmen de textos de James Connolly consta de una biografía de Connolly y siete textos que representan su visión general sobre diversos aspectos.

Los textos son los siguientes:

1. Biografía.
2. Liberemos a Irlanda.
3. Sinn Féin y Socialismo.
4. Sinn Féin, Socialismo y la Nación.
5. Aprendiendo la lección.
6. North - East Ulster.
7. La exclusión del Ulster.
8. Última declaración de James Connolly.

Consta de 48 páginas y su precio es de 2,20€

 Connolly vol.2

Segundo cuadernillo de James Connolly centrado sobre todo en su visión del Socialismo y el nacionalismo.

Tiene un total de 10 textos traducidos:

1. El Socialismo básico.
2. Socialismo y Nacionalismo.
3. Socialismo y Nacionalismo irlandés.
4. Imperialismo y Socialismo.
5. Democracia parlamentaria.
6. Arraigados!.
7. ¿Antipatriótico?.
8.Socialismo industrial y Socialismo Constructivo.
9. Los amigos de las pequeñas nacionalidades.
10. ¿Que es una Nación libre?.


Consta de 56 páginas y un precio de 2,20€

Connolly vol.3 

Tercera recopilación de textos de James Connolly, en la que ahondamos en la obra de este excepcional líder obrero y revolucionario.
La guerra imperialista y las preocupaciones en torno al Ulster cobran un papel importante en este cuadernillo.

Tiene un total de 11 textos de Connolly traducidos y un texto de Ted Grant sobre Connolly:

1. Las raices de la guerra moderna.
2. Solo queremos la Tierra.
3. Catolicismo, Protestantismo y Política.
4. Como liberar a Larkin.
5. Laborismo y Partición propuesta de Irlanda.
6. La posición Carsonista.
7. Cuestión de coacción.
8. Militarismo.
9. Por el Ejército Ciudadano.
10. Reclutamiento del Ejército Ciudadano Irlandés.
11. Nosotros nos levantaremos de nuevo.
12. Connolly y la insurrección de Pascua de 1916 (texto de Ted Grant con fragmentos de Connolly).

Consta de 44 páginas y su precio es de 2,20€.

Connolly vol.4 
Cuarto cuadernillo de James Connolly que refuerza sobre todo su visión del Socialismo completando el segundo volumen.

Tiene un total de 8 textos traducidos:

1. El nuevo evangelio - Socialismo y Religión.
2. El nuevo evangelio - Socialismo y políticos reformistas.
3. Dificultades del Socialismo.
4. Campaña electoral Socialista.
5. Gobierno de clase y guerra de clases.
6. Catolicismo Romano y Socialismo.
7. El Derecho de huelga.
8. Huelgas y Revolución.
Consta de 40 páginas y un precio de 2,20€ 
Connolly vol.5 
Quinto cuadernillo de James Connolly que refuerza sobre todo su visión del imperialismo, del problema en Ulster y de la clase trabajadora.
Singularmente el cuadernillo cuenta también con una breve poesía de Connolly.

Tiene un total de 9 textos traducidos:

1. Imperialismo Ruso y Británico I.
2. Imperialismo Ruso y Británico II.
3. Rebeldes irlandeses y turbas inglesas.
4. La guerra en el Ulster.
5. Irlanda y Ulster - Un llamamiento a la clase obrera.
6. Los Liberales y el Ulster.
7. Amor de Libertad (poesía).
8. Que Dios ayude a los pobres irlandeses.
9. La lucha continúa (seguimos luchando)

Consta de 44 páginas y un precio de 2,20€
 
Connolly vol.6 
Sexto cuadernillo de James Connolly que particularmente consideramos que tiene unos textos sencillamente excepcionales.

Consideramos que varios de los textos aquí reflejados no deben ser solamente leídos, sino debatidos y estudiados.

Tiene un total de 6 textos traducidos:

1. Partido Socialista Republicano Irlandés.
2. Jubileo de Diamante de la Reina Victoria.
3. Los hombres a los que honramos.
4. Una raza de luchadores.
5. El Socialismo en Irlanda.
6. Proteged a vuestras mujeres.

Consta de 40 páginas y un precio de 2,20€ 
 
De otro lado os recomendamos varios libros en los que podéis encontrar gran parte de su obra:

Las Clases Trabajadoras en la Historia de Irlanda

Traducción: Antonio Fernández Lera

Editado por: Alberto Corazón Editores.

Un libro interesantísimo publicado por primera vez en 1910 de la mano de James Connolly y editado en castellano en 1974. Es difícil de encontrar, pero es posible (doy fe de ello).

Desde la editorial explican que, a su juicio, el interés de esta obra reside en que muestra el problema irlandés en su realidad de conflicto de clases, permitiendo así comprender que solo las clases trabajadoras pueden encabezar la lucha por la libertad de Irlanda.

-Desde la Fundación Federico Engels ofrecen tres libros, uno en euskera, otro en catalá y finalmente otro en castellano:

Klase zapalduak Irlandaren historian (Las clases trabajadoras en la historia de Irlanda)

Editado por:  Fundación Federico Engels

Desde dicha fundación presentan el libro de la siguiente manera:

La publicación por parte de la Fundación Federico Engels del libro en euskera Klase zapalduak Irlandaren historian (Las clases trabajadoras en la historia de Irlanda) de James Connolly (Edimburgo, 1868 - Dublín, 1916) representa una importante contribución al conocimiento de la historia de la lucha por la liberación nacional y social de Irlanda.

El marxista irlandés James Connolly es la figura más importante de la historia de la izquierda irlandesa y fue, entre otras cosas, secretario general de la Federación Socialista Escocesa, secretario general del Sindicato de Trabajadores General y del Transporte de Irlanda (ITGWU), creador del Partido Laborista irlandés y uno de los fundadores del Ejército Ciudadano Irlandés. Su muerte a manos del ejército británico tras el levantamiento de Pascua de 1916 le convirtió en un mártir de la clase obrera irlandesa, pero también en la personificación de la denuncia contra la impostura de la burguesía irlandesa y su constante capitulación.

En toda su trayectoria militante, Connolly ligó el combate por la libertad nacional de Irlanda a la lucha de los trabajadores por el socialismo. Según él, “la causa obrera es la causa de Irlanda, y la causa de Irlanda es la causa obrera. No se pueden separar”. En este sentido, y reafirmando la esencia de esta idea, el autor presenta al lector en el prólogo “las dos proposiciones que tiene el libro como base”. Según la primera proposición, Connolly plantea que el desarrollo de la lucha por la liberación nacional de cualquier nación tiene que ir, inevitablemente, unida al desarrollo de la lucha por la liberación de la clase oprimida de esa nación. En la segunda proposición, Connolly explica que el resultado de la larga y extensa lucha de Irlanda por su libertad se ha saldado con la constante claudicación de sus supuestos dirigentes y de los sucesores de éstos. Según Connolly, la clase media que surgió durante la lucha nacional como dirección revolucionaria, tal como ocurrió en el 1798, pasó a arrodillarse ante el capitalismo y el imperialismo británico y a atarse a él a través de miles de lazos, económicos, políticos y personales. Este proceso llevó a la nueva clase de propietarios medios irlandeses a romper cualquier vínculo sentimental o histórico con el patriotismo irlandés. Tal como explica el autor al final de la segunda proposición, “es la clase obrera irlandesa la única que se mantiene incorruptible en la lucha por la liberación nacional de Irlanda”.

Por lo tanto, con el objetivo no sólo de recuperar la verdadera memoria histórica de la lucha por la libertad de Irlanda sino también por la vigencia de sus ideas en el momento actual, James Connolly pone en evidencia las mitificaciones de la historia escrita por la burguesía y la pequeña burguesía irlandesa. Connolly luchó por conseguir la unidad de los trabajadores católicos y protestantes. Comprendía perfectamente que era imprescindible unir a todos los trabajadores para enfrentarse al enemigo común: la burguesía inglesa y, por supuesto, también la burguesía irlandesa que actuaba como su brazo ejecutor. Una unidad que necesitaba del programa de la revolución socialista, tal como Connolly defendió, para romper definitivamente con el sistema capitalista y establecer la república obrera y socialista de Irlanda, el único régimen que podría garantizar las libertades democrático nacionales del país.

Pensamos que el mensaje revolucionario, socialista e internacionalista de este libro es muy útil para orientarse en los acontecimientos que hoy se desarrollan en Irlanda, Euskal Herria, Catalunya o Galiza y muy necesario para todos los trabajadores y jóvenes, sean de una nación oprimida u opresora. 


Socialisme i Nacionalisme (selección de escritos)

Editado por:  Fundación Federico Engels

Desde dicha fundación presentan el libro de la siguiente manera:
En el libro que publica la Fundación Federico Engels en catalán se encuentra el programa del Partido Republicano Socialista Irlandés y otros textos elaborados en los primeros momentos tras la fundación del partido, como El Jubileo de Diamantes de la Reina Victoria (1897), un llamamiento vibrante a la clase obrera irlandesa a levantarse contra los terratenientes y la burguesía de la isla, que se sirven de la corona británica para su opresión de clase. Los artículos de esta época atestiguan que Connolly, además de un revolucionario marxista era un excelente agitador y propagandista.

En 1905 figura entre los fundadores del sindicato Industrial Workers of the World (IWW) en los Estados Unidos, defendiendo un sindicalismo revolucionario. Desde allí sigue con atención la fundación del Sinn Féin (Nosotros Solos), sobre el que trata de influir para que se dote de un programa socialista (Sinn Féin y el socialismo, 1908; Sinn Féin, socialismo y la nación, 1909).

En 1910 vuelve a Irlanda, dedicándose a organizar el Partido Socialista de Irlanda y el sindicato ITGWU. Dirige luchas obreras particularmente duras. A finales de 1913 se incorpora a la milicia obrera Ejército Ciudadano Irlandés en Belfast, para combatir a las bandas de matones que los empresarios habían creado con el objetivo de dividir y enfrentar a la clase obrera en líneas religiosas y sectarias. Se trata de una auténtica milicia obrera. Por primera vez en Irlanda los trabajadores creaban una organización armada para defenderse de los capitalistas. En el libro hay tres artículos que Connolly dedicó a la cuestión del Ulster, siempre con el objetivo de mantener unido al movimiento obrero y dar continuidad a la lucha.

Estalla la guerra imperialista y se puede apreciar en los artículos de Connolly su posición internacionalista, su oposición radical a la traición de los dirigentes reformistas de la socialdemocracia, como queda reflejado en su artículo Una revolución continental (1914).

Es con las fuerzas del Ejército Ciudadano Irlandés que, en abril de 1916, dirige la insurrección de Pascua contra el imperialismo británico que tenía que encender la mecha de la revolución obrera en toda Europa. En el artículo ¿Qué es una nación libre? (febrero de 1916), Connolly denuncia a los partidos políticos de la burguesía y la pequeña burguesía irlandesa, que confunden a la clase obrera haciéndole creer que Irlanda ya es una nación libre o que puede llegar a serlo bajo el imperio británico.

Noventa años después de ser reconocida la independencia de Irlanda (de tres de las cuatro provincias históricas), las ideas de Connolly siguen estando totalmente vigentes. El pasado 18 de noviembre Irish Times reveló que el próximo presupuesto irlandés que se debatirá el 6 de diciembre había pasado por el comité de finanzas del Bundestag (Parlamento alemán). Es decir, que los diputados alemanes tenían acceso a las propuestas presupuestarias ¡antes que los irlandeses! Con qué fuerza resuenan ahora las palabras de Connolly, cuando advertía: “Si vencéis al ejército inglés mañana y levantáis la bandera verde sobre el castillo de Dublín, a no ser que comencéis a organizar la república socialista, vuestros esfuerzos serán en balde. Inglaterra aún os gobernaría a través de sus capitalistas, a través de sus terratenientes, a través de sus financieros, a través de toda la red de instituciones individualistas y mercantilistas que ha plantado en este país y regado con las lágrimas de nuestras madres y la sangre de nuestros mártires”. No puede haber liberación nacional sin revolución social.

Las clases trabajadoras en la historia de Irlanda

James Connolly

180 páginas • 12 euros

Desde la editorial:

“…Pero la única manera de desarmar su hostilidad (la de nuestros partidarios de clase media y de la aristocracia) es asegurándoles que en una Irlanda libre sus ‘privilegios’ no se verán afectados. Esto es, garantizar que cuando Irlanda sea libre de la dominación extranjera, los soldados irlandeses protegerán los fraudulentos beneficios del señorito capitalista de las ‘delgadas manos de los pobres’ sin remordimientos y con la misma eficacia que los emisarios de Inglaterra hoy día. Bajo otra condición no se unirán a nosotros.
¿Cree alguien que las masas lucharán por esos ideales?”

Las clases trabajadoras en la historia de Irlanda es una de las obras más importantes del gran revolucionario irlandés James Connolly. En sus páginas se desgranan los principales acontecimientos de la historia del país, y específicamente las raíces del nacionalismo irlandés. A lo largo de este recorrido conocemos el cruel destino del maltratado pueblo trabajador irlandés, y vemos a los campesinos padecer el expolio de sus tierras, morir literalmente de inanición o convertidos en una masa ingente del proletariado más miserable, vegetando en condiciones inhumanas a los pies de las fábricas insalubres durante la revolución industrial.

Pero Connolly nos muestra también la lucha incansable de este mismo pueblo por sacudirse una y otra vez el yugo de la opresión, tanto del imperio británico como de los capitalistas y terratenientes irlandeses, y por organizarse para resistir —por todos los medios a su alcance— los abusos que sufren en el campo y la explotación brutal que padecen en las ciudades.

Frente al comportamiento heroico de unos hombres y mujeres anónimos que, en numerosas ocasiones lo dieron todo para cambiar su suerte, aparecen también las “grandes figuras” del nacionalismo irlandés que, envueltas en la bandera de la causa de Irlanda, traicionarán una y otra vez, a veces de forma sangrienta, las aspiraciones de las clases populares.

Contra ellos, contra estos nacionalistas burgueses de clase media, con sus componendas y vacilaciones ante el gobierno británico, y su desconfianza endémica hacia el pueblo trabajador, desarrolla Connolly una crítica implacable, demostrando, con la fuerza de los hechos históricos, la imposibilidad de conciliar los intereses entre las clases poseedoras y las clases oprimidas y levantando, frente al estrecho y mezquino nacionalismo burgués, la bandera del internacionalismo proletario y de la lucha de clases como la única forma de conseguir la liberación de Irlanda.

Las clases trabajadoras en la historia de Irlanda es ante todo un libro de combate, que pretende superar las divisiones sectarias entre los oprimidos, y unirlos en una lucha por la independencia de Irlanda que sólo puede ser, a la vez, una lucha por la liberación social. Más allá del contexto histórico en el que fue escrito, el texto de Connolly es un tratado soberbio sobre la cuestión nacional, abordada desde un punto de vista marxista, que nos ofrece aún hoy las claves para abordar la lucha por la liberación de las naciones oprimidas.

Un revolucionario internacionalista e insobornable

James Connolly fue, sin duda, uno de los más grandes revolucionarios del siglo XX. Hijo de una familia de irlandeses emigrados a Escocia, comenzó a trabajar a los once años y a los catorce se alistó en el Ejército Británico. Destinado a una localidad rural, la brutalidad colonial despertaría en él el odio hacia la ocupación inglesa, y le llevaría a desertar y a huir de nuevo a Escocia. Allí ingresaría en la Federación Socialista Escocesa, de la cual se convertiría en secretario en 1895.

Posteriormente, ya en Dublín, participaría en la fundación del Partido Socialista Republicano Irlandés, aunque pronto mostraría su desacuerdo con la línea adoptada por éste. Como tantos irlandeses, la situación económica le obliga a emigrar a EEUU en 1903.

Allí formará parte de varias organizaciones de tendencia socialista, y del sindicato IWW (Industrial Workers of the World). En 1910 regresa a Irlanda, llegando a ser secretario general del ITGWU, el sindicato de transportistas, y en 1912 funda el Irish Labor Party, vinculado a las Trade Union irlandesas.
En 1913 las terribles condiciones de vida del proletariado desencadenan en Dublín una serie de huelgas económicas que son rápidamente respondidas por la patronal con una virulenta caza de brujas hacia los trabajadores sindicados. La reacción de la clase obrera ante este ataque es, de facto, la huelga general. La patronal responde con el cierre patronal y la represión más feroz. Será durante estos duros acontecimientos cuando Connolly, junto a otros miembros del sindicato, y con la ayuda de un ex oficial británico, el Capitán Jack White, fundaría el Ejército Ciudadano Irlandés, una milicia obrera para defenderse de los ataques de los esquiroles y de la policía.

La gran huelga de 1913 fue finalmente derrotada tras meses de heroica resistencia y la amenaza de extenderse a la propia Inglaterra, donde los trabajadores habían mostrado su simpatía por la lucha de sus camaradas irlandeses haciendo gala de una solidaridad extraordinaria. Tras la huelga de 1913, el Ejército Ciudadano Irlandés continuaría agrupado y pronto definiría sus objetivos políticos: la lucha por la liberación de Irlanda y el establecimiento de una República Obrera.

En abril de 1916, con Inglaterra sumida de lleno en la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial, una parte de los Voluntarios Irlandeses (brazo armado de la Hermandad Republicana Irlandesa) encabezada por Patrick Pearse, así como el reducido Ejército Ciudadano Irlandés de Connolly, llevarán a cabo una rebelión contra la dominación inglesa, conocida como el Alzamiento de Pascua.

Los revolucionarios pretendían tomar el control del país y proclamar la República de Irlanda, pero el intento quedó aislado y tras varios días de combate sus principales líderes fueron apresados y sentenciados a la pena de muerte. Gravemente herido durante los enfrentamientos de Dublín, Connolly fue fusilado por soldados del ejército inglés atado a una silla, pues no era capaz de mantenerse en pie. Era el 12 de mayo de 1916.

El Alzamiento de Pascua fue sangrientamente sometido por el ejército inglés. Sin embargo, el sacrificio de quienes participaron en él no fue en vano. En 1919, tras el triunfo de los candidatos republicanos en las elecciones irlandesas, se redacta en Dublín la Declaración Irlandesa de Independencia, y en 1922 se constituye el Estado Libre Irlandés.

Pero la República que surgiría tras el acuerdo con Gran Bretaña, que partía en dos el cuerpo vivo de la isla, profundizaba las diferencias sectarias y mantenía la dominación capitalista en todos los ámbitos de la sociedad. Nada tenía que ver con aquella que soñó y por la que dio la vida el gran revolucionario irlandés. Aunque Connolly no fue ya testigo de esta nueva traición de la burguesía irlandesa, sus palabras no dejan lugar a dudas sobre cuál sería su posición de haber vivido:

“Como socialista, estoy preparado a hacer todo lo que un hombre es capaz de hacer para que nuestra patria alcance su legítimo derecho: la independencia; pero si se me pregunta si modificaría una coma en la reclamación de justicia social para así apaciguar a las clases privilegiadas, entonces debo rechazar este derecho. Tal acción no sería ni digna ni realizable. Recordemos que el que camina de lado del Diablo nunca alcanza el cielo. Proclamemos abiertamente nuestro credo, la lógica de los acontecimientos está de nuestra parte”.


-Desde Txalaparta han sacado un libro muy completo sobre Connolly: 
James Connolly, antología (1896-1916).
Desde Txalaparta nos presentan este libro muy recomendable, que recopila algunos textos del gran James Connolly.

Colección: GEBARA

Autor: CONNOLLY, JAMES

Precio: 19,70 €

(Hasta un 20% de descuento por ser suscriptor o suscriptora)

- Sinopsis

James Connolly es uno de los más influyentes pensadores socialistas de comienzos del siglo pasado. Su militancia política y sus textos funden, por primera vez, los ideales del marxismo y del republicanismo irlandés. Son, la causa obrera y la causa nacional, dos caras de una misma bandera que Connolly enarbolará para oponerse al colonialismo británico y a la explotación burguesa. Por todo ello, su legado fue referencia ineludible para las luchas anticolonialistas que estaban por llegar.

Admirado por muchos dirigentes de izquierda de su época, entre ellos Lenin, su muerte fue el preludio del heroico sacrificio que vendría a realizar la causa socialista en el siglo XX. Esta antología viene a cubrir un significativo vacío en la historiografía de izquierdas.

Por su parte, desde Atrapasueños, han publicado 'Lucha nacional y obrera en Irlanda'. La selección de textos y la traducción son de Ángel Velasco, y es la primera vez que una editorial andaluza publica a James Connolly.
Con este libro y con otras iniciativas comienza la relación de cooperación de la cooperativa Atrapasueños con el Ayuntamiento de Rivas para conmemorar la batalla del Jarama, junto con una grupo de ciudadanos/as y entidades que dan forma a esta celebración: “En febrero de 2017 se cumplen 80 años de la Batalla del Jarama. Una Batalla recordada a lo largo del mundo debido a su importancia estratégica en el desarrollo de la Guerra Civil Española (GCE). Es igualmente recordada debido a la importancia en su desarrollo de la participación de las BRIGADAS INTERNACIONALES (BB.II.) encuadradas en el Ejercito Republicano”. 

Siguiendo con los libros de Connolly, ponemos algunos en las diferentes lenguas del estado español:

Nacionalisme i Socialisme, de James Connolly

De la editorial La Magrana, fue editado en 1979. (En catalán).Pertenece a la colección Alliberament 9.
Un libro antiguo del que aún se pueden conseguir algunos ejemplares en el mercado de segunda mano, ideal para comprender a James Connolly y parte de su obra, desde el idioma catalán. 
Os recordamos que desde la Fundación Federico Engels también tienen editado el libro de una manera más moderna.
Nacionalismo e Imperialismo
(e outros escritos ).

"Unha nación ceibe é aquela que posúe o absoluto control sobor dos seus própríos  recursos e poderes internos, e que non sofre restrición algunha na  súa interrelación con tódalas as outras nacións en semellantes circunstancias salvo as restricións establecidas pola natureza. É iste o caso de Irlanda?. Se estivera en vigor o Home Rule Bill, sería iste o
caso de Irlanda? Para ámbalas dúas preguntas a resposta é: non; máis
enfáticamente. íNON!".

O texto  que antecede forma parte dun artigo publicado por James
Connolly no Worker\\'s Republic o 12 de febreiro do 1916. O 24 de abril
dese mesmo ano sublévase Irlanda -en singular, Dublín- e proclámase
a República. Connolly é vicepresidente do Goberno Provisorio. Na
loita que se entaboa coas tropas inglesas, cai ferido e, a seguida, preso.
Coa ferida engangrenada, os militares ingleses condúceno nunhas
angarellas ante o pelotón de fusilamento.  Era o día 12 de maio. Nas
xornadas precedentes correrá a mesma sorte toda a élite dirixente do
nacionalismo radical irlandés e da sublevación popular, na que caíran
1.351 compatriotas seus.

James Connolly, nado en Edinburgh de pais irlandeses emigrados,
Cristian é marxista, pacifista enfrontado aos socialistas que caíran na
trapela da confrontación bélica do catorce, nacionalista "radical", tiña
daquela córenla e sete anos. Non cumpriría en vida ningún máis. Fusílano:
unha maneira como calquera outra de retirarlle a voz e o voto.
Ao sumo, unha maneira máis traumática ca outras. Menos humillante,
en troques. Hoxe, á vista dos antecedentes, alguén diría tal vez: gañouno
a pulso. Alguén: se cadra, ese mesmo alguén que hoxe cualifica
de arrogante -ou mesmo provocadora-- ou de antiga farsa, a actitude
duns nacionalistas galegos que se negan a que lles retiren a voz e o
voto por vía regramentaria, incustionábelmente incruenta, dencle logo
Xosé Manuel Beiras en Por unha Galicia liberada, 1984.

En otro orden de cosas, dirigido a reivindicar públicamente la figura de James Connolly, desde 'El Rincón Republicano Irlandés' ponemos a vuestra disposición una serie de artículos diversos que versan en exclusiva sobre Connolly o al menos en parte:
 
Bufanda 'James Connolly' - Bufanda en recuerdo y homenaje de la figura icónica del Republicanismo Irlandés, James Connolly.
 

Una preciosa y detallada bufanda que da un merecido homenaje a este Socialista, luchador por la libertad y Republicano Irlandés.

Su precio es de 15€
 
Bufanda Provisional Government - Irish Republic.Una bufanda que representa el homenaje a los siete firmantes de la declaración del Gobierno Provisional de la República de Irlanda al pueblo irlandés en 1916.


-Pancartas-
Pancarta de alta calidad con la leyenda Saoirse D' Éirinn (Libertad para Irlanda) en irlandés y la leyenda Free Ireland en inglés.



Incluye las figuras históricas de James Connolly, Jim Larkin y Wolfe Tone (ver biografías).
Para reforzar su simbolismo lleva la Starry Plough, bandera representativa de la clase trabajadora socialista irlandesa junto con la tricolor irlandesa dentro de una de las estrellas.

Su medida es de 250Cm de largo x 80Cm de alto, realizada en un banner de 500 gramos. Totalmente impermeable y muy resistente.

-Banderas y Banderolas-
 
 
Bandera ICA (Connolly - Larkin)

Bandera del I.C.A. (Irish Citizen Army) con el fondo del Liberty Hall y las figuras de James Connolly y Jim Larkin.

La bandera tiene la leyenda Saoirse - Sóisialachas (libertad- Socialismo) y Freedom Fighters (luchadores por la libertad).

Es una bandera monofaz - con traspase relativo - de 60x90cm y su precio es de 10€.
 
 
Bandera estrella roja James Connolly - Jim Larkin

Bandera con las figuras de James Connolly y Jim Larkin y de fondo la estrella roja.

La bandera tiene la leyenda Saoirse D'Éirinn - libertad para Irlanda.

Es una bandera monofaz - con traspase relativo - de 60x90cm y su precio es de 10€.


Bandera James Connolly 'Frase'

Bandera con las figura de James Connolly y una de las frases que representa su pensamiento.

''Creemos en la acción constitucional en tiempos normales, creemos en la acción Revolucionaria en tiempos excepcionales'' (''estos son tiempos excepcionales'' completaban la frase en el contexto original, que por temas de espacio no se ha reflejado). Una frase muy adecuada a los tiempos que corren.

Es una bandera monofaz - con traspase relativo - de 60x90cm y su precio es de 10€.

Banderola 'Irlanda Unida y Libre Connolly', con tejido de 215gr/m2 ligeramente elástico, 100% poliester con tratamiento antiarrugas e ignífugo.
 

La banderola es una petición de Unidad y Libertad para Irlanda, acompañada de la figura icónica de James Connolly. En la parte de abajo se pueden observar diversas reivindicaciones populares.
 
Es una banderola monofaz de muy buena calidad y con colores muy definidos.

Su tamaño es de 80x50 cm. 
 
Banderola 'James Connolly - Constance markievicz firma ICA', con tejido de 215gr/m2 ligeramente elástico, 100% poliester con tratamiento antiarrugas e ignífugo.


La banderola es un diseño para honrar a estas dos figuras claves en el Alzamiento de 1916, del que se cumplen 100 años en el año 2016. En la parte de abajo están las dos firmas de estos héroes de Irlanda, acompañadas de una referencia al Irish Citizen Army, en donde ambos combatieron en el Alzamiento.

Es una banderola monofaz de buena calidad y con colores muy definidos.

Su tamaño es de 80x50 cm. 

Banderola 'James Connolly - Tricolor', con tejido de 215gr/m2 ligeramente elástico, 100% poliester con tratamiento antiarrugas e ignífugo.
 

La banderola es un diseño para honrar a esta figura clave en el Alzamiento de 1916, del que se cumplen 100 años en el año 2016.

Es una banderola monofaz de buena calidad y con colores muy definidos.

Su tamaño es de 80x50 cm. 
Banderola Centenario Alzamiento de Pascua 1916-2016. En este caso hemos sacado una nueva banderola que rinde un más que merecido homenaje a los 7 líderes del Alzamiento de 1916. 


La frase en irlandés refleja muy bien nuestra visión y nuestras intenciones, viene a significar: "Lo entregaron todo, nunca serán olvidados". 

Es una banderola monofaz de buena calidad y con colores muy definidos, con tejido de 215gr/m2 ligeramente elástico, 100% poliester con tratamiento antiarrugas e ignífugo.

Su tamaño es de 80x50 cm. 
Su precio es de 8'50€.
Banderola 4 banderas - internacionalismo. En este caso hemos sacado una nueva banderola que muestra la histórica solidaridad entre Irlanda - Euskal Herria y Palestina, acompañado de la reivindicación del socialismo de la mano de la Starry Plough y de James Connolly.


Es una banderola monofaz de buena calidad y con colores muy definidos, con tejido de 215gr/m2 ligeramente elástico, 100% poliester con tratamiento antiarrugas e ignífugo.

Su tamaño es de 80x50 cm.
Su precio es de 8'50€.
 
 Banderola James Connolly - Semilla de Libertad
 

La banderola es de 80 x 50 cm en tela náutica mate semi transparente. Impresa por un lado y con traspase de color del 60%

Su precio es de 6,80 €
Banderola James Connolly Freedom Fighter con Ikurriña de fondo.
Muestra la tradicional solidaridad del pueblo vasco con la causa y los principios de Connolly y la reunificación irlandesa.

Es una banderola monofaz de buena calidad y con colores muy definidos, con tejido de 215gr/m2 ligeramente elástico, 100% poliester con tratamiento antiarrugas e ignífugo.

Su tamaño es de 80x50 cm.
 Su precio es de 10€

Banderola James Connolly Freedom Fighter con bandera republicana española de fondo. 
Muestra la tradicional solidaridad republicana con la causa irlandesa de la reunificación y el siempre presente recuerdo a las Brigadas Internacionales por parte de much@s irlandeses/as.

De igual modo, tiene un lugar preferente la figura del socialista Connolly.

La banderola es de tela naútica resistente y está impresa por un solo lado con una penetración de color del 60%.
Medidas 100cm x70cm.


-Adhesivos-
Packs de 15 pegatinas con la leyenda histórica de James Connolly 'Nuestra demanda más moderada es - Nosotros sólo queremos la tierra'. La leyenda va acompañada de la Starry Plough y la bandera tricolor irlandesa.


-Chapas y Pins-

Chapas del IRSM con las imágenes de James Connolly, Lenin, Marx y Engels.

Chapas en recuerdo del Alzamiento de Pascua de 1916 (Easter Rising) y de la figura icónica dentro del republicanismo socialista irlandés, James Connolly.
Pins de James Connolly y pins con frase de Connolly. 


Marchando por O'Connell Street, con el arado estrellado en alto
Ahí va el Ejército Ciudadano con los puños levantados en el cielo
Liderándolos un hombre poderoso con una rabia loca en su ojos

"Mi nombre es James Connolly - No he venido aquí para morir,
sino para luchar por los derechos del obrero y del pequeño agricultor también...".

JAMES CONNOLLY 12-05-1916


Recuerdo y Homenaje

Recordando a James Connolly - Ronan Burtenshaw

Un año más, coincidiendo con el aniversario de su cobarde ejecución, por parte de los militares británicos, vamos a seguir profundizando en la figura de James Connolly, auténtico faro de esta humilde página.

En esta ocasión vamos a dar cabida a una biografia de Connolly que, como todas, en algunos de sus puntos son susceptibles de debate y discusión, pero lo cierto es que la lectura la consideramos sumamente interesante.

Vayamos pues a ello:

Recordando a James Connolly - Ronan Burtenshaw 

James Connolly nació el 5 de junio en 1868. Destacado marxista de la historia de Irlanda, recordamos sus contribuciones al socialismo revolucionario y al anticolonialismo.

James Connolly nació el 5 de junio de 1868 en una familia de clase trabajadora en el gueto de Cowgate en Edimburgo. Su padre, John, era un trabajador no cualificado que trabajaba primero en la recolección de estiércol y luego en la gestión de los baños públicos de la ciudad. Él y su esposa Mary eran emigrantes irlandeses de la hambruna de Monaghan, que se mudaron a Escocia en un momento en que sus barrios marginales se encontraban entre los lugares más pobres y desamparados de la isla.

Los Connolly eran una familia política. El padre de James, John, era un militante obrero, involucrado en numerosas acciones huelguísticas durante la juventud de sus hijos. Pero quizás lo más importante es que las cartas descubiertas en la Marx Memorial Library de Londres en los últimos años han establecido que los tíos de James eran fenianos, nacionalistas revolucionarios y partidarios del levantamiento que había tenido lugar en Irlanda un año antes de su nacimiento.

La vida no fue fácil para el joven James Connolly. Comenzó a trabajar a los nueve años, primero en una panadería, luego como mensajero del periódico local y finalmente en una fábrica de azulejos. Después de esto vino un capítulo que desapareció en gran medida de las hagiografías republicanas posteriores: en 1882, a los catorce años, siguió a su hermano John al ejército británico. Las circunstancias que rodearon su alistamiento se detallan en la biografía del historiador Donal Nevin, pero aún queda mucho debate sobre sus motivaciones.

Para algunos, era un trabajador joven con perspectivas laborales limitadas que intentaba ganar un salario, para otros, su posible presencia en un regimiento, el King's Liverpool, que había sido infiltrado por los fenianos menos de dos décadas antes sugería objetivos políticos. En cualquier caso, en una fina ironía de la historia, fue el ejército británico el primero que trajo a James Connolly a Irlanda.

En verdad, se sabe muy poco sobre su primera etapa en el país, incluso se disputa el regimiento en el que sirvió. Sabemos que fue una época turbulenta, con el ejército británico participando en los desalojos durante la Guerra de la Tierra, sofocando las luchas sectarias y sofocando las rebeliones en las prisiones. Parece poco probable que el joven Connolly no estuviera involucrado en parte de esta represión. Una cosa que sí sabemos es que, mientras estaba en Irlanda, Connolly se enamoró de una joven protestante llamada Lillie Reynolds. Ya fuera por la primera o la última razón, James Connolly se cansó del ejército británico y desertó cuando se enteró de que lo destinarían a la India, y en su lugar se mudó con Lillie de regreso a Escocia. 

Camino al socialismo

Después de dejar el ejército, James Connolly siguió a su hermano a Dundee, donde este último ya estaba establecido no solo como obrero sino como miembro de la Liga Socialista.

Desde allí, regresó a Edimburgo en 1890, para entonces un socialista totalmente comprometido, y se lanzó a la agitación sindical y la organización socialista con la Federación Socialista Escocesa. Un joven intelectual autodidacta de clase trabajadora, James Connolly, era en ese momento una de las figuras principales de una generación que fundó el movimiento socialista en Escocia y militaba en el medio del Partido Laborista Independiente junto a Keir Hardie.

Leía con voracidad, estudiaba historia y literatura, llegando incluso a aprender por su cuenta algo de alemán y francés para leer clásicos marxistas en sus idiomas originales.

En 1894, Connolly se presentó a las elecciones locales en Edimburgo y, poco después, su militancia entró en conflicto con sus empleadores en el consejo de la ciudad.

Incluido en la lista negra del trabajo, abrió brevemente una tienda de zapatos antes, en 1896, de dejar Escocia para ocupar un puesto en Dublín como organizador de los Clubes Socialistas, que más tarde cambiaría el nombre de Partido Republicano Socialista Irlandés (ISRP). Con el ISRP Connolly se dispuso por primera vez a emprender el proyecto político que definiría su vida, sintetizando las luchas nacionales y sociales en Irlanda. Su primer trabajo importante, Erin's Hope, publicado en 1897, evidencia este camino, que comprende ensayos que había escrito en una conversación con la publicación nacionalista irlandesa Shan Van Vocht y la revista socialista británica Labor Leader de Keir Hardie, explicando a cada uno la necesidad de la causa del otro.

Treinta años antes, la Proclamación Feniana, probablemente escrita por James Stephens de la Primera Internacional de Karl Marx, había apelado a "los trabajadores de Inglaterra" a "recordar el hambre y la degradación que la opresión del trabajo trajo a sus hogares" y prestar su apoyo a la República Irlandesa. En Erin's Hope, Connolly volvería a retomar este estándar, proclamando que:

    ''Ningún revolucionario irlandés que se precie se negaría a echar una mano a la socialdemocracia de Inglaterra en el esfuerzo por desarraigar el sistema social del cual el Imperio Británico es la corona y el ápice, y de la misma manera ningún socialdemócrata inglés deja de reconocer claramente que el estallido que presagiaría la caída de las clases dominantes en Irlanda sonaría como la campana de la revuelta de los desheredados en Inglaterra''.

Como organizador del Partido Republicano Socialista Irlandés, Connolly dirigió el movimiento en Irlanda hacia una plataforma revolucionaria e hizo campaña contra los intereses imperiales británicos. En 1897 organizó una manifestación contra las celebraciones del Jubileo en Dublín, instando a los irlandeses a “protestar contra la suposición básica de que le debemos a este imperio cualquier otra deuda que no sea el odio a todas sus instituciones saqueadoras”. Como parte de los eventos, marchó por la vía principal, Sackville Street, llevando un ataúd adornado con las palabras "Imperio Británico". Su decisión de terminar este espectáculo arrojando el ataúd al río Liffey finalmente resultó en su primera estadía en una prisión irlandesa.

En 1898, Connolly comenzó a escribir, imprimir y distribuir su propio periódico, The Workers’ Republic. Usó sus páginas para condenar amargamente el movimiento moderado Home Rule —“un complot para engañar al trabajador irlandés en interés de su amo irlandés”— y esbozar la necesidad de una ruptura revolucionaria con el Imperio Británico. También desafió al clero católico, ahora los opositores más vocales del socialismo en Irlanda, respondiendo a los sermones y delineando una visión audaz y no sectaria de la política de izquierda.

Para 1899, The Workers’ Republic albergaba algunas de las intervenciones teóricas más importantes de Connolly sobre la naturaleza del socialismo. Primero, en un artículo titulado “Monopolio estatal versus socialismo”, desafió la idea de que la nacionalización en sí misma era socialista. Si bien reconoció que la propiedad estatal había mejorado la suerte de los trabajadores, señaló que la nacionalización de la infraestructura y la ayuda estatal a las industrias se habían utilizado a menudo como un medio para apuntalar la propiedad privada de los medios de producción en lugar de socavarla. Los socialistas necesitaban luchar no solo por más propiedad estatal, sino por un tipo diferente de estado, uno donde los trabajadores controlaran colectivamente la producción. “Al grito de los reformadores de la clase media, ‘hagan de esto o aquello propiedad del gobierno’, respondemos, ‘sí, en la medida en que los trabajadores estén dispuestos a hacer del gobierno su propiedad’”, concluyó.

Más tarde ese mismo año, Connolly expondría un caso materialista a favor del socialismo en un artículo titulado “La base económica de la política”. En él se burlaba de la noción de que las ideas por sí solas eran la fuerza motriz de la historia, argumentando que “una fuerza política efectiva” tenía que tener sus orígenes “en lo más profundo de la vida cotidiana de la gente, [no] en los cerebros de una media docena de personas, señores en el parlamento”. Burlándose de la teoría de la historia del "gran hombre", dijo que siempre era fácil persuadir "las mentes de los pensadores superficiales de la clase media" de que "el mundo giraba alrededor de sus héroes y personas exitosas como sobre su eje". En cambio, argumentó, “la condición social de la masa del pueblo fue el factor determinante en la actividad política”, concluyendo memorablemente que “el asiento del progreso y la fuente de la revolución no está en el cerebro, sino en el estómago”.

Connolly continuaría con su agitación antiimperial durante estos años, organizando mítines contra la guerra de los bóers y haciendo campaña contra el alistamiento en el mismo ejército británico en el que había servido solo unos años antes. El Imperio Británico era ahora el foco firme de sus energías, tanto que a menudo brindaba a sus enemigos la caridad que apenas merecían. En el caso de la guerra de los bóers, su presentación de las repúblicas sudafricanas como representativas de los intereses proletarios estaba claramente fuera de lugar, aunque su postura contraria a la guerra contrastaba notablemente con los órganos socialistas británicos como The Clarion y Fabian, que intervinieron detrás de su gobierno.

Si sus escritos sobre política internacional carecían de cierta profundidad en ese momento, la calidad de su prosa sobre Irlanda solo estaba mejorando. En 1900, en respuesta a un desfile de niños nacionalistas, Connolly criticó al movimiento separatista por su falta de compromiso para mejorar las condiciones sociales. Citando al poeta socialista Fred Henderson, instó a quienes luchan por la libertad irlandesa a “pensar en los niños que pululan y mueren / en guaridas repugnantes donde la desesperación es el rey”. El artículo está definido por uno de los pasajes más líricos de Connolly:

    ''Irlanda sin su gente no es nada para mí, y el hombre que está rebosante de amor y entusiasmo por “Irlanda”, y aún puede pasar impasible por nuestras calles y ser testigo de todo el mal y el sufrimiento, la vergüenza y la degradación forjados en el pueblo de Irlanda, sí, forjado por irlandeses sobre hombres y mujeres irlandeses, sin arder para acabar con él, es, en mi opinión, un fraude y un mentiroso en su corazón, no importa cuánto ame esa combinación de elementos químicos que le complace en llamar "Irlanda" ''.

Pero su carrera política en Irlanda no estaba alcanzando las alturas de su escritura. Connolly se presentó sin éxito en las elecciones municipales de 1900, 1902 y 1903, y sus fracasos lo dolieron particularmente a la luz del éxito de otros representantes laboristas que se abrieron paso con listas más moderadas al mismo tiempo. En verdad, el Partido Republicano Socialista Irlandés de Connolly no había estado muy involucrado en el movimiento sindical en estos años, a pesar de que él mismo se convirtió en delegado del consejo de oficios en 1901. El partido había ignorado en gran medida las disputas significativas que involucraban a los constructores, sastres y ingenieros durante su tiempo como su organizador. No fue hasta que Connolly se fue de Irlanda a Estados Unidos, en 1903, que se dio cuenta de la importancia del sindicalismo radical.

Connolly en América

Connolly había sido invitado por primera vez a hacer una gira por Estados Unidos en 1902 por el Partido Socialista Laboral (SLP) de Daniel De Leon, entonces al frente de un resurgimiento del sindicalismo industrial en el país. Había establecido sus credenciales de Leonist un año antes como editor fundador de The Socialist, una escisión de izquierda de la Federación Socialdemócrata Británica (SDF) de la cual había sido un miembro crítico. El SLP estadounidense correspondió al reimprimir el folleto de Connolly, Erin's Hope, en un intento de atraer a la gran cantidad de trabajadores inmigrantes irlandeses en las ciudades de Estados Unidos. Sus compromisos como orador durante el viaje llevaron a Connolly al prestigioso Cooper Union Hall, donde eminentes figuras políticas estadounidenses, desde Abraham Lincoln hasta Frederick Douglass y Susan B. Anthony, habían hablado en años anteriores. La aclamación con la que sus palabras fueron recibidas por los trabajadores irlandeses persuadió al SLP de traer a Connolly a Estados Unidos a tiempo completo y emigró al año siguiente.

Pero la introducción de Connolly al socialismo en Estados Unidos no fue fácil. A los seis meses de su llegada, se vio envuelto en una amarga disputa con De Leon sobre la política de SLP. Connolly escribió una carta al órgano del partido The People criticando a un organizador del SLP en Nueva York por argumentar que cualquier aumento salarial que obtuvieran los trabajadores bajo el capitalismo inevitablemente se vería compensado por aumentos de precios. Esto, dijo Connolly, podría “sonar muy revolucionario”, pero no era cierto y llevó al partido a una política de no luchar por mejorar la vida de los trabajadores. Además, se ofendió por la participación del SLP en asuntos religiosos, argumentando que estos deberían permanecer privados en el movimiento socialista y que el clero solo debería involucrarse en asuntos políticos y económicos, no en cuestiones de teología.

Connolly también discrepó con la publicación sindicada en el libro Women Under Socialism del socialista alemán August Bebel The People. Los ataques del libro a la institución del matrimonio y su fascinación “casi lasciva” por los asuntos sexuales, en opinión de Connolly, probablemente alejarían a los trabajadores del movimiento socialista. Aunque Connolly estuvo de acuerdo en que las mujeres estaban particularmente oprimidas por el capitalismo, dejó claro en este debate que creía que el socialismo solo era capaz de resolver el aspecto económico de esta cuestión, y que los argumentos sobre las relaciones sexuales seguirían siendo “fuertemente discutidos” después de la revolución.

La conducta de De Leon durante la disputa (censurar a Connolly de The People y obligarlo a responder en la prensa británica mientras publicaba innumerables artículos criticando sus posiciones) provocó una ruptura duradera entre los hombres. Pero en 1905 se unieron, junto con otras luminarias del movimiento socialista estadounidense como Eugene Debs, Mother Jones, Big Bill Haywood y Lucy Parsons para fundar Industrial Workers of the World (IWW). El IWW abogó por “un gran sindicato” que representara a toda la clase trabajadora y contra el seccionalismo promovido por la Federación Estadounidense del Trabajo, que hasta entonces había excluido de sus filas a los trabajadores no cualificados. Fue en este entorno que Connolly aprendió sobre el sindicalismo radical y desarrolló su creencia en una “mancomunidad cooperativa” que daría forma a su vida posterior.

Connolly se lanzó al IWW, primero en el comité de defensa de Bill Haywood, Charles Moyer y George Pettibone, militantes industriales acusados ​​falsamente de asesinato, y luego, en 1907, como organizador en la costa este. Este papel llevó a Connolly al corazón del movimiento obrero por primera vez, exponiéndolo a la organización de masas y tácticas de huelga. Aunque fracasó en sus intentos de llevar a cabo uno en Estados Unidos (encontrar a trabajadores de tranvías no sindicalizados que no estaban dispuestos a alinearse con electricistas e ingenieros), aprendió más de la práctica de los Wobblies de la huelga solidaria, creyendo en su enfoque para unir a los trabajadores de todos los sectores en puntos nodales clave. Los puntos de la economía capitalista tenían la mayor oportunidad de convertir el sindicalismo de algo reformista en una política revolucionaria.

Aunque se puso del lado de los anarquistas contra De León en 1908, rompiendo con el SLP por su dogmatismo, nunca abandonó su creencia en la necesidad de un partido socialista, o que su participación en las elecciones era parte integral del avance de la causa. Continuó asumiendo un papel como organizador nacional con el Partido Socialista de América de Eugene Debs en 1909 y 1910, pero nunca olvidó el papel del sindicalismo industrial en su visión, diciendo que "sin el poder del sindicato industrial detrás, la democracia solo puede entrar en el estado como la víctima entra en la garganta de la serpiente”.

Pero durante todo su tiempo en Estados Unidos, Connolly nunca perdió su conexión con Irlanda. Escribió su obra más importante Labor in Irish History durante su tiempo en los Estados Unidos a partir de notas recopiladas mientras estudiaba en la Biblioteca Nacional de Dublín. El libro fue un intento de reevaluar la historia de Irlanda desde un punto de vista socialista, algo que Friedrich Engels había aspirado a hacer durante sus viajes por el país.

El alcance del trabajo era ambicioso: Connolly se adentraba en las antiguas sociedades gaélicas para encontrar restos del comunismo, un enfoque que probablemente aprendió del tratamiento que dio el socialista escocés John Leslie a las sociedades de clanes. Pero también abordó preocupaciones más contemporáneas, desde las rebeliones campesinas hasta la comuna de Ralahine del “primer socialista irlandés” William Thompson, y desde los Irlandeses Unidos hasta las luchas republicanas del siglo XIX. Probablemente su capítulo más famoso se titula “A Chapter of Horrors: Daniel O'Connell and the Working Class”, en el que Connolly destripa a una de las figuras más populares de la historia de Irlanda por liderar una emancipación católica que benefició a los adinerados a expensas de los proletariado.

En sus últimos años en Estados Unidos, Connolly fundó la Federación Socialista Irlandesa (ISF) junto con otros destacados socialistas irlandeses, incluida Elizabeth Gurley Flynn. Su lema "Fag a' Bealac", que significa "Despejar el camino", se tomó de un eslogan que aparecía en las banderas de los batallones irlandeses que lucharon contra la esclavitud durante la Guerra Civil Estadounidense. Pero a pesar de las promesas de ese período, Connolly encontró en los Estados Unidos del siglo XX un terreno hostil para la política progresista. Escribiría sobre la Estatua de la Libertad en The Harp, la publicación de la ISF:

    ''Se coloca sobre un pedestal fuera del alcance de las multitudes; solo puede ser abordado por aquellos que tienen el dinero para pagar el gasto; tiene una lámpara para iluminar al mundo, pero la lámpara nunca se enciende, y nos sonríe cuando nos acercamos a América, pero una vez que estamos en el país, nunca vemos nada más que su espalda''.

 El regreso a Irlanda

La fundación del Irish Transport and General Workers’ Union (ITGWU) en 1909 fue el detonante de la decisión de Connolly de regresar a Irlanda. Dos años antes, una huelga masiva portuaria en Belfast había visto tácticas sindicalistas empleadas con cierto éxito en Irlanda por primera vez, atrayendo no solo a trabajadores portuarios sindicalizados sino también carreteros, trabajadores de astilleros, marineros, bomberos, caldereros, carboneros, trabajadores del transporte y las mujeres de la fábrica de tabaco más grande de la ciudad se declararon en huelga simultáneamente para cerrar la segunda ciudad de la isla.

Esa huelga había sido organizada por Jim Larkin, un sindicalista irlandés nacido en Liverpool que se convertiría en el asociado más importante de Connolly. Después del fracaso de la huelga de Belfast para obtener el reconocimiento sindical, Larkin se mudó al sur, organizó a los trabajadores en Dublín, Cork y Waterford y obtuvo aumentos salariales significativos. Siguió esto al fundar el periódico The Irish Worker en 1911, una publicación que asumió el papel de la ahora extinta República de los Trabajadores de Connolly. Connolly se convirtió en un columnista habitual y escribió en su primer artículo que la huelga portuaria de Belfast era solo una apertura “para futuros éxitos bajo la bandera de la rama irlandesa de ese gran ejército de trabajo conquistador y en movimiento hacia adelante, que está destinado, creo en nuestro propio tiempo, a conquistar y poseer el mundo.”

Connolly y Larkin se complementaban muy bien como líderes de un creciente movimiento laboral irlandés. El escritor estadounidense James T. Farrell resumió la visión convencional de la pareja:

    ''Connolly era preciso, metódico. Pensó y planeó sin cesar. Trató de tener todo en cuenta de antemano. Estudió las revoluciones del pasado para extraer lecciones que pudiera aplicar en las luchas irlandesas que anticipó. Tenía profundas indignaciones, pero por lo general estaba controlado. Larkin era más emotivo, impetuoso, violento, extravagante. En sus discursos y en sus acciones, fue un improvisador. No se detuvo a razonar ni a planear. Hablaba con un fluir rápido, con amplios gestos. Sus discursos estaban llenos de hipérboles, de reproches, de acidez, de sentimentalismo y de llamamientos entusiastas''.

Pero Connolly, quizás más que cualquier otra cosa, era un hombre de feroces convicciones, y cualquier idea de que representaba solo los cálculos de acero de la acción militante sería errónea. En un obituario, su camarada Cathal O'Shannon escribiría que si bien las palabras de Connolly no "despertaron el entusiasmo salvaje y vertiginoso evocado por el estallido de un demagogo", produjeron un compromiso más duradero que "obligó al oyente a actuar del lado de Connolly en lugar de hacer simplemente de coro de sus palabras”.

“De Connolly”, dijo O'Shannon, “obtuviste una declaración convincente, coherente y razonada de un caso, presentada de la manera más clara, ilustrada con las alusiones más reveladoras, con el argumento organizado de la manera más fría y tranquila, pero cálida. con el fuego ardiente de la simpatía y la sinceridad.”

Juntos, Connolly y Larkin hicieron la guerra a los patrones de Irlanda y, a principios de 1913, obtuvieron una victoria histórica al derrotar un cierre patronal en Sligo. Su siguiente tarea fue conquistar el campo industrial en Dublín, pero esto resultó ser una tarea difícil. Habiendo visto la ola sindicalista barriendo el país en años anteriores, los patrones de la ciudad capital estaban bien organizados para cumplir con las demandas de reconocimiento sindical y, liderados por William Martin Murphy, despidieron a veinte mil trabajadores durante meses. Connolly y Larkin viajaron a Gran Bretaña para tratar de recaudar fondos para apoyar la huelga, que, al tener lugar en una ciudad cuyos barrios pobres eran más pobres que los de Calcuta, estaba generando niveles de penurias insoportables para las familias de los trabajadores.

Al final, sus esfuerzos fracasaron y el bloqueo de Dublín fue derrotado. Pero no antes de que Connolly se involucrara en la fundación del Ejército Ciudadano Irlandés (ICA), una milicia de trabajadores establecida para proteger a los huelguistas de la policía y probablemente el primer ejército “rojo” del mundo. El establecimiento del ICA y la partida de Larkin derrotado hacia Estados Unidos resultaron ser fatídicos, moldeando el camino de Connolly en los años venideros mientras enfocaba su atención en la revolución nacional.

La Revolución Nacional

Hay mucho debate sobre el giro de Connolly hacia la causa nacional tras la derrota del cierre patronal de 1913. Para veteranos del Citizen Army como el escritor Seán O'Casey fue una retirada hacia el nacionalismo que amenazaba al movimiento socialista en Irlanda, para otros como el historiador Desmond Greaves fue una revelación de que el imperialismo británico era el principal obstáculo para el socialismo en Irlanda. En cualquier caso, tanto en la escritura como en la actividad práctica, Connolly comenzó a centrarse más en la cuestión nacional.

Un factor que indudablemente influyó en este pivote fue el descenso hacia la Primera Guerra Mundial en la Europa continental. Connolly era un partidario comprometido de la Segunda Internacional y creía firmemente que el movimiento obrero internacional evitaría el inicio de la matanza imperial.

Ver a sus camaradas en numerosos partidos socialdemócratas europeos romper con la causa internacionalista y respaldar a sus clases dominantes en la guerra fue un shock. Connolly fue una figura clave en la fundación de la Irish Neutrality League en octubre de 1914. Ese mes, el Irish Worker llevó el lema "No servimos ni al rey ni al Kaiser", y se colgó una pancarta que decía lo mismo en el Liberty Hall del ITGWU.

Fue este movimiento el que unió a Connolly con Arthur Griffith, el fundador de Sinn Féin, quien apenas unos meses antes había demonizado a los trabajadores en huelga durante el cierre patronal y llamó a Jim Larkin “un agitador inglés que difunde una doctrina ajena”. Pero Connolly ya había decidido que tales alianzas eran necesarias para su próximo curso de acción. Siguiendo una instrucción de la Segunda Internacional de 1907 de que los trabajadores deberían rebelarse si estallaba la guerra y tratar de usar la crisis para derribar el capitalismo, Connolly se dispuso a planear una insurrección y se reunió con Griffith, así como con miembros de alto rango de la Hermandad Republicana Irlandesa (IRB) en 1914. Con ese fin.

Pero incluso en alianza con reaccionarios como Griffith, Connolly no sacrificó su política progresista. En 1915 publicó un panfleto titulado La Reconquista de Irlanda, que expuso el caso de la transformación socialista en el país. Uno de sus capítulos trataba sobre la liberación de la mujer y fue, con mucho, el pensamiento más avanzado producido en este sentido por cualquier socialista irlandés. Tanto es así, de hecho, que influiría en una generación de feministas socialistas irlandesas, incluidas Constance Markievicz, Helena Molony y Kathleen Lynn. Una de las primeras sufragistas elogiada por Francis Sheehy-Skeffington como “la feminista más sólida y completa entre todos los trabajadores irlandeses”, Connolly fue inequívoco en su panfleto:

   ''Nadie tan capacitado para romper sus cadenas como quienes las llevan, nadie tan bien equipado para decidir qué es un grillete. En su marcha hacia la libertad, la clase obrera de Irlanda debe animar los esfuerzos de aquellas mujeres que, sintiendo en sus almas y cuerpos los grilletes de los siglos, se han levantado para acabar con ellos, y animar tanto más fuerte si en su odio a servidumbre y pasión por la libertad, el ejército de mujeres se adelanta al ejército militante del Laborismo''.

Sin embargo, Connolly hizo importantes concesiones durante este período. Su cobertura del imperio alemán se hizo cada vez más favorable. El, dijo, “un imperio homogéneo de pueblos autónomos”. Kaiser Wilhelm, escribió, “entiende los objetivos de la izquierda radical en el parlamento y tiene más simpatías por ellos de lo que el mundo sabe”. Y finalmente, “si un ejército alemán aterrizara mañana en Irlanda, deberíamos estar perfectamente justificados para unirnos a él”, si hacerlo ayudara a poner fin a la presencia imperial británica en la isla. Claramente, estos comentarios colocan a Connolly más cerca del ala derecha del SPD alemán que de Rosa Luxemburg.

Asimismo, el análisis de Connolly de la política Orangista en el norte de Irlanda fue distorsionado por su lente nacional. Tal vez nostálgico de una era anterior en la que católicos, protestantes y disidentes podían unirse bajo una bandera republicana, Connolly enmarcó el orangismo como arraigado en un latifundismo obsoleto que podría ser barrido por una lucha nacional progresista. “No existe una clase económica en Irlanda cuyos intereses como clase estén ligados a la Unión”, escribió, ignorando la realidad de un triángulo industrial en desarrollo entre Belfast, Glasgow y Manchester, que proporcionó las bases materiales para el Unionismo de Ulster.

Pero Connolly sin duda tenía razón en que el socialismo en Irlanda era imposible bajo el Imperio Británico. La decisión de Gran Bretaña, después del levantamiento de 1798, de diezmar la economía irlandesa quitando toda soberanía sobre la toma de decisiones económicas de la isla había resultado en un subdesarrollo crónico, dos hambrunas desesperadas y una emigración masiva. Los nacionalistas moderados del Home Rule de Irlanda nunca exigirían el tipo de autonomía sobre los asuntos irlandeses necesaria para romper esta relación, y mucho menos para liderar una transformación socialista. Con el movimiento obrero en el continente debilitándose bajo las presiones de la guerra, la insurrección contra el imperialismo en casa era el curso de acción justificado.

Y así, James Connolly condujo al Ejército Ciudadano Irlandés a la Oficina General de Correos en la Pascua de 1916. La proclamación, que escribió en gran parte, insinuaba objetivos progresistas lo suficiente como para justificar su participación. Al participar, escribieron la página de los trabajadores en la lucha por la libertad irlandesa. Pero muchos años después, una anécdota del día sigue en disputa. El historiador Desmond Greaves alegó que en su camino hacia el GPO ese día, Connolly se había vuelto hacia sus hombres y les había dicho: "En caso de victoria, agarren de sus rifles, ya que aquellos con los que estamos luchando pueden detenerse antes de que alcancemos nuestro objetivo". Si no lo dijo, ciertamente debería haberlo hecho, como lo han demostrado los seguidores de Collins y De Valera en las décadas posteriores.

El revolucionario

James Connolly fue el mayor socialista de Irlanda. Destacado teórico de la era de la Segunda Internacional, su trabajo pertenece a la misma categoría que Kautsky, Lenin y Luxemburg. Connolly no solo sintetizó las cuestiones nacionales, democráticas y económicas del momento en una ideología socialista-republicana aplicable al contexto irlandés, sino que también abrió nuevos caminos en la comprensión del imperialismo y la nación, adelantándose a Lenin por varios años.

Pero al igual que las principales luces revolucionarias de esa generación, Connolly no se limitó a teorizar y, en cambio, se colocó en el centro de luchas titánicas, desempeñando un papel de liderazgo tanto en la insurrección laboral más grande como en la insurrección nacional más importante de su era. Fue por ello que fue ejecutado por el ejército británico, herido y atado a una silla, en la cárcel de Kilmainham el 12 de mayo de 1916.

La tragedia de su vida es que no creó más Connollys en la muerte. El período posterior a su ejecución fue una era de enorme tumulto en Irlanda, con más de cien soviets declarados en toda la isla y el orden social en disputa en una profunda revolución nacional. En última instancia, la izquierda irlandesa pagó por sus derrotas durante esa era con casi un siglo de sumisión política. Quién sabe si esto podría haberse evitado si el movimiento obrero hubiera sido dirigido por alguien tan perspicaz y comprometido como Connolly.

Pero hoy en día sirve de poco apelar al fantasma de Connolly. El suyo fue un marxismo vivo, profundamente comprometido con el mundo que encontró, a través de países y continentes. Que sus palabras todavía resuenen tan claramente habla de la incapacidad del movimiento al que dedicó su vida para superar las condiciones que lo crearon. Si bien no debemos santificar a Connolly, ciertamente debemos conmemorarlo, y hay pocas formas mejores de hacerlo que en la cultura lírica que amaba.

James Connolly escribió una vez que

    ''Ningún movimiento revolucionario está completo sin su expresión poética. Si tal movimiento se ha apoderado de la imaginación de las masas, buscarán en el canto desahogar las aspiraciones, los miedos y las esperanzas, los amores y los odios engendrados por la lucha. Mientras el movimiento no esté marcado por el canto alegre, desafiante, de canciones revolucionarias, carece de una de las marcas más distintivas de un movimiento popular revolucionario, es el dogma de unos pocos, y no la fe de la multitud''.

Lo mismo puede decirse de los revolucionarios. Y hoy en Irlanda, más de 150 años después de su nacimiento y 100 años después de su muerte, cada vez que la lucha contra la explotación y la opresión cobra vida, ningún nombre se canta con más entusiasmo que el de James Connolly.

Artículo original de Tribune.