Los
líderes del escocés SNP, el galés Plaid Cymru y el Sinn Féin han firmado el lunes un pacto
en el que se comprometen a disolver el Reino Unido, en lo que se ha
calificado como un momento "histórico" para las naciones con
competencias transferidas. No solo quieren la independencia, sino volver
a ser parte de la Unión Europea y rechazan el Brexit.
En
la reunión de Cardiff no se presentaron como primeros ministros, sino
como líderes partidarios proindependentistas. El líder escocés del SNP, John Swinney, afirmó que Andy Burnham sería
"el último primer ministro del Reino Unido", cuando se firmó el pacto.
El pacto, que declara que "la era de Westminster está llegando a su fin", busca ejercer una nueva presión para que se convoque a un referéndum.
No
puede haberlo si el primer ministro Andy Burnham no los autoriza a cada
uno de ellos desde Westminster, el territorio que ellos quieren
aniquilar como representante del poder en el Reino Unido.
La
reunión celebrada este lunes en Cardiff no significa que el Reino Unido
vaya a desaparecer mañana. Tampoco implica que ya exista una fecha para
la independencia de Escocia o Gales, ni para la reunificación de
Irlanda. Lo que sí muestra es que los movimientos nacionalistas de las tres naciones han decidido actuar de forma coordinada y presionar a Londres para que permita decidir su futuro mediante mecanismos democráticos.
El
país está formado por cuatro naciones: Inglaterra, Escocia, Gales e ''Irlanda del Norte''. Inglaterra concentra la mayor parte de la población y
del poder político. Desde hace décadas existen sectores en las otras
tres naciones que consideran que sus intereses no siempre son escuchados desde Westminster, sede del Parlamento británico.
Como apuntan desde Clarín, el Brexit reforzó ese sentimiento.
En Escocia y en el Norte de Irlanda, la mayoría apoyaron
permanecer en la Unión Europea. Pero el resultado global del Reino Unido
acabó imponiéndose.
El pacto, que declara que "la era de Westminster está llegando a su fin",
busca ejercer una nueva presión sobre Downing Street para que autorice
referéndums de independencia. Afirman que este acontecimiento histórico
consagra el "derecho inalienable" de cada nación, con competencias
transferidas, a "decidir nuestro futuro".
La
semana pasada, el primer ministro británico Andy Burnham volvió a
rechazar la petición del escocés SNP de acordar una vía vinculante hacia
un referéndum de independencia. Fue apenas un día después de que el
primer ministro pareciera abrir la puerta a una nueva consulta si existía un "apoyo público mayoritario" para ello.
Durante el acto de firma del pacto, Swinney declaró que debe celebrarse un referéndum de independencia de Escocia antes de 2031.
Un plazo que coincide con la legislatura posterior a las elecciones de
Holyrood del mes de mayo. El SNP regresó al gobierno con media docena
menos de diputados en el Parlamento escocés (MSP). Pero Swinney ha
argumentado que existe un mandato a favor de la independencia debido a
la mayoría independentista entre los diputados.
Swinney pronosticó que los escoceses votarían a favor de abandonar la Unión en caso de celebrarse otro referéndum de independencia.
La encuesta más reciente que planteó la cuestión de la independencia, publicada por Survation el mes pasado, reveló que el 47 % de los encuestados votaría "sí" en un nuevo referéndum, mientras que el 43 % votaría "no".
Al excluir al 9 % de votantes indecisos, el sondeo —encargado por
Diffley Partnership— mostró un reparto del 52 % frente al 48 % a favor
de la independencia.
El
acuerdo firmado por los líderes de los partidos señala: "El panorama
político en estas islas está cambiando. Por primera vez en la historia,
los habitantes de estas islas cuentan con ministros principales en
Escocia, Gales e 'Irlanda del Norte' que están comprometidos con la
independencia respecto al Reino Unido".
"Para quienes observan la situación desde estas islas —y para quienes lo hacen desde todo el mundo— no podría haber una señal más clara de que la era de Westminster está llegando a su fin", sostuvieron.
"Creemos que existe una vía mejor: naciones que colaboran en pie de igualdad, comparten ideas y experiencia, y construyen relaciones basadas en el respeto mutuo y en intereses comunes", continuaron.
"Nuestros
movimientos cobran impulso; creemos que se avecina un cambio
constitucional. Por ello, nos comprometemos a reforzar la cooperación
entre nuestros partidos y a identificar ámbitos prácticos en los que el
trabajo conjunto pueda marcar una diferencia real", sostuvieron en el
comunicado.
Mary Lou
McDonald, de Sinn Féin, declaró: "Creo que no es exagerado afirmar que
la reunión de hoy y la firma de este memorando son históricas. Es el
momento en que reafirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro propio futuro".
El
líder galés Rhun ap Iorwerth afirmó que sería el pueblo de Gales quien
fijaría los plazos para cualquier futuro referéndum de independencia.
"Creo que Gales prosperará como nación cuando tomemos la decisión de convertirnos en un país independiente, colaborando con otros. Los plazos los marcará el pueblo de Gales. Es decir, cuando esté convencido", dijo.
Sin
embargo, tras la reunión de Cardiff, Downing Street declaró que Burnham
estaba centrado en aliviar la crisis del costo de la vida para los
hogares de todo el país, en lugar de en "debates constitucionales".
Antes
que se anunciara la muerte del padre de Andy Burnham, el portavoz
oficial del primer ministro declaró: "El primer ministro está
comprometido a impulsar cambios en las cuatro naciones del Reino Unido y
cree firmemente en la Unión".
"El
Reino Unido está en su mejor momento cuando la gente se une en torno a
valores compartidos y a la búsqueda de soluciones, en lugar de la
división. El primer ministro seguirá aliviando la presión sobre las
finanzas familiares y proporcionando mayor seguridad económica, en lugar de participar en debates constitucionales o nuevos referéndums".
Al
preguntársele si el Gobierno del Reino Unido había enviado un
representante a la reunión, el portavoz respondió: "En cuanto a la
naturaleza de dicha reunión —y, de hecho, a su enfoque general—, él
trabaja en estrecha colaboración con los ministros principales y
viceprimeros ministros de Escocia, Gales e Irlanda del Norte".
"Esa labor se basa en la asociación y la colaboración.
El primer ministro sigue centrado en esa colaboración y en las
cuestiones que más importan a las familias de todo el Reino Unido —lo
que incluye aliviar la presión sobre las finanzas familiares y
proporcionar mayor seguridad económica—, en lugar de participar en
debates constitucionales o nuevos referéndums".
"Andy Burnham no puede impedir la desintegración del Reino Unido",
afirmó Sinn Féin, tras firmar un pacto con el SNP y Plaid Cymru. O’Neill, ministra principal del Norte, afirmó que Andy Burnham "no podrá contener la marea" del nacionalismo en Escocia, Gales y el Norte de Irlanda.
Durante
una conferencia de prensa conjunta de los cuatro líderes, declaró: "Sin
duda vivimos tiempos de cambios enormes, cambios imparables. Cambios
que —independientemente de lo que diga cualquier primer ministro
británico— no podrán frenar la marea de lo que está sucediendo ante
nuestros ojos en este momento", dijo.
"Nuestra causa común aquí es el convencimiento de que Westminster no sirve, ni servirá nunca, adecuadamente a nuestros pueblos.
Nuestra causa común es que tenemos derecho a la autodeterminación, y
nuestra causa común es que debemos garantizar colectivamente que ese
mensaje se escuche en Westminster", sostuvieron.
Afirmó
que la reunificación de Irlanda estaba "claramente sobre la mesa", a
pesar de que Burnham sostenía lo contrario. Señaló que los comentarios
de Donald Trump durante el fin de semana "reflejan fielmente la
existencia de un coro de personas que participan en este debate".
El
memorando señalaba que, tras la victoria de Plaid Cymru en las
elecciones galesas de mayo, los tres partidos ostentaban el
poder simultáneamente por primera vez.
El pacto establece que las tres naciones poseían un "derecho a la autodeterminación" que Westminster no podía bloquear. Cada una de ellas avanzaría hacia la ruptura con el Reino Unido "a su manera y a su propio ritmo", indica
el documento. Asimismo, argumentaba que el Gobierno del Reino Unido
debía realizar los preparativos necesarios para el cambio constitucional
en las tres naciones.
El acuerdo también abogaba por la incorporación de las naciones a la Unión Europea tras la independencia,
a pesar de que Gales había votado a favor del Brexit y de las
advertencias de que ello crearía una frontera dura con Inglaterra. Todos
ellos quieren volver a ser europeos.
El
pacto expone planes para "rechazar el modelo económico fallido de
Whitehall" y compartir ideas sobre crecimiento económico y expansión de
recursos energéticos, además de afirmar que "el futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea".
Mary
Lou McDonald, líder de Sinn Féin y también firmante del acuerdo,
celebró esta medida "histórica" y añadió: "Es el momento en que
afirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro
futuro".
El gran interrogante es qué harán con la monarquía: cada uno la aceptará o no a su manera.
Probablemente Escocia acepte a un rey escocés al igual que Gales, pero
no sería el caso de Irlanda.