Cientos de personas participaron en la conmemoración del Alzamiento de Pascua en el oeste de Belfast convocada por Glór na hÓglaigh (Voz de los Voluntarios).
Vehículos del PSNI, tanto patrullas como vehículos sin distintivos, estuvieron estacionados cerca de la entrada principal del histórico cementerio antes del desfile, que tuvo lugar el sábado por la tarde.Un Land Rover policial con un mástil telescópico equipado con una cámara de vigilancia también supervisó la conmemoración.
Durante el evento, una guardia de honor, acompañada por una banda y varias decenas de hombres y mujeres vestidos con atuendos similares en blanco y negro, desfiló por el cementerio hasta un monumento republicano que es el mismo que usa la RNU (con quién tienen una amarga disputa desde la escisión), si bien para el acto taparon el logo de la RNU y sus letras, poniendo el de GnahÓ.
Gareth Mulley, republicano del condado de Louth y orador principal del acto, afirmó que «los hombres y mujeres del Alzamiento de Pascua no eran personas poderosas ni privilegiadas. Eran trabajadores, maestros, obreros y estudiantes. Pero poseían algo mucho más valioso: el coraje de levantarse y declarar que Irlanda pertenecía al pueblo de Irlanda».
Mulley afirmó que una Irlanda unida debe incluir la igualdad.
«Los hombres y mujeres a quienes honramos hoy no dieron su vida para que sus ideales fueran recordados solo en discursos.
Dieron su vida porque creían que la lucha por la libertad, la justicia y la igualdad debía continuar hasta que esos ideales se hicieran realidad».Dijo que quienes participaron en el levantamiento «anhelaban una Irlanda que perteneciera a todo su pueblo, una Irlanda justa, equitativa e igualitaria. Una Irlanda donde los trabajadores tuvieran dignidad, donde las comunidades fueran fuertes y donde ningún niño estuviera condenado a la pobreza o al abandono. Su lucha no terminó en 1916. No terminó con ninguna generación. Se transmitió, fue llevada adelante por aquellos que se negaron a aceptar la injusticia y que creían que el pueblo irlandés tenía derecho a forjar su propio destino».
Mulley también habló sobre los presos republicanos, describiéndolos como «la columna vertebral de la lucha».



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