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martes, 4 de agosto de 2009

El muralismo político en el norte de Irlanda.





















El apasionante tema del muralismo político en el norte de Irlanda,da para muchos y muchos libros,su orígen,su evolución,los murales actuales,etc...Arriba pongo un ejemplo de dos murales en la zona de Falls(bastión católico por excelencia en Belfast),en Beechmount avenue,el de la izquierda fué remplazado por el de la derecha.
Voy a rescatar un texto de la universidad de Queens en Belfast,que si bien contiene algún anacronismo(es un texto de hace algunos años,que iré completando en la medida de lo posible para actualizarlo a día de hoy,con acotaciones personales) refleja con exactitud los pormenores del muralismo norirlandés.
En los últimos tiempos el gobierno del norte ha destinado ingentes partidas económicas en ambas comunidades en pro de una eliminación de los murales mas controvertidos,y su modificación por otros menos militaristas u ofensivos para la otra comunidad,de momento se han dado pasos muy significativos,y las armas poco a poco van dejando paso al fútbol,la mitología,la música,de todo un poco,vamos a intentar reflejar algo de lo que digo.


Evolución de los murales en el bando republicano:


Evolución de los murales en el bando unionista/lealista:


Irlanda, colonización y política
Aunque es mucho menos conocida, la tradición muralística en el norte de Irlanda es tan antigua como la de México. Sin embargo, la variedad de temas y estilos en el contexto irlandés es
mucho más limitada que en ese país. Durante mucho tiempo los murales reflejaron solamente
un único punto de vista: el unionista. Para entender el movimiento muralístico en el norte de
Irlanda es necesario echar un vistazo histórico al contexto político y social.
La expansión colonial británica se desarrolló a lo largo de varios siglos, e Irlanda fue uno de los
primeros países invadidos. Hacia el siglo XVII el norte de Irlanda escapaba un poco al control
británico, lo que dio origen a una política de "implantación" como una estrategia clave para
pacificar la zona. Colonos de Inglaterra y Escocia recibieron las mejores tierras y construyeron pueblos fortificados. Por si no bastara, a fines del siglo XVII se desencadenó una serie de
batallas en Irlanda entre los dos contendientes al trono inglés, el rey Jaime IV y su oponente (y yerno), el príncipe Guillermo de Orange (en Holanda), más tarde Guillermo III. Aunque no fue la más decisiva de estas batallas, pero eventualmente la más celebrada, la Batalla del Boyne
ocurrió en julio de 1690.
La agitación en favor de la independencia política de Inglaterra ha sido común desde la época
de la implantación, sucediéndose numerosos intentos militares y políticos de parte de los
ingleses para contener la insurgencia. Así, después de la fallida rebelión de los Irlandeses
Unidos de 1798, se aprobó la Constitución de la Unión, creando el Reino Unido de Inglaterra e
Irlanda en 1801. Esto sirvió para moldear las alianzas políticas que existen hasta nuestros días; así, los unionistas son los que quieren preservar el vínculo político entre Irlanda del Norte e
Inglaterra, y los nacionalistas los que desean cortar ese vínculo en favor de una Irlanda
unificada.
La lucha por la independencia política alcanzó el clímax a finales del siglo pasado y en las dos
primeras décadas de éste. Los acontecimientos determinantes de esta lucha fueron la rebelión
nacionalista de 1916, el Levantamiento de Pascua y la subsecuente Guerra de Independencia.
Los británicos dividieron Irlanda en 1921, creando dos nuevos estados. En el sur, el "Estado
Libre Irlandés" tenía cierta apariencia de independencia en tanto que en el norte, "Irlanda del
Norte", el poder quedaba en manos de un único partido, el de los unionistas.
Los murales en el Norte de Irlanda
En medio de la agitación política que llevó al establecimiento del estado de Irlanda del Norte,
los obreros unionistas empezaron a pintar murales; el primero fue en el este de Belfast en 1908 y en él se representaba la Batalla del Boyne. Con la emergencia y consolidación del estado
norirlandés, los murales devinieron parte integral de las celebraciones anuales de este
acontecimiento el 12 de julio (conocido como "el Doce"). El rey Billy, como se le llamaba
afectuosamente, cabalgando en su caballo blanco a través del río Boyne, era la imagen más común, aunque también se pintaban ocasionalmente otros hechos históricos de importancia
para los unionistas. También eran comunes las banderas, los escudos y otros temas de la
imaginería heráldica.


Murales lealistas/unionistas:


El Doce representaba la "comunidad imaginada" del unionismo en su forma más pura; no
importaba que los obreros unionistas estuvieran enfrentados a sus patrones unionistas casi el
resto del año, por lo menos en esta fecha se juntaban para celebrar como una gran familia
unionista. Los murales eran un elemento clave en la celebración y en la creación de esa
unidad. En ese sentido, se parecían más a los murales medievales que a los que se pintaron
en México por la misma época. De hecho, es probable que los murales unionistas sean
únicos en este siglo, habiendo surgido de una ideología comprometida con el conservadurismo
y el mantenimiento del status quo más que con la liberación, el antimperialismo y el socialismo.
A fines de la década de los sesenta y principios de la de los setenta, la penetración del capital
transnacional, que debilitó la base del capital local unionista, los británicos reformaron el estado norirlandés y, finalmente, la campaña militar del ERI puso a discusión la identidad unionista.
Esto se hizo evidente en los muros. La cantidad de murales disminuyó, en particular los que
representaban al rey Billy. Los murales heráldicos continuaron, pero eventualmente surgió una nueva variedad, que es ahora la forma más común de la imaginería unionista: los murales de
temas militares. Abundan los hombres con balaclavas blandiendo AK47s, lanzacohetes, etc., y
con frecuencia las leyendas que los acompañan son escalofriantes. El unionismo bajo sitio ha
producido la gama más estrecha posible de símbolos y mensajes en su arte político.
Durante una buena parte de la existencia del estado norirlandés, los republicanos no pintaron
murales. El estado se fundó sobre los privilegios y el dominio unionista, y las calles eran
vigiladas por la policía unionista. Aunque los nacionalistas y los republicanos protestaban con
frecuencia por su condición de ciudadanos de segunda clase y por la discriminación, no tenían
acceso a los muros, ni siquiera a los de sus propios ghettos.
La huelga de hambre republicana de 1981 cambió todo eso. La huelga fue lidereada por presos republicanos que exigían el estatus de prisioneros de guerra; poco más tarde esa huelga ocasionaría la muerte de diez de ellos. Numerosos nacionalistas y republicanos tomaron las
calles para apoyar la protesta de los presos, y parte de la expropiación del espacio público fue
la realización de murales en favor de la huelga.Los primeros murales republicanos se
referían a la huelga de hambre y a la lucha armada del ERI. Con el fin de la huelga, los murales republicanos abordaron otros temas: la represión del estado, la resistencia popular, campañas
republicanas de elecciones y la solidaridad internacional. A lo largo de este desarrollo estaba la
fluctuante pero regular aparición de símbolos militares en los murales. Al igual que los
unionistas, los republicanos hacían desfilar a sus hombres encapuchados con sus armas. La
diferencia, sin embargo, era que, en vista de la gran variedad de temas en los murales
republicanos, las imágenes militares nunca han prevalecido en ellos como en los del lado
unionista.
La existencia de estos murales reveló la importancia central de la "lucha armada" en la
estrategia republicana. Pero es importante resaltar que el mensaje antimperialista también se
articulaba en los murales sobre la solidaridad internacional. Los muralistas republicanos han
encontrado ecos de su propia lucha en las de la Organización para la Liberación Palestina, el
Congreso Nacional Africano (CNA), la Organización del Pueblo Sudafricano y la de los
Sandinistas. Nelson Mandela, el Ché Guevara, Zapata y Lenin aparecían en los muros del
oeste de Belfast y en Derry.

Murales republicanos solidarios con otras luchas:

En esto es en lo que se diferencian básicamente los murales
republicanos de los unionistas. Estos últimos tienen escasas referencias internacionales;
algunas de ellas (como la supremacía blanca en Sudáfrica) han perdido influencia, y ninguno
de ellos se destaca por su arte político.
Arte político, transición política
En febrero de 1990, cuando ya se veía el fin del apartheid en Sudáfrica, Albie Sachs, activista
político y víctima de un intento terrorista de asesinato por parte del estado, dirigió algunas
provocadoras cuestiones sobre cultura a sus compañeros del CNA. Clamaba por una moratoria en el uso de la metáfora de la "cultura como arma", que admitía haber usado con frecuencia él
mismo en el pasado. "Un arma es un arma, y si estuviera llena de contradicciones, se
dispararía en todas direcciones y sería inútil para sus fines", decía. El arte y la literatura, por
otra parte, se mueven en la ambigüedad y la complejidad. Los artistas necesitan explorar el
mundo a su alrededor en toda su complejidad, y esto incluye a los artistas que son miembros
del movimiento de liberación. Sin embargo, una tarea tan sutil como ésta no es algo a lo que
ellos están acostumbrados.
"En lugar de conseguir una crítica real, sólo tenemos una crítica solidaria. A nuestros artistas
no se les estimula para que mejoren la calidad de su trabajo; es suficiente con que sea
políticamente correcto. Mientras más puños y lanzas y armas, mejor."(4)
Si provinieran de alguien menos reconocido, estas críticas podrían equivaler a la deslealtad.
Pero el propósito de Sachs era retar al movimiento de liberación, y especialmente a sus
artistas, a vislumbrar un nuevo papel para ellos mismos en la transición a una nueva Sudáfrica.
Cuatro décadas después de este discurso, Nelson Mandela se convertía en el primer
presidente elegido democráticamente en Sudáfrica. Y en el mismo año el Ejército Republicano
Irlandés llamó a un cese al fuego en un intento por facilitar las negociaciones que, según ellos,
llevarían a los británicos a retirarse y al establecimiento de nuevas estructuras en Irlanda con
las que estuvieran de acuerdo todos los irlandeses. También los unionistas llamaron más tarde
al cese al fuego. Como en Sudáfrica en los tiempos del artículo de Sachs, Irlanda parecía
haber entrado a una nueva fase, una fase de transición.
Irlanda también tiene su crítica cultural, quizá no de la misma estatura que la de Sachs, pero
con críticas similares en el interior del movimiento antimperialista. Reunidos en torno a
organizaciones como Derry Frontline y 2020 Vision (también en Derry), un grupo de activistas
de la comunidad, artistas y jóvenes, discutían el papel de la cultura en la batalla por la
liberación de abril de 1991:
...la cultura republicana podría dotar a una minoría de un sentido de solidaridad y de historia.
Pero mientras se defina a sí misma solamente como Fuera los Ingleses, permanecerá
exclusivamente como opositora, contradictoria, sin ofrecer una visión del futuro. Como tal, no
puede reclamar el estatus de cultura de la liberación. Pero al mismo tiempo, no deberíamos
subestimar nuestra cultura de resistencia ... ésta tiene el potencial de convertirse en la
motivación que desarrollará y sostendrá la cultura de la liberación.
Situaciones políticas parecidas, críticas semejantes. La pregunta es: ¿cuál es, si es que lo hay,
el papel de los artistas políticos en el nuevo clima de Irlanda?

La tensión entre propaganda y complejidad

Lo primero que debe anotarse es que tales críticas no deben llevar al rechazo del periodo
anterior ni de sus productos culturales. Al calor de la batalla, en especial cuando hay
insurrección armada y represión del estado, la atmósfera no es particularmente propicia para
las sutilezas artísticas. Mientras la guerra siga el arte político también será un arma. La guerra actual en Irlanda ha durado un cuarto de siglo, . Hay, por
tanto, algunos debates en torno a si la guerra, de hecho, ha terminado o, como se lee en
algunos murales republicanos militares en el sur de Armagh, solamente "en suspenso". En vista de esto, hay límites a la posibilidad de que los artistas políticos rompan con la estrecha visión
propagandística de que "el arte es un arma" y se muevan hacia consideraciones más
inteligentes y complejas de lo que podría ser una visión del futuro. No parece haber ninguna
urgencia en dejar de pintar armas, uniformes y hombres encapuchados, los cuales, en el
contexto sudafricano, Sachs juzgaba anacrónicos, pero que han sido prominentes en los
murales irlandeses.
Hay una limitación más en las posibilidades de moverse de mensajes simples a investigaciones
complejas en el caso irlandés. La mayoría de los muralistas de ambos bandos son
improvisados. Sin embargo, han abrazado, en busca de la educación política y la agitación, una
forma de arte que requiere ciertos niveles de habilidad, principalmente para la pintura narrativa y figurativa. Más aún, con frecuencia es difícil para los pintores improvisados trasladar sus bien articulados y ensayados discursos políticos a formas visuales sin recurrir a clichés gastados. A
pesar de estas limitaciones, debe decirse que la crítica de los muralistas políticos proviene más a menudo de quienes tienen un hacha política que afilar, tanto los representantes de partidos o ideologías contrarias como de los que esgrimen las opiniones del establishment artístico. Estos
últimos con frecuencia desprecian a los muralistas debido a que ignoran las minucias del arte
contemporáneo y carecen de educación formal, sin reconocer que hay una gran destreza en
las piezas que producen los muralistas.
Hay una tercera cuestión, muchas veces los que rechazan los murales no se toman el tiempo
para mirarlos más detenidamente, perdiéndose así de su complejidad. Como los anuncios que
parecen escandalosos, burdos y poco sutiles, los murales políticos se aprecian como si
aporrearan al espectador que no simpatiza con ellos; pero, de manera similar a los anuncios,
que han perfeccionado el arte de contar historias complejas de maneras engañosamente
simples, los murales políticos con frecuencia presentan cuestiones profundas de forma sencilla.
La complejidad, así, muchas veces reside en el ojo del espectador. Por ejemplo, es posible
mirar un mural que conmemora la muerte de una víctima de una bala de plástico y ver
solamente soldados, armas y niños inocentes, una colección de clichés simplistas en
apariencia. Pero si la víctima era un amigo, un vecino o un familiar del espectador, el mensaje
simple en apariencia puede evocar una serie de emociones y consideraciones sobre la vida, la
muerte, el estado, la justicia, etc. El complejo mensaje del mural se hace evidente en el sitio
mismo; son los que no comparten las aspiraciones, las penas y las condiciones de vida de
los vecinos del barrio donde se pintó el mural quienes con mayor facilidad pueden desdeñarlos
por su falta de sutileza.
Los murales en una etapa de transición
No sólo en ese año se declaró el cese al fuego, en 1994 también se cumplió el 25 aniversario
del despliegue de las tropas británicas en las calles de Belfast y Derry. Aun antes del cese al
fuego, hubo un incremento en el número de murales republicanos, la mayoría de los cuales se
refería de alguna manera a este aniversario (como el de la reproducción de una fotografía en
blanco y negro de 1969 que mostraba a un jovencito de Derry con una máscara antigases y
una bomba molotov). Los muralistas republicanos también aprovecharon la ocasión para
puntualizar que 25 años eran más que suficientes y que ya era tiempo de que las tropas
británicas se retiraran; en irlandés, "slán abhaile" significa "adiós".
Esta tendencia continuó después del cese al fuego, con variaciones del mural "slán abhaile"
surgidas en Belfast, Derry y el sur de Newry, en la frontera. Las primeras apariciones podrían
haber parecido una obsesión con el pasado. Pero debe subrayarse que se trata de un caso en
el que se mira al pasado en función de avistar el futuro. Como los defensores de los derechos
humanos en las viejas dictaduras latinoamericanas estudian la brutalidad del pasado para
poder proclamar "nunca más", así los muralistas republicanos están afirmando que el futuro
debe ser diferente al pasado: no más ejército, leyes represivas, censura y cárceles llenas de
presos políticos.

Otros ejemplos de muralismo republicano:



Por supuesto, esto no es exactamente lo mismo que pintar una visión detallada del futuro, pero
por el momento hay límites para articular esa visión. Como se señaló anteriormente, no hay
garantía de que la guerra en efecto haya terminado y de que haya un futuro diferente que
pueda articularse y pintarse. Más aún, la tarea por delante no es nada fácil para los
republicanos. Han adquirido una gran habilidad para expresarse y persuadir desde la
oposición, pero tendrán que ir más allá para cambiar los slogans en políticas y las aspiraciones
generales en declaraciones programáticas que puedan sostenerse al calor del debate político.
Tendrán que sostenerse en sus creencias y principios y forjar alianzas con otros en el norte y
en el sur, con socialistas, feministas, nacionalistas y unionistas que concuerden con ellos. En la
medida en que puedan hacer esto, habrá muchos más temas para los murales republicanos.
Las perspectivas parecen más limitadas para los unionistas. En tanto prevalezca el apoyo
británico hacia la Unión, ellos pueden continuar fieles a las formas tradicionales, diciendo "no" a
cualquier cambio político. Contrariamente, si el desarrollo político conduce a una eventual
supresión de ese apoyo, la consecuencia sería la fragmentación del unionismo. Esta es una
perspectiva aterradora para la mayoría de los unionistas. Pero a largo plazo, la ruptura del
unionismo sería favorable para los unionistas. Durante muchos años el unionismo se ha
identificado con un monolito con un abanico demasiado estrecho de opiniones. Los matices se
han perdido. Hay mil voces unionistas que quieren hacerse oír, y no serán escuchadas hasta
que los unionistas se vean forzados a decir qué es lo que quieren, no lo que no quieren. Si
acaso llegara ese día, habría también más temas para los murales de los unionistas.
La reacción de los muralistas fieles a la Unión respecto del proceso de paz no es muy
alentadora, ya que continúan pintando murales de carácter belicoso, con frecuencia
acompañados de mensajes en los que se lee que continuará la guerra contra el ERI. Algunos
ven en esas reacciones la prueba de que el unionismo está virtualmente negado para la cultura en cualquiera de sus acepciones. La cuestión es si lo que ha sido válido para el pasado lo
será necesariamente para el futuro. Tal precariedad de imaginación artística y de expresión es indicativa de la mentalidad cerrada del unionismo. Hay una gran variedad de asuntos en las
comunidades unionistas que podrían, teóricamente, expresarse en los murales, pero mientras
persista esa estrecha mentalidad sólo habrá silencio.
Por supuesto, esto no es exactamente lo mismo que pintar una visión detallada del futuro, pero por el momento hay límites para articular esa visión. Como se señaló anteriormente, no hay
garantía de que la guerra en efecto haya terminado y de que haya un futuro diferente que
pueda articularse y pintarse. Más aún, la tarea por delante no es nada fácil para los
republicanos. Han adquirido una gran habilidad para expresarse y persuadir desde la
oposición, pero tendrán que ir más allá para cambiar los slogans en políticas y las aspiraciones
generales en declaraciones programáticas que puedan sostenerse al calor del debate político.
Tendrán que sostenerse en sus creencias y principios y forjar alianzas con otros en el norte y
en el sur, con socialistas, feministas, nacionalistas y unionistas que concuerden con ellos. En la
medida en que puedan hacer esto, habrá muchos más temas para los murales republicanos.
Las perspectivas parecen más limitadas para los unionistas. En tanto prevalezca el apoyo
británico hacia la Unión, ellos pueden continuar fieles a las formas tradicionales, diciendo "no" a cualquier cambio político. Contrariamente, si el desarrollo político conduce a una eventual
supresión de ese apoyo, la consecuencia sería la fragmentación del unionismo. Esta es una
perspectiva aterradora para la mayoría de los unionistas. Pero a largo plazo, la ruptura del
unionismo sería favorable para los unionistas. Durante muchos años el unionismo se ha
identificado con un monolito con un abanico demasiado estrecho de opiniones. Los matices se
han perdido. Hay mil voces unionistas que quieren hacerse oír, y no serán escuchadas hasta
que los unionistas se vean forzados a decir qué es lo que quieren, no lo que no quieren. Si
acaso llegara ese día, habría también más temas para los murales de los unionistas.
La reacción de los muralistas fieles a la Unión respecto del proceso de paz no es muy
alentadora, ya que continúan pintando murales de carácter belicoso, con frecuencia
acompañados de mensajes en los que se lee que continuará la guerra contra el ERI. Algunos
ven en esas reacciones la prueba de que el unionismo está virtualmente negado para la cultura en cualquiera de sus acepciones. La cuestión es si lo que ha sido válido para el pasado lo
será necesariamente para el futuro. Tal precariedad de imaginación artística y de expresión es indicativa de la mentalidad cerrada del unionismo. Hay una gran variedad de asuntos en las
comunidades unionistas que podrían, teóricamente, expresarse en los murales, pero mientras
persista esa estrecha mentalidad sólo habrá silencio.
Una elocuente señal del contraste entre la confianza republicana y el unionismo empecinado la
encontramos en Derry. En 1993 un funcionario de educación de la Galería Orchard tuvo la idea de convencer a los muralistas republicanos de realizar un mural en paneles que pudieran
colgarse y permanecer; en un área unionista, y que a su vez los
muralistas unionistas pintaran un mural que pudiera exhibirse en una zona republicana. En
tanto que consiguió el acuerdo de los muralistas republicanos, que incluso procedían ya a
discutir los temas posibles, los unionistas no estuvieron de acuerdo en cooperar. De manera
interesante, el plan resurgió después de los ceses al fuego de 1994.

Proyecto -Queen’s University. Belfast Asociación de Estudiantes de Filología Inglesa AFI Universidade da Coruña Exposición fotográfica: Murales de Irlanda del Norte
http://www.asociacionafi.com/Descargas/ProyectoQueens2.pdf












El mural de la izquierda en Sandy Row fue borrado y en su lugar pusieron el mural de la derecha del rey William.
Forma parte de la intención de quitar los murales mas controvertidos y violentos del norte de Irlanda.
y finalmente pongo dos ejemplos "extremos en su evolución" en Shankill:












Recomiendo mirar:
http://cain.ulst.ac.uk/mccormick/

http://cain.ulst.ac.uk/murals/


http://muralespoliticos.blogspot.com/

Y consultar los libros de Bill Rolston :

B. Rolston (1992). Drawing Support: Murals in the North of Ireland. Belfast.
B. Rolston (1995). Drawing Support 2: Murals of War and Peace. Belfast.
B. Rolston (2003). Drawing Support 3: Murals and Transition in the North of Ireland. Belfast.

Por último pongo un par de videos de murales polícos en el norte de Irlanda,que son parte de la recopilación de la página de MURALES POLÍTICOS/POLITICAL MURALS (de la que soy co-editor):

Murales republicanos/nacionalistas:

Murales Lealistas/unionistas:

1 comentario:

Kaleko Begiak dijo...

Muy interesante y muy currado el árticulo.

Estaría bien saber un poco también sobre el muralismo en Euskal Herria ya que desconozco cuales fueron los primeros murales y como se empezó todo este movimiento que también ha sido importante en nuestro pueblo. Aunque se que este blog es de Irlanda lo comento para el de murales políticos. Un saludo y espero que lo hayas pasado bien en vacaciones.