Mientras Carlos Windsor llegaba ayer (por el martes) a los Seis Condados, políticos de todas las tendencias esperaban ansiosamente sus invitaciones a los diversos eventos, sesiones fotográficas, exquisitos almuerzos y suntuosas cenas (todo pagado con el dinero de los contribuyentes) que seguramente se celebrarán.
Y todo esto mientras un Stormont disfuncional ni siquiera logra ponerse de acuerdo sobre un presupuesto.


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