Los responsables no tienen nada que ofrecer excepto intimidación y división.
Sus acciones no representan los valores de respeto e inclusión que comparte la gran mayoría de las personas. No hay lugar para este comportamiento ni para quienes buscan sembrar odio y miedo en nuestras comunidades.
Nuestras calles y espacios públicos pertenecen a todos, independientemente de su religión, etnia o identidad. Nos mantenemos unidos contra quienes intentan dividirnos y seguimos comprometidos con la construcción de comunidades donde todos se sientan seguros, respetados y bienvenidos.
Animamos a cualquier persona que presencie o tenga conocimiento de este tipo de comportamiento a denunciarlo para que se pueda abordar de inmediato. Juntos, podemos enviar un mensaje claro: el racismo y el sectarismo no serán tolerados.


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