viernes, 7 de marzo de 2014

La Troika usa a Irlanda como ejemplo

Foto de Arianna
Antonio Toral, Dara McHugh Diagonal

29 de septiembre de 2008. Brian Lenihan, ministro de Economía de la República de Irlanda, decide socializar la deuda del sistema bancario irlandés. El Estado, y por tanto el conjunto de la población, asume pagar la deuda de los bancos privados, deuda contraída principalmente con inversores extranjeros, hecho que se consuma con la petición de un rescate por valor de 65.000 millones de euros. Es el punto final del otrora alabado Tigre Celta.

Diciembre de 2013, finaliza el rescate. El mensaje de la Comisión Europea, amplificado por los grandes medios de todo el continente, cuenta que Irlanda, tras aplicar con disciplina los dictados de la troika (jarabe de austeridad) durante los últimos cinco años, camina por la senda de la mejoría. La prima de riesgo, indicador preferido de la ortodoxia neoliberal sobre el estado de la economía de un país, se sitúa en torno a los 160 puntos, en este momento la más baja de los países PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Cada año, el presupuesto del país ha sido recortado en 3.000 millones de euros de media, llevando a un recorte total que sobrepasa los 20.000 millones entre 2009 y 2014 Pero ¿está Irlanda recuperándose de la crisis? Han sido cinco años de políticas de austeridad, implementadas obedientemente por dos gobiernos sucesivos (liberal y coalición de conservadores y laboristas). Cada año, el presupuesto del país ha sido recortado en 3.000 millones de euros de media, llevando a un recorte total que sobrepasa los 20.000 millones en el periodo comprendido entre 2009 y 2014. Los recortes aplicados a partidas sociales han sido especialmente severos; por ejemplo la partida destinada a sanidad ha sido recortada más de un 20% desde el inicio de la crisis.
Más impuestos

También importantes han sido los incrementos de impuestos regresivos, como la subida del IVA (del 21% al 23%), la introducción de un nuevo impuesto sobre la vivienda, planes para introducir una tarifa sobre el agua, etc. El Gobierno también ha usado la crisis para llevar a cabo privatizaciones. El servicio de recogida de basura en la capital y la anteriormente compañía estatal de gas han sido vendidas recientemente, mientras que se especula que próximamente serán privatizados el servicio urbano de autobús y el abastecimiento de agua. Sin embargo, los sectores privilegiados han sido eximidos de la austeridad.

Los beneficios del sector financiero en este país suponen el 35%, el índice más alto de la Unión Europea, superior incluso al del Reino Unido con su ‘city’ londinense La economía irlandesa está profundamente entrelazada con la industria internacional de servicios financieros y la industria de evasión legal de impuestos. Según datos de la oficina europea de estadística Eu­ros­tat, los beneficios del sector financiero en este país suponen el 35%, el índice más alto de la Unión Euro­pea, superior incluso al del Reino Unido con su ‘city’ londinense. Irlanda sirve como una estación de paso financiero, permitiendo a las empresas multinacionales escapar de sus obligaciones tributarias mediante el encaminamiento de beneficios a través de empresas fantasma.

Aunque el Gobierno tiene una actitud defensiva sobre el mantenimiento del ‘competitivo’ impuesto de sociedades, del 12,5%, los verdaderamente ricos pagan mucho menos. Por ejemplo, la tasa real pagada por sucursales de multinacionales de EE UU en Irlanda fue del 4,2% en 2008.

El país mira embelesado cómo los precios de la vivienda comienzan a subir otra vez en Dublín, después de que disminuyeran en un 50% desde 2007 hasta el año pasado. En 2013 el precio de venta en la capital ha subido un 16% mientras que los alquileres han subido un 11%. Mientras tanto, casi uno de cada cinco préstamos hipotecarios se pagan con retraso, debido al valor inflado de los precios de la vivienda durante la burbuja. Este período, entre 1992 y 2007, vio aumentar el precio de la vivienda alrededor del 300%.
Emigración de jóvenes

Las exportaciones se están recuperando, debido a que las empresas multinacionales afincadas en Irlanda están produciendo en masa productos químicos, equipos informáticos y planes financieros complejos. Aun­que las estadísticas de exportaciones no incluyen datos sobre población, especialmente llamativa es la ‘exportación’ de población joven: el 20% de las personas de entre 15 y 29 años ha emigrado durante estos cinco años.

Los gobiernos anteriores han visto la emigración como una válvula de escape, y éste en particular no ha tenido reparos en animar a los jóvenes a buscar mejores oportunidades en otros lugares. Mientras que los menores de 25 años sufren tasas de paro del 25%, su subsidio de desempleo ha sido reducido en un 45%, y los desempleados reciben anuncios de trabajo en el extranjero. Más grave es el caso del llamado JobBridge, un sistema nacional de prácticas no remuneradas.

El ministro responsable está barajando recortar el subsidio de desempleo a aquellos que no acepten las prácticas que se les ofrecen. El ministro responsable está barajando recortar el subsidio de desempleo a aquellos que no acepten las prácticas que se les ofrecen. Las empresas están más entusiasmadas con este plan de prácticas: hay puestos disponibles para todos los niveles, desde reponedor de supermercado a puestos que requieren un doctorado en química. Todos de forma gratuita, por supuesto.

Entonces, ¿se está produciendo una recuperación económica en Irlanda? Parece que sí, pero sólo para los privilegiados. Mientras, el conjunto de la población está sufriendo recortes sociales, subidas de impuestos, privatizaciones, paro e inmigración juvenil, cuyos efectos a largo plazo están aún por ver.

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