viernes, 12 de abril de 2013

Margaret Thatcher

Margaret Hilda Thatcher, Baronesa Thatcher de Kesteven (13 de octubre de 1925 - Londres, 8 de abril de 2013).

Fue una política británica que ejerció como primera ministra del Reino Unido desde 1979 a 1990, siendo la persona en ese cargo por mayor tiempo durante el siglo XX y la única mujer que ha ocupado este puesto en su país.

Ejerció inicialmente como química y luego como abogada. En las elecciones generales de 1959 Thatcher se convirtió en miembro del Parlamento (MP) por Finchley, desde donde juzgó duramente la política fiscal del gobierno laborista.

Edward Heath la nombró ministra de Educación y Ciencia en 1970. En 1975 venció a Heath en las elecciones del Partido Conservador y pasó a ocupar la presidencia del partido, convirtiéndose en líder de la oposición y la primera mujer en dirigir uno de los principales partidos políticos en el Reino Unido.5 Después de triunfar con su partido en las elecciones generales de 1979, Thatcher se convirtió en la primera ministra del Reino Unido.

La ex primera ministra británica conservadora Margaret Thatcher, en el poder entre 1979 y 1990, falleció un lunes 8 de abril de 2013 a los 87 años de un ataque de apoplejía.

"Con gran tristeza, Mark y Carol Thatcher han anunciado que su madre, la Baronesa Thatcher, ha fallecido pacíficamente esta mañana tras un infarto cerebral", declaro el portavoz oficial que dió la noticia.

La llamada 'dama de hierro', la única mujer que llegó al puesto de primera ministra en el Reino Unido y se enfrentó a Argentina en la guerra de las Malvinas en 1982. Nació el 13 de octubre de 1925 en Grantham (norte de Inglaterra), la política tory procedía de una familia de modestos recursos.

Thatcher ganó los comicios de 1979 en momentos en que el Partido Laborista estaba debilitado y el país parecía paralizado por las huelgas y la crisis económica.

Su llegada al poder supuso una completa transformación del Reino Unido al apoyar la privatización de industrias estatales y el transporte público (trenes y autobuses); la reforma de los sindicatos, a los que prácticamente despojó de poder, la reducción de los impuestos y del gasto público y la flexibilidad laboral.

Para bien o para mal, Thatcher pasará a la historia como una primera ministra conservadora fundamental que transformó, y dividió, al país en los casi once años que estuvo en el Gobierno y fue la primera mujer del Reino Unido en llegar al cargo más alto del poder.

Con tesón y estilo agresivo a la hora de negociar, Thatcher se atrevió con todo, desde la casi destrucción de los sindicatos, el enfrentamiento con el IRA, la defensa de los intereses británicos frente a Europa, sus críticas a la desaparecida URSS y a un conflicto armado en 1982, cuando envió tropas al Atlántico Sur a las las islas Malvinas.

La fuerte voluntad y la determinación de Thatcher le valieron el nombre de la "dama de hierro", apodada así en su día por los medios soviéticos por su férrea oposición al comunismo.

Con gran capacidad para el estudio, Thatcher ingresó en un colegio secundario público de carácter selectivo y consiguió entrar en la Universidad de Oxford, donde estudió Química.

Pronto se daría cuenta de que su pasión era la política, por lo que estudió Derecho y se graduó como abogada en 1954.

El paso más importante lo daría en 1959 cuando fue elegida diputada por la circunscripción de Finchley (norte de Londres), lo que le permitió ocupar la subsecretaría de Estado de Pensiones en el Gobierno de Harold Mcmillan (1957-63). Después desempeñaría diversos cargos en su partido cuando estaba en la oposición hasta 1970.

Con la victoria del "tory" Edward Heath en 1970, Thatcher se encargó de la cartera de Educación, pero cuando los conservadores perdieron las elecciones generales en 1974, desafió ese liderazgo y, para sorpresa de muchos, salió victoriosa.

Desde entonces, su carrera al 10 de Downing Street, residencia de los primeros ministros, fue meteórica al ganar los comicios de 1979 en momentos en que el Partido Laborista estaba debilitado y el país parecía paralizado por las huelgas y la crisis económica.

Las medidas adoptadas pronto consiguieron rebajar una inflación que parecía no tener freno, pero tuvieron un coste muy alto para la población británica por el aumento del número de parados y el dolor provocado por las políticas conservadoras.

La euforia inicial por su llegada al poder se transformó pronto en frustración, a tal punto que los sondeos presagiaban la derrota de Thatcher en las elecciones generales de 1983.

Sin embargo, la inesperada ocupación de las islas Malvinas por parte de los militares argentinos el 2 de abril de 1982 cambió el rumbo de la historia.

La victoria de los británicos en junio de ese año selló el destino, y la fama, de la "dama de hierro", que se alzó con la victoria en las generales de 1983.

Con ese triunfo vendrían los años duros de Thatcher, que no dudó en continuar con el congreso anual de su partido en Brighton (sur de Inglaterra) cuando el IRA perpetró en 1984 un atentado contra el hotel donde se celebraba o cuando se enfrentó a los mineros, a los que derrotó en 1985, después de un año de enfrentamientos por el cierre de pozos de carbón.

También marcaron los años de Thatcher su fuerte alianza con el expresidente de EEUU Ronald Reagan y su oposición al comunismo, si bien se dejó seducir por el carisma del reformador soviético Mijail Gorbachov.

Pero el declive de Thatcher llegó a finales de los 80 con su impopular "poll-tax", un impuesto municipal cuyo impago se castigaba con la negación del derecho al voto, además de su continua intransigencia sobre la integración europea.

Su caída por el controvertido impuesto no vino de la mano del votante, sino de su propio partido, que el 22 de noviembre de 1990 la castigó con una revuelta interna por su implacable determinación, la misma que la llevó al poder.

Thatcher, nos recuerdan desde An Phoblacht, era amiga del dictador fascista Pinochet, Presidente de Chile, la "Dama de Hierro" y fue odiada tambien por amplios sectores de la población británica por su implacable represión de los sindicatos y en particular durante la huelga minera de 1984 a 1985.

El Presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, al comentar su muerte dijo:

"Margaret Thatcher hizo daño al pueblo irlandés y británico durante su tiempo como primer ministra británica.

Comunidades obreras fueron devastadas en Gran Bretaña a causa de sus políticas.

Su papel en los asuntos internacionales fue igualmente beligerante, ya sea en apoyo del dictador chileno Pinochet, su oposición a las sanciones contra el apartheid en Sudáfrica, y su apoyo a los jemeres rojos.

Aquí en Irlanda su adhesión a las viejas políticas militaristas draconianas prolongó la guerra y causó un gran sufrimiento. Abrazó la censura, la colusión y el asesinato de ciudadanos como parte de operaciones encubiertas, incluyendo a los abogados como Pat Finucane, junto a operaciones militares más abiertas, se negó a reconocer los derechos de los ciudadanos a votar a los partidos de su elección.

Su fracaso en los esfuerzos por criminalizar la lucha republicana y los presos políticos es parte de su legado.

Cabe señalar que, en contradicción completa de su postura pública, ella autorizó un canal de retorno de las comunicaciones con la dirección del Sinn Féin pero no actuó en la lógica de ello.

Desafortunadamente ella se enfrentó con la debilidad de los gobiernos irlandeses que no pudieron oponerse a su agenda securocrata o para obtener apoyo internacional en defensa de los ciudadanos en el Norte.

Margaret Thatcher será especialmente recordada por su papel vergonzoso durante las huelgas de hambre épicas de 1980 y 81.

Su política irlandesa fracasó miserablemente.

Su política tuvo entre otros 'puntos fuertes' los siguientes:

-Reformas para liberalizar el mercado laboral y el sector financiero. A su juicio, era necesaria la desregularización del sector financiero, también la 'flexibilización del mercado laboral', la privatización de empresas públicas para confinar el papel del Estado en la economía y la reducción del poder de los sindicatos (con los que llegó a tratar un control de sus salarios, precios y dividendos). En todos estos ámbitos, los efectos de sus reformas fueron bautizados como «giros en U» (o de 180 grados), que hacen del suyo uno de los gobiernos más intervencionistas de la historia de las islas.

-Nuevo orgullo en el ideario colectivo británico, reafirmando la vocación otrora «imperial» de Gran Bretaña y reconstruyendo el orgullo en el ideario colectivo sobre la Segunda Guerra Mundial.

-Política exterior férrea y militarista: La Guerra de las Malvinas (Falkland en la jerga oficial británica) llegó en un momento clave de impopularidad de Thatcher y se le reprocha haber pasado a la vía militar consciente de la posibilidad de la vía diplomática, ese hecho hizo subir su popularidad. Fue denostada por un sector de la izquierda por su completo alineamiento con las consignas de política exterior que marcaban los Estados Unidos.

En Chile apoyó al dictador Pinochet y ayudó a evitar la extradición a España, donde se enfrentaba a acusaciones de crímenes contra la humanidad. También apoyó el régimen de los Jemeres Rojos en Camboya, donde alrededor de una cuarta parte de la población fueron sacrificados, y se refirió al general Suharto (Presidente de Indonesia, cuya invasión de Timor Oriental tuvo como resultado más de 100 mil muertes) como "uno de nuestros mejores y más valiosos amigos ". Y lo que es peor, se refirió a Nelson Mandela como un "terrorista" y se negó a apoyar medidas contra el gobierno del Apartheid surafricano.

-No al Estado europeo, sí al mercado: Pese a que inicialmente fue antieuropeísta, acabó por estampar su rúbrica en el Acta Única Europea, que establecía formalmente el mercado único y una cooperación más estrecha en Europa. El «speech» más recordado de una primera ministra fue en Brujas en septiembre de 1988, cuando lanzó el proceso de reconversión de un partido conservador proeuropeo en una formación genéticamente euroescéptico, un hilo de pensamiento que todavía se mantiene en Reino Unido.

-Políticas liberales para el conjunto del Estado: Forjó un cambio socioeconómico radical en Reino Unido, aunque fue criticada por la venta de bienes del Estado y el debilitamiento de los sindicatos.

Su impuesto más impopular, la tasa «por cabeza» o «Community Charge»: El «poll tax» fue la medida que más negativamente impactó en la sociedad británica durante sus mandatos. Se trataba de un impuesto a la comunidad introducido en 1987 dentro de la reforma fiscal con la que se pretendía introducir un nuevo tributo local. El objetivo era obligar a contribuir a todos los ciudadanos por igual, independientemente del nivel de ingresos y de la zona en que residieran. Los ciudadanos trataron de que el Gobierno de la inflexible mandataria diera marcha atrás al impuesto, pero ella no vaciló.

Maggie y su compañero Geoffrey Howe analizaron la opción de "declive dirigido" por la ciudad de Liverpool. Sólo la intervención de Michael Heseltine hizo que no fueran capaces de seguir adelante con las amenazas de no "gastar recursos limitados que tratan de hacer el flujo de agua hacia arriba".
Denunció los problemas de Merseyside como "en gran parte auto-infligidos", con especial referencia a los estibadores en huelga.

Desde un punto de partida, donde el 50% de la población tenía el 97% de la riqueza del Reino Unido, dejó un pais tan desigual que este pasó al 10% de la población controlando la gran mayoría de la riqueza. El impuesto de sociedades se redujo en un 16% en sólo 2 años, durante su mandato, mientras que el IVA se incrementó en casi un 10%.
Su política se basaba en su frase de "No hay tal cosa como la sociedad, sólo los individuos".

El desempleo alcanzó un máximo histórico del 12% durante el gobierno de Thatcher. Estaba a menos de 5% cuando asumió el cargo.

En un ataque a los sindicatos y las clases trabajadoras, Thatcher trajo cierres al por mayor de las minas de carbón. El carbón no se había acabado, pero los trabajadores molestos eran el tipo de gente que podría ser difícil para los conservadores. La solución, cerrar las minas, demonizar a los mineros, y la ruina efectiva de sus vidas y las comunidades en las que vivían. Al igual que en el caso de Hillsborough, se utilizaron los medios de comunicación para retratar a los mineros como el "enemigo interno".

-Educación, Sanidad... otras medidas: El tercer liderazgo de Thatcher -quien había sido ministra de Educación y Ciencia en 1970- introdujo por primera vez un currículum nacional en el sistema educativo; también disgregó a los compradores de los proveedores del Sistema Sanitario Nacional (1990), abriendo el sistema público de salud a la competencia.

Otro punto que se le reprocha a Thatcher es la tragedia de Hillsborough (con 96 muertes), se le achaca que su gobierno fue responsable de ayudar a la policía a sabiendas de que esto suponía echar la culpa a los aficionados del Liverpool inocentes, cuyo único "delito" fue asistir a un partido de fútbol. Durante 23 años los agraviados tuvieron que luchar para que la verdad fuese conocida. Y todo el tiempo, Thatcher y su gabinete sabían quién era el culpable. Pero convenía a su ideología culpar a las clases trabajadoras para proteger al cuerpo de policía.

- En las cuestiones relativas al sexo y las políticas de igualdad tuvo también su dosis de polémica, diciendo: "Las feministas me odian, ¿no es así? Y no las culpo. Porque yo odio el feminismo. Es veneno ". "No debo nada a la liberación de la mujer".

Aprobó la claúsula 28, que prohibía la "promoción de la homosexualidad" o la "enseñanza de la aceptación de la homosexualidad como una supuesta relación familiar" en las escuelas. No llegó a criminalizar la homosexualidad, pero obligó al cierre de los grupos de apoyo para las personas LGBT entre los estudiantes y niños, haciendo muy difícil para una generación de jóvenes LGBT reconocer quiénes eran, y darse cuenta de que sus sentimientos no eran errores.

-En el tema de Irlanda, sus políticas militaristas agudizaron el conflicto. Puso en marcha la censura contra el SF, la colusión y se ha demostrado que se fomentó en su etapa el asesinato de ciudadanos como parte de operaciones encubiertas, incluyendo a los abogados como Pat Finucane.

Fue firme partidaria de la política del "tirar a matar".

Su posición inicial inflexible en las huelgas de hambre de 1980 y 1981 dieron pie al resultado fatal de la muerte de 10 hombres. Sus palabras de entonces dejaban claro su pensamiento y pese a que la victoria electoral de Bobby Sands hizo concebir esperanzas de una salida negociada al conflicto en Long kesh, Margaret Thatcher se mantuvo firme en su decisión de no conceder las demandas de los huelguistas (aunque la polémica sobre la actuación de Gerry Adams en el tema tambien ha dado mucho que hablar). Declaró que "no estamos preparados para considerar estatus de categoría especial a ciertos grupos de personas que cumplen sentencia por crímenes. Crimen es crimen, no es política".
Sobre Bobby Sands aseveró: "Él decidió quitarse la vida, fue una elección que su organización no le permitió a muchas de sus víctimas."

Reacciones ante su muerte

Al saberse la noticia de su muerte el unionismo salió en su defensa, el republicanismo irlandés y sectores de izquierda en la propia Gran Bretaña celebraron la noticia publicamente (ver aquí).

Ese día el Primer ministro principal de la época, Peter Robinson rindió homenaje a la ex primera ministra.
Robinson dijo que había leido su muerte "con gran tristeza" y la describió como una "primera ministra de transformación y de gran alcance".

"Ella era, sin duda, una de las mayores figuras políticas de la post-guerra de Gran Bretaña y cambió el rostro de nuestro Reino Unido para siempre", dijo.

"Como nuestra primera ministra, hizo historia y como"La Dama de Hierro "se encontraba en la primera línea para ganar la Guerra Fría, así como garantizar la libertad de las Islas Malvinas".

"Si bien no estamos de acuerdo sobre el Tratado Anglo-Irlandés, la señora Thatcher estaba comprometida con la Unión y más tarde describió el Acuerdo Anglo-Irlandés como uno de sus mayores pesares".

Robinson dijo que con la muerte de Thatcher "llega a su fin una vida extraordinaria dedicada al servicio del Reino Unido".

"Fue una de una especie: rigurosa, poseedora de una inteligencia suprema y conducida por convicción", agregó. "El país entero está en deuda con ella por todo lo que logró. Yo sé que sus logros no se olvidarán pronto por una nación agradecida".

El líder del Partido Unionista del Ulster Mike Nesbitt dijo que la baronesa Thatcher era "un coloso de la política por convicción".

"Mientras que en el Partido Unionista del Ulster no habíamos estado de acuerdo con ella en todo, especialmente el Acuerdo Anglo-Irlandés, Irlanda del Norte tiene motivos para estar eternamente agradecida por su postura contra el terrorismo , sobre todo, durante las huelgas de hambre cuando estaba Irlanda del Norte al borde de algo catastrófico ", agregó.

Referencias usadas:
El País
BBC
Wikipedia
An Phoblacht
The Rhivolution
ABC
Sinn Féin/Gerry Adams
Acotaciones de 'El norte de Irlanda'.

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