sábado, 16 de abril de 2011

Dos visiones de la realidad del proceso irlandés

Un par de figuras relevantes en Irlanda han pasado los últimos días por tierras vascas, en concreto Bertie Ahern Ex primer ministro de los 26 Condados, que ha estado recientemente en Donosti, donde acudió invitado por la Diputación Foral de Gipuzkoa, y el reverendo metodista y Testigo independiente del desarme del armamento del P.IRA, Harold Good (Derry), también pasó por la capital guipuzcoana.
Ambos ha realizado unas interesantes declaraciones que paso a poner:

Bertie Ahern en Deia:

Bertie Ahern, primer ministro de la República de Irlanda entre 1997 y 2008 y uno de los padrinos del Acuerdo de Viernes Santo, señaló ayer que aunque todos los conflictos son distintos, existen "similitudes" entre el caso norirlandés y el vasco. El político irlandés añadió que hay principios del proceso de paz de los Seis Condados aplicables a otros escenarios, entre ellos, a Euskal Herria.

Ahern hizo estas declaraciones ayer en Donostia, a donde acudió invitado por la Diputación Foral de Gipuzkoa. El que fuera primer ministro irlandés compareció ante los medios por la mañana en compañía del diputado general, Markel Olano, y por la tarde ofreció una conferencia titulada El proceso de paz en Irlanda del Norte.

"No he venido a dar lecciones a nadie, solo a aportar cosas que pueden ser útiles", afirmó Ahern. En su intervención, hizo un breve resumen del conflicto norirlandés y destacó la importancia del Acuerdo de Viernes Santo para lograr la pacificación. "Diez años después de aquello, podemos decir que el Acuerdo ha sido un éxito; ahora mismo, Irlanda del Norte es un sitio pacífico, con muy pocos incidentes, y personas que antes estaban enfrentadas trabajan ahora juntas", valoró. Además, destacó que el 99% de la población de los Seis Condados condena la violencia: "La gente no quiere volver a aquellos tiempos". Ahern, no obstante, recordó que en cualquier proceso de paz "no todo puede ser un camino de rosas", y que "a pesar de vivir días negros y recibir críticas, hay que seguir adelante".

Respecto a los procesos de negociación, Ahern destacó la importancia de "saber ponerse en el lugar del otro". "No tiene sentido entrar en un sala de negociaciones y decir que esta es mi postura, y lo que digas no me importa en absoluto". El político irlandés añadió que es necesario "mirar de la forma más abierta posible" y "llegar a una comprensión colectiva" para que, de ese modo, "todos salgan ganando". Además, consideró que para participar en un proceso de paz "hay que rechazar la violencia, ya que no puedes ponerte a negociar con una pistola en la mano".

Asumir riesgos Sobre los presos, Ahern declaró que en el caso norirlandés todos fueron liberados mediante unos "permisos" especiales: si el individuo volvía a la violencia, regresaba a prisión a cumplir lo que le restaba de condena. "Fue un riesgo importante, no fue algo popular, pero si ahora miramos atrás, creo que aquella también fue una decisión acertada".

Preguntado sobre los disidentes que persisten en la vía armada, el político irlandés declaró que "inevitablemente" hay grupos que siguen adelante con la violencia, "siempre habrá personas que sigan, pero lo importante es que sean el menor número posible". "En Irlanda del Norte, las partes trataron de llegar a un acuerdo muy inclusivo para evitar estas cosas", recalcó.

Además, Ahern recalcó que lo que ocurre en Euskal Herria con el Grupo Internacional de Contacto también sucedió en su día en el proceso que se llevó a cabo en Irlanda del Norte. "Costó meses que todos las partes aceptaran al senador Mitchell -enviado especial de los Estados Unidos para Irlanda del Norte- como presidente de las negociaciones, e incluso cuando fue aceptado, algunos preferían mirar al techo antes que a su cara".

Asimismo, Bertie Ahern tuvo buenas palabras para el abogado sudafricano Brian Currin, al que calificó como un "hombre excelente y de gran paciencia", y de quien destacó su labor como mediador en Irlanda del Norte.

Y en El País:

Sobre el GFA- "Un proceso que once años después de los Acuerdos de Viernes Santo de 1998 ha logrado que unionistas y republicanos gobiernen juntos y que el 99% de la población condene el terrorismo"

A pregunta de una posible escisión en ETA- "Es inevitable. Siempre habrá personas que sigan por el camino de la violencia. Lo importante es que sea un grupo reducido y sin apoyo"

Sobre una mesa de diáloco- "Un gobierno democrático no puede sentarse en la mesa con partidos que pretenden hacer política pero no rechazan la violencia"

Sobre el 'Proceso de Paz'- "Intentamos interpretar los temas de forma colectiva para que todos ganásemos sin traicionar los principios de nadie y para que los acuerdos sirvieran para todos"

Sobre el excarcelamiento de presos- "Fue una decisión difícil y polémica para Tony Blair [ex primer ministro inglés]. Pero ahora vemos que fue una decisión acertada. Muchos de los presos que salieron trabajaron por la paz y evitaron que los jóvenes retomaran la violencia"

Sobre el Proceso- "Hay que tener compromiso y paciencia. En nuestro caso contamos además con mucho apoyo"

Sobre el SF antes y después del GFA - "no democrático pero que ahora ha dejado de tener una urna en una mano y una pistola en la otra"

Sobre Brian Currin- "hombre excelente y con mucha experiencia".

Entrevista a Harold Good en Noticias de Navarra:

Usted ha venido varias veces a Euskadi, una de ellas en 2005. ¿Qué diferencias observa hoy respecto a entonces?

La situación va cambiando, como en Irlanda del Norte. Primero hay esperanza, luego ocurre algo que hace que desaparezca esa esperanza… Una de las lecciones que se aprenden es que cuando te decepciones es cuando más hay que trabajar por la paz. Ahora, por lo que me dice la gente, percibo más esperanza y eso me está animando mucho. A veces he visto decepción, pero es cuando más hay que trabajar por la paz.

El final de la violencia suele ir para largo. En el caso norirlandés, en 1993 comenzaron a dialogar Londres, Dublín y Belfast; en 1996, el diálogo entre partidos y, por fin, en 1998 se llegó al Acuerdo de Viernes Santo.

Lo importante, aparte de la esperanza, es la paciencia entre todos. Algunos se mueven más despacio que otros, por lo que hay que ser pacientes para no dejar a nadie atrás. Las circunstancias del proceso van cambiando: se puede parar, vuelve a arrancar, se para... y esto puede llevar mucho tiempo. El conflicto en Irlanda del Norte se remonta a trescientos años atrás y, depende de a quién preguntes, a más. Es importante tomarse el tiempo suficiente, porque no existe el arreglo rápido. Hoy en día queremos todo al instante, pero en un proceso de paz en el que hay muchos sentimientos, miedos y hay que construir confianzas, las prisas no funcionan.

Aquí parte de la clase política critica la labor de los facilitadores internacionales. ¿Cuál fue su aportación en el proceso norirlandés?

De gran ayuda. No fueron a Irlanda del Norte diciendo que nos iban a arreglar nuestro problema, sino que hicieron una invitación a distintos grupos a que viajaran a Sudáfrica. Yo tuve el privilegio de ir a alguno. Los políticos que iban estaban recelosos de los sudafricanos, pero se encontraron con gente genuina y que les ayudaron mucho. Las visitas eran para compartir historia. Si en ese compartir había aspectos que podían valer para tomar las decisiones en Irlanda del Norte, perfecto. Esto fue crucial, porque vieron con sus ojos cómo compartir espacios de forma más justa. Otra aportación importante fue la del senador George Mitchell (el impulsor de los Principios Mitchell). Fue un regalo que vino de Estados Unidos y que se aceptó. Trajo experiencia, objetividad e imparcialidad. En cualquier proceso hace falta un referente que no tenga intereses en el conflicto: eso fue Mitchell. Es como la pareja por la que pasa por dificultades: necesita a alguien externo no para que les diga qué tienen que hacer, sino para que les ayude a escucharse.

¿Que el Acuerdo de Viernes Santo se sometiera a referéndum supuso sellar el propio Acuerdo?

Muy importante. El Acuerdo se buzoneó por todas las casas de Irlanda del Norte y de la República de Irlanda, lo que hizo que la gente se sintiera como dueña de ese pacto. Los gobiernos pueden creer saber qué necesita la gente o que tienen la solución, pero si no se consulta, carece de sentido. Se preguntó a toda Irlanda. En el Norte, la parte más afectada, el 73% dijo que sí, lo que supone un apoyo enorme. En la República, un 90% a favor del sí. Es la voz de la gente y refleja cómo quiere vivir. En un proceso de paz lo más importante es darle la voz y que decida. Es como un contrato entre los gobiernos y la propia gente.

De todos modos, la violencia continúa hoy en día y tras aquel referéndum de mayo de 1998, sucedió la masacre de Omagh (29 fallecidos).

Aunque la gran mayoría apoye el Acuerdo de Viernes Santo o de Stormont, siempre hay organizaciones paramilitares que no lo hacen. Hay para quien la paz significa perder: si no se cumple lo que quieres, te mueres en el conflicto, te traicionas, porque dejas a un lado los objetivos a largo plazo. Hubo gente que quería seguir la guerra y se les llama disidentes. Este grupo fue el responsable del atentado en Omagh, también del de la semana pasada o hace dos años.

Pero los líderes republicanos ya cerraron esa puerta.

Sí, se reafirman en los medios exclusivamente democráticos. Esto es como un viaje: hay gente que toma otra dirección. La foto del último funeral es representativa (muestra la portada de The Irish News del 7 de abril de 2011, con los líderes republicanos Martin McGuinness y Gerry Adams ante el féretro de la última víctima de la violencia). Nadie va a dar pasos hacia atrás, solo se puede ir hacia delante. El propio McGuinness declaró que había gente "atacando a irlandeses".

¿Cómo se encauza a quien, como dice, "ha tomado otro camino"?

No creo que se pueda hacer con medios militares. Hay que hablar, entender por qué están en ese punto y hacerles entender qué queremos. Podemos arrestar a la gente, pero no va a solucionar el problema y, si no se soluciona bien, la historia se puede repetir. Hoy en día, los que más condenan son los republicanos, algo muy difícil de asumir para los disidentes. Ellos están seguro de que el actual es el camino correcto y que van a trabajar con medios exclusivamente pacíficos y democráticos.

Usted fue un testigo independiente del desmantelamiento del IRA junto al católico Alec Reid a propuesta del propio IRA. ¿Cómo se verifica un cese de la violencia?

En Irlanda del Norte se creó una comisión de desarme que la presidía un general de la armada canadiense John de Chastelain. Junto a dos colegas suyos expertos en armas, se responsabilizó de la parte mecánica de la decomisión. Además, hubo un acto físico de desarme para dejar las armas fuera de uso. El padre Alec Reid y yo fuimos los testigos directos de ello. Para nosotros, que estábamos día tras día viéndolo, el desarme quedó tan claro como que, por ejemplo, este cielo (ayer a mediodía en la bahía donostiarra) es azul. Nunca he hablado con más claridad y convencimiento que cuando nos tocó declarar sobre el desarme que habíamos visto. Hubo un par de políticos que no quisieron escucharlo, porque eso suponía que ellos tenían que dar más pasos, pero la gente dijo que creía en el mensaje. Esto cimentó el proceso de paz.

¿Creer que una organización armada no tiene más armas que la de los arsenales que se destruyen es solo cuestión de confianza?

El desarme se hizo en cantidades masivas, era algo evidente. Los líderes del IRA reconocían que podía haber exmiembros que se agarrarían a sus armas, que no estaban de acuerdo. Algunos murieron sin decir dónde estaban las suyas. Los líderes, sin embargo, no tenían duda de que lo que ellos sabían que existía estaba en su sitio. En aquel desarme fue importante lo que vi, pero más lo que oí: con todo aquel armamento se podía haber rearmado a los paramilitares, pero ellos mismos decían que la guerra había acabado. Más importante que el desarme físico era el desarme de las mentes, porque las armas no se disparan solas. Era una forma visible de poner las palabras en acción.

¿Y el Ejército británico?

También. La Armada Británica colaboró con su retirada parcial: tanto lo uno como lo otro eran símbolos poderosos. En un viaje, si quieres saber dónde estás, mira hacia atrás y verás todo lo que has andado. El viaje como tal nunca acabará porque la perfección nunca se alcanza. Como dijo el escritor Robert Frost, "tenemos promesas que mantener y millas que andar antes de dormir". El viaje sigue y no podemos ignorar a las víctimas, hay mucho dolor que curar. Lo importante es compartir el viaje que has hecho con gente, como los vascos, que ahora estáis de viaje.

¿Cuál es el papel de la sociedad civil en un proceso de paz?

Alguien dijo que la política era demasiado importante como para dejársela solo a los políticos. Quizá sea una forma muy dura de hablar de los políticos porque tienen una gran responsabilidad, pero necesitamos compartirlas. No es una expectativa razonable dejárselo todo a ellos. Unir a gente significativa de la sociedad civil como empresarios, banqueros, profesores, religiosos... gente no política y relacionarse con los políticos o grupos armados fue importante. Ellos eran libres para ayudar, no como los políticos, que tienen cálculos e intereses en su agenda. Es muy importante que haya gente significativa que represente a la propia sociedad porque la sociedad confíe en ellos. Un político no inteligente dirá: '¿Quién es esta gente para venir aquí y decir qué tenemos qué hacer?'. Pero hay políticos inteligentes: 'Vale, esto es importante, representa la voluntad de la gente y tengo que escucharlos'. Hubo quien aprendió rápido y quien no, pero es una sugerencia importante.

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