domingo, 28 de noviembre de 2010

Dublín se echa a la calle contra los recortes del gobierno

[Traducido por La Haine]

Más de 100 mil personas, según los organizadores, marcharon hace una hora por el centro de Dublín para protestar contra el plan del Gobierno


La marcha comenzó en los muelles del sur al mediodía de hoy, y los manifestantes se dirigieron a la la central de Correos en la calle O'Connell.

La policía informó que unas 10.000 personas comenzaron la marcha, pero la multitud creció a cerca de 50.000 personas mientras avanzaba por los muelles.

Sin embargo, los organizadores de la marcha han estimado que la multitud era de entre 100.000 y 150.000 personas.

La protesta fue organizada por el Congreso Irlandés de Sindicatos, como una forma de descargar la frustración popular que exige medidas más duras, como la huelga general, contra unas medidas de austeridad consideradas injustas ya que sólo afectan a l@s trabajador@s.

Irlanda pretende traspasar 15 mil millones de euros desde los gastos sociales a la ayuda a los ricos en los próximos cuatro años. La gente gritaba consignas en las que se pedía que el gobierno debe generar empleo en vez de financiar a los que endeudaron la economía.

Uno de los organizadores de la marcha, el Congreso Irlandés de Sindicatos, un grupo paraguas que representa a unos 800.000 trabajadores en toda la isla de Irlanda, dijo que el gobierno aún tiene tiempo para cambiar de rumbo antes de que anuncie su presupuesto el 7 de diciembre, cuando planea establecer inmediatamente recortes en los gastos sociales de 6 mil millones de euros.

Frente a la crisis de la deuda tras el colapso del sistema bancario del país, el gobierno de Irlanda está llevando a cabo importantes traspasos presupuestarios y está negociando con el Fondo Monetario Internacional, Unión Europea y del Banco Central Europeo un paquete de miles de millones de euros para apoyar a los bancos.


El miércoles se anunció detalles de un plan de cuatro años, incluido 10 mil millones de euros en recortes de gastos sociales y 5 mil millones de euros en subidas de impuestos a la población en general.

Las medidas incluyen bajar el salario mínimo, reducción de empleos y bajar los salarios y las pensiones del sector público, reducir el gasto de bienestar social, el aumento de impuesto a las ventas, y la ampliación de la base de impuesto sobre la renta. Curiosamente de momento no parece que se vaya a tocar el impuesto a las ganancias, el único que afecta a los empresarios

Shay Cody, el secretario general de IMPACT, el mayor sindicato del sector público de Irlanda, dijo que el plan del gobierno de cuatro años es impulsado por una obsesión para rescatar a los "bancos zombis" y seguir apostando a la economía financiera, en vez de estimular la economía productiva para crear empleo y conseguir dinero para gastos sociales.

Pero a pesar de que Irlanda anuncia algunas de las medidas más duras contra el nivel de vida de la población, en la central sindical ICTU, Congreso Irlandés de Sindicatos, parece haber poco apetito por llegar a la huelga, como se ha visto en países como España, Portugal y Grecia, que también han sido objeto de duras medidas de austeridad.

Al igual que en otros países de Europa, los sindicatos oficialistas o cercanos al poder tratan de enfriar la protesta popular. "No creo que el enfoque correcto en este momento sea ir a la huelga, si no más bien la acción política a la vista de las próximas elecciones generales", dijo Sally Kinahan, subsecretaria general de la ICTU.

Un sector republicano de la marcha -imagenes subidas por nico, republicano de Dublín-



Sin embargo, los movimientos sociales impulsan a que los sindicatos irlandeses vayan más lejos. "Tienen que escalar la protesta y hacer una huelga general, no sólo organizar marchas alrededor de la ciudad", dijo una empleada del gobierno local, miembrto de "Gente Antes que Beneficios", una agrupación política de izquierda de base. "La gente entiende que existe el poder colectivo, pero nunca ha sido movilizado."

Ella aseguró que el gobierno debe revertir sus medidas de austeridad e aumentar la carga impositiva a los ricos, los que más se beneficiaron durante los años de bonanza económica. También opinó que los accionistas debería hacerse cargo de la mayor parte de las pérdidas económicas de estos años, y no traspasarlas al pueblo vía reducción de gastos sociales, aumentos de impuestos generales y ayudas a los bancos.

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