jueves, 26 de agosto de 2010

Informe sobre la matanza de Claudy

Hoy voy a comentar algo sobre otra de las masacres que se han producido en la dura historia de los seis condados, en este caso la matanza fué provocada por los republicanos, aunque el P.IRA nunca admitió su participación de manera directa.
Estos días ha salido a la luz el informe que trata sobre esta masacre y una suerte de connivencia entre el gobierno de Londres y la jerarquía de la iglesia católica:

El Gobierno británico, la policía y la jerarquía de la Iglesia Católica se pusieron de acuerdo para ocultar que un cura católico, James Chesney-en la imágen de arriba a la izquierda- (considerado un dirigente del P.IRA en la zona de Derry), dirigió en 1972 uno de los atentados más sangrientos durante el conflicto de los seis condados.
La connivencia fue confirmada por un nuevo informe oficial dado a conocer sobre la matanza de Claudy, una pequeña localidad rural del norte de Irlanda situada a algo más de 10 km de Derry, con una población mixta de republicanos/nacionalistas y unionistas/lealistas donde la explosión sin aviso de tres coches bomba mató a nueve personas, entre ellas una niña.

Han pasado 38 años desde aquellos días para considerar probado algo que era un secreto a voces desde entonces, que el padre Chesney organizó el atentado y que la posterior investigación policial se detuvo con la connivencia del Gobierno de Londres y la jerarquía católica.
El informe considera probado que el padre Chesney fue transferido a una parroquia fuera de la jurisdicción del norte de Irlanda tras las conversaciones secretas que mantuvieron el entonces secretario de Estado William Whitelaw y el jefe de la Iglesia Católica en Irlanda, el cardenal William Conway.

Los dos hombres trataron la cuestión después de que Graham Shillington, máximo responsable de la antigua fuerza del orden de Irlanda del Norte -la Royal Ulster Constabulary (RUC)-, se mostrara reacio a detenerlo para no incrementar la tensión en la provincia en un momento especialmente delicado.
Hay que recordar que en 1972, muchos creyeron que los seis condados estaban al borde de una guerra civil sectaria, y que casi 500 personas murieron ese año.
En ese contexto se presuponía que si un sacerdote hubiera sido arrestado en conexión con la bomba de Claudy, podría haber empujado al abismo las relaciones entre las comunidades.
En el atentado tanto (unionistas/lealistas) protestantes como (republicanos/nacionalistas) católicos fueron asesinados, en concreto cinco católicos y cuatro protestantes.

La víctima más joven, Kathryn Eakin, tenía ocho años, estaba limpiando las ventanas de la tienda de comestibles de su familia cuando estalló la primera bomba.

Las otras personas que murieron eran:

Joseph McCluskey de 39 años.

David Miller de 60 años.

James McClelland de 65.

William Temple de 16.

Elizabeth McElhinney de 59.

Rose McLaughlin de 51.

Patrick Connolly, de 15.

Arthur Hone de 38 años.

Desde entonces, nadie ha sido acusado formalmente del atentado atribuido al Ejército Republicano Irlandés provisional (P.IRA) y llevado a cabo seis meses después del llamado "Domingo Sangriento", en el que 14 civiles (13 ese día y uno semanas después) que participaban en una marcha fueron asesinados a tiros por soldados británicos en la localidad de Derry.

Durante todo este tiempo se ha sospechado que el padre Chesney, que murió en 1980 con 46 años, fue el hombre del IRA detrás de la preparación de la matanza, pero hasta ahora no se produjo la confirmación oficial de que hubo un pacto de silencio.

El 'ombudsman' de la policía del norte de Irlanda, Al Hutchinson, ha sido el encargado de dirigir esta investigación, en la que, entre otras cosas, se estudiaron los diarios del cardenal Conway, en los que relata los contactos con las autoridades para tapar a Chesney.

Conway, que murió en 1977, confirma los contactos con Whitelaw, que murió en 1999, y la correspondencia que mantuvo con Shillington, fallecido en 2001.

El encuentro entre Conway y Whitelaw ocurrió seis meses después de la masacre y, según un ex alto cargo oficial que estuvo presente, el cardenal le dijo al secretario de Estado que "sabía que el cura era un hombre muy malo y que vería qué podía hacer".

De acuerdo con esta versión, el cardenal mencionó "la posibilidad de transferirle" al otro lado de la frontera con Irlanda.

El traslado se produjo a finales de 1973 y el padre Chesney nunca volvió a ejercer su ministerio en el Norte, pese a que siempre negó ante sus superiores que hubiera participado en el atentado.

En cualquier caso, murió siete años después sin haber sido interrogado nunca por la policía.

El 'ombudsman' de la policía norirlandesa pidió en su informe tener en cuenta el contexto histórico para valorar las decisiones.

"Acepto que 1972 fue uno de los peores años del conflicto y que la detención de un cura podría haber agravado la situación de seguridad", destacó Hutchinson.

En lo que se refiere al papel de la Iglesia Católica y del Gobierno, Hutchinson explicó que la investigación no constató que existiera el intento de cometer acto delictivo alguno.

No obstante, añadió que "la moralidad de la decisión tomada por el Gobierno y la Iglesia Católica al aceptar la petición de la policía es otra cuestión y requiere de un debate público mayor".

El secretario para Irlanda del Norte, Owen Paterson, manifestó que el Gobierno "lamenta profundamente" que se haya negado justicia a las víctimas de Claudy y a sus familias, condenó el atentando y afirmó que fue obra de gente "vil y despreciable".

La Iglesia negó que su participación en una conspiración y defendió la actuación del cardenal Conway.

El actual cardenal, Sean Brady, dijo que la única decisión de la Iglesia Católica fue trasladar a Chesney fuera del norte de Irlanda, algo que no obstaculizaba la acción de la Justicia, y que el caso se debió haber investigado y resuelto en vida del sacerdote.


Reacciones:

Gregory Campbell del DUP :
"Las nueve familias que perdieron seres queridos en esta atrocidad terrorista, así como los supervivientes, no han tenido ni una fracción de los recursos de investigación en comparación con los recursos empleados para investigar el Domingo Sangriento. Estas familias han sido tratadas como víctimas de segunda clase".

Francie Molloy del SF:
"Las muertes en Claudy eran equivocadas y no deberían haber ocurrido. Las familias de las personas que murieron o resultaron heridas no lo merecían y tienen derecho a la verdad sobre la muerte de sus seres queridos. Tienen el mismo derecho a saberla que las familias de los muertos en Ballymurphy, Springhill y New Logde. En el Sinn Féin los apoyamos en esto".

Mark Durkan del SDLP :
"El informe de la Defensoría del Policía sobre las bombas de Claudy en 1972 es extremadamente condenable. La farsa que sucedió a continuación en relación con la investigación se considera claramente por la Defensoría del Policía como un acto de connivencia ;Nadie en la Sección Especial debería haber ido por un camino diferente, el Secretario de Estado no debería haber ido por otro camino".

Reg Empey líder del UUP:
"Los hallazgos del informe del Defensor del Pueblo son una lectura deprimente. Es evidente que ciertas acciones de la RUC y el Secretario de Estado estaban equivocadas y no deberían haber sucedido.La declaración hecha por el cardenal Brady es, por desgracia, totalmente insuficiente. En particular, la ausencia de una disculpa a las víctimas de Claudy cae muy lejos de lo que debería esperarse de los líderes de la iglesia en el ejercicio de su posición de autoridad moral".

Stephen Farry de Alliance:
"Este es un informe preocupante que arroja luz no sólo en una de las peores atrocidades de los "troubles", sino también más directamente en la forma en que el incidente fue manejado por las autoridades y por la Iglesia Católica.
Mientras que la sociedad ha evolucionado de manera dramática y, en particular, con un nuevo espíritu de rendición de cuentas, hay problemas para el Gobierno y la Iglesia para responder y enfrentarse a ello".

3 comentarios:

  1. fue una accion lamentable, viniera de donde viniera, pero se me hace dificil creer en toda esta conspiracion para silenciar y dar carta blanca a un cura supesto dirigente del PIRA, hay algo que no me encaja.
    Ah, bien venido de vuelta

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  2. Bueno, como todo influye el contexto, y en esa época todo es posible, no sé.

    Gracias por la bienvenida!

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  3. cierto, se habla de que el arresto del cura supuestamente inplicado podria haber resultado eu una escalada de la violencia sectaria imposible de controlar... de todas formas sigue siendo un poco rara la historia, en fin, una mas de esas tristes historias que dejo el conflicto.

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