lunes, 19 de julio de 2010

Aintzane Ezenarro, reflexiones sobre el tratamiento a las víctimas en el norte de Irlanda

Pongo un interesante artículo recogido en el Diario Vasco donde se ven las apreciaciones de Aintzane Ezenarro (portavoz parlamentaria de Aralar) despues de un viaje al norte de irlanda para tratar el tema de las víctimas del conflicto:

TEXTO:

Una delegación de la ponencia de víctimas del Parlamento Vasco hemos visitado recientemente Irlanda del Norte, con el objetivo de conocer la política de víctimas que se está desarrollando en ese país. Sin duda, el viaje prometía, no tanto por las políticas concretas de reconocimiento y de reparación, sino sobre todo para conocer el enfoque y la perspectiva con la que se afronta esa cuestión en una situación de post-violencia. Conocer y aprender cómo afronta una sociedad que ha sufrido tanto el reconocimiento del daño causado ha sido una experiencia muy enriquecedora, de la que espero que todas y todos hayamos aprendido.
En muy pocos días hemos estado con mucha gente, diversa y plural: responsables institucionales de víctimas; miembros de la Comisión de víctimas que asesoran al Gobierno; asociaciones de apoyo a las víctimas y supervivientes; víctimas que muchas veces son a su vez victimarios, ex militantes lealistas y del IRA. Y hemos constatado que siguen teniendo muchas cuestiones pendientes. La ley de víctimas es de 2006, muy posterior a los Acuerdos de Stormont; están intentando reorganizar toda la política de víctimas que hasta ahora se había desarrollado en exceso a través de las asociaciones; la reparación económica no fue propuesta hasta 2009 y todavía sigue siendo motivo de discusión (12.000 libras por muerte); no hay un acuerdo unánime en relación a la definición de víctimas que recoge la ley; tampoco hay un listado oficial compartido de víctimas.
A primera vista, un observador vasco podría decir que están «mucho más 'retrasados'» que nosotros en materia de víctimas. Sin embargo, más allá de programas concretos de atención a las víctimas, en esta visita hemos podido constatar que como sociedad han avanzado, y mucho, en el objetivo compartido de construir la paz y reconocer a todas las víctimas. En ese sentido, destacaría tres conclusiones de las que, en mi opinión, todavía nos queda mucho por aprender.

1. La perspectiva proactiva, positiva frente a los problemas y las dificultades. En las reuniones en las que hemos podido estar simultáneamente con representantes de partidos o grupos de ex presos de los dos extremos, hemos podido constatar que es posible construir la paz, incluso partiendo de las situaciones más extremas. A pesar de ser personas que han estado enfrentadas, que en algunos casos se han matado unos a otros, hemos sentido su firme determinación de construir la paz. Se respira una atmósfera positiva, proactiva, como si tras el proceso de paz se les hubiera abierto el cielo y no tuvieran ninguna intención de volver al agujero negro que fue la violencia. Y por ello se centran sobre todo en el futuro, en cómo reconstruir puentes para el futuro.
Quizás la reunión más impactante fue la que tuvimos en el Norte de Belfast (una de las zonas más castigadas por la violencia) con ex paramilitares lealistas y ex combatientes del IRA: todos ellos habían pasado más de 15 años en la cárcel, pero ahora eran militantes de la paz. Nos presentaron un programa de 'construcción de puentes' (Bridge of Hope) entre las dos comunidades. Reconocen el daño causado, pero no se centran en el debate del arrepentimiento y, por supuesto, nadie renuncia a sus ideas. Simplemente, han asumido que a partir del proceso de paz defenderán sus ideas a través de la palabra.
Pero no sólo eso, han interiorizado la importancia que tiene conocerse unos a otros, humanizar al 'enemigo' para que no vuelva a pasar. Y por eso trabajan ahora construyendo puentes entre las dos comunidades, mirando al futuro y en positivo.

2. Uno de los debates más vivos en estos momentos es precisamente la definición de víctima. Los unionistas quieren introducir una matización en la definición de víctima actualmente en vigor. Pero en la ley se tomó una decisión audaz y acertada, para no dejar a nadie fuera: se optó por la definición más amplia e incluyente. Y creo que en esta cuestión tenemos que aprender de ellos. Aquí se ha parcelado a las víctimas de una manera artificial: por un lado, las víctimas del terrorismo están reconocidas por ley, mientras que otras víctimas por motivaciones políticas siguen sin tener el mismo reconocimiento. En Irlanda es víctima todo aquel que haya muerto a causa del conflicto, también las víctimas de las fuerzas policiales. Algo que sinceramente creo que responde mejor a la realidad de las víctimas, evitando su clasificación y sobre todo, evitando dejar a nadie fuera.

3. Es destacable también el mensaje de los que trabajan para superar el trauma que han supuesto tantos años de violencia: la víctima tiene que superar la victimización, el odio, y reconstruir su vida. Que el rol de víctima no sea su rol principal. En esta perspectiva también creo que tenemos mucho que aprender, sobre todo algunas asociaciones que ponen su empeño justo en lo contrario.

No se trata de hacer comparaciones, sino de extraer conclusiones que nos pueden servir. Seguimos teniendo muchos problemas: no estamos en una situación de post-violencia, no están las víctimas de todas las violencias reconocidas, el Gobierno socialista no ha pedido perdón a las víctimas de los GAL. Pero los problemas no pueden ser excusas para parar el camino iniciado de reconocimiento y reparación de todas las víctimas. Tenemos que seguir abriendo la mirada, no cerrándola. Y para ello se requieren personas que en su fuero interno han hecho el ejercicio de intentar ponerse en la piel del otro/a, con habilidades sociales de empatía desarrolladas. Desde Irlanda volví con un mayor convencimiento de que no nos queda otra más que seguir poniendo el foco en nuestras similitudes y cercanías humanas, por encima de nuestras diferencias políticas, y avanzar hacia la comprensión del sufrimiento del otro/a que nos permita poner los cimientos de una paz duradera.

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