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miércoles, 13 de octubre de 2010

El Acuerdo de Saint Andrews

El Acuerdo de Saint Andrews,13 octubre 2006:

Los Gobiernos británico e irlandés y los partidos políticos principales del norte de Irlanda (incluido el DUP y el Sinn Féin) presentaron una 'hoja de ruta', bautizada como 'Acuerdo de Saint Andrews', para restaurar el 26 de marzo de 2007 la autonomía de la provincia, que es aceptado por los partidos de los seis condados.
Como resultado de las conversaciones multilaterales llevadas a cabo en St. Andrews (Fife, Escocia) entre el 11 y el 13 de octubre de 2006,supuso la restauración de la Asamblea del norte de Irlanda, la formación de un nuevo Ejecutivo (el 8 de mayo de 2007) y la decisión por parte del Sinn Féin de aceptar el nuevo Servicio de Policía de Irlanda del Norte(que lo decide afirmativamente el 28 de enero del 2007), los tribunales y la legislación.
También comprometía al DUP para aceptar los poderes compartidos entre republicanos y nacionalistas en el Ejecutivo del norte de Irlanda ,y con ellos aceptar al viceprimer ministro Martin McGuinness del SF.

Las negociaciones en el castillo escocés de Saint Andrews culminaron con la presentación de una «hoja de ruta» que establecía un calendario y unos compromisos por parte de unionistas y republicanos en aras a la reinstauración de las instituciones norirlandesas.

Pese a que Londres y Dublín amplíaron el plazo del ultimátum, este ,incluía la amenaza de una administración de los asuntos de los Seis Condados y la «hoja de ruta» presentada postulaba la agilización del proceso.

La «hoja de ruta» establecía que para el 24 de noviembre(2006) la Asamblea norirlandesa elegiría al ministro principal y al viceministro del Ejecutivo.

Estos cargos estában reservados respectivamente para el DUP y para Sinn Féin, formaciones políticas más votadas en las últimas elecciones.

Sin obviar su avanzada edad, el primer cargo estaba reservado al líder del DUP, el octogenario reverendo Ian Paisley. El jefe del equipo negociador de Sinn Féin, Martin McGuinness, sería el viceministro principal.

Una vez ocupados ambos cargos, la «hoja de ruta» establecía la formación del resto del Ejecutivo para el 26 de noviembre, aunque matizaba que no comenzaría a ejercer sus funciones hasta el 26 de marzo de 2007.

La «hoja de ruta» establecía, en principio, una simultaneidad en los gestos por parte de ambos partidos, lo que podría desbloquear el impasse,

el documento estaba redactado en unos términos que reflejaban el objetivo de hacer posible a ambas partes dar los pasos necesarios sin que pareciera que habían cedido a la presión del adversario.

El calendario se completaba con la aprobación, el 21 de noviembre, por parte del Parlamento de Westminster, de una nueva legislación que «oficializaría» las futuras insitituciones.

El interregno entre noviembre y marzo incluía la presentación del primer informe de 2007 de la Comisión Independiente de Verificación, que supervisaba las actividades de los grupos armados.

Paisley y Adams confirmaban con su aval el acuerdo:

Los líderes de los dos principales partidos del norte de Irlanda, el DUP y Sinn Féin, mostraron su apoyo al plan. Ian Paisley trató de vender sus cesiones asegurando que los «intereses de la comunidad unionista estában salvaguardados» y que la «democracia había disfrutado de una jornada de triunfo».

En un intento de mostrar fortaleza, el reverendo recurrió a sus típicos exabruptos al asegurar que «espero que los días de tener pistoleros en el gobierno se hayan acabado. Debe haber un apoyo total e inequívoco a la ley y las fuerzas que la aplican», en referencia a la cuestión policial.

Fiel a la responsabilidad mostrada por su partido en todo el proceso, Gerry Adams confirmó que su partido consultaría a sus bases sobre la cuestión policial y les invitó a la participación en este debate. El líder de Sinn Féin reconoció que «todas las partes tenemos importantes desafíos por delante, pero nosotros estamos dispuestos porque tenemos una responsabilidad moral para alcanzar un acuerdo».

En aquellos días las palabras de Gerry Adams fueron:

“Al principio en el Sinn Féin decíamos que nuestros objetivos eran defender el Acuerdo de Viernes Santo y crear las condiciones para restaurar las instituciones políticas en el marco temporal establecido por los gobiernos irlandés y británico. El documento de hoy de los dos gobiernos requiere la consideración del Sinn Féin y los otros partidos. La restauración de las instituciones políticas, la retirada de los ministros británicos responsables [el gobierno directo desde Londres actualmente existente desde la suspensión de la autonomía en 2002] y la restauración de todos los otros cuerpos políticos, incluidos los cuerpos para toda Irlanda, es un premio enorme.

Se requerirá el sentido común y la perspicacia de todos los sectores de la sociedad pues esto nos desafía a todos. No se trata sólo del pueblo del norte de Irlanda o de los unionistas, se trata de todo el pueblo de Irlanda.

El Sinn Féin también había discutido por un dividendo de la paz, por medidas de igualdad y derechos humanos, por los derechos legislativos para los hablantes de la lengua irlandesa, por un servicio policial completamente responsable y cívico, y por medidas prácticas y asistencia para todas las víctimas del conflicto. Y no puede haber jerarquía en las víctimas.

Somos republicanos irlandeses. Creemos en la unidad irlandesa y en el caminar juntos del naranja y del verde [en alusión a los colores del protestantismo y del catolicismo en Irlanda, que precisamente forman la bandera tricolor republicana irlandesa]. Creemos en la paz.

Todos nosotros vamos a ser desafiados y eso incluye a los dos gobiernos. Nadie puede excusarse de su responsabilidad en todo esto.

Deseo agradecer al Taoiseach y al Primer Ministro británico por sus esfuerzos. Permaneceremos en estrecho contacto con ellos en adelante. Necesitamos encontrar formas de superar las divisiones.

Ahora consultaremos con el resto de nuestro partido y con la familia republicana más amplia. Quiero apelar a los republicanos a que consigan este documento, lo estudien, lo discutan y participen en los esfuerzos para resolver todos estos asuntos. Quiero apelar a los unionistas a que hagan lo mismo.

Se ha hablado mucho sobre la entrega. Los republicanos han entregado mucho tiempo en los años recientes. Pero esto es una responsabilidad colectiva. Otros deben reconocer sus responsabilidades y ser parte de la solución.

Quiero apelar a los unionistas a que se acerquen a esto de manera que miren las diferencias que hemos sido capaces de dejar a un lado y el potencial que ahora tenemos para construir una nueva Irlanda donde todos los niños sean tratados con igualdad.”

Calendario provisional del acuerdo:

16 de octubre - El Comité de Preparación del Ejecutivo norirlandés, en el que participan todos los partidos, comenzó a reunirse periódicamente para preparar las cuestiones relativas al Gobierno.

10 de noviembre -
Los partidos norirlandeses tenían que refrendar la «hoja de ruta».

24 de noviembre -
La Asamblea de Stormont debía elegir al ministro principal y al viceministro principal, del DUP y de Sinn Féin respectivamente.

26 de marzo -
El Ejecutivo compartido entre unionistas y republicanos, con Paisley y MacGuinnes a la cabeza, comenzaría a ejercer sus funciones.

El acuerdo en su totalidad y sus anexos en su versión original en inglés consta de 18 páginas, se puede leer
pulsando aquí.

Referencias usadas:
http://www.eloihr.net/eire/index.php?page=apuntes_viernes_santo
http://www.worldlingo.com/ma/enwiki/es/Ulster_Scots_%28linguistics%29
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/26/internacional/1174909958.html
http://www.gara.net/idatzia/20061014/art184452.php
http://innisfree1916.wordpress.com/2006/10/13/el-acuerdo-de-saint-andrews/

sábado, 10 de abril de 2010

Acuerdo de Viernes Santo (Good Friday Agreement)

Hoy diez de abril ,aprovecho el duodécimo aniversario del GFA para explicar un poco en que consistió:

El Acuerdo de Viernes Santo
(Good Friday Agreement), que los unionistas llaman Acuerdo de Belfast se alcanzó el 10 de abril de 1998 tras 21 meses de negociaciones.

El acuerdo se desarrolló en el marco de un conflicto que hunde sus raíces en la partición de la isla de Irlanda impuesta por Londres en 1920.Un conflicto que se alimenta del monopolio unionista (protestante) del poder en los Seis Condados de la Irlanda ocupada y en la discriminación organizada a todos los niveles contra la comunidad de religión católica durante décadas.

Un conflicto que estalla a finales de los ’60 con los progromos unionistas contra los barrios católicos, con la reaparición del IRA como “ejército defensor de la comunidad” y con la confabulación entre la RUC (policía norirlandesa), el Ejército británico y las bandas paramilitares lealistas (protestantes). Un conflicto, prácticamente una guerra civil, que se cobró más de 3.500 víctimas en tres décadas ( y que aún perdura,en niveles mucho más bajos).

Podemos decir que el proceso de paz que permitió alumbrar el Acuerdo de Viernes Santo fue largo, duro y difícil. Y que no hubiera sido posible sin la estrategia de paz del Sinn Féin (SF).Tras múltiples reuniones, secretas primero y públicas después, del líder del SF Gerry Adams con el del partido nacionalista moderado SDLP John Hume, tras la presentación en 1987 del documento estratégico del Sinn Féin “Escenario para la paz”, tras sucesivos contactos del SF con representantes del Fianna Fáil (partido de gobierno en Dublín) y con enviados secretos de Londres, tras sucesivas treguas del IRA por Navidad, tras varios viajes a Estados Unidos de la mano del lobby irlandés y tras una ambigua Declaración de Downing Street, por fin en 1994 el IRA decretó un cese el fuego, celebrado como una victoria en los barrios nacionalistas de Belfast. Sin embargo, el Premier británico, el conservador John Major, que dependía de los parlamentarios unionistas para salvar su exigua mayoría en Westminster, frustró las expectativas de abrir un proceso y el IRA rompió la tregua en 1996 con un atentado en Canary Wharf, en el corazón de Londres. El triunfo laborista al año siguiente con la llegada de Tony Blair al poder recuperó de nuevo el mejor escenario: una nueva tregua indefinida del IRA permitió entonces tanto la incorporación del SF a las conversaciones multipartidistas de Stormont como la decisiva entrevista cara a cara entre Adams y Blair.

El 10 de abril fue la fecha definitiva que cambió el curso de la historia de los seis condados,del Ulster y de Irlanda y el Reino Unido, tras tomarse decisiones sin precedentes sobre la nueva administración de la provincia.
El momento se produjo cuando el presidente de las conversaciones, el ex senador estadounidense George Mitchell, declaró: "Me complace anunciar que los dos Gobiernos y los partidos políticos en Irlanda del Norte han llegado a un acuerdo".
La jornada del 10 de abril fue calificada como "el día del triunfo del coraje" por el primer ministro británico, Tony Blair, que se había trasladado a la sede de las conversaciones en el castillo de Stormont junto a su colega irlandés, Bertie Ahern, y prometió no abandonarlas hasta la consecución de un acuerdo.
Una petición de aclaraciones por parte del Partido Unionista del Ulster (UUP) puso en peligro en el último momento el logro del consenso, lo que hizo necesaria la intervención personal del propio presidente estadounidense, Bill Clinton, a petición de Blair.
El líder del UUP, David Trimble, exigía garantías acerca del desarme de los grupos paramilitares y que no se consentiría a quienes desarrollaran actividades de violencia ocupar cargos de responsabilidad en la nueva administración autónoma.
Finalmente, en una carta escrita por Blair, quedó claro que todo dirigente de la nueva administración de quien se demuestre que mantiene vínculos paramilitares tendrá que dimitir.
Poco después, los comités ejecutivos de los partidos ratificaron el acuerdo, y el 22 de mayo se presentó en referéndum a la población irlandesa, que votó masivamente a favor. El 25 de junio se celebraron las elecciones en el norte de Irlanda para la constitución de una Asamblea con poderes legislativos, de 108 miembros. Los resultados finales otorgaron 80 escaños a los colaboradores del Acuerdo de Viernes Santo y 28 a los opositores.

Se estableció que cada una de las 18 circunscripciones electorales norirlandesas aportaría seis diputados, designados por el sistema de representación proporcional. Este foro cuenta con un órgano ejecutivo formado por 12 consejeros autónomos o "ministros".

El acuerdo también preveía que la asamblea se pusiera en contacto con el Gobierno irlandés para establecer un "Consejo Ministerial Norte-Sur" con competencias a ambos lados de la frontera en la isla.

Además, el Gobierno irlandés se comprometió a reformar los artículos 2 y 3 de su Constitución, que reclaman la soberanía sobre el Ulster, mientras que el Reino Unido incluye en su ley de gobierno de la provincia el principio de consentimiento de la población de la provincia.

Del esfuerzo de todos nació el Acuerdo de Viernes Santo, (con la excepción del DUP de Ian Paisley que rechazó el Acuerdo) y refrendado en toda Irlanda. El 23 de mayo se celebró un referéndum a ambos lados de la frontera, en el que el ‘Sí’ al Acuerdo ganó en la República de Irlanda con un 94,4% y también en el Norte con un 71,1% frente a un 28,9% de ‘noes’.

La piedra angular del Acuerdo es que el futuro constitucional del norte de Irlanda se decidirá por el voto mayoritario de sus ciudadanos. Otros aspectos fundamentales son los siguientes: el uso exclusivo de medios pacíficos y democráticos; la devolución de poderes legislativos a la Asamblea de Irlanda del Norte; la creación de un gobierno autonómico compartido por los principales partidos representados con un número proporcional de ministros; la creación del Consejo Ministerial Norte-Sur para la cooperación en ciertas políticas en toda la isla; la creación de un Consejo Británico-Irlandés (con la isla de Man y las islas del Canal incluidas) para abordar temas de interés común (se habla de un marco de relación Este–Oeste); la excarcelación en dos años de los presos de los grupos armados que mantenían el cese el fuego (esto es, P.IRA, UVF y UDA); el establecimiento de una Comisión de Derechos Humanos del Norte; el decomiso en dos años de las armas de los grupos paramilitares; la reforma de la Constitución de la República Irlandesa (Bunreacht na hÉireann), en sus artículos 2 y 3, para suprimir la reivindicación territorial sobre los Seis Condados del Norte (se sustituirá por el más moderno “derecho inalienable de toda persona nacida en la isla de Irlanda (…) a ser parte de la nación irlandesa”, con lo que no se renuncia al horizonte de la unidad nacional, pero se elude la mención a la territorialidad, inaceptable para los unionistas del Ulster); la derogación de la Ley del Gobierno de Irlanda de 1920 (que será sustituida por la Ley de Irlanda del Norte de 1998); la nueva legislación en Irlanda del Norte sobre policía, derechos humanos e igualdad; la normalización de las medidas de seguridad (esto es, el cierre de bases militares superfluas); la reforma de la Policía (que será acometida por la Comisión Patten); y el reconocimiento de la igualdad de derechos sociales, económicos y culturales de todas las comunidades étnicas (entre ellos, el reconocimiento oficial del irlandés y del escocés del Ulster).

Artículo sobre los 10 años del acuerdo,por parte de Txente Rekondo :

Un año más Irlanda se nos presenta inmersa en un ciclo de aniversarios, la firma hace diez años del Acuerdo de Viernes Santo (AVS) está dando lugar a todo un mar de análisis y lecturas sobre la situación de la isla, sobre los logros, los retos y el futuro que se presenta a partir de ese histórico acontecimiento. Pero además, esta año también se cumple el cuarenta aniversario de la `puesta en marcha del movimiento por los derechos civiles, algo que será clave para entender el posterior desarrollo del conflicto en Irlanda, ya que a partir de 1968 el conflicto entraría en una nueva fase de la que se ha salido en parte gracias al Acuerdo de Viernes Santo, y al proceso de paz que supieron poner en marcha la clase política de aquel momento.

Uno de los aspectos más destacados del AVS es su referencia como modelo a experiencias ajenas a Irlanda. El conflicto entre tamiles y cingaleses en Sri Lanka, el reciente viaje del presidente de Burundi a la isla, las miradas desde Iraq, e incluso más recientemente, las declaraciones desde la Unión Europea, apuntando a ?las lecciones que el método irlandés puede tener en la resolución de otros conflictos en el mundo, son buena muestra de todo ello.


Técnicamente nos encontramos ante un ?magnífico documento?, según algunos expertos, ya que logró recoger dos ideas opuestas en el mismo. Así, mientras que para los unionistas les sirvió para convencerse que la unión con Gran Bretaña permanecía invariable, los republicanos veían la oportunidad de lograr la unidad de Irlanda.


Otro de los aspectos que toma fuerza estas semanas es la importancia que está adquiriendo la economía en el devenir del futuro irlandés, sobre todo en clave de unidad de la isla. Si desde el movimiento republicano hace tiempo que se era consciente de ello, sobre todo para garantizar la prosperidad y el desarrollo conjunto de la población irlandesa, la comunidad unionista, y sobre todo sectores cualificados del mundo económico, también ven la potencialidad económica de los veintiséis condados clave para el futuro, e incluso como la única oportunidad para reflotar el resto de los condados.


Lo que nadie pone en duda es el efecto transformador que ha tenido el proceso de paz y más concretamente la materialización del Acuerdo. Los avances en materia de policía, desmilitarización, derechos humanos, igualdad son un claro ejemplo del importante paso dado. Además, el carácter inclusivo del mismo ha permitido asegurar y fomentar esos progresos en áreas tan delicadas hace unos años como las anteriormente mencionadas.


Las luces y sombras del Acuerdo nos muestran también los apartados que siguen sin resolverse, como la transferencia de poderes en materia policial o de justicia, los derechos lingüísticos del irlandés y otros relativos a derechos humanos y de igualdad..


En ese sentido se hace evidente también que el Acuerdo de Viernes Santo no supuso ni el principio del proceso de paz, ni tampoco se acabó con él. Los sucesivos altibajos y acuerdos posteriores, las amenazas y obstáculos, e incluso las posturas demagógicas y la flexibilidad, han caracterizado esta década post-Acuerdo y los han mostrado como un acuerdo político que ha sido capaz de poner fin a décadas de violencia, afrontando las raíces de la misma, y garantizando a todos los actores su participación en el teatro político y la defensa de sus respectivos objetivos de modo democrático y por vías pacíficas, y sobre todo, sin ningún tipo de discriminación o represión por ello.


Durante las próximas semanas los elementos contrarios al proceso no dudarán, como han hecho hasta ahora, en utilizar su artillería más pesada para seguir obstaculizando la marcha del mismo. Los recientes ataques contra la persona de Gerry Adams (se lanzan rumores sobre su posible sustitución, su supuesta participación colateral en una acción armada a principios de los setenta, se señala como posibles informadores policiales a miembros de su círculo de amistades o colaboradores?) parecen indicar que una campaña contra el líder republicano está en marcha.


Algunos parecen no perdonarle que sea el único dirigente en activo (junto a McGuinness) de aquellos que protagonizaron el proceso de paz. Las marchas de John Hume, David Trimble y Bill Clinton en su día se han visto seguidas de las de Tony Blair y Bertie Ahern, así como el anuncio de Ian Paisley en el mismo sentido.


La pasividad policial ante las actuaciones de bandas delincuentes en barrios nacionalistas, la participación de antiguos prisioneros políticos republicanos en el nuevo modelo policial, y otros flecos servirán de excusa para que los de siempre agiten las complejas aguas de la política irlandesa, pero como señalan las fuentes de la isla, el proceso goza de buena salud.


Prueba de ello es la postura del DUP, aceptando la presencia de los expresos republicanos en las comisiones policiales, o más allá de la retórica, lógica hasta cierto punto, se nos presenta la apuesta del principal partido unionista por la continuidad del proceso. En ese sentido se enmarcan las palabras del sucesor de Paisley, Peter Robinson, que ha señalado que mantiene su confianza ?en que la fórmula del gobierno compartido continúe?.


El Acuerdo de Viernes Santo ha sido la plasmación de un cambio en la esfera política, económica, social y constitucional de Irlanda. Y al mismo tiempo es el certificado de defunción de la política colonial británica, que en Irlanda, como en otras partes del mundo, y bajo la bandera del ?divide y gobierna? tantos frutos ha cosechado para el poder colonial, y muchos más sufrimientos y dolor entre los pueblos colonizados.


Mientras tanto, el movimiento republicano mantiene como principal objetivo estratégico la unidad de Irlanda y el fin de la jurisdicción británica sobre la misma. Y como ha señalado Adams, este objetivo ?no concluye con la formación de la Asamblea ni el gobierno de los seis condados, ni con las instituciones entre norte y sur y otros acuerdos institucionales?. Para los republicanos, esas instituciones no son sino ?parte de su estrategia para lograr encauzar un mayor apoyo popular de cara a la unificación definitiva de la isla y en torno al derecho del pueblo de Irlanda para determinar su propio futuro?.


TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)


Disposiciones principales
Antecedentes al acuerdo de Viernes Santo:


referencias usadas:
http://www.elmundo.es/especiales/2001/10/internacional/irlanda/acuerdo.html
http://innisfree1916.wordpress.com/2007/04/06/el-acuerdo-de-viernes-santo/
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=65818
http://diccionario.sensagent.com/acuerdo+de+viernes+santo/es-es/
http://www.eloihr.net/eire/index.php?page=apuntes_viernes_santo